jueves, 31 de julio de 2025

LA MANO DE LA CASTA REVIVE MIL VECES



Los políticos de sucesivos gobiernos no sólo destruyeron nuestro Sistema de Inteligencia Nacional, sino que compran cualquier cosa que venga de afuera. Los kirchneristas, por caso, se extasiaban encima con la Inteligencia cubana y otros con cualquiera que muestre una chapa gringa. Las metidas de pata a la vista de todos. 

Una vez más, digo:

Los servicios de Inteligencia son un atributo de la soberanía, porque sólo los necesitan los países que deciden su propio destino.

Receptar experiencias de servicios de Inteligencia extranjeros es lógico y conveniente, lo que no es lógico ni conveniente es querer que los servicios propios sean una franquicia de aquellos. Y tampoco es bueno, para nada bueno, usar los servicios de Inteligencia como agencia de colocaciones cual si de esconder basura bajo la alfombra se tratara. Una fuerte ética y mística profesional es indispensable para la eficiencia de los servicios de Inteligencia. 

Dicho esto, como si fuera una obra teatral de Masiado Breve, gran autor de teleteatros a finales del siglo pasado (no es para ustedes el chiste centennials), les presento mi última creación como dramaturgo y las reflexiones que la inspiraron.

SE ABRE EL TELÓN

1° acto: 

Un alto funcionario de un ministerio es echado del cargo por graves acusaciones.

2° acto:

Nadie dice más nada.

3° acto:

Aquel funcionario es reciclado como delegado en un silencioso organismo del Estado

¿Cómo se llama la obra?

La buenaventura del que fueron.

Fin.

SE CIERRA EL TELÓN

La virulenta prédica anti casta del candidato presidencial Javier Milei no se condice con varias situaciones que se dan en el gobierno del Presidente Javier Milei. 

Si lo sabe y lo permite, pues habrá que decir que ha cambiado.

Si no lo sabe, es todavía más grave.

Y creo lo sabe.

Si desde un "ministerio estelar" se echa a un funcionario de alto rango denunciándolo por corrupción, pero luego sin mediar absolución judicial ese funcionario es reciclado en otro organismo de alta sensibilidad, surge una contradicción moral entre ministerio y Presidencia. 

¿Qué significa esa contradicción moral? Obviamente significa que el gobierno no tiene un único estándar moral. O sea que el Presidente no tiene un único estándar moral.

Si quien dirige un ministerio echa a un funcionario acusándolo de corrupto, el Presidente conforme a sus principios morales, respalda o desautoriza. Una u otra.

Que un dilema de características morales sea resuelto en el gobierno sin definir la cuestión de fondo con el siga-siga de juguemos al distraído, deja dudas sobre a quien avala el Presidente, pero mucho más grave aún sobre que tan recta es la rectitud moral del Presidente.

No hay posibilidad de justicia salomónica cuando un funcionario abiertamente acusa a otro de corrupción y se activan los mecanismos anticorrupción del Estado. Porque entonces el denunciado es corrupto, como se denuncia, o víctima de calumnia. 

Un presidente que fue votado para cambiar el entendimiento ético y moral de la función pública, librándola de los vicios parasitarios de la casta y que de manera enfervorizada acusa de corrupción a políticos, periodistas, etc. no puede presentar flexibilidades pragmáticas. 

Así las cosas si el denunciado resulta corrupto quien está a cargo del ministerio denunció correctamente. Pero si el denunciado fue calumniado quien está a cargo del ministerio no obró correctamente, sino precipitadamente o de mala fe; tal vez delinquiendo.

Cosa particularmente llamativa cuando cualquier memorioso recordará, unos cuantos años atrás, que en otro gabinete la misma pieza ministerial se precipitara a otra denuncia seguida que en aquel caso terminó en la absolución del falsamente acusado. 

De las dobleces de la política se alimentan el tráfico de influencias y las "roscas" que acumulando capas geológicas hicieron del Estado un aguantadero. Mejor dicho un conglomerado de aguantaderos con distintos niveles de jerarquía política. Y a modo de ejemplo puede leerse mi nota de 2018 EL DESHONORABLE AGUANTADERO DE LA NACIÓN.

Si pactando con la casta el "somos distintos" se deshace en "somos más de lo mismo", la batalla cultural morirá farsa.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.



domingo, 27 de julio de 2025

CUANDO UN ARGENTINO TE DICE: "SOY ARGENTINO" (la experiencia de un extranjero)





Es difícil saber cuantos años trabajó JB destinado en Argentina, Nos conocimos hace mucho por cuestiones de trabajo. No diría que hemos sido amigos, ya que por lógica profesional nuestros intereses no eran del todo compatibles y en no pocas ocasiones fueron opuestos. Así que no podíamos permitirnos la confianza fraternal que se tienen los amigos. Pero teniendo en claro como eran las cosas jugamos el juego siendo leales entre nosotros. O tan leales como las circunstancias permitieron. Por ese gusto de inventar seudónimos lo apodé JB, en parte por el whisky y en parte por ser las iniciales de Josselin Beaumont; a quien me recordaba. Mi carrera terminó antes que la suya, pero como nunca digas nunca el retiro no cambió en nada nuestra relación. A la hora de su retorno nos despedimos en un discreto bar de mala muerte y peor café, donde antaño habíamos sostenido una conversación memorable, casi una partida de ajedrez con las mentiras del truco. Cuando entré al bar ya estaba allí. Entonces hizo algo que nunca antes, se levantó y nos saludamos al modo de dos amigos argentinos besando mejillas en un abrazo. "Te vas convertido en un maldito sentimental", le dije sonriendo y para remate del chiste añadí: "Yo sabía que había un argentino queriendo salir de ese closet extranjero". Rió con risa fuerte, una carcajada franca en señal que ya no lo obsesionaba la habitual discreción ni pasar desapercibido.

En esa charla despedida, JB quiso contarme algo de lo que había aprendido viviendo en Argentina relacionado con lo observado de los argentinos fuera del país. Entonces expuso sus conclusiones sobre que es lo que realmente dice un argentino cuando te dice: "soy argentino".

Según el buen saber y entender de JB:

Cuando un argentino te dice "soy argentino" en sus ojos brilla la arrogancia y lo dice mirando con una suficiencia parecida a la soberbia pero distinta, sin maldad. Mirarte por encima del hombro es un rasgo distintivo que aflora hasta en el más humilde de los argentinos, porque el argentino siendo una mezcla de muchos linajes, razas y sangres no siente que ningún otro le sea ajeno, por el contrario se ve a sí mismo como la evolución natural de la humanidad, lo mismo viendo a un español que a un japonés percibe que a ese otro le falta algo, que todavía no es argentino. De hecho, un argentino es capaz de decir "soy argentino" como excusa o disculpa, pero aún en tal caso te está señalando que finalmente el problema es tuyo y no de él. Porque cuando un argentino dice "soy argentino", lo dice siempre con la jactancia de saber que para el otro representa lo impredecible. A veces "soy argentino" se dice en tono tranquilizador, con calma frente al caos, porque la adversidad es algo a lo que está acostumbrado y sabiendo que de alguna forma tendrá el talento o el ingenio para sobreponerse no se intimida. En ese sentido hay un "soy argentino" amistoso que es particularmente cálido y confiable en la seguridad que pase lo que pase va a seguir a tu lado hasta el final. Tal vez por eso mismo otras veces dicen "soy argentino" y esas mismas dos palabras retumban como una amenaza feroz advirtiendo que si hay que pelear entonces peleará. Y porque no lo asusta perder, aunque sepas que le vas a ganar calculá un precio demasiado alto por tu victoria. Como dejar media flota en el fondo del mar. Es raro, pero creo que el argentino dice "soy argentino" con más orgullo de sus derrotas que de sus victorias. No entiendo si eso es así por lo mismo que el Tango es el Tango, o porque  aceptan sus victorias con una extraña resignación a que el tema ya fue, mientras que las derrotas son un desafío que les da pulso vital. Sin embargo, lo más desconcertante de cuando un argentino te dice: "soy argentino" es que pueden decirlo riéndose de sí mismos. Y cuando lo dicen así, irradian una luz que te convence que sí, que por todo eso son distintos a todos y que a una parte tuya le gustaría poder decir: "soy argentino". 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

jueves, 24 de julio de 2025

ERRORES PARA LA AMNESIA (UNA MIRADA A LA DINÁMICA DEL GABINETE)



Pasan cosas curiosas en la Argentina, porque en cierta forma todas las rutas que parecen trazar un camino recto hacia destinos deseados terminan curvándose hasta convertirse en una rotonda que nos devuelve al punto de origen.


