lunes, 29 de enero de 2024

BREVE COMENTARIO AL ARTÍCULO DE LA NACIÓN SOBRE LA AFI




Es un error recurrente y amenaza convertirse en calesita, que cada nuevo gobierno en lugar de poner la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) a trabajar (no hay mejor ordenador institucional que el trabajo) quiera empezar de cero con una "Casa" impoluta que no dé problemas.

Esto que afirmo, en modo alguno significa que no deba depurarse el plantel que está infestado de parásitos kirchneristas.

Pero ese proceso debe tener un momento de shock, rápido, que debió estar previsto de antemano (como algún proyecto en danza lo preveía) para continuarse luego rutinariamente a través de los controles de lealtad. 

Reconstruir un organismo de Inteligencia, desvirtuado por la conducción política del país y que perdió toda confiabilidad de la comunidad internacional de Inteligencia, demanda no menos de diez años de trabajo serio con alternancia política.

En tal sentido, el ingreso a la AFI de un staff de militares retirados, que tanto parece interesar al periodismo, no me preocupa en lo más mínimo, porque está claro que buena parte del deterioro que llevó al colapso de la Secretaría de Inteligencia (2014) se debió a errores y complicidades de los cuadros civiles de carrera. Uniforme o traje no garantizan por sí ninguna cosa.

Lo que sí me preocupa, y mucho, es que su interventor Silvestre Sívori no responda directamente al Presidente sino al jefe de Gabinete Nicolás Posse.

Hace mal el Presidente Javier Milei en distanciarse de la AFI y no contar con un Sr 5 que lo asista sin intermediarios.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

viernes, 26 de enero de 2024

PATRICIA BULLRICH REPUDIA LA IDONEIDAD Y ATENTA CONTRA SÍ MISMA



En la primera gestión de Patricia Bullrich como ministro de Seguridad, uno de sus mejores cuadros, con experiencia y formación acreditada, fue Guillermo Madero, quien desempeñó con eficiencia el cargo de Director de Seguridad en Eventos Deportivos de la Nación y hoy cumple funciones en el Ministerio de Defensa.

Hasta ahora la 2° gestión de Bullrich mostraba una mejor selección de nombres que en la 1°, pues ya no están impresentables como Gerardo Milman; ni Burzaco con sus boys. 

Y en tal sentido Vicente Ventura Barreiro y Marcelo Romero representan un salto de calidad.

Lo mismo puede decirse de la designación de Ricardo Ferrer Picado como Director Nacional de Inteligencia Criminal, área que incomprensiblemente Bullrich mantuvo acéfala durante el período 2015-2019.

Marcaban esas designaciones una tendencia superadora de la primera gestión. Hasta que decidió nombrar en el mismo cargo que supo desempeñar Madero a Franco Berlín, estudiante de tercer año de abogacía a sus 25 años, quien dice: "La edad no es una limitación y menos con el apoyo de Patricia Bullrich".

Al sólo efecto didáctico, digamos al flamante director de seguridad deportiva que el respaldo de la ministro Bullrich por mucho que sea no va a suplir ninguna de sus falencias.

Porque al revés de lo que cree, no es la ministro quien debe sostener a sus funcionarios...

Lo que hace mala la decisión de Bullrich al nombrar a Franco Berlín no es su edad, ni su poca experiencia específica, es la simple comparación con Guillermo Madero en la que queda expuesta su falta de idoneidad. 

Para peor, ha tenido Berlín el poco tacto de declarar contra sí mismo en la entrevista que concedió a Gustavo Grabia, periodista de reconocida trayectoria en la temática y que, dicho sea de paso, hubiera sido una mucho mejor designación que la del joven presuntuoso; quien hablando de sí mismo se comparó con Lionel Scaloni en estos términos: "Tapia sabía como trabajaba Scaloni, Patricia sabe como trabajo yo".

Y debe saberlo si Berlín era su chofer...

Pero el detalle que se le pasa por alto al autopercibido joven maravilla, es que Scaloni acreditaba una importante trayectoria como futbolista y había terminado el curso de Director Técnico, por lo tanto, aún cuando como todos recordamos generaba dudas, acreditaba idoneidad cuando fue convocado a la Selección. 

