martes, 28 de octubre de 2025

CÓDIGO "MUÑEKA QUEBRADA", LA ELECCIÓN MENOS PENSADA.



El domingo 26 de Octubre fui a mi lugar de votación con un pronunciado desgano y cumpliendo con mi deber cívico voté blanco (nulo) tal como lo exigió mi conciencia.

La baja asistencia a votar, con una participación de 67,85% (la más baja desde 1983) expone la mala oferta electoral y el cierto fracaso de la política partidaria en servir a la ciudadanía.

Posiblemente, la apatía de la abstención pueda significar que en la percepción de ese tercio de la ciudadanía los políticos de oficialismo y oposición se parecen demasiado. O, para decirlo de otra manera, que los vicios del kirchnerismo se extienden más allá del kirchnerismo.

Esa abstención resulta así otro indicador respecto a que el rechazo al kirchnerismo es tan fuerte que su ambición de retornar al poder choca con un techo que también ronda el tercio.
Esta elección de medio término no la ganó LLA, la perdió el kirchnerismo porque creyendo después de ganar las bonaerenses que la nacional estaba asegurada siguió apostando a voltear el gobierno con el mismo discurso golpista que iniciaron aún antes del 10DIC23.

Podemos observar ahora tres tercios electorales: el del kirchnerismo como techo, el del oficialismo como piso, y el de la abstención con la expectativa de salir de la abstención si ve con claridad que yendo a la previsible polarización del 2027 sostiene el gobierno las banderas de la honestidad; honrando las consignas que le dieron la mayoría en el ballotage.

En mi opinión, si en estos dos años que restan a su mandato Milei conduce a su gobierno hacia una economía estable con la convicción fortalecida por la prolijidad política y el decoro institucional, la diferencia con el kirchnerismo será tan notoria que no habrá necesidad de ballotage en su reelección de 2027. Por supuesto esto es prematuro afirmarlo, porque dos años políticos en Argentina no son necesariamente lo que sugiere el almanaque, pero el escenario quedó configurado para esa posibilidad favorable al gobierno, porque claramente le torció en la pulseada la muñeca a Kicillof, quien se venía perfilando como el retador natural para volver al régimen anticapitalista.

Y este escenario debe comprenderse señalando que algo pasó, además de la boleta única, luego de la victoria K de las elecciones bonaerenses que la convirtió en derrota en las nacionales. Tal vez sea que asomó la soberbia K con actos de prepotencia y prédica de Billilken cubano exhibiendo el tren fantasma de la presa del balcón. Podría incluso especularse que el abrazo de Massa y Grabois fue la frutilla del postre para el rechazo a la lista encabezada por el terrorista Taiana; si es que entre los peores hubiera alguno peor que otro...


Al kirchnerismo se le agotó la inventiva y su mensaje quedó estancado en "cuanto peor mejor", se regocijaban en describir la anarquía por venir, porque con otro presidente yéndose en helicóptero la hecatombe de un nuevo 2001 iba a garantizar otra década de kirchnerismo. Y nadie decente, nadie racional, nadie sensato quiere eso.

Es dable mencionar que el apoyo del Presidente Donald Trump no generó rechazo sino esperanza. Quisieron reeditar un Braden o Perón, pero ni Trump es Braden ni ningún kirchnerista es Perón. Ni pueden serlo por mil razones y principalmente porque no son peronistas. El peronismo, insisto con esto, ya no existe, caducó por la infiltración castrista al Movimiento Peronista que terminó con el kirchnerismo como fase superior y terminal de ese "entrismo" iniciado en los 60's.

El kirchnerismo, proyecto totalitario de corrupción estructural, apeló al odio de consignas desgastadas sobre el imperialismo, la lucha de clases y todo el cassette comunista de los que se creen dueños del pueblo. Agravado con la intolerancia de atacar actos políticos de otros queriendo demostrar al pueblo que Milei era rechazado por "el pueblo". Pretendieron, como siempre, subvertir y apropiarse de palabras como amor, Patria, soberanía, democracia, etc. al mejor estilo de los viejos panfletos del colectivo intelectualoide Carta Abierta, pero al mismo tiempo y esta fue la novedad: denunciando a los demás por ser corruptos iguales a ellos. "Vean, no son distintos a nosotros, son más de lo mismo, somos el malo conocido" fue su caballito de batalla, servido en bandeja por la torpeza de armar listas sin filtrar prontuarios, ni antecedentes ni palpar de garrochas a los que saltan para donde va el viento.

