miércoles, 28 de julio de 2021

REVENTAR LA GENDARMERÍA, OBSESIÓN K.





En este aniversario de la Gendarmería Nacional expreso mi total repudio al gobierno de Alberto de la Fernández y al Ministerio de Seguridad de la Nación por el arbitrario pase a disponibilidad de gendarmes a los que se involucra, maliciosamente, en la burda opereta montada contra el gobierno anterior por causa de la crisis institucional de Bolivia en 2019. 

Uno de los pasados a disponibilidad es el Jefe del Escuadrón Alacrán, Comandante Mayor Fabián Manuel Salas. 

Se trata de un oficial altamente capacitado que siempre ha honrado la vocación del gendarme. Bien apreciado por sus camaradas, es también valorado y respetado por otras fuerzas especiales del país y del exterior.   

Si bien todo oficial superior de las fuerzas argentinas tiene claro que, dada la vocación bananera de la casta política, su carrera puede verse arbitrariamente afectada por interferencias de tipo político, no es algo que los ciudadanos debamos observar con indiferencia, porque eso también afecta nuestra seguridad. 

Más allá de Salas, quien siempre ha servido con honor entendiendo cada puesto asumido como el último, sin especulaciones sobre la continuidad de su carrera, lo que aquí está en juego es el sistema, o sea: la endeble y poca institucionalidad que le queda a la Argentina. 

La condición de títere de la dictadura castrista que evidencia el gobierno de Fernández, es obscenamente manifiesta en la subordinación de la política exterior argentina a los intereses de La Habana. 

Esa desvergonzada dependencia es la que explica la absurda y desprolija opereta boliviana, con la que el kirchnerismo una vez más vuelve a falsear la historia, desconociendo además la continuidad historica del Estado Argentino y lo no judiciable de las decisiones políticas. 

Tan burda e insostenible es la opereta, que expresidentes de Iberoamérica, a la vista de la manipulación de los datos que hace el gobierno kirchnerista, denuncian persecución contra Mauricio Macri.

Ahora bien, la subordinación del gobierno kirchnerista a la dictadura castrista no es eco tardío de caducos romanticismos juveniles por la revolución cubana, es la directa pretensión de exterminar la soberanía de la Nación Argentina haciendo del país otra Venezuela gobernada por otro sátrapa como Nicolás Maduro. 

Para lograr ese objetivo se necesita profundizar el daño insitucional, la degradación cultural y la miseria intelectual que hoy mismo exhibe la Argentina en niveles de absoluta desgracia. 

Y aquí está, finalmente, la cuestión: socavar a todas las instituciones que reflejan atributos soberanos de la Nación Argentina. 

Así, con el mismo miserable criterio de romper la continuidad histórica del Estado Argentino, y debilitarlo con la cíclica pretensión refundacional, el gobierno de Alberto de la Fernández puso a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) bajo la intervención castrista de Cristina Caamaño, quien delinquiendo abiertamente reveló secretos de Estado para dejar al descubierto lo obrado por la AFI durante la presidencia de Mauricio Macri. 

Los servicios de Inteligencia son un claro atributo de la soberanía,  pues su función es contribuir al proceso racional de toma de decisiones. Por ende, un gobierno títere no necesita contar con servicios de Inteligencia, ya que en lugar de tomar decisiones obedece las que toman otros. Esto es algo que demuestra, Cristina Caamaño, haciendo de la AFI un perro que se muerde la cola para convertirse en otro curro de los derechos humanos. Sin ninguna utilidad en materia de Inteligencia. 

La misma lógica de escarnio e inutilización institucional aplica Sabina Frederic desde el Ministerio de Seguridad de la Nación sobre las cuatro fuerzas federales, y en particular sobre la Gendarmería Nacional, a la que desde el inicio de su gestión buscó desprestigiar intentando reflotar la opereta del ahogado Santiago Maldonado.

La importancia simbólica de la Gendarmería Nacional, como imagen principal de la guarda de las fronteras, esa función de primera línea para hacer efectiva la soberanía territorial, hace que el gobierno dedicado a exterminar la soberanía e independencia argentina pretenda dejarla en la inoperancia absoluta. Igual que a la AFI. 

