"La paz para los hombres es como la madre para un niño", escribió alguien en jardín de infantes. Tal vez, una verdad alumbrada por la inocencia.
En la orfandad del presente nos enfocamos en los líderes que conducen la guerra, como si al fin de cuentas la guerra fuera sólo de ellos. Atendemos las razones políticas, económicas, sociales y religiosas de los conflictos armados. Dirigimos nuestra preocupación a entender el modo en que esos líderes toman las decisiones que marcan el curso de los acontecimientos, ya sean actos terroristas, represalias clandestinas o acciones militares.
Olvidamos que, afortunadamente desde lejos, somos espectadores inmediatos del sufrimiento de las personas que a merced de esos líderes no ambicionan su mismo poder, sino vivir sus vidas. No es la primera vez que un conflicto bélico nos muestra la tragedia de gente común atrapada bajo delirios de intolerancia y ambiciones de poder. Tampoco es novedosa la velocidad con que circula la información, en todo caso lo novedoso es cierto desparpajo en presentar y ver todo esto como juegos de Playstation. Ya no se vive ni ve el horror de las trincheras con combates a bayoneta en tierra de nadie. En algún sentido la guerra pareciera haberse hecho menos cruenta bajo la precisión quirúrgica de las nuevas armas. Así las imágenes que se nos ofrecen y vemos podrían perfectamente cerrarse con un "insert coin" para seguir viendo, hasta que aparezca el "game over".
No escribo esto siendo indiferente al resultado que vayan a arrojar las guerras en curso. Soy argentino y contemplo los intereses de mi país. También sé que el mandato del "Oíd Mortales" es siempre con los libres del mundo. Y si bien dudo sobre que tan defensores de la Libertad son algunos de esos países libres, tengo en claro que países como Irán son gobernados por enemigos de la Libertad. Enemigos nuestros desde que nos atacaron poniendo bombas en nuestro territorio con saña de montoneros.
Me considero pacífico, pero no soy pacifista. Un pacifista propone la paz a cualquier precio, lo que en rigor de verdad no puede ser paz sino una farsa de la paz. Asumo pues que la realidad es como es. ¡Ay! La triste naturaleza humana... El viejo adagio sigue siendo una enseñanza de hierro: Si vis pacem, para bellum.
Durante décadas a los argentinos nos adoctrinaron para creer que aquello era un pensamiento vetusto. Entonces, políticos cuyas convicciones las guía el viento, repetían aparentando la seguridad de la sapiencia que no teníamos hipótesis de conflicto y que eso era bueno porque garantizaba la paz de la región. Así logramos estar indefensos. Tan indefensos que por un conflicto por gas, durante la Presidencia de Néstor Kirchner, el Presidente Ricardo Lagos contempló la posibilidad de una intervención militar de Chile a territorio argentino.
Las buenas intenciones no gobiernan la política internacional, los intereses lo hacen. No está la Nación Argentina en condiciones de cambiar las reglas del juego. No somos una potencia económica ni tenemos poderío militar, ojalá algún día lo seamos, pero de momento nos cabe pues la prudencia de no caer en sobreactuaciones que nos involucren más allá de nuestras posibilidades.
Y no sé si el Presidente Javier Milei entiende eso, o si al menos hay en su entorno alguien que rebelándose contra la obsecuencia a vista de todos sea capaz de decirle que mida sus palabras. Haber declarado al 2026 como "El año de la grandeza argentina" es una expresión de mera euforia, sobre un objetivo que aún está muy lejos y que ni remotamente se alcanzará el año en curso.
Encuentro preocupantes los desbordes de la euforia presidencial cuando, a horas de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional, tomó por total sorpresa al gobierno la liberación del gendarme Nahuel Gallo, obtenida por gestiones reservadas de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y que no fueron advertidas por los servicios de Inteligencia, ni por Cancillería, ni por el Ministerio de Seguridad Nacional.
Inmediatamente de dada a conocer la repatriación comenzó a circular un chiste muy gracioso con la AFA figurando en el listado de los diez servicios de Inteligencia más poderosos del planeta. La actual SIDE, con la inexperiencia que garantiza su staff de funcionarios advenedizos y novatos, resultó así -por la vía del humor- la primera repartición del Estado en ser observada de modo crítico.
