jueves, 25 de diciembre de 2014

JULIO ALAK, MINISTRO DE LA VULGARIDAD


Julio Alak, ministro de la vulgaridad kirchnerista.

Las lapiceras Montblanc hacen lo mismo que una Parker, una 303 o Bic, ni más ni menos, pero son un artículo de lujo. Desde 1906 la marca alemana se ha empeñado en adquirir prestigio elaborando plumas que sean un símbolo de distinción, lo que una vez logrado le permitió adoptar por lema "El arte de escribir". 

Se recuerda, como un punto alto en la historia de Montblanc, el momento en que el Presidente John F. Kennedy, diciendo: "¿Me permite que le ayude, señor Adenauer?" ofreció su modelo Meisterstück al Canciller alemán Konrad Adenauer.

1963, Montblanc elegida por la alta política.

El problema con los artículos de lujo es que suelen generar afición en gente sin clase, deseosa de ostentar su poder sin importar lo que ese poder represente. Así, no faltan lapiceras Montblanc en manos de narcotraficantes, como el colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, alias "Chupeta", cuyos bienes fueron rematados por la Justicia brasileña en 2008; en esa ocasión el morbo por lo delictivo en torno a su pluma Montblanc Boheme desató una guerra de ofertas y acabó vendida a un comprador de Sao Paulo que desembolsó 4.320 reales (2.700 dólares).

Sucede que en rigor de verdad, tal como sostiene aquella máxima redonda "el lujo es vulgaridad". 

Se necesita creerse un mafioso vulgar, de traje italiano y medias blancas, acaso con polainas al estilo de Chicago, para ser Ministro de Justicia y malversar fondos del Estado en hacer de Papá Noel obsequiando a los jueces federales con lapiceras Montblanc.

Julio Alak, el kirchnerista Ministro de la Vulgaridad, a todas luces ha malversado fondos públicos en regalos prebendarios, contrariando la letra y el espíritu republicano de la Ley 25.188 de Ética de la Función Pública, que en su Capítulo VI, bajo el título "Regimen de obsequios a funcionarios públicos", dispone lo siguiente: 

ARTICULO 18.- Los funcionarios públicos no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones. En el caso de que los obsequios sean de cortesía o de costumbre diplomática la autoridad de aplicación reglamentará su registración y en qué casos y cómo deberán ser incorporados al patrimonio del Estado, para ser destinados a fines de salud, acción social y educación o al patrimonio histórico- cultural si correspondiere.

La malversación de fondos está prevista por el Código Penal, en términos tan claros para el caso que hasta los mediocres jueces argentinos podrían entenderlo si, alguna vez, aunque más no sea de casualidad, se encontraran los cojones al hurgar en los bolsillos de sus pantalones: 

ARTICULO 260. - Será reprimido con inhabilitación especial de un mes a tres años, el funcionario público que diere a los caudales o efectos que administrare una aplicación diferente de aquella a que estuvieren destinados. Si de ello resultare daño o entorpecimiento del servicio a que estuvieren destinados, se impondrá además al culpable, multa del veinte al cincuenta por ciento de la cantidad distraída.

No hay nada que justifique legalmente el envío a los jueces de lapiceras de lujo por parte del Ministro de Justicia, pero enviada la prebenda cabe preguntarse sobre su significado. El problema es que la interpretación de los mensajes mafiosos dependen de la retorcida lógica en la cabeza criminal que los dirige; por eso, es evidente que la explicación le corresponde a Cristina Fernández. Alak es su empleado. 

Seguramente la lapicera Montblanc es ideal para la cartera Louis Vuitton y combina de maravillas con anillos deshonestos. Con lo que no combina de ninguna manera es con el Art. 2 Inc a) y b) de la Ley de Ética de la Función Pública, que ordena a todos los funcionarios: 

a) Cumplir y hacer cumplir estrictamente la Constitución Nacional, las leyes y los reglamentos que en su consecuencia se dicten y defender el sistema republicano y democrático de gobierno.
b) Desempeñarse con la observancia y respeto de los principios y pautas éticas establecidas en la presente ley: honestidad, probidad, rectitud, buena fe y austeridad republicana.

 Una perfecta descripción por lo opuesto de la déKada infame.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López



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Ariel Corbat

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