CONVIVIR CON EL TERRORISMO
Cuando veía a Mohamed Alí temblar bajo los efectos del parkinson, Joe Frazier sonreía: "Yo le hice eso", decía. Pienso en esa crueldad de Frazier cada vez que veo los pilotes frente a los edificios de la comunidad judía, porque imagino un terrorista diciendo eso mismo, jactándose de haber puesto ese miedo en la sociedad argentina. Es una huella física y evidente del terrorismo. Los vemos y recordamos que están ahí porque puede volver a pasar. El terror nos cambió el paisaje cotidiano, y lo normalizamos como a tantas otras cosas. Son una defensa, si; pero también un logro del enemigo. Luego, hay otras huellas que ha dejado el terrorismo en Argentina mucho más sutiles, ciertos pilotes en las mentes de toda la sociedad que, en lugar de recordarnos que los terroristas son malvados por definición, pretenden que sea políticamente correcto pasarlos como víctimas y lamentarnos por haberlos eliminado. Por mucho que tengamos internalizada la hipocresía, resisti...