Ocurre que en medio de la escalada del conflicto entre la AFA y el gobierno, la jugada de Claudio Tapia expuso falencias en áreas sensibles. No es nada nuevo: ni la actual SIDE, ni el Ministerio de Seguridad, ni la Cancillería se caracterizan por una alta eficiencia más allá de alguno que otro logro (y la SIDE ninguno). Algo que enciende luces de alarma tanto para el rol de la Argentina en un contexto internacional de creciente violencia, como para la debilidad institucional interna producto de la paranoia conspiranoica del Presidente contra la Vicepresidente Victoria Villarruel.
Diré algo que le caerá mal a muchos, pero estoy convencido es absolutamente cierto: la actual SIDE es apenas un intento bastante errático de reorganizar un Sistema de Inteligencia que el kirchnerismo llevó al colapso y mantuvo en la inutilidad absoluta durante los cuatro años de Alberto de la Fernández. Por ende esta SIDE es mucho menos eficiente que la SIDE en tiempos del Presidente Menem, cuando se perpetraron los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA. Entiéndase que ningún servicio de Inteligencia es infalible, como así también que Inteligencia informa no decide. Y desde luego mucho menos eficiente que la SIDE que contribuyó a la derrota del terrorismo castrista.
Ciertamente, los tiempos cambian y las instituciones, en este caso organismos de Inteligencia, no pueden compararse sin ponderar los cambios de época. Lo que digo es que no hemos mejorado nuestras capacidades en materia de Inteligencia, por lo que el chiste de la AFA como mejor servicio de Inteligencia que la SIDE por ahora no es disparatado.
Que este contexto internacional exige a la Argentina un Sistema de Inteligencia Nacional ultra activo es algo que no necesita explicarse a los lectores de este blog.
Si el plano internacional por sí mismo determina ciertos riesgos, esos riesgos ameritan prevenciones que también tienen efectos internos.
Casi nunca es buen momento para desatar una crisis institucional, pero en este momento las consecuencias de una crisis institucional podrían ser particularmente nocivas para la vida de los argentinos.
El Presidente Javier Milei supo jactarse de representar superioridad ética y estética sobre el kirchnerismo. La superioridad ética todavía la conserva pero la superioridad estética la ha resignado. Lo demuestra su discurso de apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso, que pese a tener por núcleo conceptual "la moral como política de Estado" adquirió las formas de la inmoralidad kirchnerista.
Recuerdo mi desagrado por lo que fue en 2015 el último discurso de apertura formulado por la entonces Presidente Cristina Fernández, los aplaudidores, los cánticos tribuneros, la visión autocomplaciente del propio gobierno y la tomadura de pelo de elogiar el plan Ahora 12 que no era otra cosa que la demostración de la distorsión económica: "el 60% de los créditos va en pilchas, sí, no se rían, es cierto, si nos encantan las pilchas a todas, a la que está abajo y quiere comprarse una pilcha linda para el fin de semana, y a la que está un poco más arriba que le gusta que la vean las amigas con mejor pilcha que la otra. Esto le pasa a todo el mundo. Y con AHORA 12 lo pueden hacer todos y todas, y la verdad que nos da mucha alegría ver en los shoppings más importantes y paquetes el adhesivo que dice AHORA 12. No se olviden que un mango de los que gastan se lo paga el gobierno porque es con tasa subsidiada, y esto genera que por cada peso ustedes puedan gastar 6,25 pesos sin ningún tipo de interés en 12 cuotas". Todo ello con la estética sobradora de la soberbia que en nombre de lo popular bastardeó la República por avasallar con liderazgos personales el funcionamiento de las instituciones.
Está muy claro que frente a la política de la dádiva en el discurso de Fernández, la política del libre mercado en el discurso de Milei marca una diferencia ética que está muy lejos de ser empardada, pero desde la estética es lamentable que hoy se replique y celebre desde el oficialismo lo que durante años le criticamos al régimen kirchnerista por hacer del Congreso (y también de la Casa Rosada) una copia desubicada de tribunas futboleras.
Entre los diputados y senadores la televisión mostró a uno que hacía al Presidente gestos de alabanza como los que se dedican a Messi en estadios de fútbol. No llegué a identificarlo y no vi luego que algún medio lo haya señalado. Me desagradó profundamente y sólo puedo calificarlo con dos palabras: vergüenza ajena. La misma vergüenza ajena que causan diputados y senadores de la oposición cuando queriendo confrontar con el Poder Ejecutivo bastardean al Congreso con gestos y gritos que tampoco se corresponden con las formas republicanas.
