lunes, 21 de septiembre de 2015

SCIOLI, POR UNA ARGENTINA DE CERA...


Instinto y razón no siempre coinciden. 

Allá por 1999, igual que ahora de cara a una elección presidencial, sentía que Fernando De la Rúa era el torpe patético al que había visto caer de su bicicleta al inaugurar la bicisenda, sin embargo pensaba que en virtud de su trayectoria de prolija prudencia aquella rodada no debía ser vista más que como algo que le pudo pasar a cualquiera; por lo que, en caso de llegar a la Presidencia, sería parecido a un caballo de monumento: no llevaría el país a ningún lado pero tampoco derramaría excremento. 



Mi instinto estuvo en lo cierto, lo asistía una razón que el raciocinio negaba. De la Rúa, con su incapacidad y la del "Grupo Sushi", condujo al país igual que a su bicicleta. Volvió a caer y todos con él. El piñazo que nos dimos parece haber afectado nuestra cabeza desde entonces, como para que prenda la desmemoria y la confusión cultivada por el régimen kirchnerista.

Ahora, unos cuantos días de la elección presidencial, el instinto me grita que Daniel Scioli en caso de ser electo Presidente hará de la Argentina un extremo del mundo bizarro, acorde al grotesco museo de cera que exhibe en Villa La Ñata. 



Anticipa el instinto escenas de terror conceptual, no necesariamente violentas, propias de una vieja película de Vincent Price. Scioli sonriente entre bufones se ve Presidente con un micrófono en la mano, símbolo de la única voz, y una corona en la testa... 



Y esta vez la razón duda, acaso porque esa es su jactancia, pero no se atreve a desconfiar del instinto. Scioli encorcetado en su fingida moderación es un político grotesco y el sciolismo, como fase superior del kirchnerismo, llevará el decorado de cartón pintado, que es decir "el relato", a su más burda expresión: un gobierno de muñecos para un pueblo de cera. 

Todos en el horno.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

Ariel Corbat

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