miércoles, 27 de mayo de 2015

¡AY, RANDAZZO!... ASÍ SE GENERA UN DÍA DE FURIA


La incompetencia general malestar, pero de primera intención uno comprende que el que trabaja se equivoca y que ser un experto -al fin de cuentas- no es más que haberse equivocado mucho hasta aprender como son las cosas. Por lo tanto, frente a la primera metida de pata del otro, siendo que no soy perfecto y he patinado varias veces, asumo una actitud comprensiva.

Así que cuando llegó el DNI de mi hija con un número de CUIL equivocado, fui tranquilamente al puesto del RENAPER donde lo había tramitado, DOT Saavedra, y les expliqué que la AFIP no me reconoce el número del DNI y que el CUIL en el reverso corresponde a otra persona.


"Disculpe usted, caballero". Me dijeron amablemente y tomando nota del error que asumieron como propio volvimos a realizar el trámite, esta vez sin costo obviamente. Así que la niña volvió a posar frente a la cámara y pasados los días llegó el segundo DNI, el ejemplar "B" que sólo se diferencia del primero en que es el B en lugar del A y en que la foto muestra a la joven con un peinado distinto. Coquetería femenina, digamos. Pero, ¡ay Randazzo!, el CUIL sigue siendo de otra persona y el número de DNI sigue sin ser reconocido por el sistema cuando quiero cargarlo en AFIP.

Así que vuelvo al DOT, explico otra vez con esa extraña sensación de falso deja vú que la volvieron a pifiar. Y nuevamente asumen el error, lo cual en el fondo no deja de ser admirable para empleados de un gobierno que no asume ninguno. Hay que hacerlo de nuevo, me dicen. En eso estoy de acuerdo, pero hay que hacerlo bien porque repetir lo mismo esperando un resultado distinto sería de desquiciado. Así que pido que averigüen donde está la falla. Llaman por teléfono y luego me comunican que antes de hacer el tercer DNI, es decir el ejemplar "C", tengo que ir ANSES para hacer una rectificación de datos.


Muy bien, sonrío respirando honda y pausadamente, sabiendo que en estos días la vida se está encargando de picanearme las bolas a cada rato, exhalo y pregunto fingiendo, con el saldo de poca cortesía que todavía puedo sostener, si el trámite es personal y en ese caso a qué dirección debo ir. Se me responde que es personal y que debo ir a Perón 644. Pido que me lo anoten, porque mi memoria cuando vengo vapuleado tiende a fallar, y me voy llevando las instrucciones para el trámite del arbolito, perdón, del DNI.

Suerte que no fui directamente, quería saber el horario de atención. Llame al 130, ANSES, y me indican que en esa dirección no hay ninguna dependencia del organismo. "Que raro lo que está pasando" me dijo la operadora antes de indicarme dirección y horario de la oficina en la que debo seguir el trámite. Hoy no, mejor no. Mañana, después de desayunar un té de tilo...

Soy un tipo tranquilo, clase media de Vicente López (si me permiten presumir), abogado a falta de mejores estudios, por formación generalmente puedo sobrellevar el tedio administrativo y soportar amansadoras que lindan con sesiones de tortura, entiendo que en la vida hay objetivos antes que plazos, porque viviendo en Argentina no se pueden tener parámetros de eficiencia suiza, y desde luego no espero excelencia en nada que haga la burocracia estatal puesta al servicio del régimen kirchnerista.


A falta de supremacía de la Constitución Nacional, República, derechos individuales y esas cosas sin importancia que hacen monótona la vida en países sin este sabor bananero de modelo tercermundista, claramente el Estado argentino es ya esencialmente un aparato de propaganda y control social que, secundariamente, como quien no quiere la cosa, se dedica a hacer lo que haría un Estado medianamente normal (no es el caso), así que... paciencia; pues no por mucho mal putear se corrigen nuestros males. ¿Se corrigen nuestros males? ¿Es eso posible? Tilo para todos, y todas...

Pero, siempre hay un pero, aunque Piero me cante al oído que vaya tranquilo, manso y tranquilo, una parte de mí se empeña en recordarme -¡ay Randazzo!- que una vez que se dispara con ciertas armas siempre se quiere la oportunidad de volver a usarlas.

Por eso, si salgo en la sección policiales, sepan entender el modo espontáneo en que se fue formando mi día de furia.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

Ariel Corbat

Ariel Corbat
Ariel Corbat