UNA RONDA MÁS
A veces el miedo a mis propios juegos
hace no quiera justo lo que quiero,
es que uno se quema al jugar con fuego;
y las heridas tardan en sanar.
No hay nada peor que ahogarse en ruegos
por tenerse a sí mismo prisionero
en la esperanza vana del sosiego.
Y el fuego nunca deja de llamar.
Se vive y se muere por el deseo,
eso que llaman impulso vital,
de apostar la vida como un trofeo.
Se suele perder, se puede ganar,
y a pesar del temor y su hormigueo
voy a bailar ese tango fatal.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

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