Obviamente del kirchnerismo y el resto de la izquierda ninguna desubicación sorprende, siempre supimos y dijimos que eran enemigos de la República, el punto es que convalidar lo que hacían los aplaudidores kirchneristas porque ahora lo hacen aplaudidores de Milei, no es otra cosa que la resignación estética del oficialismo.
Pasamos de la murga kirchnerista a la murga libertaria. Pueden llamarme acartonado. Pero yo no pretendo rituales institucionales de extremo rigorismo formal, algo que he combatido siempre, lo que quiero es un país donde las instituciones sean respetadas con sobriedad y elegancia. Lo que sucedió es el mismo circo con otro maestro de ceremonias. Y no me agrada.
En esa euforia de obsecuentes, donde los amarillos y otros arribistas fingen el fanatismo de los conversos, el Presidente puso al país al borde de un desastre institucional cuando atacó, con un gesto completamente fuera de lugar, a la Vicepresidente al señalarla como conspiradora para hacerse de su cargo. Y la murga lo festejó, sin comprender que en ese mismo instante se puso en riesgo no sólo al gobierno sino a la República, haciendo méritos para afirmar la idiosincrasia bananera del país caricaturizado en la ópera rock Evita, que mañana será la misma caricatura con otro nombre.
Imaginen el estado de las instituciones si en el Congreso Villarruel al ser al ser aludida por el Presidente le hubiera saltado a replicarle con los mismos modos de Milei. Pudo ser un desastre para la República.
Traten de hacerse una composición de lugar con lo que pudo pasar si Villarruel confrontaba ahí mismo a Milei exigiendo que diera pruebas de las acusaciones contra ella. Acusaciones de sedición que, bien vale subrayarlo, no forman parte de ninguna denuncia penal por parte del gobierno.
Frente a ese cuadro, impresiona cómo han salido los amarillos devenidos libertarios a atacar a Villarruel. Dicen, como todo oportunista, exactamente lo que el líder quiere escuchar.
Me recuerdan a Parrilli... ¿Se acuerdan de ese audio donde el "pelotudo" asentía todo lo que decía CFK? Lo mismo.
Todo tan grotesco, tan bananero, como para dar risa luego que se cuestionara a la Vicepresidente por usar el celular mientras hablaba el Presidente. Si querían ignorar la presencia de Villarruel, que es ignorar a las instituciones más que a la persona que ocupa un cargo, entonces que no se hagan los ofendidos porque usó el celular.
Bastante moderada estuvo. Repito: Bien pudo confrontar a Milei cuando la acusó gestualmente, y sin ninguna evidencia, de conspirar contra él. Y ahí sí que se pudría todo. Porque cabe recordar que Villarruel también puede ser agresiva, como lo demostró en el debate de los candidatos a vicepresidente dándole una paliza fenomenal a Agustín Rossi. A Milei, en cambio, no se lo vio tan claro ganador cuando el debate de los candidatos a presidente.
Una acalorada confrontación verbal entre Presidente y Vicepresidente en la Asamblea Legislativa hubiera hecho las delicias de los kirchneristas y zurdos que sí han sido parte de planes destituyentes desde antes que Mieli asumiera la Presidencia de la Nación.
Sospecho, además, que los conversos de amarillos a libertarios volverán a ser progres recalcitrantes ante cualquier traspié serio de la Presidencia de Javier Milei. Igual que los obsecuentes, los arribistas no acompañan por convicción ni obran con lealtad. Creen en la "gestión" sin "ideología". O sea: en ocupar cargos para su propio beneficio de casta.
Patricia Bullrich y Luis Petri son claros exponentes de esa clase de progres. Justamente los dos que fueron ministros en las áreas que Milei había dicho en campaña que estarían a cargo de Villarruel. Desde luego no cuestiono el acuerdo que permitió ganar el balotaje, era necesario. Pero hoy el acting de ese par de progres azuzando la paranoia conspiranoide del Presidente contra la Vice revela la ambición de los obsecuentes.
No hay ningún elemento que saque del plano de la fantasía la idea de la conspiración de Villarruel para desplazar a Milei. Todo lo que se dice al respecto es una soberana sarta de estupideces: que si estuvo con tal, que si sonrió con cual, y te muestran la foto de algún acto protocolar horrorizándose porque, por ejemplo, aparezca junto a Gildo Insfrán.
