domingo, 30 de julio de 2017

REPENSAR EL PATRIOTISMO

"Quiero que mis convicciones sigan siendo auténticas, 
que sean puestas a prueba por las razones del otro 
y por las dudas propias. Ayudémonos a pensar". 





Los pensamientos incómodos suelen presentarse en forma de preguntas que no queremos contestar. Se trata de cuestionamientos que, con precisión quirúrgica, apuntan al medio de nuestras creencias y convicciones contrastando la construcción ideal del deber ser con las posibilidades de la realidad.

Cuando un país. como es el caso de la Argentina actual, no logra el mínimo consenso sobre lo que está bien y lo que está mal, el debate sobre lo debido y lo indebido no sólo se agota en superficialidaes, sino que obliga a una cierta ruptura histórica para determinados conceptos que asociamos a lo virtuoso. Así, conductas que en el pasado fueron certezas patrióticas, extrapoladas al hoy quizá resultarían meramente ilusorias.

No me refiero a los meros cambios materiales propios de toda modernidad en relación al ayer, lo que en la evolución va puntualizando lo que se torna demodé, hablo de la degradación de sustancia moral en la identidad de un pueblo que aspiró a ser una Nación. En el extravío de esa identidad, que es la debilidad de lo que se suponía inalterable al paso del tiempo, cualquier definición conceptual del patriotismo conlleva un accionar cuyas consecuencias probables conforman un abanico que va de la apatía al baño de sangre.

Seguramente, la moderación al repensar el patriotismo buscará un punto de equilibrio desde lo racional. Pero hablamos de Argentina, país de historia pendular, de aspiraciones mayúsculas y logros mínimos, con una incapacidad notable para organizarse y donde las pasiones doblegan con facilidad a la razón. 

Entonces los pensamientos incómodos hacen eso que saben hacer, persistir. No será en esté breve artículo enunciativo, ni por mi pobre pluma, que obtengan sus respuestas. Sencillamente tomo nota de su fastidiosa presencia mientras me pregunto qué será exactamente ser patriota. ¿Tendrá sentido el patriotismo tal como lo conocimos de los que nos precedieron?, ¿Tenemos una Patria porque queremos ser una Nación o somos apenas un rejunte de gente arriba de un territorio?, ¿Tendremos lo necesario para proyectarnos institucionalmente en el tiempo o, una y otra vez, deambularemos sin brújula ni remos pretendiendo seguir el canto demagógico de las sirenas?

Porque fue incómodo escribirlo, sé que este artículo es tan incómodo de leer como los pensamientos incómodos que le dieron origen y también que no se puede compartir con cualquiera. Repensar el patriotismo requiere capacidad de pensar y sentimientos patrióticos, dos cosas que lejos de abundar, algunos días más que otros, parecen estar en franco peligro de extinción. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López.




lunes, 24 de julio de 2017

INSULTOS Y AMENAZAS, LA CONSTANTE DE JORGE RIZZO



El Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF) es una aberración jurídica y un mamarracho existencial. Sostengo esa opinión jurídica, política y filosófica; como así también que Jorge Rizzo, su actual presidente, es con total certeza el mejor representante que tal engendro podría tener.

Insultos y amenazas, la constante de Jorge Rizzo, presidente del CPACF.

La Ley 23.187, que dio creación al CPACF, es un compendio de hipocresías desde que declama tener entre sus finalidades "la protección de la libertad y dignidad de la profesión de abogado"; por eso a lo largo de su indeseable existencia no ha hecho más que coartar la libertad de los abogados y menoscabar su dignidad. Desde el vamos, la concepción corporativista de la ley lesiona la dignidad de la profesión: al dar por sentado que cualquier abogado para hacerse valer necesita el respaldo de un colegio profesional. En un esquema republicano, establecido a partir de una constitución de espíritu liberal, lo único que un abogado necesita para hacerse valer en cualquier circunstancia es su conocimiento y su convicción. Buscar otra cosa es contribuir a la eterna distorsión del sistema, y esa es la dignidad esencial de la profesión lesionada por la Ley 23.187.