Porque el gobierno kirchnerista sigue las directivas que le bajan de Cuba, lo que significa promover el secesionismo "mapuche", fomentar las usurpaciones (téngase presente la denuncia de Frederic contra los vecinos de Bariloche y Villa Mascardi que protestaban por la proliferación de ese delito) y facilitar la aparición de cualquiera de los nuevos operadores de conflictividad con los que, desde la caída del muro de Berlín y el colapso de la URSS, los comunistas intentan reemplazar al proletariado como sujeto revolucionario. 

Los cubanos no se olvidan que fue Gendarmería Nacional la que venció a sus esbirros del Ejército Guerrillero del Pueblo, comandados por Jorge Masetti, a comienzo de los sesentas. En consecuencia sus nuevos esbirros sueñan con reventar a la Gendarmería, obsesivamente.

Es tan notorio el esfuerzo del kirchnerismo por inutilizar a la Gendarmería Nacional, que cuando los kirchneristas militaban la opereta del ahogado, llevaron su odio a las aulas donde estudiaban los hijos de los gendarmes para decirles que sus padres eran asesinos, genocidas y todo el repertorio de la propaganda subversiva. 

Esa misma mentalidad antiargentina, de odio, sin escrúpulos ni límites, es la que hoy está en el gobierno. Un gobierno títere, golpista, corrupto, criminal y comunista.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

domingo, 25 de julio de 2021

SÓCRATES Y MALVINAS, LO ELEGIBLE Y LO QUE NO




"CHE PIBE, VENÍ, VOTÁ"


La asociación ilícita Frente de Todos es la lista más coherente: ni uno que pueda ser sospechado de decente. Los votos que vaya a sumar son de interés para el estudio de la criminalidad, porque indica el porcentaje de delincuencia cruda que hay en la Argentina.

Luego, Juntos por el Cargo es igual de invotable en todas su variables. 

Si el voto al FdT refleja el porcentaje de delincuencia cruda, el voto a JxC indica el porcentaje de gente que gusta de ser estafada, es decir, ¿víctimas?, no: cómplices de la cultura K. 

Son casta política. Y con ellos en la centralidad de la escena asistimos a otro acto farsesco de un sistema tan viciado que finge representatividad para eternizar la democracia fallida bajo el predominio de la casta.

Veo gente emocionada por el cierre de listas. Más incomprensible aún: veo gente ilusionada.
No es mi caso. Me voy a emocionar cuando una brisa con aroma a Rumania...

Por ende no me voy a poner a discutir con nadie si votar a este o aquel. Porque, más allá de haber definido mi voto, esto no se arregla votando. En ese entendimiento ya no cuestiono el que vayamos dispersos y aunque algunos creen que es contradictorio que habiendo definido mi voto elogie a candidatos que van en otras espacios, no lo es. Ni debe serlo. Aborrezco el fanatismo: la gente que vale es valiosa en cualquier espacio. Y ojalá pronto no sigamos dispersos. Voy a votar AVANZA LIBERTAD porque integro el Partido Autonomista de la Provincia de Buenos Aires.

No dudo en decir que no quiero un país para todos. No. De ninguna manera. Yo quiero la Patria: seria, racional, decente, tal como plantea la Constitución Nacional desde 1853. Quiero a la Argentina sin kirchneristas y no hay ningún "nosotros" en el que me interese ser parte con ellos.

No hace falta tener la bola de cristal para comprender que el futuro argentino se ve muy claro: esto mismo y cada vez peor.
Eso sí, siempre creyendo los bien pensantes que los comunistas no existen, que Cuba es sólo una pobre isla víctima de un bloqueo y que no somos Venezuela mientras nos cocinamos como sopa de cangrejos.

Alguna vez supo apreciar Don Bartolomé Mitre que cuando todo el mundo está equivocado todo el mundo tiene razón. Aplica a la realidad política de la Argentina de hoy. Hubiera o hubiese ya pasó, se juega como se juega. Es lo que hay, no esperen más. Tampoco por eso resignarse a lo menos, y que cada vez sea menos. Y no aceptar menos depende de nosotros. Lo que sigue es un buen ejemplo de las cosas que no deben ser convalidadas porque los peores justifican a los malos o viceversa. Romper ese círculo vicioso es no aceptar por bueno lo malo, ni lo menos malo. Lo que está mal está mal. Y punto.


