viernes, 29 de mayo de 2026

SI SERÁS RARO, por Ariel Corbat.



 

SI SERÁS RARO

Mirá si serás raro,
que todavía
te gusta el Tango.
Y hasta vas por la calle,
bajo tu funyi silbando.

A los dulces misterios del placer
mejor no buscarles ningún porqué,
si esa palabra, 
una caricia 
o el fetiche aquel,
te hacen sentir tan bien,
¿qué importa saber a cuento de qué?
Avisa el reloj, y tu corazón,
que el tiempo... pira.
¿O vas a andar 
gastando diván
en querer indagar
todas las culpas de papá y mamá?
Vivir y dejar vivir. Ser feliz.
Y sos feliz
riéndote así,
viviendo tu vida
con cada cicatriz.

Mirá si serás raro,
que todavía
te gusta el Tango.
Y hasta vas por la calle,
bajo tu funyi silbando.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha

lunes, 25 de mayo de 2026

SHODŌ, por Ariel Corbat.





SHODŌ

Tu desnudez
se ofrece en mi cama,
para poner
sobre su piel
a cada anhelo
hecho desvelo.

La sencillez
del viejo epigrama,
que busca ser
un carrusel
de mantra o rezo
al mismo cielo.

Por mil porqués
este juglar te ama.
Dedicaré
con pulso fiel
los nuevos versos
y algunos besos.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.


viernes, 22 de mayo de 2026

PALABRAS FINALES DEL CORONEL CRINIGAN EN LA FARSA DE JUICIO POR EL QUE SE LO CONDENÓ A PERPETUA. Con comentario de Ariel Corbat.




Palabras Finales CR Alberto Jorge Crinigan ante TOF Nro 1 – La Plata 07 de mayo 2026:


Voy a pronunciar estas palabras finales con la convicción y tranquilidad de quien sabe que no ha cometido delito alguno, porque nada de lo que se dijo aquí ocurrió del modo en que se me atribuye.

He escuchado a lo largo de este debate una serie de acusaciones gravísimas que carecen, en mi caso, de lo más elemental en un Estado de Derecho: las pruebas. No existe en esta causa un solo elemento material, un solo testimonio directo o indirecto (con más de 200 testigos incluidos los de la instrucción), ni una sola prueba que me vincule con los hechos que se me imputan.

Se me acusa en base a conjeturas, por el solo hecho de haber portado un uniforme en un tiempo y lugar determinados. Pero la responsabilidad penal no es hereditaria ni se presume por el cargo: SE PRUEBA. Y en este juicio, esa prueba ha brillado por su ausencia-. 

Hemos escuchado argumentos por parte de los acusadores basados en teorías jurídicas genéricas y cuestionadas por muchos juristas. Su validez no me corresponde a mi analizar porque no soy abogado, Pero en este punto debo decir que los acusadores, siendo abogados, han basado su acusación en una interpretación antojadiza y errónea de reglamentos y usos militares, sin ni siquiera haber tenido el decoro de ofrecer el testimonio de un experto militar.

Se ha dicho aquí que la casi totalidad de las personas mencionadas como víctimas habían sido identificadas como "blancos" mucho antes del golpe del 24 de marzo y para demostrarlo se mencionaron listados y documentación secuestrada de archivos de la ex DIPBA. Al respecto deberían preguntarse: ¿Por qué no existe un solo informe, un solo listado o registro producido por el Grupo de Inteligencia del RI 7 del que formé parte? La respuesta es simple: porque nunca existieron, Y nunca existieron porque esa nunca fue misión del grupo S-2 de la Unidad.  PURO RELATO.

Hemos escuchado y visto alegatos acusatorios que en realidad se trataron de arengas políticas, en algún caso con la incorporación de escenas cuasi teatrales rayanas en lo ridículo, pretendiendo incluso relacionar circunstancias políticas actuales con situaciones acaecidas hace 50 años. 

Esos alegatos muy pocos serios, han faltado el respeto debido a este tribunal, a los profesionales intervinientes y a todas las personas vinculadas al proceso. Les pregunto: ¿acaso esas farsas no hacen más que demostrar que se pretendió sustituir con ellas la falta absoluta de pruebas concretas?

Y rematando este despropósito, casi finalizando la etapa oral, se me imputó además un delito repugnante como es la violación sexual. 

Para ello los acusadores han recurrido a un argumento insólito. Afirman que las violaciones denunciadas por tres detenidas están inmersas en un supuesto “plan sistemático”. A partir de allí se nos adjudica haber controlado dicho plan y consecuentemente, según este retorcido razonamiento, seríamos nada menos que autores materiales.

AUTORES MATERIALES DE UN DELITO PERSONALISIMO, QUE NADIE INTENTÓ INVESTIGAR (a pesar de haber sido mencionado durante la instrucción), QUE HABRÏA SIDO COMETIDO POR ALGUIEN QUE NUNCA CONOCÍ (TAMPOCO LO CONOCEN LOS ACUSADORES) Y QUE SE PRODUJO EN SEDES POLICIALES QUE ESTABAN MUY ALEJADAS DE MI LUGAR DE TRABAJO.

Para sus conocimientos les digo que, según la Comisión Provincial de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires, organismo que seguramente no será cuestionado por los acusadores, se producen anualmente alrededor de 1500 denuncias de abusos en sedes policiales de esa provincia. ¿Serían también parte de un plan sistemático? ¿Cabría imputar a las autoridades policiales y/o de gobierno actuales como autores materiales por tener el control de los efectivos que pudieron haber participado?   Muy ridículo, no?

