sábado, 22 de marzo de 2008

¡QUEREMOS TANGO! una letra.

El Tango es un constante reflexionar sobre los sentimientos. Lo que se quiere siempre se está meditando, juzgando, empujando, alentando. A lo largo de los años he ido definiendo convicciones tangueras escuchando a determinados intérpretes que conforman un amplio repertorio, donde los clásicos, lejos de agotarse en la repetición, señalan el camino del porvenir.


Un esbozo de estas ideas fue "Todavia Tango, una vez más". Luego las seguí trabajando y con algunas modificaciones se transformó en "Con la misma sangre y audacia". Tampoco quedé conforme y volviendo sobre ella terminó siendo "¡QUEREMOS TANGO! una letra".

La variación, supongo, pasa por reconocer la aparente contradicción de querer un nuevo Tango que sea distinto, pero no muy distinto, casi el mismo... ¿Se entiende?


Hace muy poco estuve en La Maga disfrutando un show que tuvo como figura central a Néstor Rolán, a mi modesto entender el mejor intérprete para "El amor desolado"; esa misma noche, César Tossi se lució cantando "Cambalache". No sólo la destacada perfomance de Tossi dieron vida a las palabras de Discépolo: mientras él cantaba, a través de la ventana pude ver un triste grupo de cartoneros pasando junto al lujoso auto que se estacionaba. Sí, la vida tiene injustos contrastes. Discepolín los vio, y nosotros los seguimos viendo. ¿La maldición discepoleana o tan sólo la realidad que construimos? Desde luego entonces que ese tango sigue vigente, pero no puedo olvidar el modo en que murió Discépolo: sumergiéndose en la tristeza arrumbado en un sofá, tan flaco de desgano que las inyecciones se las daban en el sobretodo, y sin que su amigo Osvaldo Miranda pudiera rescatarlo.


Admiro profundamente a Discépolo, pero cargo con más rabias que nostalgias; morir así... Prefiero a los que caen peleando, como el Teniente Roberto Estévez en Malvinas. Incluso a los que dan el último trompazo en el suicidio como el Dr. René Favaloro. ¿Por qué te dejaste morir así, Discepolín? ¿Y quién soy yo para juzgarte? Sólo se me ocurre gritar reclamando al fueye que suene más fuerte haciendo una tormenta del aire. Ese Tango, este Tango, que sean iguales, iguales pero distintos, distintos pero no tan distintos... ¿Se entiende?

Está letra la estuve trabajando con el impulso de convertirla en una suerte de declaración de principios respecto al Tango, cuya pretenciosa intención es quebrar la temática ruinosa y derrotista. Me yumba alguna música para cantarlo dando vuelta por la cabeza, con un dúo de cantores que arrancan suavecito y van cobrando fuerza... Pero de momento apenas tengo mi voz, el windows movie maker, el microfonito de plástico y un montón de imágenes "rapiñadas" de la red.


Subrayo que las imágenes de los intérpretes que aparecen en el audiovisual fueron elegidas sobre la única base de mis preferencias musicales, de ninguna manera y en ningún caso debe interpretarse que la admiración que profeso hacia ellos sea recíproca o que compartan mis ideas.


Un apartado especial merece el logo pro cocaína del Canal Encuentro, fomentado por el Ministerio de Educacion de la Nación. Podrán decir que soy mal pensado, pero ningún diseñador es ajeno al significado de los simbolismos: No es casualidad. No puede serlo porque había opciones. Por ejemplo, pudieron elegir las dos manos entrelazadas de nuestro Escudo Nacional. Sin embargo eligieron otra cosa: un espejo con dos rayas de cocaína. ¡Linda idea de lo que significa "encuentro"! Imagino que si Sarmiento viviera, más de uno tendría que salir corriendo...


Los invito a ver el video clickeando aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=EOzXlCcQDMc



¡QUEREMOS TANGO!
una letra


Mirá, el Tango.
Queremos que sea el mismo Tango, pero distinto.
Distinto, pero no muy distinto.
A ver ¿Cómo te lo explico?
La noche cierra su telón, una vez más...
Y como siempre sale el sol, una vez más...
En la rutina de la radio el mismo viejo tango,
aquel, al que quisimos tanto...

Pero hermano, los dos sabemos,
que muy de cuando en cuando no da ocho el dos por cuatro.
Pasan los años y los siglos, desde lo grueso hasta el detalle,
“eso”, que vemos en la calle se muestra sin ningún sigilo.

Ensayando caras de otarios,
nos descubre cada mañana la maldición discepoleana;
riendo en las tapas de los diarios

Sin embargo...
Con más rabias que nostalgia, este tango no es otro tango,
la misma sangre, la misma audacia.
¡Este tango es nuestro tango!
Y una vez más, una vez más... ¡Dale!
Hay que animarse y volver a soñar.
Este tango es ese canto de la furia contenida,
que mordiéndose los labios se arremanga pa' pelear,
por su esquina y su lugar.

Fuerte, dale al fueye, dale aire, una vez más...
Que nuevos aires pide el fueye, una vez más...
Como ha pasado ya y como siempre pedirá.
¡Este tango es siempre el mismo tango!…

Y este tango es otro tango, tan rebelde como aquel.
En su tiempo, frente a su tiempo,
cuando hay que separar del fango lo que es el bien,
de lo que es el mal,
porque no todo es igual.
No. ¡Ni ahí!
Si hay que morir; Discepolín...
Mejor pelear: ¡Como Estévez, combatiendo hasta el final!
No me pidas que me rinda, que me abandone en tu sofá para morir,
tu breto triste del adiós... ¿Qué querés? No me va...

Yo todavía tengo un siglo por vivir,
yo todavía tengo un sueño por soñar.
Y es que este siglo, es otro siglo.
Como este tango, es otro tango.
Y una vez más, una vez más,
¡Dale! ¡Vale!
Hay que animarse y volver a soñar.

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Ariel Corbat

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