Luego hay otra dignidad, que tiene que ver con la imagen a través de las formas, si se quiere la elegancia de la profesión, porque lo sustancial determina lo formal. Y ahí es donde la degradación de la abogacía toma carnadura en Jorge Rizzo. No estoy hablando aquí de aspectar en un sentido puramente estético, como podría darse al criticar la superficialidad física o el gusto meramente alejado de la belleza. Apunto a aquello que es la intencionada exaltación de lo desagradable, la úlcera que perfora la estética para con su podredumbre gangrenar la ética.

Jorge Rizzo, por elecciones en las que pese a ser obligatorias se niega a participar la mayoría de los abogados, preside el CPACF y dirige a la facción oficialista que da en llamarse "Gente de Derecho", hecha a su imagen y semejanza. Desde que se creó el CPACF el prestigio de la abogacía ha descendido a tal nivel que ese personaje, haciendo uso de expresiones que revelan su lógica barrabrava, puede insultar y amenazar a un colega desde un micrófono de radio sin que nadie se asombre.

Para entender el contexto, es preciso referir que en la asamblea ordinaria del 14 de Julio del 2017, el oficialismo del CPACF volvió a brindar su viejo espectáculo de títeres. Realmente conmovedor ver como los delegados del oficialismo, hombres y mujeres adultos, abogados, se colocan, a la vista de todos, en situación de títeres que sin hilos visibles responden a los dictados de Jorge Rizzo, quien los arenga y manipula a su antojo desde un costado del auditorio con gestos y ademanes.

Presidía la asamblea Eduardo Awad, abogado no vidente y oficialista del que sabíamos que no era mudo pero de arranque parecía haber quedado sordo, ya que desoía los pedidos de la oposición para dar tratamiento a cuestiones previas. En ese momento alguien le gritó "payaso", por lo que Awad sacó chapa de discapacitado voceando que un cobarde, al que desafiaba a identificarse, aprovechándose de su ceguera ¿? lo había insultado. Algún delegado, más de uno en realidad, se levantó atribuyéndose a viva voz la titularidad del calificativo, pero entonces Awad pareció volver a padecer la sordera del inicio y la sobreactuación no pasó a mayores.


A mi gusto, como ya se ha escrito en este blog, "payaso" es una expresión que no debe usarse como insulto ni sentirse como tal. Especialmente no debe ofenderse por ser llamado payaso nadie que intente hacerse el gracioso, cosa que luego intentó Awad cuando, ante una intervención de Dr. Ricardo Mihura Estrada de Bloque Constitucional que fue interrumpida por gritos y abucheos de la bancada oficialista, poniendo tonito de voz irónico dijo Awad: "Hay que escucharlo, dice cosas interesantes", lo que obtuvo las risas de su facción. Mihura Estrada, que es un caballero, no hizo ninguna parodia como la protagonizada por Awad, con su elegancia habitual siguió como si nada. 

Se votaron al fin los puntos del orden del día, con el resultado previsible. Como delegado de Bloque Constitucional me atribuyo, eso sí, el mérito de haber logrado junto con el Dr. Pablo Torres Barthé que ninguno lo fuera por unanimidad. 

Y ahí quedaba la anécdota. Nada memorable, pero al día siguiente Rizzo dijo por radio que quien llamó "payaso" a Awad fue el Dr. Pedro Pusineri, cosa que no me consta, vomitando luego una serie de insultos y amenazas. Palabras de tipo boomerang que dejan en claro las convicciones feudales, autoritarias y retrógradas de Rizzo.

En tanto presidente de la asamblea Awad recibió igual trato que cualquiera. Nadie, salvo él mismo, lo discriminó de ninguna manera por ser ciego. Resulta lamentable que Awad se estigmatizara como inválido cuando se le trataba en pie de igualdad, hizo un uso deplorable de su discapacidad intentando victimizarse ante una situación que no tenía ninguna relevancia ni trasfondo discriminatorio; consecuencia de sus dilaciones para atender cuestiones de previo pedidas por la oposición.