Hablo hoy no solo como un oficial que sirvió leal, responsable y orgullosamente al Ejército Argentino, sino como un hombre que lleva años viendo cómo su nombre es ligado a graves delitos sin que exista una sola prueba que lo sustente

Llevo más de 12 años en prisión preventiva. Si cualquiera de ustedes fuera sometido a una medida cautelar que excede más de cuatro veces el máximo legal, seguramente pondrían en serio cuestionamiento el principio de presunción de inocencia y hablarían de "pena anticipada". Sin embargo, parece que el Derecho es una herramienta elástica, que solo se estira para castigar a quienes portamos un uniforme, una especie de código procesal alternativo adaptable solo en perjuicio nuestro.

Señores jueces. La búsqueda de justicia no puede transformarse en una cacería donde la presunción de inocencia sea reemplazada por una condena de autor o por prejuicios ideológicos, no se me juzga por lo que hice, sino por quién soy.

Llevo toda una una vida de conducta íntegra y el peso de este proceso ha sido una carga injusta para mí y para mi familia. No busco otra cosa que la verdad. Y la verdad es que condenar a un hombre sin pruebas, solo para llenar un casillero del pasado, no repara el dolor de nadie; solo suma una nueva injusticia.

Próximamente se dictará sentencia por lo cual mis palabras cobran poco o ningún sentido para el tribunal pero....... no es así para mi familia esposa, hijas, yernos y nietos, amigos y todas las personas con las que he estado vinculado durante mi profesión y aquellas que de una u otra manera me acompañaron durante estos casi 13 años de injusta prisión. Que quede para todos ellos y sobre todo para mis nietos MI VERDAD que no ha podido destruir este juicio.

Todo lo ocurrido en este marco ha sido grabado, con lo cual será prueba que tendrán en sus manos los jóvenes abogados y el público en general para constatar cómo se desarrolló este juicio y el rol que cumplieron los distintos actores en él.  Y cual ha sido la requerida imparcialidad y la legalidad verificada en él. 

Los nombres de quienes fuimos parte de él quedarán plasmados para las generaciones futuras. Allí ya no habrá relato sino la fría y sana crítica de quien lo vea y escuche.

Confío en que, al momento de deliberar, miren los hechos y no los relatos. Que miren la falta de evidencia y me devuelvan la paz que este proceso me ha quitado. Confío en que este tribunal sabrá elevarse por sobre las presiones de la época y asumir el desafío de dictar una sentencia ajustada estrictamente a la verdad jurídica objetiva.

Una sentencia sin pruebas no es justicia, es una arbitrariedad que deslegitimaría a este tribunal. Si no son capaces de aplicar las mismas garantías que exigirían para ustedes, no estarán dictando justicia; estarán validando una excepcionalidad discriminatoria.

Muchas gracias.


COMENTARIO DE ARIEL CORBAT: 

Las palabras finales del Coronel Alberto Crinigan en otro de esos juicios infames que constituyen un prevaricato sistematizado, surgido como cortina de "Derechos Humanos" para la corrupción kirchnerista, ratifican lo sabido: el Poder Judicial apesta a inconstitucionalidad.

La pérdida de honorabilidad de los jueces y su sumisión al viento político de turno viene de larga data. Podría señalarse como punto de inflexión la insólita permanencia en el cargo hasta su jubilación del ya fallecido Norberto Oyarbide, cuyo caso bajó la vara moral que corresponde exigir a los jueces. A partir del caso Oyarbide, la política le hizo saber a la sociedad que un Juez podía ir al prostíbulo. Y el resultado fue que la Justicia se prostituyó. 

Luego la convalidación por la CSJN de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida que dio paso a las farsas judiciales que llaman "de lesa", hizo de la Justicia Federal un burdel, y no lo digo por aquellos departamentos propiedad del entonces ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni en los que funcionaban prostíbulos, sino metafóricamente por haberse sometido a ser esclavos de sadomasoquismo lamiendo la suelas del kirchnerismo. Cosa que siguen haciendo en cada "juicio de lesa".

Y alguien dirá: "¡Eh! pero la condenaron a Cristina", pues les diré que hasta un reloj parado acierta la hora alguna vez. Así que nadie se engañe, la condenaron porque es culpable, sí, pero no la hubieran condenado si el viento político siguiera soplando con tufo a kirchnerismo. 

¿La Constitución Nacional? Bien gracias. Ahí la tienen los "jueces" durmiendo el sueño de los justos sin aplicarla con el mínimo rigor. Así la irretroactividad de la Ley Penal pasó a ser una mera sugerencia, igual que una broma la inviolabilidad de la defensa en juicio de la persona y sus derechos. Y todavía, desde el 2009, sigue acéfalo el Defensor del Pueblo de la Nación, una muestra más que la CSJN y el resto de nuestros "jueces", son cualquier cosa menos guardianes de la Constitución Nacional. La CSJN no ha forzado, con los muchos recursos con que cuenta para ello, a que el Congreso cumpla con su obligación constitucional de nombrar titular para la Defensoría del Pueblo de la Nación. Para quien no lo sepa, le informo que sin su titular ese organismo no es otra cosa que una burocracia completamente inútil. Y hay allí empleados que van camino a jubilarse sin haber servido para nada.

Entiéndase que con esa acefalía ningún ciudadano puede acudir a ese órgano constitucional, por lo cual se nos niega a todos un derecho que creíamos tener. Y no es casualidad, es la deliberada intención de dejarnos a merced de la arbitrariedad. Esa misma arbitrariedad que trasuntan los juicios farsescos.

