sábado, 9 de mayo de 2026

ACERCA DE LAS CLAUDICACIONES ÉTICAS Y LO QUE REVELAN


Hay quienes creen que el poder corrompe, otros creemos que el poder no corrompe sino que empuja a que las personas se exhiban como realmente son.


Si fuera cierto que el poder corrompe, todos aquellos que ejercieron funciones de poder serían corruptos. Me consta que no es así. También me consta que la deshonestidad impuesta como regla general y militada con fanatismo por el kirchnerismo durante su infame régimen, facilita creer que el poder corrompe por sí.  

Y una vez más encuentro necesario decir que ningún país con mayoría de jueces honorables, probos y eficientes, alcanza el grado de daño institucional, degradación cultural, miseria material y hasta intelectual alcanzado por la República Argentina en lo que va del siglo.

El kirchnerismo no se corrompió en el poder, llegó al poder siendo corrupto y para terminar de corromper todas las instituciones de la República. La intención totalitaria estuvo clara desde la misma asunción de Néstor Kirchner abrazado al dictador Fidel Castro. El todavía impune golpe de Estado del 19 de Marzo del 2020, que con excusa de pandemia derogó de facto la Constitución Nacional, intentó ser el asalto final de los corruptos al poder. 

No tuvieron éxito porque hartaron a la misma sociedad que habían logrado idiotizar al punto de hacerla reaccionar. Entonces se perforó el relato y el escenario resultó propicio para el surgimiento del fenómeno Milei. "El Loco", histriónico, disruptivo, provocador,  emergente pleno de un sistema político que no servía a la ciudadanía sino a la "casta política", fue la respuesta de la sociedad al "no pasarán" con que los políticos de la casta pretendieron blindar sus privilegios por medio de Sergio Massa.

Mas la voz de Milei no expresaba solamente un hartazgo dispuesto a probar otra cosa, era una voz que alcanzó significado con la promesa de ejercer una ética pública ejemplar, completamente enfrentada a los vicios de la casta.

Cierto es que para ganar el ballotage debió pactar con la parte de la casta representada por Patricia Bullrich, pero ello surgía como una necesidad del pragmatismo político, un paso necesario para vencer al kirchnerismo.  No era entonces y a pesar de todas las barbaridades con que ambos se agraviaron en campaña una claudicación ética, sino el claro entendimiento de la realidad política. Un mal menor que evitó el mayor de los males.

Sin embargo, en el ejercicio del poder Milei parece haber ido perdiendo el control sobre el rumbo ético de su gobierno. Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", la primera señal haya sido la incorporación de Daniel Scioli al gobierno. Scioli es el ejemplar más repugnante de la casta política desde que su única convicción es la de acomodarse en el poder. 

Luego fueron cayendo muchas de las consignas que definían a Milei como lo opuesto de la casta y las contradicciones llegaron al extremo con el caso Adorni.

De previo y en relación a ello cabe recordar que Javier Milei en el inicio de su Presidencia volaba en aviones de línea como una señal de austeridad y marcando diferencias éticas con los privilegios de la política. 

Ello terminó en Abril de 2024 a instancias de Patricia Bullrich argumentando razónes de seguridad, en razón de lo cual publiqué un artículo titulado "JAVIER MILEI: LA ÉTICA DEL PRESIDENTE Y LA SEGURIDAD PRESIDENCIAL". De entonces a hoy sigo sosteniendo que en vuelos de línea comercial también se puede garantizar perfectamente la seguridad del Presidente.

El punto es que lo que demostraba Milei viajando en vuelos comerciales era su intención de eliminar privilegios y seguir siendo, con las responsabilidades de la investidura, uno más entre la gente. Eso varió argumentando razones de seguridad, pero la intención de eliminar privilegios manifestó continuidad cuando el 13AGO24 el entonces vocero Manuel Adorni comunicó que: “Hemos decretado que los aviones del Estado no podrán ser usados para llevar familiares de funcionarios. Este es otro privilegio que se termina”.

Inconcebible entonces que la esposa del propio Adorni viajara en el avión presidencial en la mera condición de "familiar de".

