SENADO: UNA FLATULENCIA ENCUBRIENDO EL EXCREMENTO.
Curiosamente en tiempos de feminismo no ha surgido ninguna versión feminista de "La Peluquería de Don Mateo", pero como la fuerza inercial de las corrientes que marcan un tiempo se hacen sentir con la misma fuerza de las mareas oceánicas, a falta de una remake cómica en la ficción, la realidad nos regala, o nos tira por la cabeza, la patética reiteración del cliché donde un grupo de mujeres convierten al Senado de la Nación en un salón de peluquería, en el cual lo importante no es el coiffeur (de preferencia con acento francés), ni el estilo de los peinados sino la competencia tratando de hacerse notar sobre las otras. La clásica analogía del salón de peluquería, a la que no vamos a negar la sonrisa de humor machista, está siempre presente. Al respecto, recuérdese aquella definición de Aníbal "Baulito" Fernández refiriéndose a un entredicho entre Hilda "Chiche" Duhalde y Cristina "Condenada" Fernández como: "una discusión de alta peluquería...