No voy a extenderme mucho más en este comentario a las palabras de mi amigo el Coronel Alberto Crinigan, la injusticia se cuenta sola en los fallos de los prevaricadores.

Sí me obligo a repetir sin cansancio estas dos frases que nadie ha podido refutar y hacen a la esencia de la cuestión: 

Un país que condena implacablemente y sin posibilidad de perdón a sus defensores entrega su futuro al enemigo. 


Ningún país con mayoría de jueces honorables, probos y eficientes, alcanza el grado de daño institucional, degradación cultural, miseria económica y hasta miseria intelectual que alcanzó la Argentina.


sábado, 16 de mayo de 2026

SOBRE EL MODO DE LEER A UN GOLPISTA




Que Jorge Fontevecchia, CEO de Perfil, es un golpista de casta política que opera ansiando la caída del Presidente Javier Milei, es algo que ya quedó más que claro tempranamente, cuando el 15MAR24 manifestó en su editorial el deseo de una crisis política que quite a Milei del poder y termine con Miguel Ángel Pichetto presidente. Una idea estúpida, pero que el muy progre esbozó sin vergüenza alguna, con la misma falta de vergüenza con la que militó a favor de la censura para aquellas opiniones que contradicen su credo de progesía.

Este perfil de Fontevecchia, antidemocrático y golpista, es preciso tenerlo en claro a la hora de leerlo. Leerlo, sí, porque a los golpistas lejos de ignorarlos hay que prestarles atención. Ocurre que en las operaciones de prensa el objetivo no es informar, sino generar corrientes de opinión para promover determinadas acciones que puedan decantar los hechos establecidos como objetivos. Obviamente en esa dinámica es característico, con mayor o menos sutileza, acentuar las debilidades del gobierno y socavar sus fortalezas, lo cual no puede hacerse con argumentos enteramente alejados de la realidad porque necesitan una base de credibilidad.

Cuando se detecta una usina golpista cobra importancia, para la protección del orden constitucional, establecer que tan distante es la brecha argumental entre el escenario real y el escenario dibujado por el operador. Esa brecha varía en el desarrollo de la operación según cual sea la estrategia diseñada y los resultados obtenidos. Cuando la brecha se cierra, el gobierno cae. Así de simple. Por eso es importante que los operadores institucionales analicen a conciencia esa distancia y propongan contramedidas para ampliar la brecha. Esas contramedidas no pasan por denuncias judiciales, ni acciones de censura o violencia a las que son tan afectos los amateurs, todas ellas inconducentes a la finalidad de fortalecer la gobernabilidad disipando el peligro, sino por la revisión de la toma de decisiones para no ir en la dirección que favorece a los golpistas.

En su editorial "EL RIESGO ES MILEI" que Perfil publicó ayer a las 23:55 hs., Fontevecchia no aporta ninguna novedad, sino que escarba las heridas que el gobierno se autoinflige para hacer un pronóstico de fracaso económico. Y ese ya es un dato crucial para pensar las contramedidas.

Lo que debe preocupar al gobierno en la lectura del editorial, con prescindencia de la proyección económica que traza Fontevecchia, es la proximidad entre la mala fe del golpista que lo llama "Presidente hemipléjico" y la buena fe de los que criticamos para que Milei corrija y tenga éxito. 

Curiosamente, en su diatriba contra el gobierno Fontevecchia omite mencionar a Manuel Adorni limitándose a citar parcialmente la frase alusiva que se atribuye al presidente: "prefiero perder las elecciones..." y que se completaría con  "antes que echarlo". La omisión por parte de Fontevecchia bien podría ser una aplicación de la máxima que enseña que cuando el enemigo se equivoca no hay que interrumpirlo.

Porque Milei no parece estar comprendiendo que día a día pierde sustento moral por causa de su cerrada defensa de Adorni. Y tampoco parece estar entendiendo la relevancia de ese sustento moral, que no es otra cosa que la base misma con que el electorado en 2023 apoyó al candidato que prometía medidas duras. Si se pierde la conexión entre moral y sacrificio la base electoral se fragmenta. 

Mal que le pese a Fontevecchia (y mal que -por otras razones- nos pese a los que preferimos a Milei en modo estadista a modo rockstar), Milei puede permitirse ser "El loco", la "emocionalidad intensa" de la que habló Bullrich para deleite de los que quieren construir la imagen de un desquiciado; lo que no puede permitirse es laxitud moral. 

Ya son muchas las consignas resignadas y centrar la apuesta en el éxito económico conlleva la necesidad de interpretar qué va a entender el electorado por "éxito económico", algo que en definitiva, más allá de lo que afirme la frialdad técnica de los números, es una percepción mutante. 

Si el electorado pierde la convicción de estar haciendo sacrificios para sanear el país, la vara del éxito económico se pondrá más alta porque se creerá que los logros en materia económica no tendrán continuidad en tanto el gobierno pasa de ser disruptivo a ser más de lo mismo. Se necesitaría entonces un aluvión de bonanza, platita fresca, lluvia de dólares, brotes verdes, o cualquier otro mito por el estilo, para que no importen otras consideraciones. Dicho esto sin olvidar que muchos otros factores, como el deseo de no volver al pasado, también tendrán su peso a la hora que la ciudadanía decida su voto. 

Ojalá el Presidente Milei llegue a darse cuenta que le está facilitando el juego a sus adversarios / enemigos y reaccione tomando decisiones de sentido moral que vuelvan a alejar realidad de operetas.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
















 










miércoles, 13 de mayo de 2026

¿UNA LEGIÓN EXTRANJERA PARA LA REPÚBLICA ARGENTINA?