El riesgo de retorno al kilómetro cero está siempre presente. Se hace notar de muchas maneras, por ejemplo cuando se olvida que la tolerancia es una gran virtud del liberalismo y que atrofiada la tolerancia se atrofia el pensamiento.

En tal sentido decepciona el Presidente Javier Milei, el mismo que presumía de la superioridad ética y estética de los partidarios de la Libertad sobre el kirchnerismo y el resto de la izquierda, cuando persistiendo en modos de alter ego kirchnerista hace declaraciones como este tuit del 23JUL25: 


REGLA DE HIERRO
Todos los periodistas que hacen un culto de las formas, en el fondo lo hacen porque son unos huecos e ignorantes que no están aptos para enfrentar al contenido.
No falla... miralos y notarás que ante mayor defensa de las formas mayor el nivel de imbecilidad.
Fin.

Francamente podría tomar esas mismas palabras Presidente Milei y calificarlo de "hueco" o "ignorante" por no entender todavía el decoro con que en todos sus actos y expresiones el Presidente de la Nación Argentina debe honrar la investidura presidencial.

Si la "regla de hierro" del Presidente va a seguir siendo inventarse justificaciones de mente superior incomprendida por imbéciles para agraviar a cualquiera que lo critique, pues no sólo estará perdiendo la declamada superioridad ética y abjurando de una de las principales virtudes del liberalismo, perderá apoyos de afines y otros que podría ganar.

Se equivocan sus felices obsecuentes cuando creen que insultar a la Vicepresidente Victoria Villarruel no va a tener consecuencias perjudiciales. Olvidan que no pocos votamos a Milei porque lo acompañaba Villarruel. Y más allá de lo que Villarruel ha decepcionado por sí misma (por ejemplo con su silencio cuando diputados fueron a Ezeiza a ver a los presos del prevaricato), ya son muchas las frases de campaña que se convirtieron en chistes. La visible infección amarilla, además, perfila al gobierno de Milei como la segunda presidencia cambiemita; con amplio reciclaje de kirchneristas de rezago.

Y mientras tanto el kirchnerismo que conserva bastiones como la Provincia de Buenos Aires procura reorganizarse sirviéndose del aire que les proporciona Milei con su falta de cintura política que confunde escuchar su monólogo con diálogo, lo que desanima alianzas posibles mientras recicla dudosos conversos. Al punto que no se estaría notando que Roma no paga traidores.

Luego están esos jugadores secundarios cargados de ambición, como Patricia Bullrich, que ha sumado a sus papelones el de hacer quedar a Guillermo Francos como un pusilánime que necesita de su tutoría y protección. 

Ocurrió que frente al posible retorno del público visitante a los estadios de fútbol, Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, a través de un posteo en Twitter, sin otra significación que la de los cruces políticos habituales, le dedicó al Jefe de Gabinete un "TE deseo un MUY FELIZ Y TRISTE FINAL … PRONTO !!!".


Incomprensiblemente ese posteo olvidable motivó que Bullrich enviara al subordinado de Chiqui Tapia un telegrama exigiendo que se retracte de sus dichos por considerar que "exhibe un tono abiertamente mafioso, amenazante e intimidatorio".  



Un total despropósito al punto de ser "plata facil" para cualquier abogado que debiera contestarlo. Aunque ni siquiera hace falta contestarlo ni asesoramiento letrado. Ese telegrama de Bullrich jurídicamente es la nada misma, sólo sirve para preguntarse si la ministro reincidente no conoce todavía los límites de las atribuciones que le confiere el cargo.  Las expresiones de deseos no son punibles salvo que instigaran claramente a la comisión de un delito. No hay ningún delito en desearle a otro un "muy feliz y triste final", ni cosas mucho peores, menos cuando eso se expresa en referencia a la política mientras no implique inequívocamente atentar contra el orden constitucional. 

Esta nueva bravata inconducente de Patricia Bullrich podría ser tomada a risa de no ser por lo que revela de la dinámica del gabinete. Pareciera o al menos puede especularse, en tanto no tiene ninguna significación jurídica, que se trata de un mensaje de la ministro al Presidente para decirle, conforme a la lógica de la confrontación libertaria, que ella tiene atributos de los que carece el jefe de Gabinete. Porque en el contenido del telegrama no sólo no se señala ninguna orden de Francos sino que la ministro habla en primera persona subrayando su voluntad al ser ella la que considera y ella la que exige. 

Nunca es bueno que un ministro de Seguridad accione contra ciudadanos por manifestar opiniones que encuadran dentro de la libertad de expresión. Con este bochornoso telegrama Bullrich no llega al extremo ominoso de cuando la inútil para toda decencia gubernamental Sabina Frederic, siendo ministro de Seguridad, cometió el disparate de denunciar penalmente a los vecinos de Bariloche y Villa Mascardi que pedían a las autoridades poner fin a las usurpaciones mapuches, pero va tomando el mismo rumbo. Con esa denuncia, abiertamente el Ministerio de Seguridad dirigido por Frederic declaraba tomar partido activamente por la delincuencia contra la ciudadanía.

Y entonces ocurre la paradoja de los disparates: que los errores de los funcionarios del presente disparan mecanismos de desmemoria  y figuración de los funcionarios del pasado. Jamás lograré habituarme a la caradurez con la que personajes que fueron indignos en la función pública siguen opinando como si tuvieran alguna autoridad moral. Por eso es importante conservar la memoria y recordar lo que hicieron como funcionarios.

En su momento, mientras Sabina Frederic era ministro de Alberto de la Fernández, sostuve que su gestión era una FERIA DE CACHIVACHES EN EL MINISTERIO DE SEGURIDAD DE LA NACIÓN. No lo dije cuando se fueron, lo decía mientras estaban en funciones, que es cuando las cosas se deben decir.

Uno de esos funcionarios cachivaches que secundaban a Frederic era Eduardo Villalba, como secretario de Seguridad, a quien los impiadosos muchachos de las fuerzas federales apodaron "Maniquí de Sastre". Apodo que alude a falta de cabeza y (vamos a decir) coraje.

Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", por esa impunidad que al poco tiempo le concede un país desmemoriado a los peores funcionarios, ha tenido Villalba el descaro de chicanear a Bullrich por su telegrama posteando en Twitter: "Pero en serio se utiliza el sello del Ministerio de Seguridad para esto???!!! Si fuera así le tendrías que mandar misivas del mismo tenor del Presidente para abajo, a cientos de tus nuevos amigos cada día!".

El punto no es lo que tal crítica tiene de acierto, porque el disparate fue groseramente evidente, el punto es que Villalba, tan sólo por haber sido uno de los "sabinos" no es ni remotamente alguien que tenga autoridad moral para criticar a Bullrich. 

Y en este último punto vuelve a cobrar importancia que el Presidente Milei desprecie las reglas del decoro que corresponden a la investidura presidencial, porque en la chatura del léxico, en la agresividad banal, en la pérdida de la superioridad ética y estética, esto y aquello se termina pareciendo demasiado generando una confusión que facilita la desmemoria y equipara para abajo. En esa confusión tipos como Villalba, Axel Kicillof (en otra escala de catástrofe económica) y tantos otros funcionarios que hicieron daño a la ciudadanía, hablan como si nada hubiera pasado.

