Cada 24 de Marzo la izquierda celebra la Fiesta de San Jorge Rafael sacando del armario sus intenciones golpistas. Y el aniversario por los 50 años del golpe de Estado de 1976 no será la excepción. La aburrida obviedad es que su quimera del oro es hacer caer al gobierno del Presidente Milei.
Ellos no se manifiestan a favor de la memoria, porque quieren amnesia olvidando la guerra que declararon y perdieron.
Tampoco por la verdad desde que repiten 30.000 con la morbosa fantasía del genocidio. Genocidio que bien negarían si el bueno de Santucho hubiera concretado el método camboyano para imponer el socialismo matando el millón de argentinos que, de mínima, creía necesario matar.
El mero repaso de las dictaduras y grupos terroristas a las que apoyan, las banderas extranjeras que levantan en lugar de la Generala Albiceleste, su repudio al Himno Nacional, sus discursos de resentimiento para inventar conflictos internos, los constantes intentos por "aparatear" cualquier protesta legítima, todo en ellos es profundamente antiargentino y antidemocrático.
Odian a la Libertad. La odian visceralmente. Y son violentos, tan violentos como para reivindicar acciones terroristas afirmando sin rubor que el estallido de una bomba en un jardín de infantes es o no un acto terrorista según quien ponga la bomba.
Son tan antidemocráticos que en lugar de aspirar a ganar elecciones promueven una "rebelión obrera y popular" para derrocar al gobierno. Tan risiblemente antidemocráticos que llaman "fuerzas populares" a cada puñado de sus militantes que se inventan una causa de "lucha".
Relacionado con esto, alguien que gusta de hacerse pasar por zurdo sin serlo, me cuenta que algunas de esas cabecitas de dirigentes de izquierda, que siempre apuestan al "cuanto peor mejor", están especulando con que la situación económica y social va a deteriorarse rápidamente en las próximas semanas o meses. Lo que les daría una ventana de oportunidad para que, aparateo mediante de la protesta social, de la crisis decante otra anarquía al estilo del 2001.
Suponen que el descontento de las fuerzas policiales y de seguridad, ante la falta de respuesta del oficialismo a sus reclamos salariales, obra social y de otra índole, se irá incrementando a la par del malestar social por lo que eventualmente el gobierno perdería "fuerza represiva".
Algo que imaginan potenciado por el descrédito moral del gobierno a partir del privilegio de Adorni, militado por todos los ministros del gabinete (incluyendo a la mismísima ministro de Seguridad) y la posibilidad de novedades próximas en los casos de corrupción abiertos (ANDIS y LIBRA).
Los cursos de acción analizados para incentivar la radicalización de las protestas incluirían acciones de pocas personas pero con fuerte impacto mediático y posibilidad de propagación. En tal sentido, se habría propuesto que grupos reducidos de mujeres y niños ingrese a sucursales de cercanía de cadenas de supermercados cometiendo lo que se denomina "hurto famélico"; consumir por hambre alimentos dentro del local.
La pregunta de cualquier lector habitual de La Pluma de la Derecha será, seguramente, qué tanta credibilidad puede darse a esto.
Como respuesta, les propongo que no le den ninguna credibilidad a quien lo dice. Ni a mí que lo escribo.
En lugar de ello, presten atención a los discursos que darán los zurdos el 24 de Marzo. Si esos discursos les dan a entender intenciones destituyentes, entonces repasen los modos históricos con que la izquierda ha atentado contra distintos gobiernos democráticos. Sobre esos antecedentes, que no son pocos e incluyen desde piedrazos hasta saqueos, analicen el contexto actual desde la perspectiva de izquierdistas con muy baja intención de voto que anhelando voltear al gobierno diseñan un plan de acción con los medios de militancia y gimnasia revolucionaria a su alcance.
Si hay alguna credibilidad será la que surja de ese ejercicio intelectual, al que la SIDE no va a dedicarse porque los biblioratos de hace medio siglo no se desclasifican solos.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

No todo el que conmemora el 24 de marzo tiene intenciones golpistas ni mucho menos. Reducir una fecha tan importante a una maniobra política de “la izquierda” es simplificar una historia mucho más compleja.
ResponderEliminarEl Golpe de Estado de 1976 dejó heridas profundas en la sociedad argentina, y la memoria no es patrimonio de un solo sector. Hay distintas miradas, sí, pero eso no convierte automáticamente a quienes piensan distinto en enemigos de la democracia.
También es peligroso afirmar que toda protesta social busca desestabilizar al gobierno de Javier Milei. En democracia, el conflicto existe y es legítimo, siempre que se mantenga dentro de la ley.
Si realmente queremos salir de la grieta, hace falta algo más que acusaciones: hace falta reconocer matices, evitar generalizaciones y sostener el respeto incluso en el desacuerdo.