viernes, 28 de noviembre de 2025

SENADO: UNA FLATULENCIA ENCUBRIENDO EL EXCREMENTO.



Curiosamente en tiempos de feminismo no ha surgido ninguna versión feminista de "La Peluquería de Don Mateo", pero como la fuerza inercial de las corrientes que marcan un tiempo se hacen sentir con la misma fuerza de las mareas oceánicas, a falta de una remake cómica en la ficción, la realidad nos regala, o nos tira por la cabeza, la patética reiteración del cliché donde un grupo de mujeres convierten al Senado de la Nación en un salón de peluquería, en el cual lo importante no es el coiffeur (de preferencia con acento francés), ni el estilo de los peinados sino la competencia tratando de hacerse notar sobre las otras. 

La clásica analogía del salón de peluquería, a la que no vamos a negar la sonrisa de humor machista, está siempre presente. Al respecto, recuérdese aquella definición de Aníbal "Baulito" Fernández refiriéndose a un entredicho entre Hilda "Chiche" Duhalde y Cristina "Condenada" Fernández como: "una discusión de alta peluquería".

Viene a cuento porque un incidente, un ruido, comparable quizás a una flatulencia desubicada, tal vez anunciando que el show de la Pato será tan superficial como siempre y con el único propósito de decir "aquí estoy, mírenme como me lanzo a la captura del cargo que hoy ocupa Victoria Villarruel", tuvo lugar en el Senado de la Nación con Patricia Bullrich. Un posible comienzo para una novela sobre vanidades y ambiciones.

La Pato en cuestión, protestando porque en la jura de los nuevos 23 senadores se permitían tres invitados por senador pero la kirchnerista de Tierra del Fuego Cándida Cristina López (que de cándida sólo tiene el nombre y es puro veneno antiargentino) llevó 9.

Una pavada absoluta, tanto la sobreabundancia de invitados con 6 colados como la airada queja que debió plantearse antes o luego y que a destiempo sólo sirvió para opacar la razón del acto. Acto que se supone, aunque ya casi nunca lo es, debe ser una ocasión solemne del rito republicano. Una vez más queda en claro con los colados de López, (no los bolsos esta vez y quien sabe si por ahora) el afán de todo kirchnerista por exhibir poder violentando las reglas. Lo que hacen siempre porque salen impunes. Ciertamente si el tope de invitados era 3, pues no pueden permitirse 4 y si alguien metió 9 está mal y amerita la sanción reglamentaria del caso (si es que la hubiere).

Pero la pavada de todo este incidente, suceso, flatulencia desviando la atención del excremento, bochorno, escena de sainete tipo Esperando la carroza, póngale quien lee el calificativo que mejor le parezca, es mucho más pavota desde que sirve para encubrir algo que ocurrió en esa jura y que sí es de gravedad institucional, aunque haya sido normalizado por la subversión cultural kirchnerista.

La queja de la Pato y el silencio (otro más) de la Vicky, permiten se pase por alto que la tal Cándida realizó un juramente viciado de falsedad y que como tal no debería considerarse válido, pues aferrada a la mentira base de la corrupción kirchnerista ha pretendido jurar por esos inexistentes 30.000 desaparecidos que sólo existieron en el relato de los terroristas y que cuando se analiza la lista de los que realmente pueden contabilizarse con nombre y apellido resulta que eran criminales del ERP, Montoneros y otras organizaciones terroristas todas ellas dirigidas desde Cuba. Quien jura por una mentira evidente presta falso juramento. Es el caso.

Por lo tanto, jurar por una mentira que además de ser mentira indica sostener una reputada metodología de corrupción bajo la fachada de los derechos humanos y  servir a intereses extranjeros, en este caso los de la dictadura castrista, no debería habilitar a nadie por muy electo que haya sido para ocupar una banca en el otrora Honorable Senado de la Nación Argentina.

Cierro esta observación haciendo mención a un artículo que publiqué el pasado 17 de Abril, titulado "LAS JURAS DE LOS CERDOS OFENDEN A LA REPÚBLICA", que ratifico en su totalidad trayendo sus dos párrafos finales:

Es imprescindible reparar el dañadísimo decoro del Congreso y restringir las fórmulas de jura a las austeras y tradicionales: por Dios y la Patria sobre estos santos evangelios (somos un país católico), por Dios y la Patria, por la Patria y mi honor, y la fórmula de promesa para aquellos que por sus creencias tengan vedado jurar. Cero circo. Esas formas, breves y austeras, casi espartanas, satisfacen la conciencia de cualquier argentino respetando sus creencias, convicciones y dignidad. 

Cero circo. Y si alguien, cualquiera, invocando cualquier excusa, se aparta de esas formas el juramento debe considerarse inválido y quien cometió esa ofensa al decoro republicano declarado inepto para la función e impedido a perpetuidad de ejercer cualquier cargo en el Estado. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Estado Libre Asociado de Vicente López


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Ariel Corbat

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