Milei como Pomelo Rockstar en lugar de un Señor Presidente le facilita la resistencia al kirchnerismo al no dar contraste, desde las formas, a lo que se supone son diferencias de fondo. No es un tema menor cuando se gobierna con minoría legislativa un país con cero credibilidad internacional e imperiosamente necesitado de recibir inversiones para expandir su economía. No importa cuánto se jacte Milei de no ser un "fenómeno barrial", más allá de su persona y la curiosidad internacional por el exotismo argentino, el barrio sigue siendo el que era. No ha cambiado eso aún a la vista del extranjero para lo que sirve al interés nacional.

La solidez de las instituciones, lo que hace previsible en un sentido positivo a cualquier país, también se expresa en las formas con que la institucionalidad se expresa. Pues si las formas no son razonablemente respetadas, es casi seguro que la sustancia tampoco.

BLANCO DE AMNESIA

En aquel país enamorado de las mentiras,
con jardines florecientes de promesas y excusas 
las sirenas cantaban sus melodías de engaño,
para inventar nuevas y siempre vanas esperanzas,
donde proyectaban sueños que nunca se cumplían
y las verdades claras se oscurecían difusas
sepultadas bajo algún leve cómodo regaño
simulando las voces indignadas de esa danza.

Otra mentira y un baile más,
otra promesa que fabular,
otro fracaso para danzar,
otras mil excusas que ensayar...
Cualquier cosa antes que la verdad
no vaya a ser cuestión de cambiar
y lo distinto no sea igual.

No sé si aquel país
pueda escapar de sí,
o siempre será así.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 


domingo, 20 de julio de 2025

¿CÓMO LA VERÍA ALBERDI HOY? / ETCHEBARNE - TORRES BARTHE / UN DEBATE POSIBLE


La compleja realidad política argentina dio espacio para el surgimiento del "fenómeno Milei". Su ascenso al poder con una propuesta disruptiva, que para materializarse improvisó un armado político irregular y se vio obligado a retractaciones para tejer alianzas con algunos de sus adversarios, hace que necesariamente la Presidencia de Javier Milei se preste a muchas controversias, tanto sobre la pureza de sus ideales como sobre sus decisiones instrumentales. 

Más allá del harto previsible ataque del golpismo kirchnerista, que cargado de frustración sigue anunciando una siempre próxima caída del gobierno, en lo que Milei lleva de Presidente una parte significativa de sus votantes han encontrado motivos de crítica (me incluyo). Esas críticas no son todas coincidentes ni van sobre los mismos aspectos. Las controversias entre votantes de Milei abarcan así cuestiones ideológicas, políticas, económicas, culturales, éticas, etc.

Algunas de esas controversias han dado lugar a penosos y desagradables cruces de agravios personales que, por su irracional fanatismo, impiden proponer cualquier diálogo o exposición de ideas a través del debate. Otras divergencias, entre personas racionales, permiten un diálogo racional. No para imponer las ideas de uno sobre otros, sino para con la debida fundamentación hacerlas comprensibles a los demás. 

En este contexto donde las discrepancias muchas veces se convierten en enojo y enemistad, Agustín Etchebarne y Pablo Torres Barthe, dos individuos que sin dudas pueden ser referenciados como pertenecientes al amplio espectro republicano y liberal, han disentido en sus juicios de valor sobre qué tanto representa el gobierno de Javier Milei las ideas de Alberdi con distintas apreciaciones sobre cuestiones tales como la baja del gasto público. 

Entendiendo que podría ser un debate interesante, como así también que más claro que el cruce telegráfico propio de Twitter sería una conversación cara a cara, viendo que Barthe (@alberdianoArg) propuso a Etchebarne (@aetchebarne) la realización de un debate público respecto a sus distintas apreciaciones de este momento político, me ofrezco como moderador, porque creo poder decir que soy un estricto custodio de las reglas de la caballerosidad que deben regir un debate.

He oficiado como moderador en distintos debates, incluyendo un debate en el Ateneo Alberdi de Vicente López entre Agustín Etchebarne y  el economista kirchnerista Agustín D'Attellis.

El lema de este blog deja clara la importancia que atribuyo al intercambio de ideas a través del debate: "Quiero que mis convicciones sigan siendo auténticas, que sean puestas a prueba por las razones del otro y por las dudas propias. Ayudémonos a pensar".

Bajo esa consigna ofrezco moderar un posible debate entre Agustín Etchebarne y Pablo Torres Barthe. 

Caballeros, a su disposición.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.



sábado, 19 de julio de 2025

SEMBLANZA DE UN ENAMORADO DE LA PATRIA Y LA ARMADA


 "Te recuerdo que ni Zeus podría quitarme
 el poder de decidir mi actitud". 
Epicteto


Escribí el siguiente texto para el programa de radio "DE ESO NO SE HABLA" (La Voz de los Presos Políticos), que como todos los jueves salió al aire el 17 de Julio de 2025 a las 18:00 hs por Radio del Pueblo:

Trazar una semblanza de Alfredo Astiz requiere ensayar una definición de su persona como personaje histórico, condición que acredita hace tiempo, tratando de avizorar lo que se dirá de él en el futuro. Y por supuesto será controversial en tanto persista la falsificación de la historia que obedece al interés político de los derrotados por las armas en la Guerra Sucia*. La corrupción política, esencialmente apátrida y anti republicana, ha hecho de los derechos humanos una mera fachada de lucrativos negociados y del Poder Judicial un Poder Prevaricador, de todo lo cual es prisionero Alfredo Astiz y otros cientos.

Así las cosas, si la historia la terminan escribiendo sus falsificadores la Guerra Sucia será negada y Alfredo Astiz recordado como la personificación del mal. Porque si alguien ha sido demonizado por la todavía preponderante prédica izquierdista y el coro de progres, es él.

Pero Alfredo Astiz lejos de ser el malo de la película es uno de los buenos. Antes que ninguna otra cosa un patriota, un enamorado de la Argentina, que llevado por ese amor ofrendó su juventud a la Armada y combatió donde la Armada dispuso. No fue Astiz quien inició la Guerra Sucia, pero fue convocado y entró en ella como un joven idealista que no quería que la Libertad de los argentinos se perdiera para siempre bajo una dictadura comunista con pretensiones de eternidad donde Firmenich o Santucho hicieran las veces de Fidel Castro. Fue entonces un auténtico joven idealista, que contabilizando al presente 22 años de prisión ininterrumpida es un señor mayor que con su idealismo intacto soporta con socrática dignidad las cadenas de la injusticia. 


Sabe, Alfredo Astiz, que él es uno de los que ganó la Libertad de los argentinos. Y en el fondo de sus distraídas conciencias todos los argentinos también lo saben, por eso Astiz es una figura molesta, porque deja en evidencia la peor hipocresía de esta sociedad estúpidamente desmemoriada y desagradecida. Esa hipocresía llena la boca de políticos, periodistas y dirigentes de todas clases cantando loas a la democracia, a la República y a la Libertad, tres cosas que no tendrían ninguna significación si se hubiera perdido la Guerra Sucia, la clase de guerra, vale subrayarlo, en la que hay que vencer a cualquier precio porque se pelea por el todo, por el estilo de vida de las siguientes generaciones. La democracia, la República y la Libertad no tienen ninguna cabida en las dictaduras comunistas, y ahí están Cuba y Venezuela para ratificarlo.