Doblemente deplorable, entonces, es la tardía explosión verbal de Rizzo, contribuyendo a encasillar la imagen de Awad como alguien que no puede defenderse por sí mismo, un pobrecito al que hay que dispensar un trato especial y no un abogado más. Allí aflora el concepto antes mencionado sobre la pérdida de la dignidad esencial: así como en el espíritu de la colegiación obligatoria ningún abogado es suficientemente apto para valerse por sí y necesita un ente corporativo que lo proteja, lo quiera o no, el presidente del CPACF asume un paternalismo absurdo que convalida prejuicios y estereotipos de inferioridad.

Tanto así que Rizzo, entre amenazas de "bajar dientes", proferidas desde la conveniente distancia de un micrófono, añadió esta bella y tierna frase de patroncito feudal: "A mí no me tocan ni la gente ni los empleados, otro infeliz le fue a tocar las manos a un empleado en un momento, al próximo que vuelva a tocar un empleado, le voy a bajar también todos los dientes, con los trabajadores no se jode, y con los discapacitados tampoco".

Para Rizzo, como para cualquier barrabrava, la violencia es la respuesta inmediata. Bueno, no tan inmediata  si se lanzan bravatas desde la seguridad de un estudio de radio y se dice que la próxima vez... en fin.

Lo que demuestra el mensaje de Rizzo es la negación de la dignidad humana. Un trabajador del CPACF, asume Rizzo, no está en condiciones de defenderse y un discapacitado tampoco, aunque sea abogado. Realmente nunca se me ocurriría insultar a un colega diciéndole que tal o cual incapacidad, que no le impidió ser abogado, lo hace merecedor de mi protección la quiera o no. Ese es un esquema paternalista de pensamiento mafioso, de ególatras o de cualquier otro sin aprecio por la institucionalidad que surge del Derecho, impropio de un abogado.

Por otra parte, acusa Jorge Rizzo al Dr. Pusineri de no tener mano izquierda, lo cual ciertamente constituye un lindo elogio pero inmerecido. No solamente el Dr. Pusineri tiene mano derecha y mano izquierda, sino que a los más "razonables" de Bloque Constitucional muchas veces nos parece medio zurdito. 

Finalmente, quiero llevar tranquilidad a los simpatizantes de Bloque Constitucional informando que ningún delegado ha sufrido la caída de sus dientes. Por ahora.


J. Santiago Tamagnone - Abogado (UBA)
Delegado de Bloque Constitucional en el CPACF


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López


martes, 18 de julio de 2017

EL PROBLEMA ECONÓMICO

Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.




La cuestión económica es particularmente interesante en la Argentina, un país en el cual se le da una importancia fundamental a la economía. Probablemente esto se deba a que la Argentina ha sido un país que se ha destacado en mucho aspectos (como por ejemplo en ciencia, medicina,  transporte público, entre otros), pero que ha sido severamente golpeado por sucesivas crisis económicas.

Es esto lo que lleva a una particularidad única en el mundo: todo se discute a través de lo económico. Los argumentos principales de todo proyecto político en nuestro país se esgrimen en base a los beneficios económicos que traería para la nación. Si bien hay muchos elementos que componen una línea política, partido, o candidato (ideológicos, políticos, sociales, etc.), el primordial en la Argentina es el económico.

Otra curiosidad que es casi exclusiva de nuestra sociedad es que el Ministro de Economía es el más importante del gabinete. Probablemente debiéndose a que justamente, los problemas urgentes de la Argentina son los económicos. Así como los que proponen dividir a la Provincia de Buenos Aires por tratarse de una súper provincia y sostener que el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires es un cargo intermedio entre Presidente y el resto de los gobernadores por su importancia, también es fácil advertir que luego del Jefe de Gabinete, el ministro más importante es sin dudas el de Economía.

La historia de la Economía argentina es sin dudas una muy triste. Tras décadas y décadas de proyectos e intentos de las más variadas políticas aplicadas, la Argentina parece no poder salir de la pobreza. Sale de un proceso hiperinflacionario pero entra en una recesión, y si sale de aquella, entonces entra en otro dilema económico. 

