sábado, 16 de mayo de 2026

SOBRE EL MODO DE LEER A UN GOLPISTA




Que Jorge Fontevecchia, CEO de Perfil, es un golpista de casta política que opera ansiando la caída del Presidente Javier Milei, es algo que ya quedó más que claro tempranamente, cuando el 15MAR24 manifestó en su editorial el deseo de una crisis política que quite a Milei del poder y termine con Miguel Ángel Pichetto presidente. Una idea estúpida, pero que el muy progre esbozó sin vergüenza alguna, con la misma falta de vergüenza con la que militó a favor de la censura para aquellas opiniones que contradicen su credo de progesía.

Este perfil de Fontevecchia, antidemocrático y golpista, es preciso tenerlo en claro a la hora de leerlo. Leerlo, sí, porque a los golpistas lejos de ignorarlos hay que prestarles atención. Ocurre que en las operaciones de prensa el objetivo no es informar, sino generar corrientes de opinión para promover determinadas acciones que puedan decantar los hechos establecidos como objetivos. Obviamente en esa dinámica es característico, con mayor o menos sutileza, acentuar las debilidades del gobierno y socavar sus fortalezas, lo cual no puede hacerse con argumentos enteramente alejados de la realidad porque necesitan una base de credibilidad.

Cuando se detecta una usina golpista cobra importancia, para la protección del orden constitucional, establecer que tan distante es la brecha argumental entre el escenario real y el escenario dibujado por el operador. Esa brecha varía en el desarrollo de la operación según cual sea la estrategia diseñada y los resultados obtenidos. Cuando la brecha se cierra, el gobierno cae. Así de simple. Por eso es importante que los operadores institucionales analicen a conciencia esa distancia y propongan contramedidas para ampliar la brecha. Esas contramedidas no pasan por denuncias judiciales, ni acciones de censura o violencia a las que son tan afectos los amateurs, todas ellas inconducentes a la finalidad de fortalecer la gobernabilidad disipando el peligro, sino por la revisión de la toma de decisiones para no ir en la dirección que favorece a los golpistas.

En su editorial "EL RIESGO ES MILEI" que Perfil publicó ayer a las 23:55 hs., Fontevecchia no aporta ninguna novedad, sino que escarba las heridas que el gobierno se autoinflige para hacer un pronóstico de fracaso económico. Y ese ya es un dato crucial para pensar las contramedidas.

Lo que debe preocupar al gobierno en la lectura del editorial, con prescindencia de la proyección económica que traza Fontevecchia, es la proximidad entre la mala fe del golpista que lo llama "Presidente hemipléjico" y la buena fe de los que criticamos para que Milei corrija y tenga éxito. 

Curiosamente, en su diatriba contra el gobierno Fontevecchia omite mencionar a Manuel Adorni limitándose a citar parcialmente la frase alusiva que se atribuye al presidente: "prefiero perder las elecciones..." y que se completaría con  "antes que echarlo". La omisión por parte de Fontevecchia bien podría ser una aplicación de la máxima que enseña que cuando el enemigo se equivoca no hay que interrumpirlo.

Porque Milei no parece estar comprendiendo que día a día pierde sustento moral por causa de su cerrada defensa de Adorni. Y tampoco parece estar entendiendo la relevancia de ese sustento moral, que no es otra cosa que la base misma con que el electorado en 2023 apoyó al candidato que prometía medidas duras. Si se pierde la conexión entre moral y sacrificio la base electoral se fragmenta. 

Mal que le pese a Fontevecchia (y mal que -por otras razones- nos pese a los que preferimos a Milei en modo estadista a modo rockstar), Milei puede permitirse ser "El loco", la "emocionalidad intensa" de la que habló Bullrich para deleite de los que quieren construir la imagen de un desquiciado; lo que no puede permitirse es laxitud moral. 

Ya son muchas las consignas resignadas y centrar la apuesta en el éxito económico conlleva la necesidad de interpretar qué va a entender el electorado por "éxito económico", algo que en definitiva, más allá de lo que afirme la frialdad técnica de los números, es una percepción mutante. 

Si el electorado pierde la convicción de estar haciendo sacrificios para sanear el país, la vara del éxito económico se pondrá más alta porque se creerá que los logros en materia económica no tendrán continuidad en tanto el gobierno pasa de ser disruptivo a ser más de lo mismo. Se necesitaría entonces un aluvión de bonanza, platita fresca, lluvia de dólares, brotes verdes, o cualquier otro mito por el estilo, para que no importen otras consideraciones. Dicho esto sin olvidar que muchos otros factores, como el deseo de no volver al pasado, también tendrán su peso a la hora que la ciudadanía decida su voto. 

Ojalá el Presidente Milei llegue a darse cuenta que le está facilitando el juego a sus adversarios / enemigos y reaccione tomando decisiones de sentido moral que vuelvan a alejar realidad de operetas.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
















 










¿Qué es la Derecha?

¿Qué es la Derecha?
La Derecha, soy yo.

Ariel Corbat

Ariel Corbat
Ariel Corbat