Este muchacho, en cambio, no tiene ningún título para suponerlo idóneo. Así pues, ha nombrado Bullrich a alguien que no va en sintonía con otros nombramientos y representa una muy notoria baja de calidad para el promedio del staff ministerial.


"Queremos un país con meritocracia y movilidad social, donde se respete a la empresa, al comercio, al estudio, a la justicia", declaraba Patricia Bullrich allá por octubre de 2020. Por lo que ante esta designación me pregunto ¿qué pasó con la meritocracia y el respeto al estudio? ¿Qué diferencia hay entre este nombramiento y aquellos de militantes de La Cámpora que -con razón- cuestionábamos?

Hay una clara responsabilidad de Bullrich en repartir cargos caprichosamente y traicionando sus propias palabras, pero en este tipo de cosas no puede tampoco soslayarse la responsabilidad de quien acepta la prebenda, porque eso, una prebenda, es aceptar un cargo para el que no se tiene idoneidad acreditada. 

Está muy bien apostar al futuro de los jóvenes, pero el servicio público debe ser visto como una escalera que hay que subir escalón por escalón, y antes de ser Director es preciso pasar por las responsabilidades de cargos subalternos. Téngase claro que si en una empresa privada los accionistas quieren apostar al instinto de un gerente sin idoneidad, están en todo su derecho de hacerlo, en cambio los ministros de gobierno no tienen esa facultad, porque hay un mandato constitucional que requiere idoneidad para los cargos públicos.

Tras conocerse la, más que arriesgada, desacertada designación de Berlín por parte de Bullrich, cosa que tiene un tufo horrible a amiguismo y pago de favores a la militancia política con cargos públicos de relevancia institucional, en un chat de desvelados me dijo sarcástico un prestigioso especialista en Seguridad: "A la Pato siempre que la elogiás se le suelta una de pato criollo".

Y no puedo desmentirlo. Está en la naturaleza de Bullrich que su voluntad se torne voluntarismo imponiéndose sobre el método.

Lástima. Estaba armando un buen equipo. Le pediría que corrija su error, pero ¿escucharía?

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

viernes, 12 de enero de 2024

ABSURDOS ARGENTINOS: PODRÍA OCURRIR, AUNQUE UD. NO LO CREA




Inteligencia y sentido del humor son conceptos que van unidos. De allí que la vía del absurdo sirva para clarificar ideas al detectar y subrayar aquello que va contra la lógica del sentido común. Frente a cualquier cuestión bajo análisis, proyectar al extremo de lo grotesco la idea más absurda puede ser un buen comienzo para alcanzar racionalmente la solución a un problema.

Como una de esas discusiones con las que Jonathan Swift satirizó la realidad de su tiempo en Los viajes de Gulliver, la República Argentina viene debatiendo desde el 14 de Junio de 1982 qué hacer con sus Fuerzas Armadas. La sutil diferencia es que la sátira swiftiana partía de un entendimiento de lo que efectivamente es ridículo, mientras que el presente argentino demuestra la ausencia de ese entendimiento a lo largo de todos estos años. Por eso la ridícula ficción que Ud. leerá a continuación, “Noticiero”, podría ser real: 

NOTICIERO: Por la frontera con Bolivia, siempre permeable al paso de los contrabandistas, ingresó una columna de 500 irregulares de distintas nacionalidades. Unidos bajo el designio místico de una nueva  religión,  están dispuestos a imponer a sangre y fuego su ley en parte del territorio argentino. Fuertemente armados y disponiendo de artillería vencieron sucesivamente la resistencia  ofrecida por las fuerzas de seguridad y policiales desplegadas en la región. Aviones de la Fuerza Aérea sobrevolaron la columna sin bombardearla y cuando la columna bordeó un Regimiento del Ejército los militares reforzaron las guardias para la eventualidad de ser atacados, hasta que los centinelas observaron que los invasores no demostraban interés en atacar la unidad militar y todo volvió a la normalidad dentro del cuartel. Entrando en el pueblito de Aquienleimporta, los irregulares, tras decapitar a los hombres, se fortifican tomando como rehenes a mujeres y niños. En Capital Federal marchan distintas organizaciones exigiendo que el gobierno respete la cultura y los derechos humanos de esos recién llegados que han sido desplazados por la opresión de Occidente y les dé acogida humanitaria como a cualquier inmigrante con estatus de refugiado político. El gobierno ha decretado tres días de duelo por las víctimas de Aquienleimporta y redacta una fuerte carta de queja para la que todavía no logra definir destinatario. Ya cayendo la noche, una segunda columna ingresó por otro punto descuidado de la frontera siguiendo la ruta de la anterior. Y en otro orden de noticias, esta noche juega la Selección Nacional de Fútbol...

