viernes, 22 de mayo de 2026

PALABRAS FINALES DEL CORONEL CRINIGAN EN LA FARSA DE JUICIO POR EL QUE SE LO CONDENÓ A PERPETUA. Con comentario de Ariel Corbat.




Palabras Finales CR Alberto Jorge Crinigan ante TOF Nro 1 – La Plata 07 de mayo 2026:


Voy a pronunciar estas palabras finales con la convicción y tranquilidad de quien sabe que no ha cometido delito alguno, porque nada de lo que se dijo aquí ocurrió del modo en que se me atribuye.

He escuchado a lo largo de este debate una serie de acusaciones gravísimas que carecen, en mi caso, de lo más elemental en un Estado de Derecho: las pruebas. No existe en esta causa un solo elemento material, un solo testimonio directo o indirecto (con más de 200 testigos incluidos los de la instrucción), ni una sola prueba que me vincule con los hechos que se me imputan.

Se me acusa en base a conjeturas, por el solo hecho de haber portado un uniforme en un tiempo y lugar determinados. Pero la responsabilidad penal no es hereditaria ni se presume por el cargo: SE PRUEBA. Y en este juicio, esa prueba ha brillado por su ausencia-. 

Hemos escuchado argumentos por parte de los acusadores basados en teorías jurídicas genéricas y cuestionadas por muchos juristas. Su validez no me corresponde a mi analizar porque no soy abogado, Pero en este punto debo decir que los acusadores, siendo abogados, han basado su acusación en una interpretación antojadiza y errónea de reglamentos y usos militares, sin ni siquiera haber tenido el decoro de ofrecer el testimonio de un experto militar.

Se ha dicho aquí que la casi totalidad de las personas mencionadas como víctimas habían sido identificadas como "blancos" mucho antes del golpe del 24 de marzo y para demostrarlo se mencionaron listados y documentación secuestrada de archivos de la ex DIPBA. Al respecto deberían preguntarse: ¿Por qué no existe un solo informe, un solo listado o registro producido por el Grupo de Inteligencia del RI 7 del que formé parte? La respuesta es simple: porque nunca existieron, Y nunca existieron porque esa nunca fue misión del grupo S-2 de la Unidad.  PURO RELATO.

Hemos escuchado y visto alegatos acusatorios que en realidad se trataron de arengas políticas, en algún caso con la incorporación de escenas cuasi teatrales rayanas en lo ridículo, pretendiendo incluso relacionar circunstancias políticas actuales con situaciones acaecidas hace 50 años. 

Esos alegatos muy pocos serios, han faltado el respeto debido a este tribunal, a los profesionales intervinientes y a todas las personas vinculadas al proceso. Les pregunto: ¿acaso esas farsas no hacen más que demostrar que se pretendió sustituir con ellas la falta absoluta de pruebas concretas?

Y rematando este despropósito, casi finalizando la etapa oral, se me imputó además un delito repugnante como es la violación sexual. 

Para ello los acusadores han recurrido a un argumento insólito. Afirman que las violaciones denunciadas por tres detenidas están inmersas en un supuesto “plan sistemático”. A partir de allí se nos adjudica haber controlado dicho plan y consecuentemente, según este retorcido razonamiento, seríamos nada menos que autores materiales.

AUTORES MATERIALES DE UN DELITO PERSONALISIMO, QUE NADIE INTENTÓ INVESTIGAR (a pesar de haber sido mencionado durante la instrucción), QUE HABRÏA SIDO COMETIDO POR ALGUIEN QUE NUNCA CONOCÍ (TAMPOCO LO CONOCEN LOS ACUSADORES) Y QUE SE PRODUJO EN SEDES POLICIALES QUE ESTABAN MUY ALEJADAS DE MI LUGAR DE TRABAJO.

Para sus conocimientos les digo que, según la Comisión Provincial de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires, organismo que seguramente no será cuestionado por los acusadores, se producen anualmente alrededor de 1500 denuncias de abusos en sedes policiales de esa provincia. ¿Serían también parte de un plan sistemático? ¿Cabría imputar a las autoridades policiales y/o de gobierno actuales como autores materiales por tener el control de los efectivos que pudieron haber participado?   Muy ridículo, no?

Hablo hoy no solo como un oficial que sirvió leal, responsable y orgullosamente al Ejército Argentino, sino como un hombre que lleva años viendo cómo su nombre es ligado a graves delitos sin que exista una sola prueba que lo sustente

Llevo más de 12 años en prisión preventiva. Si cualquiera de ustedes fuera sometido a una medida cautelar que excede más de cuatro veces el máximo legal, seguramente pondrían en serio cuestionamiento el principio de presunción de inocencia y hablarían de "pena anticipada". Sin embargo, parece que el Derecho es una herramienta elástica, que solo se estira para castigar a quienes portamos un uniforme, una especie de código procesal alternativo adaptable solo en perjuicio nuestro.

Señores jueces. La búsqueda de justicia no puede transformarse en una cacería donde la presunción de inocencia sea reemplazada por una condena de autor o por prejuicios ideológicos, no se me juzga por lo que hice, sino por quién soy.