Cada tanto y como un modo de entender las limitaciones de la realidad es buen ejercicio plantear una idea inviable. Es de lo que trata este artículo de lectura innecesaria y tal vez controversial.



Hace poco, aprovechando que estaba en España por razones personales, viajé a Ceuta con la única finalidad de conocer el Museo de la Legión Española. Tengo un gran aprecio por aquel "Tercio de Extranjeros" creado a instancias de un personaje fascinante y novelesco: Don 
José Millán Astray y Terreros siendo teniente coronel de infantería. Todavía hoy, los legionarios, hablan de él como si fuera su padre. Y es comprensible, porque las heridas en combate que recibió Millán Astray se llevaron un ojo y un brazo dándole autoridad más que suficiente para imponer el sacrificio como credo del legionario. Un credo, basado en el Bushido, del que supo dar ejemplo y ha sido emulado con sangre y honor a lo largo de la historia.  

Millán Astray tomó la idea basándose en la Legión Extranjera Francesa, no solo con la finalidad de evitar bajas españolas en la guerra de África sino principalmente con la de formar una fuerza militar altamente especializada. Al respecto argumentaba que: "Todo país tiene derecho absoluto a reclutar extranjeros y constituir una legión extranjera sin temor a herir la susceptibilidad de los otros países. Para atraer a los extranjeros, para hacer rápida la propaganda. el nombre de legión, porque es conocido universalmente, porque un extranjero vale por dos soldados: el español que ahorra y otro extranjero que se incorpora y porque los vecinos llaman a la suya legión y nosotros queríamos tener la nuestra".

Recorriendo el Museo de la Legión Española, primero con la guía del amable legionario a cargo y luego en solitario silencio, pude sentir que más allá de las armas, los uniformes y los estandartes allí conservados y venerados, lo que se atesora y celebra es el ejemplificador coraje de los legionarios condecorados por sus actos de servicio, 22 reconocidos con la máxima condecoración militar de España que es  la Cruz Laureada de San Fernando, la cual sólo se concede excepcionalmente luego de un severo proceso de evaluación de mérito. También conserva el Museo el "Libro de Oro de la Legión" en el que se asientan las muchas bajas que registró el Tercio desde su fundación en 1920 hasta 1934. 

La Legión Española es un muy buen ejemplo de cómo tomar una idea de otros, la Legión Extranjera, y adaptarla al uso propio dándole una identidad distinta y única. Algo que subrayo como necesario cada vez que en cuestiones de Defensa, Seguridad o Inteligencia aparece la iluminación advenediza proponiendo que Argentina copie sin más lo que hacen otros, como si fuera el caso de adquirir la franquicia de un Mc Donald's o algo por el estilo.

La Legión Española nunca fue pensada por Millán Astray como una copia de la Legión Extranjera. Tomó la idea y la convirtió en una creación única e irrepetible. No sólo por su uniforme, sus pasos y todo aquello en lo que se exterioriza, sino por un espíritu de cuerpo que se distingue más allá del rito de sangre que necesariamente tienen en común la generalidad de las unidades militares. 

A fin de entender ese resultado es que cobra particular importancia la canción "El novio de la muerte", un cuplé con una hermosa letra cantado de estreno en 1921 por Lola Montes en el teatro Vital Aza de Málaga, que se incorporó luego al repertorio de cabarets frecuentados por legionarios y fue tomado por el propio Millán Astray como canción de marcha. Himno no oficial de la Legión Española que terminó siendo canción de procesión religiosa convirtiéndose en rezo al Cristo de la Buena Muerte. 


El pasado 2 de Abril, jueves de Semana Santa, la televisión española trasmitió en directo el tradicional desembarco de la Legión en Málaga que, con un masivo apoyo popular en las calles, culminó ante la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, sede canónica de la congregación religiosa del Cristo de Mena, donde una guardia de legionarios cantando "El novio de la muerte" trasladó a pulso la escultura del Cristo Crucificado de la Buena Muerte y Ánimas. 

Esa ceremonia no tendría ningún sentido sin la mística de la Legión y sus legionarios en relación con la muerte. "Legionarios a luchar. Legionarios a morir" no es un llamado al suicidio, sino una determinación similar al "Coronados con gloria vivamos o juremos con gloria morir" del Oíd Mortales. Es aceptar la muerte por el valor de la vida.

Como dato de color, tomé conocimiento en mi visita al Museo que en los primeros 10 años de la Legión se alistaron en ella 140 argentinos. Más aún, a instancias del amable legionario a cargo del Museo pude conversar telefónicamente con un ex legionario argentino. Una conversación agradable entre mi curiosidad y su nostalgia.


En este punto cabe empezar a desarrollar esa "idea inviable" que anticipé al inicio. Que en este caso tiene un origen muy concreto, ya que comencé a pensar en ello trabajando en operativos de calle de los que participaba personal de Migraciones. Muchas veces, demasiadas para mi gusto, pude constatar que al detectar extranjeros ingresados al país de manera irregular los inspectores de migraciones se limitaban a comunicarles que debían regularizar su situación y que "tuvieran a bien" hacerlo. Algo para lo que se ofrecían exageradas facilidades. Eran los años en los que el régimen kirchnerista promovía el "PLAN PATRIA GRANDE", una sarasa en virtud de la cual poco menos que nos convertimos en los idiotas de Sudamérica regalando residencia, nacionalidad y beneficios varios a extranjeros que a cambio de ello no ofrecían nada útil al país.