Como ejemplo tenemos la realidad misma. Los gobiernos de Duhalde y Kirchner (con la decisiva impronta de Lavagna) sacaron a la Argentina del abismo más profundo de su historia, y la introdujeron en un proceso económico expansivo que crecía a un ritmo sostenido y firme. Luego de algunos años la Argentina nuevamente se atascó y embutió en una estanflación que de haber continuado podría haber conducido a situaciones macroeconómicas y sociales graves.

Por otro lado, el gobierno actual está fallando en cuanto a las medidas que debería tomar para revitalizar la economía. En muchos casos, haciendo exactamente lo opuesto a lo recomendado por la mayoría de los economistas (de diversas tendencias).

El gobierno actual tiene varios “fuertes”: seguridad, política internacional, lucha contra el narcotráfico, e innovación son algunas de las áreas en las que se está destacando. El problema es que en un país como la Argentina, lo que suele decidir los procesos electorales es la política económica, como afirman de hecho varios analistas y economistas.

Más allá de que Cambiemos represente la civilización, la seriedad, y la verdad; y los demás (que ya conocemos muy bien) todo lo contrario; con una economía en rojo difícilmente podrás gobernar en un país como el nuestro, y más difícilmente aún ganarás las elecciones.

Cambiemos puede seguir encaprichado siguiendo religiosa y ciegamente a Sturzenegger, o comenzar a corregir los errores que los economistas más importantes del país están señalando para sacar efectivamente a la Argentina de la recesión, proteger la industria nacional, y consecuentemente ganar más gobernabilidad y elecciones.

miércoles, 12 de julio de 2017

EL VOTO DEL JOVEN SANTOS

Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.
Enviado especial a los Estados Unidos.



Se acerca un nuevo proceso electoral. Y lamentablemente, como siempre, los argentinos estamos condenados a ir a votar al mal menor. Al que nos parezca que menos daño le va a ser a la Patria. Nunca -o casi nunca- podemos ir a votar con entusiasmo, y es algo que me da mucha bronca.

En las próximas elecciones los habitantes de la República Argentina tendrán que elegir entre una banda de delincuentes o la política económica de Sturzenegger que luego de un año y medio sólo consiguió empobrecer más a la población.

Por supuesto que voy a votar a Cambiemos, porque voto a la civilización. Pero no estoy yendo a votar con muchas ganas.

Creo que estaría de más explicar porque no voy a votar al Kirchnerismo ni sus variantes. Sigo intentando entender cómo un grupo de desvalijadores, corruptos y mercenarios que desmantelaron el estado y asaltaron a la nación de una manera repugnante, en lugar de estar condenados y presos, y pidiéndole disculpas al pueblo argentino al que han robado y privado de su futuro, siguen en cambio no sólo libres y disfrutando de sus lujos, sino también pretendiendo volver a presentarse a elecciones: cara de piedra es lo que tienen estos políticos. Más aún me asombra por otro lado que haya gente que los vote.

Sin embargo, no estoy encantado con este gobierno. No me gusta su política económica, no me gustan muchos de sus funcionarios, no me gusta su progresismo y el marxismo cultural del que hace apología, no me gusta el atraso en las obras, y no me gusta Rodríguez Larreta.

Voto a este gobierno porque me gusta vivir en civilización. El aire que se respira es de mayor democracia, respeto, y tolerancia. Los operativos que continuamente realiza el ministerio de seguridad que siguen desmantelando bandas de celulares, salideras, drogas, etc.; el endurecimiento de los controles migratorios en las fronteras; y la limpieza llevada a cabo en la Afip y en la Aduana; son síntomas claros de un gobierno que pretende hacer las cosas de una manera más limpia y seria. Pero eso no quita que la gente esté pasando hambre. No me estoy quejando por la quita de subsidios, porque soy de los que creen que el estado no debe gastar dinero en subvencionar servicios públicos (salvo casos extremos como la electro-dependencia). Sino que me refiero a la macroeconomía globalista que se intenta instalar en la Argentina, y no funciona en ninguna parte del mundo. Jamás podremos por ejemplo competir con los productos chinos, y es por una razón muy simple: los chinos viven en condiciones de vida muy precarias que son las que permiten que los productos tengan los precios que tienen. La única manera de competir contra eso es precarizando las condiciones de vida y de trabajo de la población argentina, o lisa y llanamente destruyendo la industria nacional.

