SOBRE EL "INSTITUTO PATRIA"
El autodenominado "Instituto Patria" es un antro kirchnerista que se presenta como un "espacio plural" dedicado al "pensamiento acción y trabajo para la inclusión americana". Y como todo lo que afirma el kirchnerismo es mentira.
No se trata de ningún espacio plural sino de un cerrado ámbito de militancia kirchnerista donde se repite como dogma de secta la mentira de los 30.000 desaparecidos. Luego, la "inclusión americana" a que se refieren no es otra que la demostrada por el kirchnerismo siendo gobierno: alineamiento con la dictadura cubana y sus satélites estrechando lazos con personajes como Evo Morales, Nicolás Maduro, Gustavo Petro y cualquier otro de igual calaña.
Para mayor claridad del sesgo sectario, el instituto tiene por presidente honoraria a Cristina Fernández, y por presidente a Oscar Parrilli, aquel lacayo al que la hoy condenada por robar al Estado definió como "pelotudo", "tarado" y "Vos sos un estúpido. Y no, no entendés nada. No sé ni para qué te llamo, mirá. Si no entendés nada", en unos audios de cuando Margarita Stolbizer se aprestaba a denunciar irregularidades administrativas en el mismo Instituto Patria.
Es decir que no hay nada patriótico en el Instituto Patria, pues no es otra cosa que un ente puesto al servicio de una delincuente condenada a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por el delito de administración fraudulenta perpetrado mientras fue Presidente de la Nación.
CARTAS PARA ELISABET
En atención a la campaña del kirchnerismo para hacer pasar por proscripción política lo que no es otra cosa más que la condena penal a una corrupta, el Instituto Patria lanzó una convocatoria risible: "De puño y letra y con el corazón, mandale tu carta a Cristina".
Según se indicó a la militancia kirchnerista, como a víctimas del síndrome de Estocolmo: "Es una oportunidad para hacerle llegar unas palabras de cariño, agradecerle por todo lo que hizo por nuestro pueblo y acompañarla en este momento". Agradecer a un delincuente por lo que te robó... El chiste se cuenta solo.
Las cartas se entregaron el sábado 11 de Julio en San José 1111, a las 15 horas, en el marco de rejunte de militantes que se amontonó sin pena ni gloria para recibir el saludo desde el balcón de Miss Tobillera. A la hora del partido entre Noruega e Inglaterra la calle ya había olvidado y el vecino que paseaba su perro cruzaba el asfalto sin necesidad de mirar a ningún lado, ni cuidarse la billetera.
Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", tal vez al silencio desolado de la tarde las manos de la ladrona vieja desdoblaban algunas de esas cartas. Entonces, quizá, leyendo palabras que le declaraban amor y gratitud, una salada secreción hizo sentir su peso asomándose a sus pestañas. Probablemente no la conmoviera el amor declarado por sus fieles acólitos sino la amargura de verse a sí misma como a Peter Ustinov, en su memorable actuación de Nerón, cuando derramaba lágrimas por Petronio y por su propio pesar. Cobró conciencia que aquellas cartas no llegaron a sus manos en manera espontánea, se necesitó una campaña que ella misma autorizó para que fueran escritas y llevadas hasta su regazo. Textos desganados de puro compromiso militante, berretitudes cósmicas, declamaciones al estilo de niños formoseños aprendiendo el arte del panegírico en la obsecuencia a Insfrán, largas alabanzas tan aburridas como discursos de Fidel Castro. Casi que su conciencia amagó despertar del eterno baile sobre los muertos para hacerla sentir vergüenza por recibir la admiración de semejante chusma.
Y otra vez descargó su frustración e ira sobre el pelotudo, el estúpido, el tarado, a instancias del cual le llegaron esas cartas que, quién sabe, sintió finalmente escritas por otros pelotudos, estúpidos y tarados sin caer ella en la idiotez de descalificar con el lenguaje inclusivo con que se enredaban sus funcionarios y militantes. Todos tarados, pudo haber dicho, porque el español bien hablado no necesita más.
SOBRE PERVERSIONES Y PARAFILIAS
Es un fenómeno conocido que ciertos criminales reciben cartas de amor escritas por personas que evidencian con ello padecer graves trastornos mentales y morales. Esa situación fue observada tempranamente en Estados Unidos y se le conoció como "Síndrome de Bonnie and Clyde", algo que también se da por estas latitudes con casos como el del asesino Robledo Puch recibiendo cartas de admiradoras y que, ahora, con esta campaña para escribirle cartas a la viuda de Kirchner podríamos rebautizar. Pero antes de intentar un nuevo nombre, cabe observar una no muy sutil diferencia.
Según surge de la simple y superficial búsqueda en Google, se otorga el nombre de HIBRISTOFILIA a la parafilia donde se siente atracción romántica hacia personas que han cometido delitos graves. No es el caso de este articulo ahondar el entendimiento de la cuestión, algo que necesariamente requeriría un abordaje interdisciplinario de psiquiatras, sociólogos y otros especialistas. Basta en cambio con tener una mínima noción del fenómeno, para señalar la nada sutil diferencia arriba anunciada.
Aquellas declaraciones de admiración y amor a criminales que dieron entidad inicial al fenómeno surgieron de manera espontánea. Sinceramente, podría decirse.
Las cartas que llegaron a Cristina Elisabet, en cambio, fueron resultado de una campaña orquestada a ese fin y por razones políticas. No me he preocupado por averiguar si hay algún antecedente de otra organización política militando activamente la hibristofilia.
Tengo la íntima convicción que el kirchnerismo es una asociación ilícita que participa en política con la voluntad de ser el gobierno de, por y para la delincuencia. Algo para lo cual se requiere destruir las más elementales nociones de la moral republicana. Con ese propósito, durante su infame régimen, el kirchnerismo llevó a cabo un orwelliano proceso de desmemoria y adoctrinamiento colectivo merced al uso faccioso de los recursos del Estado, que dañó severamente la capacidad intelectual de los argentinos buscando anular el pensamiento racional e independiente. En ese contexto, (repito: orwelliano) fue tal el empeño por subvertir los valores que surgen de la razón, que se sancionó una Ley de Salud Mental cuyo propósito declarado por la madre de terroristas Hebe de Bonafini era "normalizar la locura".
Esta campaña lanzada por el Instituto Patria, que por parecer un fracaso más que otra cosa seguramente no satisfizo las expectativas de sus mentores, es una muestra más de la incompatibilidad del kirchnerismo con la salud mental. El kirchnerismo, que fue producto de un tiempo de severa crisis, no tiene chance de sobrevivir en una sociedad que recupera su racionalidad.
Y por eso para esta variante de la hibistrofilia con mucho de síndrome de Estocolmo, podría proponer sea estudiada a partir de dejar caer o aventurar el nombre de "Trastorno residual del kirchnerismo en decadencia".
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
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