Plateado de Luna,
cayendo la tarde
este Río murmura.
Me siento en la orilla a escuchar.
que de a ratos parece cantar,
en voces extrañas de los inmigrantes
con aquellos sueños que traían antes,
esas viejas canciones de cuna
envueltas en navíos y brumas.
Mi armónica azul, respirando a la par,
suspira sus tangos queriendo arrancar
al Río de Plata recuerdos de mar.
Sonrío y me digo,
que parte de mi sangre
se la debo al Río.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

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