domingo, 22 de febrero de 2026

ENTRE EL TERROR Y LA ESTUPIDEZ


Si bien no estoy participando activamente de las redes sociales, algunas de las cosas que se dicen por allí llegan a mi conocimiento.

Tras el estallido de una "carta bomba" (encomienda) en dependencias de la Gendarmería Nacional, la Derecha Diario calificando el hecho de "terrorismo kirchnerista" y tantos otros con igual apresuramiento han salido a señalar posibles culpables sin ninguna evidencia de tal culpabilidad. 

Olvidan que hay un orden lógico en cualquier investigación y que el prejuicio no aporta nada más que confusión. Primero se analizan los hechos, sobre ellos se recolecta data y se proyectan hipótesis, todas, hasta las más delirantes, pero sólo cuando hay elementos probatorios para validar alguna se señala la sospecha. Acusar por mero prejuicio es, además de irracional, una peligrosa incitación a la violencia.

Como tienen claro los lectores de este blog, hilos de sangre verde corren por mis venas, razón por la cual siempre estoy del lado de la Gendarmería Nacional. Por lo tanto no quiero que este ataque quede impune. Dicho esto, habrá que ver si se hace Justicia, porque otros ataques contra la Gendarmería ocurridos cuando la opereta zurdo kirchnerista para hacer pasar por "desaparición forzada" la muerte de Santiago Maldonado todavía permanecen impunes. 

En el contexto dado por el estallido de la "carta bomba", el mismo viernes, circuló un fragmento de un programa al que llaman "furia bebé". No sé que tan significativa sea su audiencia ni que tan en serio pueda tomarse lo que allí digan, quizá sea un programa cómico o con pretensiones de tal.

La cuestión se reduce a ese fragmento, parcialmente reproducido en X, en el que aparecen Malena Pichot, Vanesa Strauch, Danila Saiegh y Lucas Román; donde primero Saiegh calificó de "tarados" a los gendarmes afectados por el explosivo y luego se desarrolló el siguiente diálogo: 

ROMÁN.- Igual, si están reclutando los montoneros mandame un whatsapp, ¿qué es esto?
SAIEGH.- Yo hace tiempo necesitaba canalizar mi bronca en algo, y si vuelve la guerrilla peronista yo estoy, vieja, ¿qué te voy a decir?
ROMÁN.- Vos hablabas de entrenamientos secretos.
SAIEGH.- Yo tenía amigos que hacían entrenamiento militar. 

Podrá argumentarse que todo esto ha sido dicho de forma risueña, satírica, como respuesta quizás a alguno de los posteos sobre el regreso de organizaciones terroristas. Y en tal caso, como el ferviente defensor que soy del humor, podría reírme como me hace reír Capusotto interpretando a "Bombita Rodriguez" (BOMBITA RODRÍGUEZ, AFORTUNADAMENTE). O simplemente pasar de largo como cada vez que alguna humorada no tiene gracia para mí. 

Pero ocurre que los cuatro del programa no tienen la franqueza humorística de Capusotto, pues demuestran tener  más interés en militar políticamente que en hacer humor. Además el ánimo de broma, que a mi criterio exime de cualquier responsabilidad penal o civil a quien hace humor, se desvanece a priori cuando se califica de "tarados" a víctimas de un acto terrorista. 

Cabe recordarles brevemente a esos cuatro que llaman "tarados" a los gendarmes (pues ninguno puso objeción al calificativo de Saiegh) que si la organización terrorista Montoneros estuviera nuevamente reclutando estúpidos imberbes (así los llamaba Perón) sus nuevos estúpidos imberbes también tendrían por jefe a Mario Eduardo Firmenich, ese que desde La Habana, disfrutando la comodidad de la "comandancia militar" de Montoneros en oficinas del servicio de Inteligencia cubano, ordenó la llamada  "contraofensiva" mandando al muere los restos de su tropa. Cuando hay suficiente estupidez para repetir la historia se la repite toda. 

Por último, ojalá alguien cercano les haga entender a Malena Pichot, Vanesa Strauch, Danila Saiegh y Lucas Román que los niños cómodos de clase media cuando se les da por hacerse los revolucionarios con la idea aventurera de ayudar a los pobres metiendo balas, terminan matando algún pobre, no sacan a nadie de la pobreza y le joden la vida a todo el mundo. 

Después llega la represión y lloran sus mamis dando vueltas a la plaza mintiendo que sus crías eran inocentes bendiciones que sólo querían un mundo más justo. Pero lo que querían era someter a los demás para que acaten sus delirios sociales bajo pena de muerte. 