No me gusta tampoco la política monetaria llevada a cabo por el Presidente del BCRA, el señor Federico Sturzenegger quien en este momento es implícitamente el ministro de economía de la República. La misma está contribuyendo a la destrucción de la industria nacional con el dólar a un precio irreal, y profundiza la recesión en cuanto la prioridad en este momento es enfriar la economía para bajar la inflación, lo cual se está logrando pero… ¿A qué precio?

A propósito, esta semana leí en Clarín que las ventas en el mercado central cayeron 40%. El fenómeno obedece a que las capas más pobres eliminaron las frutas y verduras de su dieta, y las reemplazaron por alimentos más baratos, como polenta o fideos.

Este dato muestra las severas dificultades que tiene la economía para mostrar un crecimiento robusto y, en segundo lugar, muestra que, de no corregirse la política económica, en algunos años los más pobres agudizarán sus problemas nutricionales. Grave.

No me gusta el Pro en cuanto representa al progresismo de derecha (ubicado más precisamente en la centro-derecha del espectro político), y sirve en innumerables ocasiones al izquierdismo cultural.


No me gusta el atraso en obras de infraestructura pública como el triste y vergonzante estancamiento del subte de Buenos Aires.

Y por último, no me gusta que la prioridad del Pro como partido (o de Cambiemos como alianza) sea cuidarle la gobernación a Rodríguez Larreta, regalando la provincia. Lo importante es que la amenaza “Lousteau” (que en lo personal me parece más interesante que Larreta) no se adueñe de la ciudad, pero que Cristina esté primera según algunas encuestas no es tan preocupante. En lugar de utilizar a Carrió en Provincia (el comodín de Cambiemos), la prioridad se puso en quitar de en medio a Lousteau, quien a propósito, hubiese competido democráticamente en internas dentro de la lista de Cambiemos pero la estructura verticalista del Pro no lo permitió. Todo un feudo puritano en el que se eligen a dedo a los propios y se rechazan a aquellos que no coincidan con el “amarillo puro” de Durán Barba.

Nuevamente, votaré a Cambiemos porque no me queda otra, lamentablemente. Es lo “menos peor” que tenemos, y lo peor que le podría ocurrir a esta República es caer en manos de los delincuentes que desvalijaron, desmantelaron, y destruyeron el país. Pero que conste que sigo soñando con una opción auténticamente democrática, republicana, y patriota.

miércoles, 5 de julio de 2017

"JESUCRISTO" PARA IDIOTAS


Alfredo Serrano Mancilla,
el "Jesucristo" de Nicolás Maduro.

La defensa de los terrorismos y dictaduras de izquierda define la línea editorial de Página/12, el diario fundado con dineros mal habidos del ERP como apoyo al accionar subversivo del MTP. Partiendo del joven Jorge Lanata, esa impronta se continuó en el tiempo merced a los terroristas erpianos y montoneros de su staff. 

Cada tanto hay que leer el "Página/Bolche" para evaluar el grado de hipocresía y perversidad de los comunistas. Al hacerlo se encuentran sobradas pruebas del acierto de Julio Bárbaro cuando dijo que el "marxista ortodoxo, se expresa como demócrata cuando está en minoría y te manda derecho a Siberia cuando es dueño del poder". Y lo decía Bárbaro por Atilio Borón, un comunista viejo y rancio que escribe en Página/Bolche defendiendo cuanta tiranía mata libertades en el mundo; siempre y cuando -claro- sea en nombre de la izquierda.

Leo con especial sorna cuando los europeos opinan sobre Latinoamérica, porque observar la imbecilidad de los que ensalzan el exotismo latinoamericano algún día, emulando a Plinio, Carlos y Álvaro, puede llevarme a escribir el "Manual para detectar al perfecto idiota europeo". Quien, básicamente, al estilo de Regis Debray, repite lo mismo que el perfecto idiota latinoamericano pero sabiéndose un turista. Ese es un libro que debería escribir junto con Nicolás Márquez y Agustín Laje Arrigoni.