"PARA GUERRA O ELECCIONES"


Siempre digo que Malvinas es un buen cristal para analizar la realidad del país. Y siempre brego por la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional. El imperio de la Constitución Nacional es el único camino para ser un país serio capaz de alcanzar objetivos nacionales. Recuperar la efectiva soberanía de las Islas Malvinas es un objetivo nacional. Preguntarnos si nos acercamos o alejamos de ese objetivo nos da la pauta de ser o no ser un país serio y también define si estamos en el rumbo correcto o no. Y la respuesta es tan obvia que la omito.


¿Caben distintas posiciones respecto a la cuestión Malvinas?

Si me dejo guiar por emociones adolescentes respondería que no.

Con el razonar de mis muchos años encima respondo que sí.

Caben distintas posiciones, pero -siempre hay un pero- no hay lugar para la claudicación.
Los políticos argentinos -principales artífices de la decadencia institucional, cultural e intelectual del país-, lo banalizan todo.

Son capaces de cualquier cosa.

En todos los órdenes y Malvinas no es excepción.

Esa superficialidad explica la ausencia de políticas de Estado.
Aquí el punto sigue siendo la vigencia de la Constitución Nacional. Lo que la Constitución manda es lo que hay que hacer: eso y no otra cosa, por los mismos motivos con los que Sócrates explicó su muerte venerando a las leyes de Atenas.

El rigor extremo de ese patriotismo sublime (y del que injusta pero dignamente vienen dando ejemplo los combatientes presos por haber vencido al terrorismo castrista), no exige personas infalibles, porque errar es humano, pero sí reclama enmendar los desaciertos.

No es cierto pues que todos los argentinos compartamos un mismo sentimiento y pensamiento sobre Malvinas.

Pero sí es cierto que la Constitución Nacional debe ser la ley suprema de la Nación Argentina.

Y ningún político debería desconcerla ni contrariarla.

No soy de los que sentencian por un hecho o frase desafortunada a los demás. Sería hipócrita y mi conciencia muda si pretendiera una perfección que no tengo.

Tolero disensos, cuestionamientos y hasta errores groseros. Pero mi tolerancia termina cuando se persiste en el error.

El error se vuelve inaceptable desde que puesto en evidencia no se hace nada por corregirlo.

José Luis Espert, a quien voy a votar en las próximas elecciones, hizo un desagradable posteo sobre Malvinas, y lo corrigió reconociendo la supremacía de la Constitución Nacional. Vale.

Patricia Bullrich hizo un comentario con pretensión humorística sobre Malvinas en un reportaje y pidió las disculpas del caso. Vale.
Pero esa patinada vuelve como error inexcusable cuando desde la presidencia del PRO pone en la lista de diputados a Sabrina Ajmechet.


Postular a quien abiertamente y sin retractarse sostiene respecto de Malvinas una postura contraria a lo ordenado por la Constitución Nacional no es algo que pueda justificarse en la pluralidad, es otro ataque a la supremacía constitucional y por tanto funcional al kirchnerismo.

Por aquello tan cierto de "todo estará perdido cuando se pierda el sentido del humor", contemplo que la posible explicación para la candidatura de Sabrina Ajmechet, la cambiemita amadrinada por Patricia Bullrich que cree tenemos una democracia sólida, es que en realidad buscaban a Achmed, el terrorista muerto, pero la búsqueda se la encargaron a Gerardo Milman quien siguiendo la guía de Rincón del Vago no lo encontró y trajo similar...



CONSTITUCIÓN NACIONAL 
DISPOSICIONES TRANSITORIAS:

Primera. La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.

La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

domingo, 18 de julio de 2021

EL PAÍS DEL LUTO ETERNO




En la medida que los argentinos no tomemos conciencia que ser un país serio es alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional el almanaque va a terminar siendo un permanente luto.

Y vale para cualquier tema que querramos tratar y resolver.