Argentina tiene un sólo camino para dejar atrás tanta estupidez: Aferrarse a la racionalidad para alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional. Dentro de ella todo, fuera de ella nada.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economia. 



martes, 17 de febrero de 2026

PARA EVITAR PROTESTAS POLICIALES



La reciente protesta de la Policía de la Provincia de Santa Fe, con reclamos de índole salarial y laboral, amerita algunas consideraciones sobre la cultura institucional a sostener en aquellas reparticiones del Estado que no deben estar sindicalizadas, es decir: Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales y organismos de Inteligencia.

En tales instituciones la misión asignada requiere de una estricta disciplina que, necesariamente, se vería tensionada y afectada si se habilitara cualquier tipo de sindicalización. Ahora bien, el rigor de la disciplina se funda siempre en valores, porque sin valores la disciplina no sería otra cosa que una mera rutina irreflexiva. En estas instituciones, integradas por personas y no por autómatas, las conductas no se guían por capricho sino por estímulos de racionalidad que afirman el sentimiento de pertenencia, validan las jerarquías y  contribuyen a que las sociedad reciba lo que se espera de ellas. 

Mantener esos estímulos, conservando el orden y fomentando la camaradería en el cumplimiento de la misión, no es otra cosa que el deber de toda conducción jerárquica, ya sea profesional o política. Entre los deberes de conducción es fundamental el cuidado del recurso humano, sin el cual no hay instituciones viables. Por ello, los reclamos de índole salarial y laboral que en otros ámbitos se canalizan a través de organizaciones gremiales, en estas instituciones deben ser atendidos por sus jefaturas. Y tempranamente, no cuando el personal ya tiene una colección de necesidades básicas en rojo.  Tienen pues los jefes la obligación de conocer la situación de sus subalternos, tomar sus reclamos y trasmitirlos a la superioridad hasta la instancia política con poder de resolución. 

Cabe asumir, porque así surge de la dinámica interna de estas instituciones, que quienes ejercen la más alta conducción de las mismas conocen el grado de riesgo de quiebres en la disciplina que va escalando cuando a través del tiempo la conducción política no ofrece solución alguna a los problemas planteados. Llegando al punto de no retorno, si un jefe de carrera no logra respuestas del poder político no es una buena decisión permanecer en el cargo hasta que el conflicto estalle. Permanecer en espera no es práctico, no es útil, ni es digno. 

Es una característica común a todas estas instituciones un tajante sentido del sacrificio, incluyendo el sacrificio de la vida. Por ende, cualquier oficial superior a cargo de estas instituciones, debe saber en qué momento sacrificar su carrera para pedir el pase a retiro dejando en evidencia la falta de respuesta de la conducción política. De esa manera se evita dañar el espíritu de cuerpo al preservar la disciplina y posicionar a su sucesor en mejor condición de hacerse entender. 

Obsérvese que en caso de la resolución del conflicto santafesino la respuesta del gobierno provincial, obviamente tardía, incluyó la remoción del jefe de la Unidad Regional II de Rosario, comisario Guillermo Solari, sin embargo el ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe Pablo Cococcioni, sigue en su cargo. 

La pregunta es: ¿Por qué recién después de la protesta el gobernador Maximiliano Pullaro decidió anunciar medidas que pudo tomar antes?  El 15 de Febrero, en la apertura de las sesiones legislativas, afirmó Pullaro: 

"Muchos de los que están en la calle son jóvenes que recorren kilómetros desde su casa, con turnos de 48 horas que complican estar con la familia e interrupción de días de descanso. Días atrás escuchamos su reclamo, en una protesta. Desde un principio lo entendimos como justos, porque eran consecuencia de las tareas que se les ordenaron para devolver la tranquilidad a la población. Decidimos tomar medidas que mejoran las condiciones laborales sin afectar el plan de seguridad, que vamos a profundizar".

Subrayo esta  frase dicha ante la Legislatura: "Días atrás escuchamos su reclamo, en una protesta". ¿Recién entonces se anotició el gobernador de la situación de sus policías?  ¿No le pidió antes de eso su ministro de Seguridad alguna propuesta para atender a esos reclamos? ¿Cómo no estaba al tanto? ¿No lo escuchó antes? ¿Nadie le habla?

Salvo que el gobernador Pullaro mienta, queda en evidencia una grave falencia comunicacional por debajo de él que involucra a la propia conducción policial y a la conducción política que encabeza el ministro Cococcioni. Y eso no se corrige con la sola remoción de un jefe policial.

