martes, 5 de agosto de 2014

LA ACELERACIÓN DE LA CRISIS


Axel Kicillof visto por Revista Barcelona


La República Argentina afronta a partir del default una crisis financiera que de momento se desarrolla en cámara lenta. No soy economista y por lo tanto no pretendo opinar como tal, sino desde el entendimiento del daño institucional que padece el país por el constante desquicio de nuestra práctica constitucional.

El menosprecio de la tinta con que está escrita nuestra Constitución Nacional, algo muy fácil de corroborar en cualquier ámbito, al obrar beneficio de una constitución de facto basada en la voluntad y arbitrariedad de los gobernantes de turno, implica el abandono de un sistema racional por otro completamente irracional. Esta irracionalidad aceitando el tobogán de la decadencia, asentada sobre la apatía cívica donde la corrupción estructural de una cultura de prebendas y privilegios, convive con el eco de una voz que se va apagando, pero que recuerda en forma borrosa, ya de manera insuficiente, lo que debería ser normal. 

En este esquema de daño institucional, por el que las decisiones se toman arbitrariamente desde el voluntarismo presidencial, la cautela de los operadores económicos externos obedece a que hace tiempo están prevenidos de la imposibilidad de confiar, por ende no arriesgaron. En cambio, inmersos en la dinámica cotidiana del país, los operadores económicos internos, exentos de sustraerse al riesgo, mantienen la cautela en razón de otros factores entre los que pesa el temor al desmadre con insalvables pérdidas. Así, en la evidente marcha al desastre se saben obligados, atados a la suerte del gobierno, y por ende se aferran con desesperación a una expectativa de racionalidad que decantaría en el último momento para cambiar el rumbo. 

Considero muy poco probable ese desenlace porque en las mangas del gobierno no queda ningún as; as no incluido, de seguro, en las mangas de Axel Kicillof, el marxista que al frente del Ministerio de Economía primero dijo tener el asunto estudiado en profundidad y luego que era una "pavada atómica" hablar de default. 

La abulia cívica de los habitantes del país domina aún sobre las preocupaciones económicas, con lo que acompañan por lo pronto al negacionismo de Cristina Fernández, siempre dispuesta a encubrir sus desaciertos bajo la épica del relato. Acaso confirmando el rédito de buscar culpas ajenas antes que asumir las consecuencias de sus actos, aparecen encuestas estimando que un 60% de la población avala el modo en que el gobierno se conduce frente a "los buitres". Será así en tanto la película avance cuadro por cuadro, y al igual que esta calma chicha no es racional tampoco lo será el desarrollo inmediato al acelerarse la crisis. Se puede tener certeza de ello porque los sistemas irracionales provocan salidas irracionales. Por eso, y a falta de conciencia cívica, cuando el primer síntoma del default se haga sentir en los bolsillos, los fotogramas cobrarán un súbito dinamismo y la velocidad de la crisis se va a acelerar de manera vertiginosa.

Creo posible y altamente probable que esto ocurra. La fecha es aleatoria, complejas sus derivaciones.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López






Ariel Corbat

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