Aquí, para que nadie confunda orden con xenofobia, aclaro una vez más que la culpa en este tipo de cosas no es del inmigrante sino del país que los recibe. Argentina es históricamente (y debe seguir siéndolo) un país receptor de inmigración, que abre sus puertas a quien llama a ellas, pero una cosa es recibir a quienes piden permiso para pasar por la puerta mostrando voluntad de respetar nuestras leyes y otra muy distinta es darle trato más que benigno a los que se cuelan por las ventanas o saltan por los techos. El kirchnerismo hizo todo lo que estuvo a su alcance para debilitar a la Nación Argentina, porque uno de sus anhelos era diluir nuestra identidad en un "Estado plurinacional". Y a eso apuntaba su política migratoria, lo mismo que la exacerbación de los "pueblos originarios" (aunque no tuvieran nada de originarios). Creo que todavía no se termina de dimensionar el daño que el kirchnerismo hizo a la Nación Argentina.

Tenía, entonces, la sensación que estábamos devaluando el significado de la nacionalidad argentina al regalar la ciudadanía. Lo cual, es preciso decirlo, revelaba de modo claro nuestra baja autoestima al no valorar nuestra condición de ciudadanos nativos. Y como forma de devolverle valor comencé a imaginar mecanismos de mérito para acceder a la nacionalidad y que no fuera un mero trámite. Un pensamiento de sentido común similar al que luego expuso Giorgia Meloni en Italia: "La ciudadanía italiana no se regala, no es un derecho, es un premio para aquellos que respetan nuestras reglas, nuestras leyes y nuestra identidad". 

De allí que me rondara la fantasiosa idea de crear un Batallón de Extranjería, para que aquello que graciosa y perjudicialmente regalaba del kirchnerismo se convirtiera en un premio y dejara de ser dádiva para el extranjero y humillación para los propios. Son muchos los extranjeros que desde las luchas de la Independencia han servido lealmente combatiendo por la Nación Argentina, el nombre de cualquiera de ellos bien podría definir la impronta de un batallón de extranjeros: Brown, Bouchard, Cramer, etc.

Por supuesto, era y sigue siendo una idea inviable para un presupuesto de defensa paupérrimo en un país con serios problemas morales y que todavía no recupera su autoestima en términos de orgullo de ciudadanía y que además se dio el lujo de basurear a sus fuerzas armadas como sólo un país de idiotas puede hacerlo. Hoy la situación de las FFAA presenta, a mi percepción, una complejidad que no acepta simplificaciones fáciles y mucho menos autobombos de funcionarios como el del ex ministro y hoy senador Luis Petri en X.


No sin pesar, diré que años atrás algunos jóvenes argentinos con vocación militar se enlistaron en ejércitos extranjeros -en parte- por consejo mío. He recibido fuertes críticas por aconsejar en tal sentido, pero al mismo tiempo nadie ha podido cuestionar el peso de las razones fundamentando ese consejo. Con dolor en el alma, lo hice. Por el bien de la Patria y de esos mismos jóvenes, para que no sean forreados aquí donde gran parte de los políticos desprecia a los militares e impresentables como Agustín Rossi pueden ocupar el Ministerio de Defensa. Al fin de cuentas, si fuera el caso que Argentina lo necesitara, siempre podrán retornar. 

Permítanme aclarar algo importante: haber aconsejado a algunos jóvenes enlistarse en ejércitos extranjeros (donde además las posibilidades de acción bélica estaban latentes), no significa ni remotamente que no valore a quienes eligen, pese a todo (y subrayo: pese a todo) servir desde el vamos en nuestras FFAA. Hay que tener realmente un gran espíritu patriótico y vocación militar para elegir una carrera de penurias y carencias varias. Y sin ellos sería imposible conservar esperanzas de recuperar capacidades perdidas para que, alguna vez, no sea moneda corriente que los formados en ellas abandonen sus filas por falta de estímulos. 

Cuando en Ceuta, luego de visitar el Museo de la Legión Española, me senté en un café a reflexionar sobre lo visto, me fue imposible no pensar en esos jóvenes argentinos enlistados en distintos ejércitos y muy particularmente en el hijo de un querido amigo que recientemente se enlistó en la Legión Extranjera. A la que siempre han acudido argentinos, siendo conocido el caso de Rodrigo Duarte, hijo del destacado Veterano de la Guerra de Malvinas José Martiniano Duarte.

Lo siguiente es una conveniente acotación antes de ir al cierre de este artículo que no es ninguna propuesta sino la exposición de unos cuantos sentimientos pensados.

La Guerra del Paraguay marca un momento de la historia argentina que conmueve por su significado de grandeza futura, cuando allí se alistaron voluntariamente para ir al frente aquellos a los que hoy llamaríamos "hijos del poder". Esos jóvenes que en cierta medida eran los beneficiarios del sistema y que tenían ambiciones políticas dentro de él, como era el caso de Domingo Fidel Sarmiento, en lugar de aferrarse a la comodidad asumían que para ganarse su lugar en ese sistema debían demostrar su valía en combate. Esos jóvenes fueron la Generación del 80, la que hizo fuerte a la República Argentina.

Como contrapartida de ese compromiso, cabe ver la muy buena película de Robert Redford "Leones por corderos", en la que se plantea un escenario donde los beneficiados del sistema no asumen el compromiso de pelear por él, lo cual es un síntoma de decadencia, que vienen a compensar otros que buscan un lugar en esa sociedad.