En tanto combatiente, Astiz cumplió las misiones que le fueron asignadas en la Guerra Sucia y en la Guerra de Malvinas, hechos que fueron presentados de manera tergiversada a la opinión pública. Las guerras revolucionarias / contrarrevolucionarias son guerras de Inteligencia, en las que mayormente no se combate de uniforme, no hay un campo enemigo al que penetrar cuando el enemigo se esconde entre la población para matar a traición (recuérdese el caso de la montonera Ana González que se infiltró como alumna de una escuela para entablar amistad con la hija del General Cardozo y logrando que ella le invitara a su casa puso una bomba bajo la cama de los padres de su "compañera de colegio"). En ese contexto, Alfredo Astiz se infiltró exitosamente en una de las colaterales de apoyo con que contaban las organizaciones terroristas, porque esas eran las reales reglas del juego en esa guerra no convencional. No el Código Penal, no la Convención de Ginebra. Y así se iban desmantelando las estructuras terroristas.

Durante la Guerra de Malvinas la misión en Georgias, tanto de Astiz como de otros oficiales, no era conservar la posición en tierra, algo imposible en virtud de los medios aeronavales disponibles, sino obligar al invasor inglés a realizar un acto de fuerza antes de tomar la plaza. Y así se hizo. La prédica estúpida, generalmente por parte de cobardes que nunca escucharon pasar cerca una bala, es que debían morir luchando. No era esa la orden, ni orden semejante hubiera tenido utilidad alguna. En lo que de Alfredo Astiz dependía la misión se cumplió dentro de los parámetros establecidos.

Para sintetizar esta semblanza: Alfredo Astiz es y siempre será un marino enamorado de la Patria y de la Armada que combatió por la Libertad y la dignidad de los argentinos.


*Digo Guerra Sucia porque es como yo elijo llamar a la Guerra Revolucionaria de organizaciones terroristas dirigidas desde Cuba, satélite de la URSS, contra la Nación Argentina. Aquí la Guerra Fría tuvo uno de sus frentes calientes, algo que nadie vivió ni en Washington ni en Moscú. Artículo relacionado: BREVE EXPLICACIÓN DE LA GUERRA SUCIA


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

viernes, 18 de julio de 2025

RONALD REAGAN Y UN INTERROGANTE SOBRE JAVIER MILEI



Me hice el tiempo para ver la película protagonizada por Dennis Quaid "REAGAN", titulada en español "Ronald Reagan de Hollywood a la Casa Blanca".

Algunos críticos han definido a la película como una "hagiografía", que como siempre se aprende algo nuevo y disculpen mi ignorancia, fui al diccionario para anoticiarme que es como se llama a una biografía demasiado elogiosa.


Y ciertamente, acaso porque no cae en ninguna de esas revisiones culposas que la izquierda y los progres reclaman sobre cada personaje derechista, la película es abiertamente un panegírico del Presidente Reagan. 

Convengamos al respecto que siendo Ronald Reagan el estadista que lideró a Occidente poniendo fin a la Guerra Fría empujando al colapso a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el realce de su persona que hace la película no resulta forzado, hay una franca honestidad en el elogio a su persona. Porque en rigor de verdad, más allá de la estética de la película, que puede gustar o no, para valorar positivamente a Ronald Reagan basta con citar textualmente algunas de sus frases dichas en momentos claves de la historia.

Algunas de las frases dichas por Reagan y recopiladas en la película, dan cuenta de aspectos sobresalientes en su personalidad. Por caso el humor, siempre un rasgo de inteligencia, demostrado en el quirófano luego de ser baleado cuando dijo a los médicos que iban a operarlo: "Por favor, díganme que son todos republicanos", lo mismo que su ingeniosa salida en el debate por la reelección para evitar chicanas sobre su avanzada edad: "No haré de la edad un tema de campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud e inexperiencia de mi oponente". Pero acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", el temple revelado en muchas de sus acciones haya sido condensado en aquel desafío público que lanzó en su discurso de 1987 estando en Berlín Occidental: "¡Señor Gorbachov, derribe este muro!". Y ese muro infame levantado por la opresión comunista cayó (fue volteado en realidad) dos años después. 

Reagan dejó testimoniada convicción, temple, humor, seriedad y también dignidad, porque cuando el 5 de Noviembre de 1994 comunicó en una carta abierta que padecía alzheimer la cerró con la entereza de un patriota: "Ahora comienzo el viaje que me conducirá al ocaso de mi vida. Sé que para los Estados Unidos de América siempre habrá un alba brillante por adelante".

Y sí, algunos pasajes de la película me emocionaron fuertemente. 


No obstante, la frase que más me llamó la atención y que es la razón por la cual escribo este artículo no fue dicha por Dennis Quaid interpretando a Reagan, sino por  Jon Voight cuyo personaje, el jubilado perfilador psicológico de la KGB que es quien narra la historia, dice respecto a la conducta de Reagan cuando tuvo lugar el recordado conflicto con los controladores aéreos: "Si estaba dispuesto a arriesgarse a que hubiera caos en su propio país, podíamos imaginarnos lo que podría hacernos a nosotros".

La escuché y pensé, qué frase tan difícil de interpretar si fuera dicha en el momento en que ocurren los hechos. Pero al mismo tiempo más fácil de decir desde fuera que desde dentro. Porque a la distancia se puede sopesar con cierta ecuanimidad la justificación de decisiones que pudieron generar caos, o que en alguna medida lo hayan generado. Pero es mucho más complicado hacerlo cuando se está viviendo el momento porque se es parte del mismo caos o el temor que su posibilidad genera. 

Inevitablemente, entonces, me pregunté si esa frase podría ser dicha hoy por algún perfilador extranjero de un país enemigo en relación al Presidente Javier Milei, quien dicho sea de paso recibió un "Premio al Legado de Ronald Reagan" a fines del año pasado

Por supuesto el contexto de quien lidera una superpotencia, tanto en aquel marco de la Guerra Fría como en el de hoy, es muy distinto al de quien lidera un país periférico, tercermundista, con instituciones corrompidas, cero credibilidad internacional, siempre al borde de la bancarrota y con su identidad nacional desdibujándose desde hace décadas. Pero, pero, siempre hay un "pero" desde que Juan José Paso tomó la palabra en aquel Mayo de 1810, pero a pesar de esa enorme diferencia, afrontar el riesgo de caos o el mismo caos para alcanzar un objetivo sin claudicar en pos de un interés mayor, es algo absolutamente imprescindible en el ánimo de un verdadero estadista.

Vale repetir la frase: "Si estaba dispuesto a arriesgarse a que hubiera caos en su propio país, podíamos imaginarnos lo que podría hacernos a nosotros".

Ahora bien, arriesgarse al caos interno no es lo mismo que generar el caos. La significación de las peleas a librar por un Presidente no está dada por su voluntad de pelear sino por el logro que se espera después de cada pelea. 

El genial Sun Tzu, en "El arte de la guerra", enseña con reiteradas advertencias la conveniencia de evitar las luchas innecesarias. Así observa algo que perfectamente puede aplicarse a los términos de lucha política interna: "Los expertos son capaces de vencer al enemigo creando una percepción favorable en ellos, así obtienen la victoria sin necesidad de ejercer su fuerza".  Cualquier político avezado entiende el concepto.

Sin duda, algunas de las peleas que sostiene el Presidente Javier Milei están plenamente justificadas y avaladas por el voto que lo llevó al poder para alcanzar objetivos de campaña. Si esas peleas generan caos, pues el caos deberá ser afrontado por tener su razón de ser en el después donde el objetivo alcanzado valida el esfuerzo. La reforma del Estado y la no emisión monetaria, por ejemplo, son cuestiones en las que las decisiones del Presidente pueden generar fricciones (como ocurre) que en función del mañana valen la pena.

