sábado, 4 de enero de 2014

LAS CURVAS DEL CÍRCULO


Quién sabe Alicia éste país 
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir 
pero te quedas, 
¿dónde más vas a ir? 

(Canción de Alicia en el País)
Charly García

Cristina Fernández, ausente o no, lo mismo da.

Locura, dicen, es hacer siempre lo mismo esperando un resultado distinto. Lamentablemente, cuando es todo un país el que enloquece no se lo traslada a un planeta psiquiátrico para su mejor tratamiento. Nuestro país permanece encerrado en su propio delirio, deambulando en un mismo círculo vicioso, siguiendo esta espiral hacia abajo que constituye la peor clase de laberinto. 

La República Argentina, mareada y con nauseas, corre hacia la izquierda. Padece una patología que no se curará con sólo vomitar, porque ya creída de ser un perro que debe morderse la cola seguirá corriendo en círculos chapoteando entre sus inmundicias y comiendo heces. Que la Presidente Cristina Fernández se siente en el Sillón de Rivadavia o escuche en el sur al pajarito de Maduro, lo mismo da. A la demencia imperante sus boludeces crónicas no le suman ni le restan.

Los otros cráneos lisos en el gobierno creen que sus controles fallan por no ser más estrictos en el control, y la mayor parte de la oposición cree que los controles fallan porque son corruptos quienes deben aplicarlos. Lo mismo, una y otra vez. El camino a Venezuela está empedrado de kirchnerismo y progresismo, sólo es cuestión de seguir corriendo en círculo por izquierda y hacia abajo; que allí estamos. 

En este círculo desquiciado cada tramo está signado por lo irracional en la férrea aleación de estatismo, demagogia, corrupción, autoritarismo, impunidad, mentiras, indiferencia, complacencia, violencia y cobardía.

Carne de cañón del país irracional, el Gendarme Nelson Silvestre Bordón tenía 25 años y murió de un balazo el 31 de Diciembre de 2013 durante una protesta que cortaba el tránsito en la Autopista a la altura de Dock Sud. Muy lejos de las fronteras, su muerte no conmovió al país; ninguna oleada de indignación se alzó exigiendo justicia. Un chico joven, una vida tronchada en cumplimiento del deber por un país que ya no tiene ni puta idea del deber, y donde ninguna institución puede cumplir con sus funciones específicas. Duele. 

Nelson Silvestre Bordón.
Mientras "los hijos de puta que quieren arruinar este país" (autodefinición de Juan Cabandié) roban poniendo precios exorbitados por la vida y libertad de terroristas que, vencidos en los años de plomo, no valían ni valen un centavo, los muertos del kirchnerismo se siguen sumando con impunidad.

Algunas voces, queriendo poner otra curva al círculo, murmuran cada vez más fuerte que el gobierno no llegará al 10 de Diciembre del 2015. No, damas y caballeros, no se prendan a esa que López Rega vive en este gobierno y los brujos de salida piensan en volver; querida Alicia Kirchner... ni lo sueñes. Ninguna Morsa salvará a esta tortuga, así se acabará este juego y no tendrá replay.

Romper el círculo de la demencia exige que la dama extraviada se arrastre en la mugre de su gobierno hasta el 10 de Diciembre del 2015 para entregar el mando como manda la Constitución Nacional. Que llegue sudando, llorando y sangrando, aunque haya que llevarla a las patadas; que llegue sin redención posible.

¿Que el país no merece dos años más de decadencia? Sí se la merece, porque se toman decisiones y se vive con ellas. Ese es el principio básico de la responsabilidad. Entonces no hay atajo que sirva, llámese juicio político, ley de acefalía o cualquier otra puerta con posibilidad de volverse giratoria. Es imprescindible que el 54%, y el electorado todo aprenda a distinguir verdad de mentira. En su momento Ricardo López Murphy, con esa honestidad brutal que lo caracteriza, pidió austeridad y esfuerzo para levantar el país sobre medidas racionales, pero no fue avalado por el inútil de Fernando De la Rúa ni por la ciudadanía en las elecciones del 2003. Quisieron la fácil y ahora tienen el resultado en un país de ficciones. Ajo y agua hasta que se caiga el último jirón del decorado.

La salida de esta desquiciada espiral descendente es para la derecha. Aunque los locos digan que estamos locos. El círculo se rompe yendo a la derecha en línea recta, por el camino virtuoso del orden institucional republicano basado en la Libertad, el que partiendo de reglas claras que aseguran Igualdad construye Fraternidad. El resto es mera palabrería, otro ladrillo en la pared de las frustraciones, otra curva en el círculo del desquicio.

Cristina: igual que Su, la de Mateos, vas a pedir la hora.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente López



Ariel Corbat

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