KARMA
Vi pureza en su fe y me conmoví,
cuando echó rodilla a tierra y su voz
dijo aquella plegaria con dolor,
por quienes acababan de morir.
Y aunque era incomprensible para mí,
admiré su piedad por esas almas
a las que descarnaron nuestras armas.
De la tormenta sólo un cielo gris.
La sangre siempre nos deja ese hedor,
cada vez más intenso, como karma.
Y el silencio de honrar el bien mayor.
Ley de hierro es matar para no morir,
sin odio a quien nos odia, por amor.
A los nuestros, que merecen vivir.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