En cierto sentido trágico fue la kirchnerista una apuesta electoral al enchastre del mismo lodo todo manoseado de Discépolo y a tener por toda propuesta liberar a la corrupta condenada por robar al Estado.

Cinismo puro como el de Rodolfo Aguiar, dirigente de ATE, quien se supone debería bregar por los derechos y el prestigio de los trabajadores estatales, pero opera como esbirro fiel de la condenada por robar al Estado, con lo cual denigra a los estatales reivindicando a quien defraudó al Estado. El cliché, nocivo para el necesario y correcto funcionamiento de las instituciones, que presenta al empleado estatal como infección parasitaria malgastando el esfuerzo de los contribuyentes no se puede demoler con ATE reivindicando a Cristina Elisabet Fernández de Kirchner.


Como el resto de la izquierda, el kirchnerismo se disfrazó de honesto y el traje no le queda por ningún lado. Señalando males que padecemos los argentinos como si fueran algo llovido del cielo y no causado por dos décadas de régimen kirchnerista, los nostálgicos del régimen de la infeKtadura ofrecieron desde la desmemoria el remedio de emitir billetes, fijar precios máximos y toda la batería mágica del populismo que agotó Alberto de la Fernández durante la tercera presidencia de Cristina Fernández en su ridícula y perdida "Guerra contra la Inflacion".

Una apuesta sin chances razonables porque Milei, con todos sus defectos, aventaja al kirchnerismo desde que nunca prometió magia ni la fácil, sino este mismo sacrificio que va mostrando algunos resultados y que la enorme mayoría no quiere que sea en vano.

No podía el kirchnerismo proponer correcciones de rumbo sino que por su obvia incompatibilidad ideológica frente a lo hecho por Milei su propósito era destruir la brújula y el barco, de allí que expresando el bruto anhelo de retroceder a la Presidencia de facto de Massa (cuando relevó al agotado títere de la infeKtadura, la verdadera "última dictadura") generó la suma de todos los miedos que no supo captar ninguna encuesta. Y así fue que lo que Kicillof "pudió" en cuestión de días ya no se "pudió".


Milei se encontró pues con la victoria que decantó la mera derrota del kirchnerismo. La campaña electoral del oficialismo fue un desastre y no hay que olvidarlo, era una campaña diseñada como si se quisiera perder. Y eso tampoco hay que olvidarlo. Pero el efecto de ese desastre fue potenciar al "riesgo kuka" a un extremo que el kirchnerismo no pudo dominar. Carambola, de esas carambolas de billar que surgen del azar y no del cálculo.

Aquí hubo mucho azar, entendiendo por tal lo que no estuvo en los planes. Y cuando se trata de suerte manda el cuento del anciano afgano: "¿Buena suerte, mala suerte? ¿Quién lo sabe?" En un ring de boxeo la mano de suerte que gana se celebra tanto como la que planificó el rincón, pero si el rincón se deja llevar por la soberbia del triunfalismo las posibilidades de a la próxima pelea repetir el éxito casual serán cada vez menores. Y alguno dirá que Jorge "Locomotora" Castro ganó muchas peleas que parecían perdidas conectando golpes de suerte, pero eso no es verdad: no eran manos improvisadas sino producto de una estrategia ejecutada a conciencia.

Subrayo y enfatizo que ni Karina, ni Caputo, ni Pareja, ni ningún armador del oficialismo ejecutaba una estrategia de hacer creer al otro que ganaba. El otro ganaba, simplemente ganaba. Y tanto ganaba que por su propio mérito en virtud de sus antecedentes nefastos hizo correr un gélido miedo por el espinazo del electorado. Eso no lo planificó el oficialismo ni lo contemplaba como chance.