Y a veces esos otros son extranjeros, con buenas o malas intenciones respecto a la identidad de los locales. Estos no son tiempos de regalar ciudadanías, no le está yendo bien a los países que lo hacen. Como no le fue bien a la Argentina siendo expendedora gratis de DNI's.

Vuelvo a la idea inviable, acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", porque nada estimula más la imaginación que aquello que se sabe inviable. Entonces imagino un Batallón de Legionarios Extranjeros haciendo méritos para ganar por servicios prestados la nacionalidad argentina. Algo para recordarle a los nativos que nacer argentino es un privilegio. Y quizá, una gran oportunidad para repatriar a tanto compatriota que hoy viste uniforme extranjero.

Ya ven, una idea inviable en tanto la República Argentina siga sin entender que el Himno Nacional es el mandato de su destino.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


sábado, 9 de mayo de 2026

ACERCA DE LAS CLAUDICACIONES ÉTICAS Y LO QUE REVELAN


Hay quienes creen que el poder corrompe, otros creemos que el poder no corrompe sino que empuja a que las personas se exhiban como realmente son.


Si fuera cierto que el poder corrompe, todos aquellos que ejercieron funciones de poder serían corruptos. Me consta que no es así. También me consta que la deshonestidad impuesta como regla general y militada con fanatismo por el kirchnerismo durante su infame régimen, facilita creer que el poder corrompe por sí.  

Y una vez más encuentro necesario decir que ningún país con mayoría de jueces honorables, probos y eficientes, alcanza el grado de daño institucional, degradación cultural, miseria material y hasta intelectual alcanzado por la República Argentina en lo que va del siglo.

El kirchnerismo no se corrompió en el poder, llegó al poder siendo corrupto y para terminar de corromper todas las instituciones de la República. La intención totalitaria estuvo clara desde la misma asunción de Néstor Kirchner abrazado al dictador Fidel Castro. El todavía impune golpe de Estado del 19 de Marzo del 2020, que con excusa de pandemia derogó de facto la Constitución Nacional, intentó ser el asalto final de los corruptos al poder. 

No tuvieron éxito porque hartaron a la misma sociedad que habían logrado idiotizar al punto de hacerla reaccionar. Entonces se perforó el relato y el escenario resultó propicio para el surgimiento del fenómeno Milei. "El Loco", histriónico, disruptivo, provocador,  emergente pleno de un sistema político que no servía a la ciudadanía sino a la "casta política", fue la respuesta de la sociedad al "no pasarán" con que los políticos de la casta pretendieron blindar sus privilegios por medio de Sergio Massa.

Mas la voz de Milei no expresaba solamente un hartazgo dispuesto a probar otra cosa, era una voz que alcanzó significado con la promesa de ejercer una ética pública ejemplar, completamente enfrentada a los vicios de la casta.

Cierto es que para ganar el ballotage debió pactar con la parte de la casta representada por Patricia Bullrich, pero ello surgía como una necesidad del pragmatismo político, un paso necesario para vencer al kirchnerismo.  No era entonces y a pesar de todas las barbaridades con que ambos se agraviaron en campaña una claudicación ética, sino el claro entendimiento de la realidad política. Un mal menor que evitó el mayor de los males.

Sin embargo, en el ejercicio del poder Milei parece haber ido perdiendo el control sobre el rumbo ético de su gobierno. Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", la primera señal haya sido la incorporación de Daniel Scioli al gobierno. Scioli es el ejemplar más repugnante de la casta política desde que su única convicción es la de acomodarse en el poder. 

Luego fueron cayendo muchas de las consignas que definían a Milei como lo opuesto de la casta y las contradicciones llegaron al extremo con el caso Adorni.

De previo y en relación a ello cabe recordar que Javier Milei en el inicio de su Presidencia volaba en aviones de línea como una señal de austeridad y marcando diferencias éticas con los privilegios de la política. 

Ello terminó en Abril de 2024 a instancias de Patricia Bullrich argumentando razónes de seguridad, en razón de lo cual publiqué un artículo titulado "JAVIER MILEI: LA ÉTICA DEL PRESIDENTE Y LA SEGURIDAD PRESIDENCIAL". De entonces a hoy sigo sosteniendo que en vuelos de línea comercial también se puede garantizar perfectamente la seguridad del Presidente.

El punto es que lo que demostraba Milei viajando en vuelos comerciales era su intención de eliminar privilegios y seguir siendo, con las responsabilidades de la investidura, uno más entre la gente. Eso varió argumentando razones de seguridad, pero la intención de eliminar privilegios manifestó continuidad cuando el 13AGO24 el entonces vocero Manuel Adorni comunicó que: “Hemos decretado que los aviones del Estado no podrán ser usados para llevar familiares de funcionarios. Este es otro privilegio que se termina”.

Inconcebible entonces que la esposa del propio Adorni viajara en el avión presidencial en la mera condición de "familiar de".

Inconcebible, digo. Y téngase presente que en mis posteos nunca doy por causa para pedir la renuncia de Adorni las acusaciones que surgieron después y deben demostrarse ante un juez. 

Mi punto es mucho más sencillo: un funcionario no puede anunciar una prohibición y luego darse una excepción a sí mismo. 