Pero un estadista no se distrae con luchas inconducentes y el Presidente Milei es prolífico en generar otras peleas que resultan inservibles y contraproducentes, aplaudidas sólo por sus obsecuentes y fanáticos. Acaso las disfrute como un rasgo de su personalidad, o tal vez piense que pueden servirle de distracción o proselitismo, pero mientras el beneficio no se ve el costo es exponer una desprolijidad conductual impropia de un estadista. Periodistas, artistas y otros personajes de relativa relevancia, cuando no insignificancia política, no pueden ser destinatarios de tiempo presidencial consumido en la desmesura del enojo que no se condice con el decoro de la investidura presidencial.

Este esbozo de meditación sobre esa frase dicha por el personaje de Jon Voight, sugiere que el caos interno generado y afrontado por la determinación de un estadista genera temor en los enemigos externos, pero cuando ese mismo caos lo genera un político sin dotes de estadista la determinación no queda clara y los temores son internos. 

El tiempo dirá si Javier Milei pasa a la historia como un estadista que supo dar sus peleas, algo que deseo fervientemente, o como un Pomelo rockstar que incursionó en política y agotándose en peleas inútiles quedó en anécdota. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


martes, 15 de julio de 2025

HECHIZO VUDÚ, de las letras de Ariel.



HECHIZO VUDÚ

Ella lo dijo porque sabía:
"Quedate quieto y no digas nada",
palabras que sonaron extrañas.
Con voz de advertencia pronunciada,
era su experiencia la que hablaba.

Ella lo dijo porque sabía,
quedarse quieto, quedar callado,
naturalmente nadie podría
si el torbellino era desatado
y la brisa lo dejaba claro.

Ella lo dijo porque sabía,
que muchas cosas asombrarían,
y que en la danza de los espasmos
las mil preguntas aflorarían
sobre el pasado y lo imaginado.

Ella lo dijo porque sabía,
que con su magia perturbaría
la comprensión de lo que fue dado.
Y bailando el ritual encantado
la vida misma no fue la misma.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.


domingo, 13 de julio de 2025

DOS POSTALES DE NUESTRA NORMAL ANORMALIDAD: CRISTINA COCINERA Y CHIROLITA BULLRICH

Si fuera Argentina un país relativamente normal podríamos decir que este momento político es particularmente anormal. Pero aquí lo cotidiano es lo que desde fuera (me consta) ven como anormalidad. Somos un espectáculo entre autóctono y patético, como esas danzas para turistas bailadas por fulanos que se disfrazan de algo para que como antaño al monito del organillero les tiren un par de chirolas.

¿Cuánto hace que la noción de lo digno desapareció del quehacer político argentino? Ni en el fondo ni en las formas somos lo que debiéramos ser, tanto así que a veces llego a creer que si de la noche a la mañana nos transformáramos milagrosamente en la nación ideal con República de instituciones fuertes y cultura cívica, se cantaría con nostalgia aquel bello tango que da cuenta de arrastrar por este mundo "la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser". Estamos jodidos. Todos nosotros, desde hace mucho tiempo y no queda claro que realmente querramos dejar de estarlo. 

Tras estos dos párrafos introductorios voy a presentar dos postales políticas que nos ha dejado esta semana, para que quien lea aprecie por sí si no debiéramos sentir vergüenza de este presente (empapado de pasado) y el dolor de no dejar de serlo. Pues bueno sería alguna vez cantar otro tango, uno que celebre soltar la vergüenza para dejar de sentir el dolor que causa y no volver jamás a experimentar las miserias morales en las que supimos hundirnos.


CRISTINA COCINERA

Que un político delinca en la función pública es repudiable, así ocurre en todas partes del mundo. No digo que sea normal (delinquir no debe serlo) sólo señalo que pasa en distintos países donde la reacción es el repudio. Lo que no ocurre en muchos países es que se vote a un político para que delinca, que es exactamente lo que se hizo en Argentina votando al kirchnerismo, cosa a la que en otro artículo reciente he definido como una "asociación ilícita de enfermos mentales". Los kirchneristas creen que robar está bien y por eso no repudian los delitos de Cristina Fernández. A su jefa, con prisión domiciliaria que debería ser revocada por distintas razones que exceden la intención de estas palabras, sus acólitos le celebran cualquier cosa. No hay ni un atisbo en ellos de reproche moral, tanto así que sueñan su retorno al poder y que, mientras tanto, sea quien dirija a la oposición.

Esta semana se difundió un video de la presa cocinando en su casa, algo que los kirchos festejaron extasiados, igual que sus salidas al balcón, como si fuera un acto excepcional o una demostración de temple. Vaya uno a saber lo que pasa por esas cabezas. La Elisabet cocinó en su cocina y para ellos eso es un gesto que creen duele al Presidente Milei y a todos los gorilas como yo. 

No creo que a Milei le duela. Y sin duda no me duele a mí, porque, y en esto quiero ser muy claro ya que involucra convicciones que tengo muy meditadas: lejos de hacerme sentir dolor celebro el video de Cristina Fernández cocinando porque siempre he sostenido que aprender un oficio da sentido a las condenas de los presos facilitando su reinserción social.

Y como con sus antecedentes hay muchos empleos para los que ya nunca estará calificada, como cajera de banco o de supermercado, es lógico que se haya orientado hacia la cocina para rebuscársela el día de mañana, SI LOS EMBARGOS VAN A FONDO, con un puestito de comida. Era eso, ENCONTRAR EL TÍTULO o estudiar abogacía... 



CHIROLITA BULLRICH

En un contexto normal sería cuestionable que el Presidente reciba críticas públicas de su Vicepresidente; pero no en este contexto donde Javier Milei no se cansa de agraviar por sí o por cualquiera de sus obsecuentes a Victoria Villarruel. Digo esto puramente por entender el contexto, sin estar de acuerdo con la última declaración de la Vicepresidente, tan desafortunada como esos ataques que recibe del oficialismo. 

Milei nunca entendió que en política el maltrato es como un boomerang. Menem, al que tantas veces dijo admirar, lo sabía al punto de ser un maestro en el arte de evitar complicarse con enojos y discusiones absurdas. 

Por suerte la mayor parte de la sociedad, creo o quiero suponer, a pesar del conventillo oficialista guarda conciencia que otro retorno del kirchnerismo sería trágico y caótico. Muy especialmente trágico para aquellos necesitados y vulnerables a los que el kirchnerismo dice defender, que son víctimas de la demagogia y los que más padecen la inflación cuando se desata. Aclaro que esto que expreso no está avalado por encuestas ni ninguna otra fuente indiciaria, no es dato sino pura intuición. El tiempo dirá. Y mi intuición, falible como la que más, se basa en que el 56% que votamos a este gobierno no vamos a olvidar por muchas desprolijidades y estupideces que cometa a la vista de todos, que el kirchnerismo es infeKtadura, "guerra contra la inflación" (hice un divertido documental sobre ese punto: VER), lenguaje inclusivo, curro de los DDHH, suelta de delincuentes, y un sin fin de calamidades. 

Lo peligroso del asunto, es que con sus modos exaltados traspasando con una agresividad irritante los limites del decoro que exige la investidura presidencial, Milei le da aire al kirchnerismo fracturando su propia base de sustentación, porque a Milei el 56% lo votó en balotaje. No por arrastre propio. Y más allá de lo que une el espanto por un posible retorno kirchnerista en una elección presidencial no es el caso de las parlamentarias de este año. Quizás Milei debería recordar que (al menos por ahora) no acredita mayoría propia en el electorado y tampoco en las cámaras. Su estrategia parece basarse en suponer que por los logros de gobierno sus candidatos arrasarán en las próximas elecciones, y como en Revolution de The Beatles yo no digo que no, tú sabes, pero me gustaría ver si el plan funciona, por lo pronto habrá que esperar. Ya veremos.

Por ahora lo que vemos es un crecimiento de Patricia Bullrich en las preferencias de un presidente al que parece gustarle la obsecuencia. Desde luego no estuvo mal pactar con Bullrich para ganar el balotaje, pero a esta altura no queda claro si se resignó la idea de una Argentina distinta, que se decía imposible con los mismos de siempre, o si los mismos de siempre ya no son los de siempre. 