Es por todos conocido que el conflicto policial en la Provincia de Santa Fe no es el primero. Y sería un exceso de optimismo suponer que será el último. Está en curso la protesta de policías y penitenciarios de Río Negro y existen otras situaciones que pueden evolucionar hacia nuevos quiebres de la disciplina. 

Basta una pasada por las redes sociales para comprender que hay quienes se muestran interesados en explotar insatisfacciones del personal en el Servicio Penitenciario Federal, la Policía Federal, la Policía Bonaerense, e incluso en áreas de menor trascendencia pública como la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (sobre la cual "alguien" le está pasando letra a "periodistas de investigación" para que escriban falsedades con evidente intencionalidad).

Mientras desde la política no se asuma la necesidad de fortalecer la cultura institucional propia de las organizaciones jerárquicas que hacen al orden y la seguridad del Estado, los quiebres de disciplina (sean públicos o no) frente a demandas no satisfechas van a seguir siendo una constante. 

El kirchnerismo, con su visceral odio a toda institución que participó de la victoria sobre el terrorismo castrista, provocó la más grave crisis institucional de las Fuerzas de Seguridad en este siglo. La protesta de suboficiales de Gendarmería y Prefectura en Octubre de 2012, cuando Nilda Garré ocupaba la cartera de Seguridad, dejó consecuencias que duraron mucho más que la atención de la prensa y la ciudadanía. 

Ocurre que el kirchnerismo creó en 2005 a la Policía de Seguridad Aeroportuaria con el objetivo subvertir la cultura institucional de las demás fuerzas de seguridad y policiales, para que dejara de existir el "ser policía, "ser gendarme", ser prefecto" y se lo reemplace por el "trabajar de", dos cosas completamente distintas. Y esa pretensión requería hacer cada día más notorio el escarnio a los uniformados al punto de sumergirlos en la pobreza. Algo que, no hay que olvidar, comenzó el Presidente Raúl Alfonsín cuando siguiendo el consejo de Dante Caputo se propuso que las FFAA no tuvieran capacidad operacional ni los militares sueldos dignos. Sucesos que se dieron luego son la continuación de aquello, amplificado sobre cualquier uniforme. 

Tanto es así, que en su discurso del 26 de Junio de 2012 la entonces Presidente Cristina Fernández hizo referencia a los efectivos de Gendarmería fallecidos cuando se desplazaban desde Chubut a Mendoza. La hoy condenada utilizó esas muertes con un repudiable sentido político oportunista y en víspera de la protesta de la CGT en reclamo del aumento del mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias, trajo a colación los bajos sueldos de los fallecidos, sin aportar ninguna solución. Y después pasó lo que pasó. 

A diferencia de los gobiernos del régimen kirchnerista, el gobierno del Presidente Javier Milei no milita odios contra los uniformados y tampoco se le puede atribuir la mayor responsabilidad por los bajos sueldos y falencias como las que muestran las obras sociales de las fuerzas. Son problemas que vienen de antes, sí; pero ahora le toca resolverlos a este gobierno que debe estar presto a ir dando respuestas a tiempo para evitar escaladas de malestar que lleven a conflictos. Por supuesto no todo es dinero, pero satisfacer necesidades básicas requiere dinero, mantener operativa una fuerza requiere dinero y sin haberes dignos no hay recurso humano en condiciones de brindar servicio con la dedicación que hace a la eficiencia,

Como otra cuestión que es dable tener en cuenta para el fortalecimiento de la cultura institucional, aparece una brecha generacional sobre la que es necesario trabajar.  Lo observé y describí en un artículo de La Prensa en Septiembre de 2020 (leer artículo cliqueando aquí), durante la protesta de la Policía Bonaerense alrededor de la Quinta de Olivos.

Esa diferencia generacional de los más jóvenes en su entendimiento de pertenencia institucional y del cumplimiento del deber, ahora también la advierte Hernán Lascano, en el artículo de La Política Online que titula "Generación Z, el corazón de la revuelta policial de Santa Fe" y en el que puntualiza que "la base de la protesta la formaron hombres y mujeres menores de 30 años, que -aunque desapegados de modos de acción colectiva- están formados en una idea del derecho a reivindicaciones personales, lo que barre también con el fuerte distintivo del principio de obediencia irrestricta de instituciones de organización vertical".