Y entonces tomo nota del artículo del español Alfredo Serrano Mancilla, director del CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica), quien vomita su opinión bajo el título "El terrorismo en Venezuela". 

Alfredo Serrano Mancilla y el sátrapa castrista Nicolás Maduro.

Para medir la autoridad que cabe conferirle como economista a Serrano Mancilla, basta decir que asesora a Nicolás Maduro, quien lo definió como "el Jesucristo de la economía". Imagínese pues que un José Luis Espert vendría a ser, para Maduro, algo así como el mismísimo Belcebú. A los tiranos les gusta escuchar que les dan la razón y por eso al títere con el que la dictadura castrista coloniza a Venezuela, el español le aconsejó fortalecer aún más el control estatal sobre la fabricación y el suministro de alimentos, la misma receta de siempre que parte de suponer que los controles no han sido lo suficientemente rígidos y no el problema en sí mismo. La izquierda propone la redistribución de la riqueza, lo que equivale a dejar de generarla, y ese es el camino más rápido a la administración de la miseria.

Siendo tan baja la autoridad de Serrano Mancilla para hablar de economía, hay que decir que cuando habla de terrorismo no levanta. Según este populista español, la oposición en Venezuela son hordas de fascistas que están asesinando chavistas y, con la anuencia de los dirigentes opositores, normalizan el terrorismo cotidiano, por lo que "de ninguna manera nadie está habilitado para salir a la calle para infundir terror en la ciudadanía. Hay miedo pero no es por culpa del gobierno. En 18 años de chavismo seguramente habrá habido traspiés, pero nunca jamás había existido una sensación de que te pueden apalear en cualquier esquina". 

Tal como los describió George Orwell, los comunistas anteponen el relato a la realidad. Lo hacen sin miedo al ridículo porque su perversidad no se limita a lograr la miseria material de los pueblos que someten, sino que va más allá y busca aniquilar el pensamiento, hacer ley la mentira y borrar toda memoria que no se ajuste al relato. 

Podría escribir largo sobre esto, pero convengamos que Orwell ya lo hizo y mejor de lo que yo podría hacerlo. Sí cabe destacar algo que  el autor de "1984" no llegó a vislumbrar: hoy las imágenes no son patrimonio administrado exclusivamente por un Gran Hermano, sino que hay cronistas ingobernables en todas las calles del mundo, incluidas las de Venezuela. No se necesita la genialidad de un Orwell para que los aprendices de Stalin queden en evidencia, basta mirar youtube y en las redes sociales lo que cualquier venezolano registra. 




Alfredo Serrano Mancilla, el "Jesucristo" de Maduro, es un europeo que encaja con sus mentiras en la categoría política del perfecto idiota latinoamericano. Otro comunista escribiendo en Página/Bolche. Otro enemigo de la democracia y la Libertad.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López






































martes, 4 de julio de 2017

4 DE JULIO


Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.
Enviado especial a los Estados Unidos.



REFLEXIONES SOBRE LA INDEPENDENCIA ESTADOUNIDENSE, LA ARGENTINA Y LAS PRÓXIMAS ELECCIONES.


Siendo hoy una fecha tan importante para el mundo como es la Independencia de Estados Unidos, y tan cercana al mismo tiempo a la fecha de la independencia argentina, creo que vale la pena hacer una reflexión comparativa entre ambos países; a los cuales amo profundamente, pero que lamentablemente –a pesar de encontrarse en el mismo continente- han tenido una historia de desencuentros y caminos distintos.



Por supuesto que mi amor por Estados Unidos no está motivado únicamente por mi admiración por su desarrollo y su acción civilizadora, sino también y esencialmente por lo que representa a nivel histórico y político. Estados Unidos fue el primer país en organizar su vida política en torno a una constitución y a las libertades individuales. Con un profundo respeto por la propiedad privada y la libertad de expresión, Estados Unidos decidió en una acción histórica y pionera, tomar las enseñanzas de John Locke y otros referentes del liberalismo y llevarlas a la práctica. “Crear” la primera república. Algo absolutamente innovador y progresista para la época. Era una “prueba piloto”, para comprobar si funcionaría la división de poderes y el sistema democrático.