Siguiendo un pensamiento escrito por el Dr Mariano Grondona, digo que la cuestión Malvinas es un buen cristal para analizar nuestra realidad y rumbo.

Preguntarnos, con honestidad intelectual, si estamos más cerca o más lejos de recuperar la soberanía efectiva de las islas del Atlántico Sur, trae respuestas duras.

Y lo mismo pasa con la resolución de todos los pendientes y presentes de la Argentina que, subvertida en su cultura y empantada de miseria intelectual, se ha convertido en esta broma de mal gusto donde se acumulan heridas que no dejan de supurar; incluyendo los más de 100.000 muertos por o con Covid en la pandemia que sirvió de excusa para que el gobierno kirchnerista perpetrara, el 19 de Marzo de 2020, su golpe de Estado contra la Constitución Nacional.

Una clara demostración de la decadencia argentina es haber perdido la noción de la "normalidad", nos acostumbramos a que todo mal permanece.

Ejemplo de ello son los pilotes custodiando edificios de la comunidad judía. Están y con razón, pero son más que una defensa o un recordatorio, si los ignoramos y no removemos las razones por las que están ahí, nunca podremos removerlos. Es una claudicación moral, de pueblo anestesiado o idiotizado que no nos duela, ofenda y rebele en nuestra identidad y orgullo nacional verlos ahí. No deben normalizarse y quedarse para siempre, debemos aspirar a ser un país serio capaz de hacer justicia, dentro y fuera de nuestras fronteras: vencer al terrorismo que se jacta de haber dejado ese miedo instalado entre nosotros desde los atentados contra la Embajada de Israel y la sede de la AMIA. 

Hoy estamos tan lejos de recuperar Malvinas como de remover los pilotes de esas veredas, PERO TAMBIÉN ESTAMOS LEJOS DE PODER DESPREOCUPARNOS POR COSAS COTIDIANAS. Somos vulnerables en todo orden.

Y ello es así porque nos seguimos comportando como un pueblo de subnormales. 

Lo siento si alguien se ofende, pero ser gobernados por quienes en lugar de procurar resolver nuestros muchos, variados y evidentes problemas malgastan nuestros escasos recursos en  la imposición de la ideología de género y otras boberas, nos califica como un país de subnormales.


Este intento de democracia fallida inaugurado en 1983 marca el fracaso de mi generación. No fuimos  capaces de capitalizar la victoria militar sobre el terrorismo castrista y permitimos que el enemigo corrompiera cultura e instituciones tergiversando y lucrando con los DDHH. Más aún, encarcelamos a los que defendieron la Patria, algunos de ellos héroes de dos guerras, olvidando que combatieron a los que estaban dispuestos a matar un millón de argentinos para imponer aquí otra dictadura de pretensión eterna como la que, recién ahora, empieza a tambalear en Cuba. 

Así, a la hora de recordar los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA aflora la insoportable hipocresía de la casta política, que deliberadamente omite reconocer que entre entre los terroristas que perpetraron esos dos atentados y los terroristas castristas que lloran como desaparecidos no hay ninguna diferencia, reflejan el mismo afán de matar para imponer sus ideas por el terror. 

Al mal llamado Parque de la Memoria, donde los terroristas pasan por víctimas, se ha llevado a políticos extranjeros para convalidar el relato falsificado de la historia e imponer la doble moral de un lamento absurdo. Rendir homenaje a los que el 2 de Julio de 1976 mataron a 23 personas detonando una bomba en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal, entre tantos otros ataques criminales, es igual de ofensivo que homenajear el "idealismo" de los que atentaron contra la Torres Gemelas, Atocha, París, la Embajada de Israel o la AMIA.  

Y sin embargo, a pesar de este cuadro que describo, la Nación Argentina, incluso en harapos, tiene a mano su carta de triunfo para recuperar su racionalidad y dejar de ser el país del luto eterno.
 
Como dijo el Presidente Roca: "El secreto de nuestra prosperidad consiste en la conservación de la paz y el acatamiento absoluto a la Constitución".

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía.

sábado, 10 de julio de 2021

LO QUE DEJA EL 9 DE JULIO




Del acto oficial por el Día de la Independencia y el banderazo del 9 de Julio de 2021 en San Nicolás ¿qué queda?