Es lo que hizo Adorni llevando a su mujer en el avión presidencial, y eso es una falta ética tan clara que no necesita de ningún proceso judicial para constatarse. Luego podría decirse que la invitación a la mujer de Adorni la realizó el propio Presidente, pero en ese caso Adorni debió rechazarla señalando la contradicción (en la que finalmente se incurrió). Y en cualquier caso hay que preservar al Presidente: sus ministros son fusibles y el Jefe de Gabinete el primero de todos. Tremendo daño hace al gobierno que se mantenga aferrado al cargo. Otra cosa que he sostenido siempre es que "los funcionarios políticos deben ser de renuncia nerviosa", es decir estar siempre dispuestos a dejar el cargo cuando -por el motivo que sea- se ven impedidos de cumplir con su deber.

Pasado el tiempo es penoso ver que el Presidente Milei sigue encaprichado en sostener a Adorni como si invirtiendo los roles fuera él quien dependiera del Jefe de Gabinete.

Aquello de la superioridad ética sobre la casta como punta de lanza para la batalla cultural se resignó con tanta torpeza que desparrama sospechas. 

No pude evitar sonreír cuando recientemente se dejó trascender que Patricia Bullrich pedía la renuncia de Adorni al Presidente. Socarronamente pensé: "Mejor tarde que nunca". Pero aún si fuera cierto que reaccionó contra la permanencia de Adorni, no vean en ella convicción ética sino oportunismo frente al desgaste. Bullrich va para donde sopla el viento. A veces es útil, pero sus principios tienen suplentes. Muchos suplentes.

Como sea, quizás Bullrich haya comprendido que en todo este escándalo hay un efecto Caballo de Troya, porque desde antes que Milei asumiera hay quienes buscan su caída. Basta leer a Fontevecchia en Perfil para tenerlo claro, pero esos destituyentes cuentan ahora con la complicidad de los obsecuentes que aferrados a cargos de gobierno agravan la torpeza del propio Presidente. Todos los ministros demostraron una obsecuencia tan marcada en defender a Adorni que hace dudar de su lealtad al Presidente. Porque la obsecuencia es esa deformación de la lealtad por la que se incurre en la deshonestidad de no decirle al líder que está obrando equivocadamente.

Ante este panorama cabe preguntarnos: 

¿Qué habrá sido de aquel Milei que aborrecía los privilegios de casta? Y ¿qué diría el candidato Milei al hoy al Presidente Milei que se inmola por el privilegio de Adorni de llevar a su esposa en el avión presidencial. ¿Cómo calificaría ir de aquella jactancia de superioridad ética a esta claudicación rodeado de obsecuentes?

En lo personal me es imposible no sentir la decepción. No lo digo solamente por Milei, porque no acepto que nadie sea infalible. La decepción mayor no es él, sino la manada de obsecuentes que lo aplaude hasta cuando se dispara al pie. Conciencias de rigor ético que cuestionaban al kirchnerismo aborreciendo todas y cada una de sus bajezas, aparecen ahora bajando la vara para justificar las claudicaciones éticas del Presidente.  No se termina con el kirchnerismo ni el resto de la casta emulando sus vicios y pretendiendo que si lo hacemos nosotros es distinto. 

Voté la fórmula Milei / Villarruel. Y no me arrepiento. Fue un voto con reservas, pero esperanzado.

¿Volveré a votar por Milei si se presente a la reelección? Posiblemente, si la política económica resulta relativamente exitosa. Pero ya sin esperanza de terminar con la casta, porque este gobierno defendiendo el privilegio de Adorni es casta.

Triste expectativa de futuro calcular que tendremos que volver a optar por el mal menor en lugar de votar con entusiasmo por lo que creemos mejor.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


viernes, 8 de mayo de 2026

TARDE DE TOROS EN MADRID



La antigua metrópoli del imperio español ofrece una agradable tarde de sol, con algunas nubes que irán llegando para brindarnos sus oportunas sombras. El día inicial de Mayo de 2026 por primera vez en nuestras vidas acudimos con Inés a una corrida de toros y la Plaza de Toros de Las Ventas aparece ante nosotros con su bella arquitectura de estilo neomudéjar. El tono de los ladrillos resulta apropiado para el fin que fue construida e inaugurada en 1934. Se conserva impecable. Rodearla es un paseo agradable que permite apreciar la practicidad de sus portales y empezar a reconocer, en las esculturas por allí desperdigadas, un fenómeno cultural complejo.    


Nos acercamos a un puesto de Vox montado cerca del ingreso donde reparten cartones a modo de abanicos y pulseras que con los colores de España llevan escrito “Reconquista”. Muchos se acercan a por ellos, nosotros también. 


Somos conscientes que vamos a presenciar un evento que requiere despojarse de prejuicios para siquiera comenzar a entender de qué se trata. En esta, como en tantas otras cuestiones, la simpleza del prejuicio dictando a priori sentencias absolutas es el refugio para la ignorancia de los que no se quieren reconocer ignorantes. Con impronta socrática nos adentramos a la plaza: No sabemos nada. 

Nuestros asientos son bajos y al sol, en la barrera junto al estrecho pasillo que separa las gradas del círculo de arena.  


Entonces lo escucho. Es un murmullo de público que escuché antes, pero que no logró discernir donde. No se parece a lo que pude oír en las previas de estadios de fútbol o de cualquier otro deporte, ni siquiera en las veladas boxísticas del Luna Park en la Ciudad de Buenos Aires. Es distinto y sin embargo lo conozco, aunque recién lo identifico con el repentino y estridente sonido del cuerno y los timbales: es el mismo sonido con que las viejas películas de Hollywood ambientaban escenas del Coliseo Romano. Y si bien puede ser una impresión estrictamente personal, me queda claro que de algún lado surgen esas cosas.