La gracia del humor absurdo, como el ensayado en este cuento breve, radica en el entendimiento que la situación planteada es tan disparatada que nunca podría realmente ocurrir, porque desde luego es una hipótesis ridículamente contraria al sentido común.

Pero… ¿es enteramente un disparate? 

Para discernir si lo es o no debemos acudir al marco normativo vigente. En tal sentido la Ley N° 23.554 de Defensa Nacional nos brinda cierta seguridad que algo así nunca podría suceder del modo que se narra en el cuento, ya que en su Artículo 2, define que “La Defensa Nacional es la integración y la acción coordinada de todas las fuerzas de la Nación para la solución de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva, para enfrentar las agresiones de origen externo”. 

Es decir que ante invasión semejante los pilotos bombardean y los militares salen del cuartel. Está claro que así debe ser, es lo que manda la sangre en las venas de cualquier soldado argentino y la más elemental lógica sobre la razón de ser del Estado como instrumento para el ser y prevalecer de la Nación Argentina.

Así las cosas podemos reírnos, porque el horror del cuento sería puro cuento. Pero la risa se silencia cuando recordamos que aquí, donde hay militares presos por combatir a terroristas, también hubo recientes manifestaciones condenando al Estado de Israel por responder a la agresión terrorista de Hamas, lo que nos lleva a ver sin ninguna gracia lo instruido en el año 2006 por el presidente Néstor Kirchner, el jefe de gabinete Alberto Fernández y la ministro de Defensa Nilda Garré, cuando a través del Decreto 727/2006 reglamentaron la Ley de Defensa Nacional pretendiendo restringir la actuación de las Fuerzas Armadas a la sola respuesta contra fuerzas regulares de otro Estado. 

Ello así, porque abusando de sus atribuciones reglamentarias, ese gobierno filoterrorista definió como "agresión de origen externo" el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de nuestro país. Es decir que ante la situación planteada en el cuento, siendo los invasores irregulares de nacionalidades indeterminadas y sin constancia formal de actuar en representación de un Estado extranjero, combatirlos no sería incumbencia de nuestras Fuerzas Armadas.

Es ridículo, absolutamente absurdo, pero es lo que al día de hoy siguen sosteniendo referentes kirchneristas como Nilda Garré. La razón de esa postura es muy obvia: odian a las Fuerzas Armadas  de la Nación Argentina porque aniquilaron el accionar violento de las organizaciones terroristas (Montoneros y ERP, principalmente) que dirigidas desde Cuba azotaron el país durante los años de plomo. Gracias a esa victoria de nuestras FFAA no somos otra dictadura comunista con pretensiones de eternidad como la que padecen los cubanos. Y sin embargo los vencedores del terrorismo castrista pagan con cárcel su servicio a la Nación Argentina. Ingratitud que, sin duda, tiene presente cada militar argentino cuando se teoriza sobre su empleo. 

Por lo tanto, en esa lógica del reino del revés que durante dos décadas de régimen kirchnerista hizo de la Argentina un desquicio cultural, los invasores del cuento podrían contar con la pasividad de la fuerza militar argentina. 

Para tranquilidad de los lectores las leyes de Defensa Nacional, Seguridad Interior e Inteligencia, son mucho menos estúpidas que las interpretaciones que han hecho de ellas sucesivos gobiernos fabricando mitos.

Así por ejemplo, tal como hemos visto que no es la Ley de Defensa la que impide a las FFAA responder hasta aniquilar una agresión extranjera no estatal, cabe subrayar que son muchos políticos y no esa misma ley los que creen, o quieren hacernos creer, que no tener las hipótesis de conflicto (que la misma ley ordena determinar) contribuye a la paz. Si vis pacem para bellum, enseña a través de los siglos el adagio romano sin que la historia lo desmienta. Y eso es tan obvio que sólo hay dos razones por las que alguien puede gobernar ignorando esa premisa: estupidez o traición. 

