SEMANA SANTA DE 1987, GRACIAS ALDO.
Aldo Rico, Semana Santa de 1987 Semana Santa de 1987 cambió mi vida. Tanto como para reinventar la letra a la canción de Miguel Mateos cantando: "Sólo Rico tuvo el valor, de jugarse la carrera por mi amor". Desde el primer momento en que se hizo público el alzamiento defendí la justicia del reclamo militar. Sabía que no era un intento de golpe de Estado sino un mero e inevitable coletazo del pasado mal resuelto. Ese convencimiento provenía de anteriores charlas con algunos de los más jóvenes oficiales del Ejército, quienes eran vehementes al sostener que el golpismo era una etapa concluida. La derrota en la Guerra de Malvinas era una bisagra definitiva para redefinir el rol de los militares, pero para seguir adelante había que dar vuelta la página de la Guerra Antisubversiva. Una victoria y una derrota que dejaban lecciones concordantes de cara al futuro. Lideraba la protesta el Teniente Coronel Aldo Rico, un formidable instructor de comandos que sirvió en la Guerr...