Es lógico que las nuevas generaciones pretendan cambios institucionales, cierta "rebeldía" hace a la dinámica de la vida misma, pero no debe soslayarse que en lo que va del siglo esas nuevas generaciones crecieron bajo el régimen kirchnerista siendo blanco de un orwelliano proceso de desmemoria y adoctrinamiento colectivo con el uso faccioso de los recursos del Estado, por lo cual sus valores no son enteramente genuinos. Les cuesta entender las razones por las que las instituciones deben primar por sobre la voluntad de los individuos, y es en ese punto trascendental donde la cultura institucional debe imponerse, desde la conducción profesional y política, para lograr asimilarlos a ella sin mayores conflictos ni riesgo de anarquía.

Es de suponer que entender las claves para evitar protestas de las fuerzas, no ha de ser difícil para la ministro de Seguridad Alejandra Monteoliva. Pues algo debió aprender de su mala experiencia como ministro de Seguridad de la Provincia de Córdoba. 

Designada por el gobernador José Manuel de La Sota el 16 de septiembre de 2013, permaneció en el cargo menos de tres meses. El 9 de diciembre de 2013 su gestión era un fracaso irrecuperable como consecuencia de la trágica protesta de la Policía provincial que pulverizó la idea del orden público. Esa protesta, que comenzó a sentirse y escalar con reclamos de familiares (una constante en este tipo de conflictos), no fue atendida debidamente, se la subestimó, no se la gestionó y terminó con disturbios (saqueos) que obligaron al gobernador a desplazar a la ministro, su jefe de gabinete y el jefe de la policía.  

El caso sirve como un ejemplo de manual de lo que este articulo expone. Sin comprender la cultura institucional, sin los valores de camaradería y sacrificio en las jefaturas profesionales, sin una conducción política previsora y proactiva, el cuento va a terminar siempre de la misma manera: teléfonos descompuestos, la insubordinación, el quiebre de la disciplina, la remoción de algún jefe policial (al que le hubiera ido mejor renunciando), eventualmente la salida de algún político que más temprano que tarde será reciclado en otro cargo (ese "espíritu de cuerpo" sobrevive a cualquier cosa como las cucarachas), y la presentación de una solución tardía que pudo darse antes. 

Será muy difícil implementar directivas de Seguridad Interior como políticas de Estado si se sigue normalizando que el malestar de policías y penitenciarios provinciales, como de las fuerzas federales,  es lo cotidiano y el estallido de la protesta algo que va a seguir ocurriendo de tanto en tanto. Urge romper ese ciclo nocivo.

Por eso digo: fortalecer la cultura institucional, en toda su dimensión y complejidad, es clave para que fuerzas y organismos que hacen al orden y la seguridad que el Estado debe garantizar a los habitantes puedan cumplir su misión de modo satisfactorio. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.






martes, 10 de febrero de 2026

SE DICE DE MÍ QUE PATEABA PUERTAS... SÍ. ¿Y QUÉ?




El domingo 8 de Febrero el sitio web DATACLAVE publicó un artículo, firmado por Mauro Federico e Ivy Cángaro, titulado: "Corrupción en Seguridad: denuncias cajoneadas, intimidaciones y el regreso de los 'muertos vivos'".

Como aparezco mencionado en el artículo, algunos de sus ocasionales lectores tuvieron la amabilidad de darme aviso. Lo leí ayer lunes y no he parado de reírme hasta hoy. 

Porque en buena medida me divierte y se me da la gana poner en contexto el hecho anecdótico por el que se me menciona, escribo este artículo a modo de respuesta, mismo que también enviaré a DATACLAVE si es que quieren publicarlo como derecho a réplica.

Aunque no espero que lo publiquen, creo que es lo que correspondería, ya que pudieron contactarme antes de escribir sobre mí para no pifiar como pifiaron, pues la nota presenta errores, o sugestivas omisiones, que pudieron evitarse consultando a algunos de los mencionados. 

Tengo la impresión que el "periodismo de investigación" del que presumen Federico y Cángaro, ha sido en este caso "periodismo de dictado". 

Sospecho además que detrás de la nota anda un chanchito picarón, cuyas pezuñas de chiquero dejan marcas tan evidentes que no hace falta pegarle al chancho para saber quién es el dueño. Vayan pues mis cordiales saludos. 

Aludiendo ya al contenido del dictado, ¡perdón! quise decir del artículo, téngase presente que está muy lejos de mí cualquier intención de defender a Gerardo "Rincón del vago" Milman. He publicado una gran cantidad de artículos y posteos en redes sociales dejando más que claro que lo considero un inútil irrecuperable.