A tal punto que perdió el kirchnerismo contra una lista que iba ilustrada con la patética foto de un cadáver político al que LLA intentó retirar de la boleta hasta último momento. Sin embargo al apartar al impresentable Espert, aunque quedara su rostro en la boleta, LLA hizo lo que nunca hará el kirchnerismo con sus delincuentes. Esa diferencia mostrando la posibilidad de depurar hizo que "voltear" al cabeza de lista no pudiera ser capitalizado por la banda de la presa balconera afecta a los bailes desubicados.

La foto de la "unidad" kirchnerista sin siquiera poder disimular la derrota es la manifestación del "riesgo kuka" y una postal grotesca de lo que el kirchnerismo ofrece sin poder mentir que quieren volver mejores. El engaño que les funcionó frente a la tibieza macrista, cuando después de 2017 se les cedió la centralidad política, difícilmente lo puedan repetir frente a Milei cuya personalidad no es la de Macri. Milei, el autoproclamado bilardista, cosa que creo todos tenemos claro, lleva los alfileres del cuento platense y la disposición a devolver las piedras como Pelé devolvía los golpes.

Referentes del oficialismo y funcionarios de gobierno me contaban en la última semana su preocupación por lo que estimaban una derrota inevitable. El mismo Milei, según fuentes confiables, se preparaba para dar al término del comicio un discurso incómodo que minimizara el daño.

Aunque sin dramatizar, yo compartía plenamente esa percepción y ciertamente me alegra que no se haya materializado. Conservando mis críticas al gobierno (que no cambian por el resultado electoral y que ratifico en su totalidad porque espero se entiendan como parte del mensaje que dejaron estas elecciones), brindé muy felizmente por la derrota del kirchnerismo.

Esta situación inesperada que dejó el comicio genera cambios de escenario que, a juzgar por sus primeras declaraciones Milei está interpretando positivamente. Otra vez en sus primeras declaraciones tras la victoria se exhibió en modo estadista, sin soberbia, sin desbordes, guardando al rockstar para alguna otra ocasión. Veremos.

Ahora bien, si con tantos errores propios y no forzados, si presentando listas de espanto, el gobierno de Milei defraudando a no pocos que lo votamos para aquel 56% del 2023 logró navegar sin zozobra el temporal del 2025, ¿se imaginan lo que sería este gobierno con mayor prolijidad y listas de mejores candidatos?

Ojalá así sea.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


miércoles, 22 de octubre de 2025

BLA BLA BLA, por Ariel Corbat.

 



BLA BLA BLA

¿Viste qué poco duran las palabras?
Se dicen ya sin esperar que valgan
a nadie importa si elogian o agravian.
Ni hablar de lo que vale "la palabra".

Se jura como una broma macabra
donde todas las promesas se olvidan,
da igual que sean mentira o verdad;
si hace falta, se inventa otra palabra.

Las consignas mueren de muerte indigna,
corregidas mil veces y otra vez
hasta que ni el más santo se persigna.

Si empieza por torcer la ley el juez
ya no queda palabra fidedigna,
salvo vos abrazado a tu honradez.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

sábado, 11 de octubre de 2025

VERGÜENZA O DOLOR -soneto tanguero-


"Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser".

Alfredo Le Pera
(CUESTA ABAJO)




VERGÜENZA O DOLOR

-soneto tanguero-


Enseña el Tango, sobre algunas cosas
que nos avergüenzan y sin embargo...
soltarlas sería un dolor amargo.
Así surgen las luchas más odiosas.

Va la conciencia entre espinas de rosas
y se hiere por querer pasar de largo,
mintiendo pétalos como descargo
al abrazar caricias maliciosas.

¿Qué tanto bien puede hacernos el mal?
¿Qué tanto mal puede hacernos el bien? 
¿Cuánto mal va por bien y bien por mal?

Cuando la duda latiendo en la sien
deja en medio su afilado puñal,
vergüenza y dolor combaten por él.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

jueves, 9 de octubre de 2025

SOBRE LA DEMOCRACIA Y EL VALOR DE LA CONCIENCIA



Sintetizando la idea de un diálogo y como adaptación del clásico principio "un hombre un voto", escribí: "un voto, una conciencia".

En tiempos electorales mucha gente realizando su aporte proselitista va intentando convencer a los demás de dar su mismo voto, lo cual es lógico porque de eso tratan las campañas electorales: de sumar votos. 

