EL MURAL DE LAS LACRAS
Como esas cosas que la idiotez planificada por el régimen kirchnerista logró normalizar, en la Plaza León Adolfo Vienni de Villa Martelli, Municipalidad de Vicente López, se conserva "el mural de las lacras", así llamado porque homenajea a terroristas castristas.
La sola existencia del mural que reivindica a criminales de organizaciones terroristas como Montoneros y ERP, es una ofensa a los valores democráticos que esos mismos delincuentes subversivos quisieron reemplazar por la vía de la lucha armada y el terror para imponer una dictadura comunista.
Esos nombres en esa pared no son los de ciudadanos decentes y mucho menos de patriotas, son nombres de traidores a la Patria, esbirros de intereses foráneos que se alzaron en armas contra la Nación Argentina para implantar aquí una dictadura con pretensiones de eternidad a imagen y semejanza de la mal llamada "revolución cubana", que todavía hoy padecen los cubanos chapoteando en la miseria.
Para mayor ofensa, el mural usurpa espacio en la plaza que lleva el nombre del vecino León Adolfo Vienni, recordado por su labor filantrópica a través del Club de Leones. Un hombre de paz y progreso, como también lo era Antonio Muscat, gerente de la empresa Bunge & Born que fue asesinado por terroristas montoneros que lo acribillaron a balazos delante de su hija. Algunos de los doce montoneros que asesinaron a Muscat, miembro del Club de Leones de Quilmes, pueden estar homenajeados ahí en esa pared de la plaza que lleva el nombre de otro león.
Pero como los despropósitos del absurdo tienden a no reconocer límite alguno, a más de esa aberración, el mural se encuentra justo al lado del Destacamento Martelli de la Patrulla de Vicente López. La fuerza policial local no existía cuando los años de plomo, pero sus efectivos no deben ignorar que las organizaciones terroristas a las que pertenecían esas "pobres víctimas" (comillas de ironía) listadas en el mural mataban policías, como mataban a cualquiera conforme sus trastornadas cabecitas creían estar imponiendo la "revolución".
El mural de las lacras, puesto allí junto al destacamento, degrada a la policía local, porque pareciera que los valores de esos terroristas identificaran los valores de la fuerza. Y uno quiere suponer, que la policía local, llegado el caso, no daría protección a terroristas sino a los vecinos, pero por algún motivo, posiblemente esa cobardía intelectual de la progresía, el mural de las lacras sigue ahí sin que la intendente Soledad Martínez lo mande a sanear como se han saneado otras paredes pintarrajeadas con mensajes mucho menos ofensivos.
Por si alguien no lo sabe o juega al distraído: Mario Santucho, jefe del ERP calculaba sin ningún lamento que iban a tener que matar un millón de argentinos para imponer el socialismo. O sea que planeaba un genocidio de tipo camboyano. A esos genocidas, de verdad genocidas, los homenajea el mural.
Mucho más apropiado sería que en ese lugar estuviera homenajeado el heroico Capitán Juan José Leonetti, quien a pocas cuadras de ahí ofrendó su vida en cumplimiento del deber para detener la maquinaria de muerte del ERP. ¿Y saben qué? Quien sí está homenajeado en ese muro es Mario Roberto Santucho, jefe de la organización terrorista ERP que, al igual que Montoneros, tenía sus verdaderos mandos en La Habana.
¿Por qué debemos los habitantes de Vicente López tolerar que se rinda homenaje a un criminal, abatido en combate, que estaba dispuesto a masacrar un millón de argentinos? El mural de las lacras está ahí mintiendo como víctimas a victimarios.
¿Y quienes pintaron ese mural? Pues simpatizantes del terrorismo castrista autodenominados "vecinos y vecinas por la memoria", vinculados a la "Casa de la Casa de la Memoria y la Resistencia Jorge 'Nono' Lizaso”, que sita en Avenida Mitre y Malaver fue desde 1973 un aguantadero de Montoneros al que el kirchnerismo, a través de un decreto firmado por la entonces presidente (hoy corrupta condenada) Cristina Fernández y Aníbal Fernández declaró en marzo del 2015 "lugar histórico nacional". Otro despilfarro de dineros públicos para mantener una memoria falseada romantizando como idealistas a terroristas como el montonero Lizaso.
Los autores del mural de las lacras no se han privado de ninguno de los clichés de la desmemoria y el adoctrinamiento colectivo que caracterizaron al infame régimen kirchnerista: mienten 30.000 desaparecidos, escriben con x en lugar de vocales, bastardean palabras como "verdad, memoria y justicia", que dichas por ellos deben traducirse como "mentira, relato y prevaricato" y finalmente dicen "Nunca más", lo cual es una premisa muy fácil de cumplir, basta con que no vuelvan a querer imponernos sus ideas por el terror como el abatido Santucho y el impune Firmenich.
Brego porque el Municipio de Vicente López le de al mural de las lacras la capa de pintura acorde a los valores democráticos y la limpieza del espacio público. Los vecinos de Vicente López no simpatizamos con terroristas.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE VICENTE LÓPEZ


La guerra subversiva continúa a través de estos murales de las lacras invasoras. Veremos qué responde el Municipio.
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