Hace años brego por la intervención federal a la Provincia de Formosa, está claro que allí no está garantizada la forma republicana y de hecho es un sistema feudal. Ahora bien, en tanto el Presidente de la Nación no impulse abiertamente la intervención federal a esa Provincia, ningún funcionario puede desconocer a Insfrán como gobernador de Formosa. De hecho quien lo haga es pasible de sanciones penales.
Todo este mamarracho institucional habla de la resignación de la mentada superioridad estética del gobierno, lo cual es peligroso porque perdida esta superioridad, equiparados en estética al kirchnerismo, se corre el riesgo de perder también la superioridad ética.
La evolución judicial del caso ANDIS mantiene abiertas una serie de interrogantes que pueden afectar a Karina Milei y por ende al Gobierno en donde más le dolería al Presidente. No tengo información para fundar una opinión sobre el curso futuro de la causa, me limito a subrayar que lo que al inicio del escándalo se atribuyó desde el gobierno a una burda operación política ya derivó en embargos millonarios y Diego Spagnuolo, funcionario muy cercano al Presidente, se encuentra procesado.
CONCLUSIÓN:
1.- La posición de la República Argentina en el mundo no es protagónica, cuando la SIDE emite comunicados fantaseando con un rol protagónico ("La República Argentina es un actor geopolítico de relevancia internacional debido a su riqueza en recursos naturales, su ubicación geográfica y su renovado liderazgo político en el plano global" - X 18FEB26), lo único que revela es su desconexión de la realidad, cuestión preocupante frente a los riesgos evidentes que presenta el escenario internacional.
2.- Si la SIDE, cabeza del Sistema de Inteligencia Nacional, se dedica a la complacencia del Presidente emitiendo comunicados obsecuentes, no puede esperarse que el sistema funcione. La conveniencia del silencio es absoluta.
3.- Los ataques destituyentes que el kirchnerismo fogoneó desde que Milei fuera Presidente electo, han fracasado rotundamente, pero Argentina es un país de paradojas y sería brutalmente lamentable que el propio gobierno ponga en riesgo su estabilidad, dañando a las instituciones, al insistir paranoico con la conspiración de Villarruel como si se quisiera transformarla en una profecía autocumplida.
4.- Los amarillos devenidos conversos atacando a la Vicepresidente para congraciarse con el Presidente son funcionales al kirchnerismo porque contribuyen al debilitamiento de las instituciones republicanas.
5.- Un caso de corrupción como ANDIS daña la credibilidad en la moralidad del gobierno, y como este es un gobierno que surgió declarando honestidad frente a la deshonestidad del kirchnerismo, la evolución de cualquier causa de corrupción tendría política y socialmente un costo más alto que el que enfrentaba el kirchnerismo, reputadamente corrupto, por cada caso de corrupción. El "Efecto Blumberg", donde una pequeña mancha lo ensucia todo y se vuelve imperdonable, es un riesgo que conviene evitar. Y para evitarlo o darle contención se requiere fortaleza institucional.
6.- Ni Milei ni Villarruel son perfectos, los dos tienen defectos y se han comportado torpemente rompiendo una sociedad que beneficiaba a ambos y al país. Luego del discurso el Presidente Milei ha dicho que no busca la renuncia de Villarruel a la Vicepresidencia, veremos si eso significa el fin de los ataques contra la Vicepresidente o es simplemente la confesión de no poder fundar ninguna de las acusaciones que tan ligeramente se han lanzado.
7.- En lo personal, lo aclaro para que nadie se confunda por mis críticas, sigo apoyando al gobierno, aunque hay hechos con los que tanto Milei como Villarruel me han decepcionado. Creo que la carrera política de Villarruel está próxima a terminar y que es muy factible una segunda Presidencia de Javier Milei siempre y cuando su arriesgadísima afirmación respecto a que Luis Caputo es el "mejor ministro de economía del mundo" no se deshaga como pompa de jabón. En cualquier caso, esto es Argentina donde nadie tiene la bola de cristal y todavía falta mucho para las próximas elecciones.
Con estas, mis observaciones de este tiempo, este simple ciudadano sugiere al gobierno desprenderse de la euforia banal y bananera, para recuperar la superioridad estética de obrar con la prudencia y sobriedad que el contexto externo e interno del país necesita; y que no es otra cosa que la racional austeridad en fondo y forma de la República.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