Tampoco es cierto que los militares no puedan dar más que apoyo logístico en orden a cuestiones internas, ya que la Ley Nº 24.059 de Seguridad Interior en su artículo 32 contempla, por supuesto en situaciones extremas, “el empleo de elementos de combate de las fuerzas armadas para el restablecimiento de la normal situación de seguridad interior, previa declaración del estado de sitio”. 

Reiteradas veces he mencionado que es falsa la difundida creencia respecto a que está prohibido hacer Inteligencia interior. Sin extenderme, insisto aquí al sólo efecto de remarcar la sobreabundancia de falacias instaladas como verdades en materia de Defensa, Seguridad e Inteligencia.

Por la vía del ridículo espero haber inquietado la conciencia de los lectores sobre la capacidad nacional para enfrentar riesgos y amenazas. Si fue así, se dudara con prudente desconfianza de las intenciones y aptitudes intelectuales de la conducción política (que abarca mucho más que al gobierno de turno).

Para que Argentina deje de ser un país estúpido, que aunque suene brutal es lo que somos hace décadas, es menester recuperar el sentido común y la noción del ridículo. Si logramos eso, el Estado  captado por la estupidez, ineficiente, deformado, obseso y mórbido al punto de arriesgar la existencia de la Nación, será entendido como lo que debe ser: un instrumento para el ser y prevalecer de la Nación Argentina. Y ese instrumento no puede ser interpretado como un mero amontonamiento burocrático de compartimentos estancos, el diseño institucional que nos dieron los constituyentes es funcional, por lo que todos sus sistemas sirven a un mismo fin: alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional para asegurar el ser y prevalecer de la Nación Argentina.

Por lo tanto, las leyes que ordenan los sistemas de Defensa, Seguridad e Inteligencia deben interpretarse de un modo armónico, donde la asignación de misiones específicas tanto diferencian los sistemas como los relacionan unos con otros sin superponerse, sin obstaculizarse y sin desentenderse unos de otros. Sirviendo desde sus distintos ámbitos a un mismo fin, juntos pero no revueltos.

Defensa y Seguridad responden a distintas necesidades e hipótesis. La evolución legal argentina ha ido en esa dirección, por lo cual entiendo razonable mantenerlas diferenciadas (personalmente he sostenido esa postura en 2016 durante el evento académico de la Competencia Fuerzas Comando que tuvo por sede a Perú), pero diferenciadas no significa aislada una de otra, porque tanto el constituyente como el legislador han previsto hipótesis de conflicto, internas y externas, que deben ser enfrentadas con toda la capacidad del Estado.  En función de ello, el nexo comunicante entre el sistema de Defensa y el sistema de Seguridad es y debe ser, indudable y categóricamente, el Sistema de Inteligencia Nacional por una  muy simple razón: es el que anticipa los conflictos que podrían requerir la cooperación o empleo conjunto de los tres sistemas.

Y si eso no se entiende, pues, pobre pueblito Aquienleimporta cuando lleguen los bárbaros.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 3 de enero de 2024

LA INTELIGENCIA DEL PRESIDENTE MILEI


ASUNTO: SISTEMA DE INTELIGENCIA NACIONAL




Históricamente la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) se organizó sin necesidad de una ley específica y de modo tal que su organigrama contenía en su seno dos áreas temáticas bien diferenciadas, una abocada a la Inteligencia Interior y otra a la Inteligencia Exterior.

Esa pertenencia a un mismo organismo de las dos áreas aludidas se reafirmó con la sanción de la Ley 25.520 y ha sido ratificada luego por la Ley 27.126.

Al término de la Guerra Fría y en el advenimiento de la globalización como fenómeno tecnológico, a partir de la expansión de internet y la revolución de las comunicaciones las fronteras entre lo que puede considerarse Inteligencia Interior e Inteligencia Exterior, que antaño presentaban sin confundirse algunas zonas de convergencia (vitales, por cierto), pasaron a ser un todo interrelacionado, al punto que hoy prácticamente lo excepcional es aquello que califica de interés para una sola de las dos áreas.