Y Bullrich, con la obsecuencia del que ambiciona el favor, se salió de su rol de ministro embistiendo contra la vicepresidente. En sus críticas a Villarruel, parece no saber Bullrich como funciona el Senado para el que algunos la ven candidata a una banca.

Acaso por ir tras esa banca y/o la vicepresidencia en una eventual reelección de Milei, Bullrich volvió a mostrar exacerbada su peor faceta, esa misma por la que salta de partido en partido como campeona de garrocha. Los derrapes verbales, inconsistencias y otras pavadas de Bullrich son conocidos, lo que no se conocía era su predisposición para hacer las veces de muñeco de ventrílocuo contra Villarruel. La ambición de Bullrich la lleva a ser la Chirolita de Milei, otro declive moral que agudiza su ridículo.


Hasta aquí esta nota de domingo, porque no todo es política y aunque Donald Trump se vea aburrido en el palco del estadio, el Chelsea le está dando una paliza impiadosa al PSG en la final del Mundial de Clubes y espero que el segundo tiempo traiga más goles que este 3 a 0 parcial.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 9 de julio de 2025

SOBRE EL CONCEPTO DE "INDEPENDENCIA".




9 de Julio de 2025, Día de la Independencia. Aunque tengo posición tomada respecto a que el verdadero Día de la Independencia Argentina es el 11 de Mayo de 1813 cuando la Asamblea Constituyente aprobó que los versos de Vicente López y Planes (que hoy llamamos Himno Nacional) fueran "la única marcha patriótica" de las Provincias Unidas, me sumo por tradición a las celebraciones del 9 de Julio.

En lo particular el frente de mi casa embanderado, locro en la cazuela salteña que recuerda a queridos amigos y estas meditaciones. Lo mismo que hincada mi rodilla diestra en tierra recitar completo el Oíd Mortales! a la memoria de quienes lo hicieron posible. Fuera de mi ámbito, en lo público, distintos actos oficiales entre la rutina burocrática, el cálculo político siempre presente y la vocación del deber ser. Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", en todo esto siga latiendo ese sentimiento que inmune al paso del tiempo se permite exhibir la simple manifestación de orgullo nacional, lo mismo este año que hace 10 o dentro de 20. 

Y luego están esas cosas del momento, que contrastan claramente patriotismo con oportunismo. 

Patriotismo es la formación de los vencedores del terrorismo castrista que, soportando las cadenas del prevaricato sistematizado, proclaman desde la injusta prisión su lealtad al mandato de conservar libre a la Nación Argentina. Porque eso fue lo que hicieron venciendo a los esbirros de la dictadura castrista en plena Guerra Fría. Hombres que habiendo ganado en la guerra la libertad de todos los argentinos perdieron la propia a manos de la ingratitud más estúpida. Y sin embargo, aún en la cárcel, renuevan sus votos de servir a la Patria. 

Oportunismo, en cambio, es la juntada en Parque Lezama de la asociación ilícita de enfermos mentales que pretenden confundir Patria con el culto a la persona de una reputada delincuente condenada por defraudación al Estado. Condenada por jueces prevaricadores, sí, pero porque después de mucho pretender zafarla no tuvieron más remedio que encarcelarla al verse que el robo era tan evidente que su impunidad revelaba groseramente la del Poder Judicial devenido prevaricador. 

En aquel tardío Julio de 1816 en que formalmente se declaró la Independencia de España y luego de "toda otra dominación extranjera",  el concepto de Independencia pudo ser más idílico que en el presente. Romper con un rey lejano suponía con cierta ingenuidad que el valerse por sí mismos, sin dependencia de ninguna otra voluntad, era absolutamente factible. 

Algo así experimenta cada hijo que deja la casa de los padres  (porque preciso es recordar en función de conservar fuerte nuestra identidad nacional que España siempre será nuestra Madre Patria), antes de descubrir que la vida independiente nunca es tan independiente como se suponía. Vivir bajo permiso de los padres o de un rey, es tratar con una sola voluntad, vivir bajo las propias decisiones es confrontar con muchas otras voluntades para sostener o imponer la propia y además los condicionamientos se han multiplicado con el desarrollo civilizatorio de la humanidad en su conjunto.

Ciertamente, en la antigüedad, fue posible para muchos pueblos vivir aislados por largo tiempo y en tal sentido ser independientes. Una independencia puesta a prueba por el contacto con otros pueblos que muchas veces determinó guerras de conquista. En los viejos tiempos del escudo y la espada la diplomacia, cuando existía, quedaba reducida prácticamente a preguntar si se sometían por las buenas o por las malas.

El concepto de la Independencia era en la antigüedad el del aislamiento o la dominación. Hoy las cosas han cambiado mucho pero también poco. El aislamiento es virtualmente imposible como medida de la Independencia. Tómese el caso de Corea del Norte, un país que se supone aislado, su independencia es totalmente ficticia, depende de la protección Rusa y China para no ser borrado del planeta. En igual sentido Taiwán conserva su independencia por la protección occidental. Y por esas mismas razones que impiden el aislamiento, la dominación es bastante limitada. No es este el mundo unipolar que desearon los predicadores del fin de la historia como corolario de la Guerra Fría, ni es tampoco aquel mundo bipolar, el poder está más repartido y no solamente las naciones juegan. 

Ciertamente hay naciones más fuertes que otras, están aquellas que tienen claro lo que son y lo que quieren ser, como esas otras que se debilitan en la anomia o el caos, las que respetan sus instituciones y las que no, las que aspiran a ocupar un lugar en el mundo del mañana y las que añoran un pasado sin retorno. 

Meramente por cuestiones tecnológicas, comenzando por la impresionante revolución de las comunicaciones que experimentamos los de mi generación, en el Siglo XXI la Independencia Nacional es un concepto flexible y mucho menos idílico que en el Siglo XIX. 

Incluso las grandes potencias no son hoy enteramente independientes. Partiendo de que su voluntad se encuentra limitada por la voluntad de otras superpotencias y comprendiendo que las economías, al fin de cuentas base de cualquier poderío, operan al influjo de muchos y fuertes intereses extranacionales, la independencia de las mismísimas superpotencias está condicionada al punto de resultar bastante ilusoria.

Sin embargo el concepto de Independencia Nacional persiste, no como un absoluto que si alguna vez fue posible ya no lo es ni lo será, sino como la voluntad emocional y racional de ser y prevalecer a lo largo del tiempo. Los sentimientos nacionales no han desaparecido, como lo demuestra la sangre que en su honor se derrama a diario en distintos conflictos del planeta, pero sus aspiraciones no son las antiguas. 

Por supuesto las naciones combaten cuerpo a cuerpo cuando un poder extranjero invade su territorio, pero esa es la forma más burda de la "dominación extranjera".

Existen muchas sutiles formas de "dominación extranjera", razón por la que si la vieja aspiración de la independencia era entender a la soberanía como librarse de toda dominación extranjera, hoy no hay país alguno, ni siquiera las superpotencias, que no se vea obligado a hacer concesiones a la "dominación extranjera".  Y esto abarca todo el abanico de intereses nacionales, sean militares, económicos o sociales. 

Me atrevo a decir que hoy el concepto de "Independencia Nacional" se limita a ser la capacidad práctica de tomar las mejores decisiones para sostener la voluntad de ser y prevalecer con identidad propia en un mundo de múltiples y a veces recíprocas dependencias. 

Siempre digo, como el viejo servicio que soy, que los servicios de Inteligencia son un atributo de la soberanía de las naciones. Sólo aquellos países que aspirando a ser dueños de su destino toman sus propias decisiones necesitan servicios de Inteligencia. No los necesitan aquellos que siendo vasallos permiten que otros piensen por ellos y acatan decisiones ajenas.