Llevo toda una una vida de conducta íntegra y el peso de este proceso ha sido una carga injusta para mí y para mi familia. No busco otra cosa que la verdad. Y la verdad es que condenar a un hombre sin pruebas, solo para llenar un casillero del pasado, no repara el dolor de nadie; solo suma una nueva injusticia.

Próximamente se dictará sentencia por lo cual mis palabras cobran poco o ningún sentido para el tribunal pero....... no es así para mi familia esposa, hijas, yernos y nietos, amigos y todas las personas con las que he estado vinculado durante mi profesión y aquellas que de una u otra manera me acompañaron durante estos casi 13 años de injusta prisión. Que quede para todos ellos y sobre todo para mis nietos MI VERDAD que no ha podido destruir este juicio.

Todo lo ocurrido en este marco ha sido grabado, con lo cual será prueba que tendrán en sus manos los jóvenes abogados y el público en general para constatar cómo se desarrolló este juicio y el rol que cumplieron los distintos actores en él.  Y cual ha sido la requerida imparcialidad y la legalidad verificada en él. 

Los nombres de quienes fuimos parte de él quedarán plasmados para las generaciones futuras. Allí ya no habrá relato sino la fría y sana crítica de quien lo vea y escuche.

Confío en que, al momento de deliberar, miren los hechos y no los relatos. Que miren la falta de evidencia y me devuelvan la paz que este proceso me ha quitado. Confío en que este tribunal sabrá elevarse por sobre las presiones de la época y asumir el desafío de dictar una sentencia ajustada estrictamente a la verdad jurídica objetiva.

Una sentencia sin pruebas no es justicia, es una arbitrariedad que deslegitimaría a este tribunal. Si no son capaces de aplicar las mismas garantías que exigirían para ustedes, no estarán dictando justicia; estarán validando una excepcionalidad discriminatoria.

Muchas gracias.


COMENTARIO DE ARIEL CORBAT: 

Las palabras finales del Coronel Alberto Crinigan en otro de esos juicios infames que constituyen un prevaricato sistematizado, surgido como cortina de "Derechos Humanos" para la corrupción kirchnerista, ratifican lo sabido: el Poder Judicial apesta a inconstitucionalidad.

La pérdida de honorabilidad de los jueces y su sumisión al viento político de turno viene de larga data. Podría señalarse como punto de inflexión la insólita permanencia en el cargo hasta su jubilación del ya fallecido Norberto Oyarbide, cuyo caso bajó la vara moral que corresponde exigir a los jueces. A partir del caso Oyarbide, la política le hizo saber a la sociedad que un Juez podía ir al prostíbulo. Y el resultado fue que la Justicia se prostituyó. 

Luego la convalidación por la CSJN de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida que dio paso a las farsas judiciales que llaman "de lesa", hizo de la Justicia Federal un burdel, y no lo digo por aquellos departamentos propiedad del entonces ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni en los que funcionaban prostíbulos, sino metafóricamente por haberse sometido a ser esclavos de sadomasoquismo lamiendo la suelas del kirchnerismo. Cosa que siguen haciendo en cada "juicio de lesa".

Y alguien dirá: "¡Eh! pero la condenaron a Cristina", pues les diré que hasta un reloj parado acierta la hora alguna vez. Así que nadie se engañe, la condenaron porque es culpable, sí, pero no la hubieran condenado si el viento político siguiera soplando con tufo a kirchnerismo. 

¿La Constitución Nacional? Bien gracias. Ahí la tienen los "jueces" durmiendo el sueño de los justos sin aplicarla con el mínimo rigor. Así la irretroactividad de la Ley Penal pasó a ser una mera sugerencia, igual que una broma la inviolabilidad de la defensa en juicio de la persona y sus derechos. Y todavía, desde el 2009, sigue acéfalo el Defensor del Pueblo de la Nación, una muestra más que la CSJN y el resto de nuestros "jueces", son cualquier cosa menos guardianes de la Constitución Nacional. La CSJN no ha forzado, con los muchos recursos con que cuenta para ello, a que el Congreso cumpla con su obligación constitucional de nombrar titular para la Defensoría del Pueblo de la Nación. Para quien no lo sepa, le informo que sin su titular ese organismo no es otra cosa que una burocracia completamente inútil. Y hay allí empleados que van camino a jubilarse sin haber servido para nada.

Entiéndase que con esa acefalía ningún ciudadano puede acudir a ese órgano constitucional, por lo cual se nos niega a todos un derecho que creíamos tener. Y no es casualidad, es la deliberada intención de dejarnos a merced de la arbitrariedad. Esa misma arbitrariedad que trasuntan los juicios farsescos.

No voy a extenderme mucho más en este comentario a las palabras de mi amigo el Coronel Alberto Crinigan, la injusticia se cuenta sola en los fallos de los prevaricadores.

Sí me obligo a repetir sin cansancio estas dos frases que nadie ha podido refutar y hacen a la esencia de la cuestión: 

Un país que condena implacablemente y sin posibilidad de perdón a sus defensores entrega su futuro al enemigo. 


Ningún país con mayoría de jueces honorables, probos y eficientes, alcanza el grado de daño institucional, degradación cultural, miseria económica y hasta miseria intelectual que alcanzó la Argentina.


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Ariel Corbat

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