En el marco de esa evolución y con un escenario que dejaba atrás las “seguridades” del mundo bipolar, comenzaron a pensarse en distintos ámbitos posibles reformas estructurales para el Sistema de Inteligencia Nacional. Paradójicamente, casi a contramano de la situación proyectada, no faltaron propuestas para retomar una vieja idea que consistía en emular la organización de la Inteligencia británica con la visión de un sistema marcadamente interagencial como el de los Estados Unidos.

A tal fin se proponía dividir la SIDE en dos nuevos organismos, uno abocado a Inteligencia exterior en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y otro de Inteligencia Interior en el ámbito del ministerio homónimo. Con alguna que otra variación sugerencias de esa clase circularon sin que nunca se avanzara con ningún proyecto concreto.

Al presente, con un mundo completamente interrelacionado, la República Argentina evidencia un grosero déficit en materia de Inteligencia. Desde 2003 el funcionamiento del Sistema de Inteligencia Nacional, que supo ser eficiente, se fue deteriorando por la mala conducción política, lo que determinó su colapso en 2014. El gobierno del Presidente Mauricio Macri recibió una Agencia Federal de Inteligencia (AFI) que sólo formalmente era un organismo de Inteligencia, pero no supo recomponer al Sistema de Inteligencia Nacional. Al igual que había ocurrido durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, esa gestión tampoco demostró interés por nutrirse de Inteligencia para su toma de decisiones. Con la llegada de Alberto Fernández a la Presidencia, la AFI y todo el sistema que conduce volvió a su punto más bajo. Muy tristemente, el Sistema de Inteligencia Nacional recibido por el Presidente Javier Milei es todavía peor que el recibido por Macri.

Acaso por eso mismo, el interrogante sobre qué hacer con los servicios de Inteligencia es, aunque secundario y muy lejos de las urgencias económicas cotidianas, uno de los temas que importan a la ciudadanía. Porque, de algún modo, la ciudadanía percibe que algo tiene que ver con su inseguridad e incertidumbre la afianzada falta de Inteligencia en las decisiones de gobierno y esa percepción, sobre la manifestación de un Estado torpe, ha dejado caer la anteojera de prejuicios que asimilaban Inteligencia con actividades espurias o antidemocráticas. 

Sin embargo, esos prejuicios siguen alimentando la ignorancia en la generalidad de la dirigencia política, por lo que las propuestas para los temas de Inteligencia suelen ser generalidades orientadas a la seguridad Interior. De hecho pudo apreciarse en la última compulsa proselitista que la necesidad de contar con Inteligencia Criminal se ha convertido en lugar común del discurso, aunque muchas veces quedó en evidencia que desde la política hay un gran desconocimiento de lo que ello significa al confundir Inteligencia Criminal con Investigación Criminal. 

En tal sentido, durante la campaña electoral, la propuesta más disruptiva para el Sistema de Inteligencia Nacional fue sin duda la de Juntos por el Cambio a través de Patricia Bullrich, quien propuso lisa y llanamente cerrar la AFI el primer día de su presidencia y generar desde cero un nuevo organismo: “La cerraremos de un día para el otro, para terminar con el espionaje y los acuerdos espurios. Tendremos una Inteligencia profesional que cuide a la Argentina de las amenazas del mundo".

Ahondando tal despropósito bienintencionado, supuso Bullrich que ese objetivo era posible alcanzarlo convocando a “estudiantes de todas las carreras, a investigadores, a gente que se forme en la Escuela de Inteligencia para que ningún argentino piense que hay una agencia que los va a espiar. Vamos a tomar una decisión de cuajo”.

En este punto es dable acotar que durante los primeros cuatro años de su gestión como ministro de Seguridad, Patricia Bullrich mantuvo inutilizada por acefalía a la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC). No entendió ni valoró entonces la actividad de Inteligencia, y prueba de ello es que todas sus decisiones ministeriales fueron tomadas en forma reactiva sobre hechos ya sucedidos. Iniciada su segunda gestión como ministro se percibe, con la designación de Ricardo Ferrer Picado como Director Nacional de Inteligencia Criminal, la posible corrección de su mayor falencia en el período 2015-2019.

Pero las falencias conceptuales no se superan de un día para el otro, subyacen y afloran. Obsérvese que, conforme al planteo de Bullrich como candidata presidencial, la nueva AFI por ella imaginada estaría orientada a anticipar “las amenazas del mundo”, es decir a la categoría de Inteligencia exterior. 

