¿Y qué si había un muerto en tu placard? A un ángel sucio, abatido en su pesar la mugre de las alas no le quita la bondad la redención, si es que llega, está en andar. Ninguno de nosotros es quién para juzgar. ¡Cargamos cada cruz! Madera de historial. Lo sabemos, es humano el drama de fallar. Cuando esa culpa se cayó de tu morral en la vergüenza del apuro por tapar, yendo al piso se te cayeron muchas más… Te vimos escorado como a cualquier mortal que lidia con un peso difícil de cargar. Unos más, otros menos, muchos tenemos una inmundicia que dejar atrás, alguna herida imposible de sanar, esos pecados que no sirve confesar. La conciencia es dogo de mandíbula tenaz, muerde, muerde, ¡muerde! No afloja la mordida, ni para respirar… Se cobra masticando cualquier felicidad. Siempre recordando la raíz de la maldad ¿Qué dolor puede quebrar tu alma, rasgar tu espíritu, apagar tu aura? Si yo te he visto cargar el mundo a la ancha espalda, bajar estrellas en la noche más cerrada y en el fond...