Ahora bien, falsean los hechos Federico y Cángaro cuando afirman lo siguiente: 
Patricia Bullrich asumió como Ministra de Seguridad el 10 de diciembre de 2015, cuando por entonces integraba Juntos por el Cambio y era macrista, y llevó con ella a Milman quien, a su vez, también llevó a su gente para cubrir diversos cargos. Él estuvo entonces al frente de la Dirección de Inteligencia Criminal del ministerio desde ese mismo día de 2015 hasta el 9 de diciembre de 2019 cuando llegó la administración de Sabrina Frederic, la ministra nombrada por el nuevo presidente Alberto Fernández.
A comienzos de la primera gestión de Bullrich como ministro de Seguridad, Milman fue designado Secretario del Consejo de Seguridad Interior. Ese fue su primer cargo en el ministerio. Es información notoriamente pública que no estuvo a cargo de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal desde 2015. Curiosamente, el par de periodistas de investigación omite mencionar que hasta octubre de 2017 el área de Inteligencia Criminal estuvo a cargo de Patricio Furlong, el segundo de Eugenio Burzaco. Raro que ese dato, un pequeñísimo detalle, se les haya pasado por alto y no mencionen ni siquiera una vez al dúo Burzaco - Furlong. 

Subrayo que participé de la gestión de Patricia Bullrich desde Diciembre de 2015, hasta que presenté mi renuncia en Marzo de 2017 formulando críticas a la gestión que, además, hice públicas (preservando obviamente las de carácter reservado).  

Por lo tanto, la simpática anécdota por la que me mencionan los "periodistas de investigación", que efectivamente tuvo lugar en Septiembre de 2016, ocurrió durante la gestión que, casualmente, se les pasó por alto. Es decir, cuando Patricio Furlong como Subsecretario de Seguridad conservaba la firma del Director Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC) manteniendo acéfala esa dirección.

Puesto en ese contexto, cabe abordar ahora la simpática anécdota por la que me mencionan, cosa que hacen en estos términos: 
"En septiembre de 2016 José Santiago Tamagnone era Jefe de departamento de Inteligencia de Imágenes, dependiente del DNIC. El hombre llegó de noche a las oficinas de Asuntos Jurídicos y Mesa de Entradas y como no era horario laboral, estaban cerradas con llave. Tamagnone y dos hombres más bajaron la puerta a patadas, destrozaron marcos y cerraduras e ingresaron al área de expedientes y documentación sensible a la que no tenía acceso. 

Al día siguiente, Lucas Albera y Mariano Fonteñez silenciaron el suceso y ante el estupor del personal, llamaron rápidamente a reparar los daños. De todos modos, se iniciaron diecisiete actuaciones internas con fotografías y denuncias ante el titular del Departamento Jurídico. Este expediente no fue instruido ni resuelto ni comunicado a la Bicameral ni judicializado".

La anécdota así relatada, amerita las siguientes consideraciones:

1.- Es relativamente común en organismos de inteligencia revistar en un cargo pero ejercer otra función. En mi paso por la DNIC, por mera formalidad burocrática, estuve registrado como "Jefe de Departamento", pero en los hechos cumplí la función de Jefe de Gabinete de la DNIC (JG-DNIC). Con lo cual era una suerte de interventor de hecho, sin firma propia, en una Dirección Nacional acéfala. Y en ese carácter me desempeñé, reconocidamente como tal, dentro y fuera del Ministerio. 

 

2.- He pateado puertas muchas veces, en muchos lugares, sería largo y jactancioso de mi parte hacer una enumeración de sucesos y circunstancias. Patear puertas es parte del trabajo, tan simple como eso. Y no diré que no me gusta patear puertas; sólo remarco que siempre lo hice con la ley en mis borcegos.

 

Es cierto que tuve que patear puertas en la DNIC. Un bonito recuerdo. Lo hice con razones fundadas: como acabo de explicar mi función era la de Jefe de Gabinete y como tal tenía responsabilidades y facultades para velar por la Seguridad y Contrainteligencia del organismo. En ese contexto había ordenado que cada oficina presentara una copia de sus llaves para el caso que se necesitara ingresar a cualquiera de ellas. Hubo alguien que quiso burlar mi orden entregando llaves que no se correspondían con las cerraduras de las oficinas a su cargo. Se constató ello en una revisión de rutina y a falta de llave se procedió a patear las puertas. Ni más ni menos que lo que correspondía hacer y de ninguna manera un caso de "violencia laboral".  