Esta introducción viene a cuento de comprender el escenario con un gobierno que expresa, en la conformación de su gabinete, el acuerdo impuesto para ganar el balotaje. 

A resultas del mismo la alianza cambiemita asumió el control ministerial de “los fierros” del Estado, con Luis Petri como ministro de Defensa y Patricia Bullrich ministro de Seguridad, áreas que hasta antes de la presidencial y de manera pública Javier Milei delegaba en su compañera de fórmula Victoria Villarruel.

Ya en aquel entonces, al trascender que Milei delegaría la organización de las áreas de Defensa, Seguridad e Inteligencia en la hoy Vicepresidente Villarruel, se dejó traslucir algo que en estas horas podría estar siendo un problema en vías de agravarse: y es que no tenga claro el Presidente Milei que no puede haber  intermediación alguna entre él y el “Sr. 5” (designación dada al jefe del Sistema de Inteligencia Nacional). 

El “Sr. 5”, sí o sí, debe ser la constante sombra invisible del Presidente, alguien de su máxima confianza que tenga acceso directo al Presidente en todo momento. 

No cabe ningún funcionario oficiando de nexo entre ambos, ni siquiera el Jefe de Gabinete de Ministros. Cualquier intermediación de esa índole es un ridículo despropósito funcional. El “Sr. 5” es hombre del Presidente, sólo del Presidente. Ojalá el Presidente Milei lo entienda pronto, porque de otro modo va a cometer errores no forzados, esos que bien pueden evitarse.

Todavía no queda claro qué es lo que quiere hacer el Presidente Javier Milei con el Sistema de Inteligencia Nacional y en función de ello, lo arriba expuesto amerita algunas consideraciones. 

    1. Si bien es posible, por lo tanto viable, cerrar la AFI como planteó Bullrich e iniciar una nueva agencia ello presenta una serie de complicaciones que tornan inconveniente la propuesta. 
       
       A) La AFI no es solamente un organismo de Inteligencia, es la cabeza del Sistema de Inteligencia Nacional, su cierre dejaría inconexo y acéfalo al Sistema por el tiempo que demande poner en funciones la agencia que le remplace.
       
       B) Iniciar un organismo de Inteligencia rector desde cero, supone también reconstruir desde menos de cero la confianza de los servicios de Inteligencia argentinos a ojos de la comunidad internacional de Inteligencia, donde las continuidad de los organismos -a pesar de los vaivenes políticos- despeja incógnitas. Contar con la cooperación de servicios de Inteligencia extranjeros es vital para la Seguridad Nacional.
       
       C) La idea refundacional de volver a cero, además de no garantizar por sí mejorar lo existente, deja abierta la posibilidad de otro reinicio en cero a los cuatro años o cuando haya nuevamente una alternancia de poder. 
       
       D) Es pura fantasía suponer que se puede formar un organismo de Inteligencia profesional y eficiente con un plantel completamente novato, entre otras razones porque resultaría demasiado oneroso para nuestro país; ya que en su fragilidad de distintos órdenes, donde se proyectan escenarios de crisis que deberá afrontar este gobierno, no queda margen de tiempo para seguir deambulando un rumbo sin Inteligencia durante meses o años. Ni siquiera semanas.
       
       E) El supuesto beneficio de crear un organismo de Inteligencia libre de toda impureza y sospecha, conlleva el riesgo de recaer en los mismos vicios, porque esos vicios no tienen otro origen que la mala conducción política. Y no puede ser de otra manera porque los servicios de Inteligencia no deben, no pueden, ni son autónomos, responden siempre a las directivas del Poder Ejecutivo Nacional. 
       
    2. Si bien la propuesta de Bullrich estaría hoy descartada, otras propuestas que se mencionan indicarían que algunos personajes han desempolvando viejos  proyectos que fueron descartados durante la última década del siglo pasado. Por lo que otra cuestión a tratar es la conveniencia o no de conservar en un mismo organismo las áreas de Inteligencia Interior y Exterior, lo cual lleva a confrontar el modelo actual de sistema orgánico, donde la AFI como cabeza del Sistema de Inteligencia Nacional, dirige y abarca los organismos que lo componen, con el sistema de interangencialidad con instancias de coordinación.
       