Qué hoy seguimos tras la huella de Venezuela. 

Sin nada que celebrar, la Patria está agonizando, bajo un gobierno títere, golpista, corrupto, criminal y comunista.

Tanto se han perdido los valores de nuestro ser nacional que aquello que afirma el Himno Nacional debe ser planteado como pregunta:

¿Ved en trono a la noble igualdad?


Hay una convivencia forzada e incompatible en Argentina, entre un sistema parasitario de privilegios y prebendas sostenido por la casta política, y una ciudadanía dispersa y desorganizada que añora la elemental decencia del estilo de vida propuesto por la Constitución Nacional.

En ese contexto, la catarsis de la ciudadanía no cambia el curso de la historia, ni hablar de Patria vuelve patriotas a los traidores en el gobierno.

Así, la pose gaucha de Patricia Bullrich es puro humo ante el daño consumado de despejarle el paso a María Eugenia Vidal.

Cualquier lista de candidatos encabezada por Vidal es, dicho en términos académicos, una mierda. Sólo votable por kirchneristas con pudor.

Imaginese lo que pueden llegar a votar en el Congreso quienes aceptan hacerle de comparsa a la que siendo gobernadora de la Provincia de Buenos Aires mandó votar, a la bancada cambiemita en la legislatura, el proyecto del Frente Para la Victoria de hacer ley la mentira de los 30.000 desparecidos. Más kirchnerista que eso únicamente en el círculo íntimo de Cristina Fernández...

La centralidad de Vidal demuestra que en Juntos por el Cargo no hay halcones ni palomas: hay gallinas. Se agotó el coraje de Patricia Bullrich cuando argumentando creer que ganaba la elección pero luego los K iban a atacar a Rodríguez Larreta cedió el paso a Vidal.

Huyó así de dos peleas, la interna contra Vidal y la que sobrevendría (según su propia apreciación) por la gobernabilidad de la Ciudad de Buenos Aires luego de la elección. Sobre esa cobardía, que sus obsecuentes se niegan a ver, se postula a la Presidencia en 2023.

Ya fue. El humo no dura tanto y dos años aquí son un desafío a la lógica del tiempo.

Esta foto, y la película de la que forma parte, demuestra que Juntos por el Cargo no es oposición al kirchnerismo sino colaboracionismo explicito. 


Quien en verdad crea que ese mamarrachesco rejunte de tibios y kirchneristas de buenos modales puede recuperar la República se equivoca por desesperación o estupidez. No dan ni remotamente la talla, en altura y agresividad, de lo que los republicanos necesitamos para enfrentar y derrotar a los enemigos de la Constitución Nacional. 

Desde el golpe de Estado K que el 19 de Marzo de 2020, con excusa de pandemia, perpetró el gobierno de Alberto de la Fernández contra la Constitución Nacional, en ningún momento los cambiemitas amagaron siquiera dar la pelea de fondo. No han denunciado el golpe, ni han llamado a derrocar al gobierno golpista, o sea: no sirven para nada.

Son tan inútiles, y están tan cómodos en la inutilidad, que ni siquieran se han plantado para convertir en un boomerang contra el gobierno la última ocurrencia de los cubanos. 

Más allá que la opereta cubana sobre el apoyo de la Presidencia de Mauricio Macri al "golpe de Estado" (que no fue tal) en Bolivia, sólo puede resultar creíble para los subnormales que siguen repitiendo que a Santiago Maldonado lo mató la Gendarmeria, la cuestión merece algunas consideraciones.

Por lo pronto, y justo el Día de la Independencia, volvió a ratificar Alberto de la Fernández que encarna un gobierno títere de la dictadura castrista.

Los cubanos armaron el guión de la opereta de victimización de sus satrapías, y él, obediente, lo propaló sin ningún filtro. Pues convengamos que llamar "material bélico" a elementos antidisturbios es una grosería tan inaceptable como la sarasa absurda que hizo Sergio Berni queriendo explicar el calibre 45.


