Siendo como soy republicano, unitario y liberal, siento un marcado desprecio por aquellos sistemas donde el poder se concentra en una persona.
En tal sentido he venido observando (a trazos gruesos que es como se observan las cosas lejanas), la evolución de El Salvador bajo la presidencia de Nayib Bukele.
En relación a la Seguridad, elogié reiteradas veces el "método Bukele" como una experiencia en curso que exitosamente daba respuesta a la particular conformación de la criminalidad en El Salvador.
Obviamente pacificar un país estancado en la postguerra y que tenía muy altos niveles de criminalidad y violencia, es un éxito. Y como en nuestro país los políticos tienden a querer comprar soluciones ajenas, advertí que el modelo Bukele no da para franquicia. En tal sentido léase "EL SENSATO BUKELE Y LO QUE ARGENTINA NECESITA". Sobre la lógica de ese éxito era razonable que Bukele obteniendo el beneplácito de la ciudadanía fuera reelecto. Como ocurrió en 2024 con el 84.65 % de votos.
En diciembre de 2024,cuando Bukele iniciaba su segundo mandato, a través de un posteo en Twitter hice la siguiente observación:
"Hago un distingo entre lo pasajero y lo perdurable por el cual, a modo de ejemplo, el éxito de Bukele sólo podrá ser afirmado si al dejar el poder otro gobierno da continuidad a los lineamientos de su gestión.Es la única forma de vencer esa sentencia en el anillo de Don Julio".
Un líder político republicano debe aspirar a dejar el poder y que el rumbo general de su gobierno lo sostengan las instituciones con consensos sobre políticas de Estado. Eso es el éxito, no que todo dependa de su permanencia en el poder, porque entonces sus logros son ficticios.
Hasta ahora consideré al gobierno de Nayib Bukele una experiencia política en curso, con mucho de esperanzador para el futuro institucional de El Salvador. Pero siendo que el Congreso de El Salvador aprobó una reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida, lo que señala la pretensión de Bukele de perpetuarse en el poder, está claro para mí que ello significa personalismo e instituciones débiles. Razón por la cual, desde el punto de vista republicano, afirmo que Bukele fracasó. Eligió fracasar porque pudiendo ser Reagan eligió ser Insfrán, Maduro o cualquier otro de los que se autoperciben césares.
Por supuesto, la continuidad de esta historia todavía no se escribió por lo que podría ocurrir que llegado el momento y demostrando ser un republicano cabal Bukele no se presente a un tercer mandato. Pero si bien eso no deja de ser posible no se perfila probable ya que fue su partido y a su instancia el que impulsó la reforma.
Reiteradamente se ha observado que quienes se aferran al poder en algún punto dejan de gobernar para el país y comienzan a gobernar para sí. Hay una vieja discusión sobre si el poder cambia a las personas o las muestra como realmente son. Tal vez las dos cosas, porque el poder no deja de ser como una enfermedad. Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", un trastorno de la personalidad que sólo puede ser moderado con la contención de una fuerte cultura e institucionalidad republicana.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
