Si bien no estoy participando activamente de las redes sociales, algunas de las cosas que se dicen por allí llegan a mi conocimiento.
Tras el estallido de una "carta bomba" (encomienda) en dependencias de la Gendarmería Nacional, la Derecha Diario calificando el hecho de "terrorismo kirchnerista" y tantos otros con igual apresuramiento han salido a señalar posibles culpables sin ninguna evidencia de tal culpabilidad.
Olvidan que hay un orden lógico en cualquier investigación y que el prejuicio no aporta nada más que confusión. Primero se analizan los hechos, sobre ellos se recolecta data y se proyectan hipótesis, todas, hasta las más delirantes, pero sólo cuando hay elementos probatorios para validar alguna se señala la sospecha. Acusar por mero prejuicio es, además de irracional, una peligrosa incitación a la violencia.
Como tienen claro los lectores de este blog, hilos de sangre verde corren por mis venas, razón por la cual siempre estoy del lado de la Gendarmería Nacional. Por lo tanto no quiero que este ataque quede impune. Dicho esto, habrá que ver si se hace Justicia, porque otros ataques contra la Gendarmería ocurridos cuando la opereta zurdo kirchnerista para hacer pasar por "desaparición forzada" la muerte de Santiago Maldonado todavía permanecen impunes.
En el contexto dado por el estallido de la "carta bomba", el mismo viernes, circuló un fragmento de un programa al que llaman "furia bebé". No sé que tan significativa sea su audiencia ni que tan en serio pueda tomarse lo que allí digan, quizá sea un programa cómico o con pretensiones de tal.
La cuestión se reduce a ese fragmento, parcialmente reproducido en X, en el que aparecen Malena Pichot, Vanesa Strauch, Danila Saiegh y Lucas Román; donde primero Saiegh calificó de "tarados" a los gendarmes afectados por el explosivo y luego se desarrolló el siguiente diálogo:
ROMÁN.- Igual, si están reclutando los montoneros mandame un whatsapp, ¿qué es esto?
SAIEGH.- Yo hace tiempo necesitaba canalizar mi bronca en algo, y si vuelve la guerrilla peronista yo estoy, vieja, ¿qué te voy a decir?
ROMÁN.- Vos hablabas de entrenamientos secretos.
SAIEGH.- Yo tenía amigos que hacían entrenamiento militar.
Podrá argumentarse que todo esto ha sido dicho de forma risueña, satírica, como respuesta quizás a alguno de los posteos sobre el regreso de organizaciones terroristas. Y en tal caso, como el ferviente defensor que soy del humor, podría reírme como me hace reír Capusotto interpretando a "Bombita Rodriguez" (BOMBITA RODRÍGUEZ, AFORTUNADAMENTE). O simplemente pasar de largo como cada vez que alguna humorada no tiene gracia para mí.
Pero ocurre que los cuatro del programa no tienen la franqueza humorística de Capusotto, pues demuestran tener más interés en militar políticamente que en hacer humor. Además el ánimo de broma, que a mi criterio exime de cualquier responsabilidad penal o civil a quien hace humor, se desvanece a priori cuando se califica de "tarados" a víctimas de un acto terrorista.
Cabe recordarles brevemente a esos cuatro que llaman "tarados" a los gendarmes (pues ninguno puso objeción al calificativo de Saiegh) que si la organización terrorista Montoneros estuviera nuevamente reclutando estúpidos imberbes (así los llamaba Perón) sus nuevos estúpidos imberbes también tendrían por jefe a Mario Eduardo Firmenich, ese que desde La Habana, disfrutando la comodidad de la "comandancia militar" de Montoneros en oficinas del servicio de Inteligencia cubano, ordenó la llamada "contraofensiva" mandando al muere los restos de su tropa. Cuando hay suficiente estupidez para repetir la historia se la repite toda.
Por último, ojalá alguien cercano les haga entender a Malena Pichot, Vanesa Strauch, Danila Saiegh y Lucas Román que los niños cómodos de clase media cuando se les da por hacerse los revolucionarios con la idea aventurera de ayudar a los pobres metiendo balas, terminan matando algún pobre, no sacan a nadie de la pobreza y le joden la vida a todo el mundo.
Después llega la represión y lloran sus mamis dando vueltas a la plaza mintiendo que sus crías eran inocentes bendiciones que sólo querían un mundo más justo. Pero lo que querían era someter a los demás para que acaten sus delirios sociales bajo pena de muerte.
Argentina tiene un sólo camino para dejar atrás tanta estupidez: Aferrarse a la racionalidad para alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional. Dentro de ella todo, fuera de ella nada.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economia.

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