Pero lo que no es lógico ni aceptable es dejar de argumentar para agraviar a quienes deciden votar de manera distinta. Más allá, claro, de aquellas ideologías que  por reivindicar el totalitarismo y la más descarada corrupción definen a sus militantes como inmorales en tanto totalitarios y delincuentes. Porque tampoco puede verse el mundo con un cristal idílico que románticamente pretenda que la escoria no es escoria.

Al margen de las ideologías de odio, como el comunismo y el kirchnerismo, en los matices del disenso democrático el agravio tiene siempre en política un trasfondo extorsivo, entonces el proselitismo deja de ser normalidad democrática y se convierte en una cosa inmoral. 

Durante años (incluyendo años en los que muchos que hoy sacan pecho como duros "antikirchneristas" escondían la cabeza haciendo silencio acatando los atropellos del régimen, por no hablar de tantos oportunistas reciclados que fueron funcionales o lisa y llanamente militantes del régimen) he criticado y enfrentado al kirchnerismo, entre otras muchas cuestiones, por pretender apropiarse de la democracia. 

En tal sentido recuerdo un panfleto del colectivo intelectualoide "Carta Abierta" en el que se sostenía que el kirchnerismo era la democracia y por ende no apoyar al kirchnerismo era ser antidemocrático. Una vieja e históricamente reiterada pretensión del totalitarismo. 

Y eso queda claro cuando se esgrimen argumentos extorsivos que como toda extorsión tienen un contenido inmoral, porque es inmoral votar contra la conciencia. Quien pretende exigirme a mí o a cualquiera que vote contra lo que manda la conciencia me está diciendo que su conciencia es sobornable y que la mía también debe serlo. Hay un límite en la argumentación proselitista que no debe transgredirse y es del pedir al otro que resigne su ética.

A diferencia de las normas jurídicas, costumbristas, religiosas o morales que nos son impuestas por el contexto social, la ética son normas endógenas, aquellas que cada quien crea para regir su propia conducta, son los principios a los que adherimos como identificación de nosotros mismos e intentamos sostener en cada acto de nuestras vidas. La ética es ni más ni menos que el más inmediato ejercicio y resultado de la Libertad de Conciencia.

Quien pretende avasallar la Libertad de conciencia, que acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", sea la más importante de las libertades, difícilmente dude en avasallar cualquier otra libertad. De hecho, la Libertad de conciencia es la última barrera de defensa contra el totalitarismo, es sobre ello que trata "1984" de George Orwell.

De ahí que cada quien que defiende su Libertad de conciencia defiende también la de los demás, tal como la ataca cada quien que desoye su conciencia ¿Y qué es una persona que obra contra su conciencia? Un inconsciente, obviamente, pero también un cobarde, un débil moral, un traidor a sí mismo.

Por lo tanto recomiendo tener mucho cuidado con transgredir los límites del proselitismo democrático, porque cuando se sobreactúan las diferencias se corre el riesgo de terminar siendo exactamente igual a los cerdos de Orwell. ¿Qué diferencia hay entre un kircho que me insulta por no votar kirchos y un libertario que me insulta por no votar lo que sea que se supone son los libertarios?

Y digo "se supone que son", porque sus consignas han ido variando vertiginosamente desde aquella que mi conciencia todavía me repite en algunas noches sin sueños: "Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre".

Como tantas veces ya he repetido frente a esta campaña electoral las listas que propone LLA en Provincia de Buenos Aires son de espanto y yo votaré en blanco* por mis convicciones éticas, pero no digo ni sugiero a nadie como debe votar porque en la complejidad de este escenario aunque simpatizo con el oficialismo (voté Milei/Villarruel) no milito por ningún partido y ESTOY DECIDIDAMENTE EN CONTRA DE VARIOS. 

Sí, recomiendo votar a conciencia, apegado cada quien a su ética. Tal vez, si es que existe un tal vez, Argentina pueda ser mejor cuando cada voto sea un voto ético y no meras loterías de a ver qué sale. Un voto, una conciencia.

* Por "blanco" entiéndase boleta tachada, muy tachada, para evitar otro marque casilleros por mí.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

¿Qué es la Derecha?

¿Qué es la Derecha?
La Derecha, soy yo.

Ariel Corbat

Ariel Corbat
Ariel Corbat