       Si se comparan distintas experiencias organizativas se puede apreciar que cualquiera de los dos sistemas puede funcionar de manera eficiente, conforme al modelo institucional en el que lo hagan y a la idiosincrasia nacional; no obstante hay en todo sistema de Inteligencia un riesgo constante que es la propensión a cerrarse en compartimentos estancos con el consiguiente retaceo de cooperación, ya sean entre agencias distintas o áreas de un mismo organismo.  

       De hecho, es tan fuerte esa propensión que las mejores sátiras sobre los servicios de Inteligencia se han realizado remarcando la misma hasta lo ridículo en tono de comedia. Y aún así algunas veces la realidad ha resultado más ridícula que la ficción.
       
       En Argentina hubo momentos en los que la comunidad local de Inteligencia antepuso la cooperación a los recelos, pero en la decadencia del Sistema de Inteligencia Nacional, agudizada por la demonización de la actividad, esa comunidad de Inteligencia dejó de tener operatividad orgánica y se limitó contactos interpersonales. 
       
       La cuestión entonces es discernir si en el marco institucional argentino, con nuestra historia a cuestas y la idiosincrasia que esa historia formó conviene pasar del sistema orgánico a un modelo interagencial.
       
       Por un lado es menester considerar que cada vez la diferencia entre Inteligencia exterior e interior es menos clara y no es una tendencia que vaya a detenerse. No es aventurado entonces suponer que en un futuro relativamente próximo no tenga ningún sentido esa división de incumbencias en materia de Inteligencia. 
       
       Tal observación desaconseja formar dos agencias distintas sobre esa división. 
       
       Ahora bien, al margen de interior y exterior, otras divisiones de tareas de Inteligencia tienen y tendrán sentido, por lo que cabe evaluar la conveniencia de uno u otro sistema para el caso argentino. 
       
       Esta evaluación no puede darse en términos de modelos ideales sino sobre la realidad institucional argentina. Y por similares razones a las que desaconsejan cerrar la AFI para crear otra agencia desde cero, resulta desaconsejable, al menos en el corto y mediano plazo plazo pasar del sistema orgánico al modelo interagencial, porque ese modelo requiere un marco de solidez institucional bien afianzado y solvencia económica, dos cosas de las que no disponemos. 
       
       La principal razón para ello es que el marco institucional argentino no tiene en la práctica la solidez que anhelaron los constituyentes, y no en razón de falencias del texto constitucional o del sistema republicano, sino por el desapego a las normas de la dirigencia política.
       
       Hasta no reconstituir la cultura institucional de respeto absoluto a la Constitución Nacional, la creación de nuevas agencias no garantiza ninguna eficiencia funcional. En tránsito a ese objetivo, la mejor alternativa de reordenamiento del Sistema de Inteligencia Nacional sería conservar el esquema actual poniendo la AFI bajo un liderazgo fuerte que depure los componentes viciados y armonice el funcionamiento de los distintos organismos que dirige y abarca.
       
       Esto adquiere particular relevancia y actualidad en momentos en que sectores militares proponen la revisión de funciones e incumbencias de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM).  

Tal como he afirmado en otros artículos: “Inteligencia y Austeridad son sinónimos, cuando la austeridad se impone como necesidad la Inteligencia brilla”

Lo que nuestro país necesita hoy es poner al Sistema de Inteligencia Nacional en forma con lo que hay. Sería pues un acto de puro gatopardismo dividir la AFI y crear nuevas agencias (y cajas) como algunos trasnochados andan proponiendo. Porque el país no está para dilapidar tiempo y sus escasos recursos en improvisar cambios de resultado incierto ni hacer experimentos.

Finalmente, por el entendimiento de toda crisis como oportunidad, ratifico lo que sostuve en mi anterior artículo: este es el momento propicio para recomponer el Sistema de Inteligencia Nacional

Para ello se necesita que el Presidente Milei “la vea” y designe un “Sr. 5” que por ser tal, y no un delegado de otro, también “la vea”. Y más vale que “la vea”, porque el lugar en el mundo en el que aspira a posicionar a la República Argentina no es para los débiles, y nadie es más débil que quien carece de Inteligencia.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.



¿Qué es la Derecha?

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La Derecha, soy yo.

Ariel Corbat

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