Puntualmente inicia la primera de las seis corridas que veremos. La arena ha sido alisada y dos círculos pintados sobre ella, las gradas con mucho público, los toreros que cumplirán distintas funciones se despliegan a sus puestos y entre aplausos sale el toro. Cada corrida es un ritual de tres actos. La sangre aflora pronto. Y a la vanguardia va la del toro. En el tercio de apertura, tras unas breves azuzadas de capas, uno de los jinetes, montados sobre caballos que llevan los ojos vendados y visten una suerte armadura para protegerlos de las embestidas del toro, habrá de picar con su lanza el lomo del toro. En el segundo tercio hay un poco de toreo con capa, pero el protagonismo es de los banderilleros, que yendo de frente a los cuernos del toro deben clavar un par de coloridos pinchos sobre su lomo. Y finalmente el último tercio es donde el torero debe desplegar su arte con elegancia y osadía antes de matar al toro con su espada, en lo que debe ser un lance frontal y efectivo.


Cada tanto la afición reacciona al unísono. Contemplo el desarrollo el evento con asombro y expectativa. Sin entender plenamente los significados del arte taurino, reconozco gracia y belleza en algunos movimientos de esa danza fatal entre hombre y animal.  Sí capto que se trata de un fenómeno cultural complejo y me llevará tiempo procesarlo. Lo que estoy presenciando es mucho más que matar a un animal. Hay algo atávico que, como en tantas tradiciones, nos conecta con los instintos primarios que hicieron al ser humano sobrevivir en la crudeza de la naturaleza y la barbarie entre todos los pueblos de nuestros ancestros. No me cabe duda alguna que se trata de un arte en tanto, más allá de la estética ritual de gestos, vestimentas, sonidos, etc., comunica una visión del mundo que la modernidad de los cómodos tiende a olvidar: el ser humano ha sabido prevalecer violentamente a fuerza de coraje frente a los elementos. Es mejor, digo, recordarlo en la teatral puesta de una plaza de toros que entrando de prepo a cualquiera de las guerras que hoy mismo se libran en el planeta. Porque la civilización, mal que le pese a tantos, es fruto de la barbarie. Y resurge en cuanto los sensibles "civilizados" olvidan que su origen no es la bondadosa utopía sino la cruel naturaleza. Si vis pacem para bellum.


Y nuestra barbarie ancestral se representa en la escenificación sobre la arena, con sangre de verdad. El sexto toro, cuando ya había teñido con su sangre la protección en el caballo del picador y la vertía desde su lomo sobre la arena, quedó frente a frente con el banderillero Raúl Ruiz. Jugando con el mito que dice que el toro embiste contra lo rojo, cuando banderillero y torero quedaron a unos pasos le comenté a Inés: “Este es el único que está vestido de rojo, así que el toro tiene oportunidad”. Lo dije por decir, jocosamente, pero vertiginosamente ambos aceleraron sus pasos achicando la distancia y un oportuno movimiento de cabeza por parte del toro acertó con una severa cornada en la pierna del banderillero. En las anteriores faenas hubo algunas embestidas que golpearon a los toreros, pero ninguna de gravedad. Esta, supimos luego, atravesó la pierna afectando la femoral debiendo ser operado con anestesia general en la enfermería de la misma Plaza de Toros. Sus compañeros lo evacuaban de la arena tan presurosos como manaba la sangre. Era tal la urgencia que, cuando corrían hacia donde estábamos nosotros, queriendo apurar el paso los toreros se tropezaron entre ellos arrojando al herido al piso. Se recompusieron y los vimos pasar a centímetros distinguiendo el rojo de la sangre por sobre el rojo del traje. Del toro o del torero, la sangre es la mayor emoción  que agita a la multitud. Y me incluyo. Sería un hipócrita si pretendiera fingir que aquello no me atraía. Lo disfruté y a rigor de verdad celebré esa victoria del toro sobre el banderillero.

Raúl Ruiz, recorte de una foto publicada
por el diario La Razón de Madrid.

Pregunté al aficionado más cercano cómo se pide por la vida del toro, ya que para mí el toro había ganado y quería hacer lo que sea que debiera hacerse para pedir por él. Me explicó que en tal caso se sacan unos pañuelos, pero me desanimó diciendo: “Se pide indultar al toro como premio a su bravura, en otras plazas se da bastante, pero no aquí”. Luego el toro siguió dando pelea y me apenó su muerte, aunque aplaudí al torero que le puso fin.


Tomé conocimiento en las noticias de al menos tres toreros con heridas graves ocurridas recientemente. Evidencia que el riesgo, aunque atemperado por la preparación y la experiencia, es real. Obviamente el coraje también.

Acaso, hermosa palabra la palabra “acaso”, por ser Argentina un país que dejó caer al olvido su colonial afición por los toros, tienen más difusión entre nosotros las críticas hacia las corridas que los elogios. Luego de esta experiencia a esto que tantos se empeñan en descalificar lo llamaré simplemente “arte taurino”, porque así lo viven con orgullo y tradición muchos españoles y es lo que me trasmitió estar allí. 


Mis impresiones tras una tarde de toros pasan por la constatación de un fenómeno cultural complejo, en el que se sacrifican animales pero no por nada sino por mantener una identidad con clara voluntad de ser y prevalecer. Esa misma voluntad que irrumpió en medio de una silenciosa pausa, cuando desde las gradas alguien gritó: “¡Viva España!” y el atronador “¡Viva!” con que respondieron las gradas me hizo saber que estaba en el corazón de la Madre Patria. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.




¿Qué es la Derecha?

¿Qué es la Derecha?
La Derecha, soy yo.

Ariel Corbat

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