CABALLEROS
En la esquina de Arcos y Paroissien, Núñez, estaba la casona de mis abuelos paternos Albina y Pedro. Entre tantas otras cosas recuerdo que en un cristalero instalado en el comedor se exhibía orgullosa una fotografía del hermano de mi abuelo con un atuendo particular. Era, según contaban mis abuelos, Caballero del Santo Sepulcro. Y también aquel por cuyo intermedio habían recibido la bendición papal que conservaban enmarcada en su dormitorio. Semejante título era una invitación a imaginar aventuras, como algunas que leía en la colección Robin Hood. Como tantas otras cosas, aquella foto se perdió a la muerte de mi abuelo, por lo que en mi fantasía (ya bastante grandecito, confieso) me quedó la idea de un caballero cruzado. Tal vez por eso en la pared de los recuerdos y adornos, del living de casa, sobre un estante tenemos una estatuilla de un cruzado con casco y espada. Tan así como mi recuerdo había quedado configurado. No era más que eso. Un recuerdo, la cu...