martes, 7 de septiembre de 2010

MEMORIA: GOLPES, REVOLUCIONES Y LAS LECCIONES DE LA HISTORIA


En su edición del 07 de Setiembre de 2010, el diario Clarín publica una nota de Fabián Bosoer titulada "A ochenta años del golpe del 30, la democracia aprendió varias lecciones". Ilustrada con la foto que aquí reproduzco, y escrita bajo la consigna "Memoria" por la efeméride del golpe de Estado que derrocó al Presidente Hipólito Yrigoyen el 06 de Setiembre de 1930, la idea desarrollada por Bosoer -con la brevedad que corresponde a un artículo periodístico- es que la República Argentina, finalmente, "aprendió la lección de que nada justifica la alternativa de cambiar a un gobierno por la fuerza".

En términos generales comparto la orientación que señala Bosoer, pero en la brevedad de la nota se desliza una aseveración que merece al menos intentar el aporte de una aclaración.

Opina Bosoer que "Entre 1930 y 1983, período signado por la debilidad de las alternativas civiles de gobierno y la preponderancia del poder militar en alianzas cambiantes con otros factores de poder, se produjeron otros cinco golpes de Estado, mal llamados 'revoluciones'". Refiere así, sin enumerarlas ni discriminar correctamente, las situaciones producidas en 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976.

Cabe distinguir entonces, qué es un golpe de Estado y qué es una revolución. En el golpe de Estado se produce la destitución del Gobierno sin invocar la caducidad del orden constitucional, el pretexto es sostener o reponer la constitucionalidad alterada por circunstancias de hecho, argumentando por ejemplo "vacío de poder". La revolución, en cambio, se arroga el poder constituyente. Únicamente en 1955 la caída del Gobierno fue acompañada por el fin de un orden constitucional. Es un hecho jurídicamente irrefutable que la llamada Revolución Libertadora dejó sin efecto a la Constitución de 1949 e impuso el retorno a la Constitución de 1898, cuya validez fue ratificada por la Convención Constituyente de 1957 y en la continuidad de la historia es la Constitución que hoy nos rige, con las reformas de 1994.

Hecha esa salvedad, lo escrito por Bosoer ha cumplido con la finalidad de reflexionar sobre nuestra historia; que ese es el sentido de toda nota sobre efemérides. 

Aprendimos, sí, algo hemos aprendido. Acaso -hermosa palabra la palabra "acaso"-, porque nos duele la contundencia del viejo adagio: "La letra con sangre entra".  


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López
 

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Ariel Corbat

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