UN SOLDADO DE JOHN CONNOR
Voy a morir. Y eso es bueno. Soy un hombre y lo hermoso de la vida es sentirse un destello de eternidad sin ser eterno, porque la inmortalidad sería un padecimiento insoportable. Ni mi cuerpo ni mi alma podrían tolerar una existencia infinita. Pensé eso, celebrando mi condición de humano antiguo, al escuchar desde Youtube la exposición de José Luis Cordeiro Mateo sobre Singularidad, Inteligencia Artificial y Robots en el Cuarto Congreso de Empresarios APD (Asociación para el Progreso de la Dirección - España). Imposible para mí compartir entusiasmo por la perspectiva de "curar la muerte" convirtiendo al ser humano en algo que en lugar de parecerme más que humano me resulta menos que humano. Sin duda el futuro ofrecerá maravillas dignas de ser disfrutadas, pero ¿la eternidad?, ¿la constante juventud?, ¿todos los cerebros conectados a una misma red?, ¿abandonar la carne por un cuerpo robótico? Eso no es nada maravilloso, sencillamente porque es demasiado ...