domingo, 23 de noviembre de 2025

LA "DOCTRINA BULLRICH", EL PAPELÓN DE SALIDA... y el desafío de Alejandra Monteoliva (títere o ministro)



Como era previsible, en función de los acuerdos políticos que estructuran la dinámica del oficialismo, Patricia Bullrich logró a su salida del Ministerio de Seguridad designar como su sucesora en el cargo a Alejandra Monteoliva.

Para el ego inflado de Bullrich, quien gustando de rodearse con obsecuentes carece de toda autocrítica sobre su gestión, ello implica la consolidación de lo que con su personalismo extremo da en llamar "Doctrina Bullrich", lo que en su imaginación autorreferencial significa "mano dura, reglas claras y una verdad que no cambia: el que las hace, las paga". 

Como tantas veces he señalado, la gestión de Bullrich tiene sus méritos y nunca ha sido mi intención negarlos. Esos méritos, aunque viciados de voluntarismo y afán de figurar, le alcanzan holgadamente para que en la consideración pública mucha gente crea que su gestión es buena, porque comparan con la nada misma que en materia de Seguridad ha sido esa asociación ilícita dirigida por una reputada corrupta que conocemos como kirchnerismo. Los delincuentes a cargo de la Seguridad son efectivamente una vara muy baja, porque a la vara también se la robaron...

Sería necesario un gran esfuerzo para que un ministro de Seguridad no kirchnerista sea peor que los esperpentos del kirchnerismo que pasaron por ese Ministerio. 

Lógicamente en la comparación Bullrich es preferible a Sabina Frederic o Aníbal Fernández, pero si en lugar de comparar con lo peor se comparase con el mínimo y razonable óptimo ideal la gestión de Bullrich nunca ha sido más que mediocre.

Por eso hablar de "Doctrina Bullrich" es un chiste, algo que se presta a mofa. Porque si existiera algo a lo que pudiera llamarse "Doctrina Bullrich" sería una venta de humo delirante e inconducente. Bullrich no es ni remotamente una intelectual de la Seguridad, es una exhibicionista de voluntad sin método.

¿Cuáles serían las líneas rectoras de una "Doctrina Bullrich" más allá de la imaginación egocéntrica del Pato Criollo? ¿Disfrazarse de lo que no puede ser? ¿Boquear resultados antes que sean confirmados o desmentidos? ¿Ocurrencias ridículas como aquella del Caso Loan al proponer llevar equipos radiológicos para ver si encontraban a la criatura en la panza de algún yacaré u otros animales? ¿Bravatas estúpidas como las lanzadas contra Maduro y Diosdado Cabello por el secuestro del gendarme Nahuel Gallo? ¿Dónde están las consecuencias que aseguró iban a caer sobre esos dos criminales de la satrapía castrista por secuestrar a uno de los nuestros? ¿Cómo se lleva al virtual olvido del camarada apresado por una dictadura con la supuesta consideración que merecen los miembros de las fuerzas policiales y de seguridad? ¿Será parte de la "Doctrina Bullrich" que la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal no pase nunca de ser, como mucho, un ensayo frustrado? 

La hipocresía de Bullrich es manifiesta para cualquiera que se tome la molestia de analizar sus dos gestiones sin prejuicio alguno. Rechazo en tal sentido, por absurdas, tanto las alabanzas desmedidas de los obsecuentes como las críticas ciegas de los que quieren seguir viendo en ella a una aspirante a montonera. Bullrich a esta altura de la historia es una vieja bicha de la política, campeona de garrocha sin más lealtades que sí misma y con serrucho siempre a la mano. Tal vez sea útil en el Senado, siendo claro que aspira a ser Vicepresidente en una virtual y posible reelección de Javier Milei, de la cual ya está más que claro no será parte Victoria Villarruel, cuya carrera política (dicho sea de paso) puede que esté terminada.

Todo pasa, enseñaba el anillo de Don Julio, y Bullrich está pasando.

Más allá que Monteoliva agradeciera a Bullrich el pase de mando declarando que: "Tu forma de trabajar marcó un estándar y un rumbo: la “doctrina Bullrich”, veremos en los próximos meses si Alejandra Monteoliva tiene vocación de servir a la Patria marcando una gestión de impronta profesional o se conforma con ser un títere con cargo. Si fuera lo segundo, una marioneta de la Pato, no tardará en  hacer los mismos papelones que su titiritera. 

Y en tal sentido hay que observar con atención lo que vaya a suceder con la Dirección Nacional de Migraciones, porque si se toma en cuenta lo publicado por Página/Bolche (leer artículo) y resulta que efectivamente el muy progre, inútil e impresentable de Gerardo Milman fuera impuesto a Monteoliva por Bullrich como Director de Migraciones, la posibilidad de una gestión que con impronta profesional supere el voluntarismo vendehumo se irá por el retrete.

Milman, aquel que se copiaba de Rincón del Vago pretendiendo mostrarse conocedor del tema maras, el mismo que teniendo a cargo la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal confundía investigación criminal con Inteligencia criminal, sospechado además de corruptelas varias, representa el desprecio más absoluto por la racionalidad de la gestión y el esfuerzo de los profesionales.

Ojalá, como corresponde a todo funcionario político que asume una responsabilidad ministerial, Alejandra Monteoliva entienda que su única lealtad política es al Presidente de la Nación y comience a dar señales de independencia. 

Hay mucho que mejorar en el Ministerio de Seguridad, y no habrá mejora ofreciendo más actos del mismo circo.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE VICENTE LÓPEZ



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Ariel Corbat

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