La Independencia es pues, simplemente sostener el pensamiento propio.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 








domingo, 6 de julio de 2025

JULIO VIENE CON ACHAQUES


Que Julio es un mes de mala fama lo recuerda la frase "Julio los prepara, Agosto se los lleva". Esa expresión viene de los tiempos en que los velorios se hacían en las casas y el barrio iba contabilizando las pérdidas. Entonces sucedía, o se creía, vaya uno a saber si coincidía la creencia con las estadísticas, que durante el mes de Julio los ancianos se achacaban por el frío y en Agosto se mudaban "para el otro barrio".

Mi tía Ángela, la Negra, era enfermera de terapia intensiva en el Hospital Militar y si bien tenía un carácter que era cosa seria, capaz de ponerle los puntos a cualquiera por más autoridad médica o militar que ostentara, conservaba un gran sentido del humor, del que ciertamente disfrutábamos muy pocos. Cuando ya estaba en claro que el curso de su enfermedad era una muerte muy próxima, la tía Negra llamó para ultimar los detalles de su sepelio, riéndose de la incredulidad de quien respondía a sus preguntas sobre las características del ataúd. A mí, que siempre tuve debilidad por el humor negro, la tía me permitía bromas que no aceptaba de nadie más. La vez que debieron operarla de la columna y corría riesgo de quedar en sillas de ruedas, yo la hacía reír diciendo que por las dudas ya le había comprado la mantita escocesa para que llevara sobre las piernas cuando paseara en la silla. Luego de la operación, que salió bien, le decía: "Qué lástima Tía, ya te había comprado la mantita". En ese bromear, la broma que mejor nos hacía era la especial del 1° de Setiembre que se volvió una tradición entre los dos, cuando yo, por aquello de "Julio los prepara Agosto se los lleva" la llamaba para confirmar que hubiera sobrevivido ese Agosto. Me hubiera encantado poder seguir haciéndole ese chiste y escuchar su risa muchos años más. Pero así es la vida. Estamos de paso y se nos va.

Y este Julio, si tuviera que adornarlo con uno de esos ya clásicos memes de Julio Iglesias, sería algo así como "Julio viene complicado" o "Julio viene con achaques". Y aquí estoy escribiendo al sonido del nebulizador viendo el teclado y la pantalla tras la cortina de neblina que deja la solución fisiológica y el ventolín. Me parece pues escuchar la voz de la tía Negra con su tono sarcástico diciendo: "Viste sobrino, ahora el que está en edad de empezar a sentir los achaques de Jullio y preocuparse por pasar Agosto, sos vos"

Hacía mucho que mi asma no se hacía notar. Esta vez el frío me trajo unos lindos broncoespasmos. Nada severo, pero aún así ya marqué el 1° de Septiembre en el almanaque como un objetivo: hay que llegar. Recuerdo cuando era joven y miembro de lo que hoy llaman "Team Invierno", ¿qué digo? ¡El Capitán Invierno era yo!, en ese entonces el frío me despertaba unas ganas de hacer que no son estas ganas de hibernar bajo tres frazadas hasta la llegada de la primavera. 

Pero era otra cosa la que pensaba escribir. Algo sobre la marcha contra la impunidad por el atentado contra el comedor de la Policía Federal que me limité a monitorear por las redes. No estamos rompiendo el cerco, sentimos en cambio el frío de Julio como quien teme al mes de Agosto. Se me ocurre que habrá que repensar modos de organización, estrategias y liderazgos. Nada que no haya dicho antes, aunque sigo sin tener las respuestas. Resolverlo excede mi capacidad. Tal vez, sin quitar mérito a nadie, más allá de lo testimonial no sirva de mucho un modo de obrar reactivo y casi en modo espejo que contrapone pañuelos negros a pañuelos blancos, o CELTYV a CELS, con lo cual siempre quedamos un paso atrás. 

Y tampoco sirve llegar a posiciones de poder para llamarse a silencio. Un silencio acomodaticio que nos empuja al silencio resignado. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 2 de julio de 2025

EL KIRCHNERISMO COMO ASOCIACIÓN ILÍCITA DE ENFERMOS MENTALES



Hace largos años vengo insistiendo con que el kirchnerismo puede explicarse leyendo "Rebelión en la granja" y "1984". Dos novelas de George Orwell que, aunque denuncian al totalitarismo como la búsqueda del desquicio mental y moral de una sociedad para someterla a un poder absoluto, los totalitarios utilizan como si fueran un manual en dos tomos para la construcción del poder totalitario.

La precisión con que Orwell describe la sistematización en los métodos del totalitarismo para sojuzgar voluntades, siempre con la mentira como base ya sea en camino a obtener el poder o una vez en el poder, hace que sus dos novelas conduzcan a un final oscuro: el éxito del totalitarismo. 

La gran calidad narrativa de Orwell, con mucho humor sarcástico e irónico en "Rebelión en la Granja" y con trazo asfixiante en "1984", conduce en ambos casos a un final donde las dictaduras, tanto la de los cerdos como la del gran hermano, prevalecen sobre las disidencias y se afirman con pretensión de eternidad.

Ello así porque si el final de esas novelas fuera un amanecer democrático perdería efecto la advertencia contra el totalitarismo. No cabía en esas obras un giro esperanzador del bien triunfando sobre el mal, porque más allá de la máquina de escribir de Orwell, a la que condicionaban sus recuerdos de ideales decepcionados en la Guerra Civil Española de la que huyó para no ser muerto por sus "camaradas", la Unión Soviética era fuerte y se había necesitado de una guerra mundial para terminar con el Tercer Reich. 

Con esa experiencia y contexto no proyectó Orwell, un internacionalista, pudiera el totalitarismo ser vencido por la resistencia interna. Mucho menos analizó como se desenvolverían los totalitarios en el improbable caso que perdieran el poder tras la caída de su régimen.

Ese es exactamente el punto que resulta de interés para el presente argentino. Sigo sosteniendo que el kirchnerismo fue explicado por Orwell antes que naciera Kirchner, quien no ha sido más que otra marca puesta a un genérico. Nada nuevo bajo el sol. Pero por mucho que lo intentó, el régimen kirchnerista nunca logró doblegar absolutamente a la sociedad y encontró límites que no pudo superar, como el de la reforma constitucional y la regularidad de las elecciones. Su vocación totalitaria no alcanzó el éxito pleno, como da cuenta de manera puramente testimonial el interregno macrista de 2015 a 2019, aunque estuvo cerca de lograrlo cuando se manifestó crudamente durante la infeKtadura, iniciada con el golpe de Estado del 19MAR20 contra la Constitución Nacional. Todavía impune. 

Muchas veces insustancial, la resistencia al régimen kirchnerista tuvo momentos de gran debilidad y desbande. Fue muchas veces abandonada y traicionada por la dirigencia de la "oposición", llegando a reducirse a su mínima expresión de ciudadanos aislados e incomprendidos, por lo tanto atomizada y casi siempre desorganizada, u organizada pero vacilante, tibia por causa de quienes pretendían enfrentar al desparpajo del régimen con la misma corrección política dictada por el régimen y eludiendo verdad en la historia falsificada por el relato impuesto desde 2003. 

El abuso descontrolado del régimen durante la infeKtadura, la grosera torpeza de sus personeros más que la habilidad de los "dirigentes" opositores, hizo que el kirchnerismo perdiera por segunda vez a nivel nacional el poder que creyó poder aferrar con esa pretensión de eternidad que luce la dictadura cubana y su satrapía venezolana. 

Tan así las cosas la derrota al régimen en las urnas no se debió al curso normal de la política, que se preocupaba más por las apariencias de democracia que por la democracia en sí, sino a la irrupción de un político fuera de las reglas de corrección dictada por el régimen a la progresía. El fenómeno Milei que en la visión de ciertos kirchneristas iba a servir para atomizar aún más a la oposición, fue tal porque a pesar de la lógica desprolijidad de todo armado político nuevo y apresurado, capitalizó el hartazgo planteando romper el estatismo omnipresente del régimen, con lo cual logró en la instancia decisiva del balotaje aunar todo el voto opositor.