En mi rol de Jefe de Gabinete tenía acceso habilitado a todas las áreas de la DNIC, por lo tanto es falso que no tuviera acceso al "área de expedientes y documentación sensible". 

 

3.- El derribo de las puertas no fue silenciado porque reuní al personal y expliqué lo ocurrido dando cuenta de las razones. No es de ninguna manera cierto que hayan sentido "estupor" por la pateadura de puertas, muy por el contrario: el hecho provocó una feliz euforia entre los agentes de Inteligencia por saber que no había privilegios para nadie. 

 

4.- La historia de está anécdota que a los periodistas de investigación les dictó "alguien", vamos a suponer algún personaje misterioso de los que operan en la sombra del anonimato como fuentes periodísticas (los lectores habituales saben que me estoy riendo mientras escribo esto), termina afirmando que la situación no fue comunicada a la Comisión Bicameral de Inteligencia.  Falso. 

 

El 21 de Marzo de 2017 presenté personalmente ante la Comisión Bicameral de Inteligencia, entonces presidida por el Senador Juan Carlos Marino (con quien tuve una larga conversación), un detallado escrito sobre la situación de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, incluyendo un muy pormenorizado informe sobre los hechos y circunstancias que me determinaron a patear las puertas de la anécdota. 
 
Por supuesto que aunque me cause risa que me aludan los "periodistas de investigación", más allá del grato y afectuoso recuerdo que guardo de la DNIC y su personal (hay elementos muy valiosos ahí)  no deja de desagradarme se me haya incluido sin ton ni son en un artículo que acusa corrupción. 

Nunca he sido corrupto y es la razón por la que puedo poner la cara y salir al cruce de quienes esgrimen verdades a medias y groseras mentiras. Bajo mi mando nadie fue víctima de ningún maltrato laboral y mucho menos violencia, en ese punto, como en tantos otros, he seguido las enseñanzas de Sun Tzu sobre el trato que debe dispensarse a los agentes de Inteligencia y si por algo me caractericé fue por escuchar al personal. 

Tampoco me agrada que se publiquen nombres de agentes de Inteligencia, algo que en Argentina, por falencias políticas y profesionales ya es una mala costumbre. Un mal que no puede achacarse al periodismo, sino que siempre es responsabilidad de los políticos en el gobierno y de los profesionales en cargos de conducción en el Sistema de Inteligencia. Vale señalarlo para los del palo, viendo qué nombres se publican y cuáles no. (Recuerden que hay variables de velo y engaño).  

También merece un par de consideraciones el último párrafo en el que se me alude:

"Tamagnone es un personaje activo en redes sociales y canales de YouTube. Se hace llamar Ariel Corbat y tiene su propio blog 'Pluma Derecha', en donde hace apología de la dictadura, se presenta como agente de la SIDE y hace campaña por La Libertad Avanza y el bulrrichismo".

Lo tomo como una mera opinión, a la que doy la misma importancia de un zurdo llamándome "facho", pero pareciera que los periodistas de investigación anteponen sus prejuicios a la lectura. ¿Quieren creer que reivindico alguna dictadura? No es así, pero sea. Y parece que hago campaña para La Libertad Avanza, aunque no haya votado a La Libertad Avanza en las últimas elecciones (sí en la presidencial). Más extraño aún que haga campaña por el "bullrichismo" escribiendo cantidad de artículos que critican a Bullrich.  En fin.  Periodismo de investigación le dicen...

Sí voy a señalar que yo no me presento como "agente de la SIDE", yo soy un agente de la SIDE. 

Más allá de no revistar en actividad, agente de la SIDE es lo que soy y lo que seré siempre; porque mi lealtad es eterna. 

Para mejor comprensión de este escrito, sugiero la lectura de los siguientes artículos: 
B) MI RENUNCIA A LA MINISTRO DE SEGURIDAD, por Ariel Corbat.
https://plumaderecha.blogspot.com/2017/03/mi-renuncia-la-ministro-de-seguridad.html

C) CORRUPCIÓN EN SEGURIDAD: DENUNCIAS CAJONEADAS, INTIMIDACIONES Y EL REGRESO DE LOS "MUERTOS VIVOS", por Mauro Federico e Ivy Cángaro.
https://www.dataclave.com.ar/picado-fino/corrupcion-en-seguridad--denuncias-cajoneadas--intimidaciones-y-el-regreso-de-los--muertos-vivos-_a69880d802c883010eb7b2a13


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía. 


¿Qué es la Derecha?

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Ariel Corbat

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