martes, 19 de febrero de 2013

LA LIBERTAD DE LOS ABOGADOS




Una de las cuestiones filosóficas más preocupantes para cualquier jurista en la República Argentina, relacionadas a la defensa de la Libertad, es el desdén con que los propios abogados toleran que se les impongan obligaciones contrarias a Derecho. Así, la dignidad de la profesión de abogado se encuentra lesionada por la imposición legal de un sistema de matriculación, obligatoria y múltiple, que haciendo gala de un federalismo mal entendido coarta el derecho de asociación, y cercenando la libertad de trabajo afecta la defensa en juicio de los ciudadanos. 
Es preciso subrayar que los títulos de abogados son expedidos por universidades nacionales, por ende tienen ese mismo carácter: nacional, de modo tal que no hay "abogados de las provincias".  En consecuencia, resulta absurdo que la matrícula profesional no tenga alcance nacional. Más aún, resulta inconstitucional. 
Si quienes ejercen la abogacía, profesión que hace a la plena vigencia de los derechos y garantías que dan cuerpo al sistema republicano, no reaccionan ante ese corporativismo contrario a la Libertad, poca esperanza puede guardarse en el verdadero progreso institucional del país. Las instituciones que surgen a contramano de la Constitución Nacional van en detrimento de los valores democráticos y las expectativas de certeza jurídica en la sociedad, de esa clase  de instituciones perjudiciales son los colegios públicos de abogados. 
Como muestra del autoritarismo impuesto a los abogados, puedo exhibir mi experiencia personal, que dicho sea de paso explica el significado del seudónimo que adopté: "Ariel Corbat", originalmente "A. Corbat", que es decir "no corbata".
20 años atrás el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF) me proscribió del ejercicio profesional de la abogacía por negarme a vestir corbata en la foto y jura de matriculación. Algunas cosas han cambiado y el miércoles 27 de Febrero estaré recibiendo mi matrícula. Será sin corbata, obvio, pero eso es anecdótico (dejemos los detalles para otro momento).
La cuestión de fondo sigue siendo mi convicción respecto a que la Ley 23.187, que dio creación al CPACF, responde a una concepción de rancio sesgo autoritario, corporativista y reglamentarista, contraria tanto al espíritu liberal como a la letra de la Constitución Nacional y lesiva para la dignidad de la profesión de abogado.
Más que por realización personal, la razón por la que ahora decido matricularme es apoyar la prédica y labor del “Bloque Constitucional”, línea interna que propone la derogación de la Ley 23.187. Exactamente lo mismo que con la Dra. María Inés Calvo propusimos en 1994 al publicar “Uso y abuso de las Corbatas”. Nobleza obliga. 
Ese libro fue prologado por el Dr. Enrique Pinedo. Este párrafo está tomado del prólogo: "Que el Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, organismo corporativo o sindical de afiliación obligatoria entre los de nuestra ocupación, haya considerado que debía reunirse especialmente para tratar el caso que le presentaba uno de los autores (su derecho a no usar corbata), es simplemente sorprendente. Que se haya decidido que esa sesión especial tuviera carácter de secreta, es simplemente vergonzoso. Y que haya decidido en esa sesión secreta comunicar al presentante que se le negaba su derecho, es simplemente estúpido". 
Esas cosas generan las instituciones que van a contrario de la verdadera institucionalidad.
Las luchas por el Derecho, tal como mis convicciones, no son a plazo. Pude esperar 20 años por no usar corbata, seguiré luchando el tiempo que sea necesario para terminar con el CPACF.
J. Santiago Tamagnone (h)
Abogado - UBA

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López



Ariel Corbat

Ariel Corbat
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