Aquella desprolijidad en la etapa proselitista tiene, por supuesto, continuidad y severas consecuencias como gobierno. No podía ser de otra manera. Pero a pesar de todo, sobre el desastre heredado, con contradicciones varias y abundancia de materia criticable, la nave va. Ciertamente no me gustan los modos del Presidente Javier Milei que faltando al decoro que merece la investidura presidencial, resignando con ello la declamada superioridad ética y estética, hacen lo que denomino "kirchnerismo libertario". Los "neokirchos" me dirán (como ya me han dicho) "ñoño republicano", pero elijo serlo antes que convalidar en este gobierno, al que voté, todo aquello que aborrezco del kirchnerismo. Particularmente creo preciso afirmar tanto el fondo como las formas de la República porque el riesgo de padecer otro retorno al poder del kirchnerismo todavía existe.
 
En tal sentido y siendo que Orwell no teorizó desde sus ficciones el después de la dictadura, nos toca analizar en virtud de nuestra realidad, un tanto distinta a la ficción, qué es lo que pasa con los partidarios del régimen totalitario cuando pierden una gran parte del poder.

O sea, aplicado a nuestro caso, la pregunta es: ¿qué pasa con los kirchneristas ahora que han perdido gran parte del poder (se mantienen fuertes en varias provincias) y sus conductas ya no tienen la cobertura de lo que desde el omnipresente Estado Nacional se pretendía que fuera normal?

Lo que ocurre es lo que las vivencias del presente dejan expuesto de manera tragicómica, que la "normalidad" a la que aspiraba el régimen era la de la consigna con que se modificó la ley de salud mental: desmanicomializar  para "normalizar la locura". Es decir, convertir al país en un manicomio a cielo abierto.

En esa "normalidad", por ejemplo, se pretendía que fuera "lenguaje inclusivo" hablar como idiotas. Y señalo el punto porque la manipulación del lenguaje por parte del totalitarismo es algo que Orwell aborda con mucho detalle en las dos novelas con que se referencia este artículo. En ellas explica claramente que el control del lenguaje permite reducir la capacidad de pensar hasta reemplazar la razón por la obediencia instintiva. Entonces, si el gobierno decía que debía aceptarse la autopercepción declarada de las personas por sobre la realidad objetiva de esas mismas personas, debía aceptarse lo falso como real. Y es que, como bien sintetizó Orwell, en esa concepción totalitaria dos más dos no es necesariamente igual a 4 sino que puede ser tres, cinco o cualquier cantidad que el gobierno diga que es. 

La inmoralidad de validar mentiras lleva a torcer la lógica de la razón imponiendo lo que Orwell llama "doblepensar", que consiste en:

"Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella, creer que la democracia es imposible y que el Partido es el guardián de la democracia; olvidar cuanto fuera necesario olvidar y, no obstante, recurrir a ello, volverlo a traer a la memoria en cuanto se necesitara y luego olvidarlo de nuevo, y, sobre todo, aplicar el mismo proceso al procedimiento mismo".

Desde esa descripción del doblepensar y su "repudio a la moralidad" cabe observar, además de recordar lo que fueron como gobierno, lo que revelan las manifestaciones de la militancia kirchnerista como oposición al actual gobierno. Bastan un par de ejemplos para que se comprenda y a ellos me limito, porque en este aspecto cada lector puede seguramente añadir desde su conocimiento multitud de otros ejemplos.

Obsérvese que la principal líder kirchnerista, es la ex Presidente Cristina Elisabet Fernández, reputada corrupta condenada por defraudación al Estado a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para desempeñar cargos públicos. A su respecto la militancia kirchnerista sostiene el falso argumento de la proscripción, por el cual equiparan democracia con corrupción. También afirman otras dos falsedades contradictorias con igual entusiasmo, puro doblepensar; afirman tanto que es inocente como que robó para dar al pueblo. Una justificación, la de dar al pueblo, típica de la demagogia populista que hace dictadores ricos para pueblos empobrecidos, donde las prebendas adquieren mayor valor a medida que la miseria se expande. Cuestión, la del valor de las "migajas del festín" que por supuesto también abordó Orwell. Y con mucho detalle en "1984".

Porque milita esa miseria prebendaria el kirchnerismo pide tanto la libertad de Cristina Fernández como la de Milagro Sala, dos delincuentes, consecuentemente elogia la "entereza" de otros presos por no delatar a "compañeros" cómplices de la corrupción, reivindica contra toda evidencia como virtuosa la desastrosa reestatización de YPF dirigida por Axel Kicillof que sumó al país una deuda por 16.000.000.000 de dólares y, entre otras muchas demostraciones de atrofia moral, se llega al colmo de victimizar como una suerte de mártir a Alexia Abaigar, funcionaria de la Dirección de Sensibilización y Promoción de Derechos del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires, imputada por haber arrojado excremento en el domicilio del diputado nacional José Luis Espert. 

Dicho en otras palabras: A más de celebrar la malversación kirchnerista de fondos del Estado, siempre echando culpas a otros sobre sus propios desaciertos de gobierno como el caso de YPF,  piden la libertad de CFK y Milagro Sala, condenadas por chorras, y de otra detenida por, literalmente, andar tirando mierda...

Estos pocos ejemplos que llegan a lo escatológico, bastan para calificar al kirchnerismo como una asociación ilícita de enfermos mentales. No cabe otra explicación a tanta aberración moral.

Los delitos cometidos por el kirchnerismo, en su enorme mayoría impunes -incluyendo el golpe de Estado del 19MAR20 con todos los ultrajes de la infeKtadura- son tan variados que demuestran la consciente voluntad de delinquir indiscriminadamente por parte de muchos más que tres y a un mismo fin: consolidar su proyecto totalitario de corrupción estructural. Eso es una asociación ilícita conforme al Código Penal. 

Digo al mismo tiempo que son enfermos mentales, pero no siendo la psiquiatría mi área de conocimiento no lo digo en términos psiquiátricos, aclaro pues que no son la clase de enfermos mentales que puedan considerarse no punibles. La atrofia moral que señalo como enfermedad mental de los militantes kirchneristas no es un atenuante sino un agravante, porque no son víctimas de una secta sino que desarrollan esa atrofia moral para ser parte de la asociación ilícita. Tienen la noción del bien y el mal que se desprende de la racionalidad del sentido común, saben por ende que mentir está mal y también que robar está mal, como tantas otras cosas que causan perjuicios, pero eligen ignorar toda noción del bien anulando sus consciencias para obrar sin culpa sumergiéndose en la mismísima alienación que intentan llevar al resto de la sociedad. Normalizada la locura, la moral que surge de la razón no tiene ningún sentido.

En la filosofía de las letras de Tango, la culpa revela siempre un fuerte sentimiento moral, la firme existencia de la noción del bien y el mal que hace que cada transgresión tenga un reproche. En la filosofía del kirchnerismo, que no es otra cosa que la filosofía totalitaria que supo Orwell plasmar en sus obras (pues como se dijo antes el kirchnerismo es otra marca para un genérico), la noción del bien y el mal, como la verdad misma, queda sujeta a lo que como tal defina el liderazgo de la asociación ilícita. Por lo que nada, absolutamente nada por racionalmente ilógico y moralmente aberrante que resulte, será interpretado de otra manera que la que decida ese liderazgo. 

Y ello así porque la esencia del kirchnerismo es la esencia misma del totalitarismo que siempre es una asociación ilícita de enfermos mentales.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE VICENTE LÓPEZ

¿Qué es la Derecha?

¿Qué es la Derecha?
La Derecha, soy yo.

Ariel Corbat

Ariel Corbat
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