Inconcebible, digo. Y téngase presente que en mis posteos nunca doy por causa para pedir la renuncia de Adorni las acusaciones que surgieron después y deben demostrarse ante un juez. 

Mi punto es mucho más sencillo: un funcionario no puede anunciar una prohibición y luego darse una excepción a sí mismo. 

Es lo que hizo Adorni llevando a su mujer en el avión presidencial, y eso es una falta ética tan clara que no necesita de ningún proceso judicial para constatarse. Luego podría decirse que la invitación a la mujer de Adorni la realizó el propio Presidente, pero en ese caso Adorni debió rechazarla señalando la contradicción (en la que finalmente se incurrió). Y en cualquier caso hay que preservar al Presidente: sus ministros son fusibles y el Jefe de Gabinete el primero de todos. Tremendo daño hace al gobierno que se mantenga aferrado al cargo. Otra cosa que he sostenido siempre es que "los funcionarios políticos deben ser de renuncia nerviosa", es decir estar siempre dispuestos a dejar el cargo cuando -por el motivo que sea- se ven impedidos de cumplir con su deber.

Pasado el tiempo es penoso ver que el Presidente Milei sigue encaprichado en sostener a Adorni como si invirtiendo los roles fuera él quien dependiera del Jefe de Gabinete.

Aquello de la superioridad ética sobre la casta como punta de lanza para la batalla cultural se resignó con tanta torpeza que desparrama sospechas. 

No pude evitar sonreír cuando recientemente se dejó trascender que Patricia Bullrich pedía la renuncia de Adorni al Presidente. Socarronamente pensé: "Mejor tarde que nunca". Pero aún si fuera cierto que reaccionó contra la permanencia de Adorni, no vean en ella convicción ética sino oportunismo frente al desgaste. Bullrich va para donde sopla el viento. A veces es útil, pero sus principios tienen suplentes. Muchos suplentes.

Como sea, quizás Bullrich haya comprendido que en todo este escándalo hay un efecto Caballo de Troya, porque desde antes que Milei asumiera hay quienes buscan su caída. Basta leer a Fontevecchia en Perfil para tenerlo claro, pero esos destituyentes cuentan ahora con la complicidad de los obsecuentes que aferrados a cargos de gobierno agravan la torpeza del propio Presidente. Todos los ministros demostraron una obsecuencia tan marcada en defender a Adorni que hace dudar de su lealtad al Presidente. Porque la obsecuencia es esa deformación de la lealtad por la que se incurre en la deshonestidad de no decirle al líder que está obrando equivocadamente.

Ante este panorama cabe preguntarnos: 

¿Qué habrá sido de aquel Milei que aborrecía los privilegios de casta? Y ¿qué diría el candidato Milei al hoy al Presidente Milei que se inmola por el privilegio de Adorni de llevar a su esposa en el avión presidencial. ¿Cómo calificaría ir de aquella jactancia de superioridad ética a esta claudicación rodeado de obsecuentes?

En lo personal me es imposible no sentir la decepción. No lo digo solamente por Milei, porque no acepto que nadie sea infalible. La decepción mayor no es él, sino la manada de obsecuentes que lo aplaude hasta cuando se dispara al pie. Conciencias de rigor ético que cuestionaban al kirchnerismo aborreciendo todas y cada una de sus bajezas, aparecen ahora bajando la vara para justificar las claudicaciones éticas del Presidente.  No se termina con el kirchnerismo ni el resto de la casta emulando sus vicios y pretendiendo que si lo hacemos nosotros es distinto. 

Voté la fórmula Milei / Villarruel. Y no me arrepiento. Fue un voto con reservas, pero esperanzado.

¿Volveré a votar por Milei si se presente a la reelección? Posiblemente, si la política económica resulta relativamente exitosa. Pero ya sin esperanza de terminar con la casta, porque este gobierno defendiendo el privilegio de Adorni es casta.

Triste expectativa de futuro calcular que tendremos que volver a optar por el mal menor en lugar de votar con entusiasmo por lo que creemos mejor.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


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