MÁS BOLUDO QUE UN ALEMÁN...
Durante años los argentinos, que es decir el mundo, hemos reído a costilla de los gallegos y entendiendo por tales a todos los españoles. Memorables risotadas caricaturizando como brutos ignorantes, pero también ingenuos y queribles, a esa parte de nuestra herencia cultural y de sangre. En el espejo de esas bestias nos reímos de nosotros mismos. Por si no ha quedado claro: les vendimos YPF y se la volvimos a comprar al precio que ellos querían, o sea... Pero como el humor tiene esa cosa escapista de la realidad, imprescindible a veces para poder tolerarla, seguimos contando chistes de gaitas. Todavía me río recordando que en un viaje del entonces Presidente Carlos Menem a España un grupo de ofendidos galaicos colgó un cartel con la leyenda: "Galicia no es un chiste"; lo considero el mejor chiste de gallegos de todos los tiempos. Tiempos gloriosos que arrojaron millones de carcajadas, pero que abruptamente han llegado a su fin. En un duro golpe para el orden humorí...