jueves, 15 de noviembre de 2007

Fragmento de "Adiós Manuela, adiós".

El resto fue que su paciencia ganó el corazón de ella y cuando llegó el momento de declararse lo hizo volviendo a los pinceles. La pintó de memoria, en una noche y sin corregir una sola pincelada. Ella se conmovió creyendo que él la había pintado como la veía, más linda de lo que era. Fueron novios, esposos y amantes. Nacieron los hijos, después los nietos, pasó la vida y fue vivida. Comprendí que cuando uno está cumplido la muerte no asusta, y el abuelo estaba cumplido. Con su vida hecha, a poco de haber enviudado, dedicó sus últimas reflexiones al amor. Sin aclarar allí a qué se refería, decía que mucho se había escrito sobre el amor, que algunas cosas las compartía, que otras las dudaba y que otras muchas las rechazaba de plano. Ya sentía que su tiempo terminaba, que quedarían en blanco las restantes hojas del último cuaderno. Con esa seguridad afirmó su pulso escribiendo una apasionada exaltación del amor. Cuando lo leí fue como si las luces de mi cuarto hubieran tomado la luminosidad de aquella mirada, entre los ojos del abuelo y el retrato de su amada.

“El amor no necesita explicación. Se muestra como es, y si hay que disimularlo, ponerle peros, e incluso ocultarlo, entonces no es amor. El amor se vive como amor, pleno, orgulloso, con la frente en alto. Nadie puede amar sin ser amado, porque el amor es reciprocidad, y el amor no correspondido, pues sencillamente no es amor. No se sufre por amor, porque amor no es sufrimiento, es plenitud. El amor es amor, y punto. Si no es como es, entonces no es. No es que pueda ser llamado de otra manera o nombrado con otros nombres. El amor no tiene sinónimos. El amor es uno. El amor que da frutos y los cuida. El amor que no decae, que no vacila, que nunca retrocede. Amor es coraje, confianza, certeza, amor es hoy, mañana y siempre. ¿La muerte?, la pobre infeliz con su hoz y sus harapos, ni ella puede con el amor. El amor es fuerte. El amor es noble, el amor no se sirve de mentiras ni de engaños. El amor es tajante. Amor no es cualquier cosa, porque el amor es puro y no se mezcla. El amor no es como la guerra, que puede ensuciarse y dónde todo se vale. El amor es leal. El amor es cristalino. El amor empequeñece los bienes materiales, el amor alza el espíritu y llena los pulmones. El amor se ríe en la cara de la muerte, ¡si la triste vieja guadaña y ni siquiera lo toca!. El amor no puede ser arrebatado, porque el amor pertenece y al amor se pertenece. El que ama es el amor. El amor no puede ser dañado, ni tocado ni hundido. El amor que se destruye no es amor. La inmortalidad es el amor. La carne se pudre y el amor permanece. El que ama está en el otro, el cuerpo es sólo un instrumento pasajero. Hacer el amor es más que copular, es unir las almas en el placer carnal, librarse en vida del cuerpo y trascenderlo por unos gloriosos instantes. Por eso es que los que se aman mueren, pero no se extinguen. Amor es amor. Amor es lo que queda cuando todo se va. Amor es lo que importa. Amor es lo que siento. Amor es lo que soy. Amor es lo que seré cuando ya no sea. Amor es amor, y punto”.

Unos días después que terminé de leerlo, mi amigo se llevó todas las cosas de su abuelo. Para entonces yo había memorizado estas reflexiones sobre el amor, con la esperanza de sentir eso mismo alguna vez.

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Ariel Corbat

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