La opereta cubana busca consolidar sus satrapías en Bolivia y Argentina. A Luis Arce le sirve otro enemigo exterior (lo que siempre fortalece al gobierno), y a Fernández otro motivo de conflictividad interna para mantener la polarización ficticia que explota el kirchnerismo: divide y reina.

Y no importa lo burdo de la opereta, ni la grosería de falsificar una nota llamando "material bélico" a elementos antidisturbios.

Cuánto más ridículo el globo de ensayo mejor se analiza, si da algún resultado, la credulidad por miseria intelectual de los países colonizados. Y sobre esa credulidad se opera.

El resultado aquí fue que bastó un papel trucho para que el gobierno K, desconociendo la continuidad histórica del Estado, pusiera de inmediato ministerios e instituciones al servicio de validar una mentira de factura desprolija. 

Imagínese si intentaran algo prolijo...

En las acciones de guerra psicológica calcular la posible traza, velocidad de circulación y duración de rumores, mentiras y falsas informaciones es vital. 

A los soviéticos los obsesionaba conocer ese detalle de las sociedades capitalistas. Los cubanos son discípulos sobrevivientes y consecuentes de la Inteligencia soviética (Leer: "Operaciones de acción psicológica").

Alguien dirá que es fantasioso o conspiranoico que Cuba, con su población pasando necesidades, destine sus recursos a intervenir en otros países de la región. 

El error en ello es creer que a los comunistas les importa el sufrimiento de la gente. Alemania Oriental levantó su infame muro para que ningún beneficiado por el paraíso socialista huyera al confort capitalista, Corea del Norte siguió adelante con su carrera armamentista mientras su población padecía hambrunas bíblicas, y Cuba sobre la miseria de los cubanos y venezolanos sigue exportando su "revolución". 

Argentina es un blanco de la agresión marxista, ya no por la vía del terror, como en los setentas, sino por el juego de dominación y quiebre cultural, en el que todo lo que haga de Argentina un país cada día más irracional, sirve para afirmar el rumbo del gobierno títere, golpista, corrupto, criminal y comunista, en la huella de Venezuela (Leer "El horror está aquí").

Porque la irracionalidad que exacerba el fanatismo va más allá de los castristas locales. Abarca otros espacios políticos.

Esa irracionalidad obra también como parálisis de corrección política, y para el caso se revela en que esos mismos elementos antidisturbios supuestamente enviados a Bolivia, debieron usarse todos frente al Congreso en lugar de dejar que durante horas apedrearan a la Policía.

De hecho, lo único que me molesta del supuesto envío de elementos antidisturbios a Bolivia es que no se hayan usado aquí para aplastar la violencia comunista. 

La irrestricta supremacía de la Constitución Nacional no se alcanza ni sostiene siendo compasivos con sus enemigos.

Entonces quiero recordar que el sacrificio que hizo la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en la Plaza de los Dos Congresos el 18 de Diciembre de 2017 excedió el sentido común. Esos policías demostraron ser dignos de una mejor conducción política y de otra sociedad, que sepa valorarlos. Quedaron, literalmente, parados sobre pilas de cascotes que los comunistas arrojaron contra la República. 
 

Quiero recordar cada piedra de la izquierda contra la República. 

Quiero recordar cada herida en los Policías de la Ciudad de Buenos Aires.

Quiero recordar que la batalla cultural también exige poner el cuerpo. 

Porque no será hablando que saldremos de esta.

Desde 1853 la viabilidad de la Nación Argentina como país independiente nunca se ha visto tan comprometida como en el presente. 

Tenemos gobierno títere, oposición absurda y jóvenes que -con toda lógica- entienden su futuro emigrando.

Vicente López sabía, y su pregunta tiene hoy una triste actualidad:

"¿No los veis sobre el triste Caracas
luto, y llantos, y muerte esparcir?"

Argentina transita la misma huella de Venezuela, y no vamos a salirnos intentando lo mismo que intentaron los venezolanos.

Oscar Pérez, el incomprendido patriota y mártir venezolano, tenía razón al levantarse en armas: con agitar banderas no alcanza. 

La Patria volverá a ser a costo de sangre, o ya no será.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
www.plumaderecha.blogspot.com