Desde siempre y hasta la fecha ha sido una nación innovadora y progresista. Pionero en derechos de las mujeres y de minorías vulnerables; en medicina, ciencia y exploración espacial; en buscar y perseguir continuamente la paz mundial, solucionando numerosos conflictos bélicos internacionales; en combatir el socialismo, el terrorismo, y toda ideología contraria a la libertad; así como derrotando todo tipo de regímenes totalitarios que han aniquilado millares de seres humanos.

Pero no se conformó con ser un pionero en todo ello, sino que sigue siendo a la fecha el principal defensor mundial de las libertades personales y de los derechos humanos, condenando –y en algunos casos interviniendo militarmente- a incontables regímenes opresores. Él y sus aliados. Los admirables Canadá, Reino Unido, Israel, Australia, Nueva Zelanda, y todas las potencias de Europa; hermanos incondicionales de Estados Unidos y todos ellos países altamente desarrollados con los niveles más altos de democracia, progreso, y libertades individuales.

En mi opinión el mundo se divide exclusivamente en dos grandes grupos: Estados Unidos y sus aliados por un lado; y los anti-imperialistas por el otro.

En el primero ya sabemos cuáles se encuentran. El segundo históricamente estuvo representado por la URSS y sus satélites durante la guerra fría, y por aquellos regímenes que se enfrentaron con los EEUU: la Alemania Nazi, la Italia Fascista, el Japón imperialista de Hirohito. Actualmente se podría decir que sus principales miembros son Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Venezuela, entre otros que fluctúan.

Honras militares a San Martìn en Washington DC

El primer grupo representa la libertad, la democracia, el capitalismo, el respeto a la propiedad privada, y todos los valores dentro de los que estamos acostumbrados a vivir en el mundo occidental, y al cual perteneció históricamente la Argentina pre-peronista.

En el segundo grupo se encuentran regímenes autoritarios o totalitarios en los que no existen las libertades personales como la de expresión o de prensa, no hay respeto a la propiedad privada, son socialistas o tienen una intervención estatal absoluta que no da garantías mínimas al capital privado, son estados en los que no existe la república ni la democracia sino que una elite prevalece en el poder a lo largo de los años y décadas, e instalan un sistema opresor donde la población se acostumbra a vivir en el terror y en la prepotencia del estado.

No hace falta tener una licenciatura en Ciencia Política o en Relaciones Internacionales, sino que únicamente mantenerse informado es más que suficiente para darse cuenta en cuál “equipo” nos introdujo la –gracias a dios- expresidenta de la nación, Cristina Kirchner.

El enfriamiento de las relaciones con Estados Unidos, Europa, Israel, y el resto de los países del mundo libre; el acercamiento político, económico, e ideológico a Irán (memorándum de entendimiento entre otros), acercamientos clarísimos a China y Rusia, guiños a Cuba, y ni hace falta mencionar la hermandad y amistad más que íntima con Venezuela.

Mauricio Macri nos devolvió al eje de la libertad. Al grupo de Estados Unidos y sus aliados. Y si bien tengo diferencias enormes con el gobierno de Cambiemos, (como por ejemplo que esté al servicio del marxismo cultural en lugar de combatirlo), es muy probable que los vuelva a elegir en las próximas elecciones. Porque quiero ser parte del mundo occidental, democrático, libre, y cristiano. Porque repudio, rechazo, y me repugnan profundamente los regímenes autoritarios con los que quiere congeniar el Kirchnerismo.

Porque amo profundamente vivir en LIBERTAD.

domingo, 2 de julio de 2017

ACERCA DE LA VOCACIÓN POLICIAL


A contrario de la barbarie, la civilización no es un estado de confusión e inconsciencia. Por eso las sociedades civilizadas diferencian el bien del mal, porque tienen clara conciencia de cuáles son las razones que las hacen ser tales. Y esas razones no son elementos materiales sino convicciones espirituales, que luego se materializan al exteriorizarse transformando la realidad desde la conducta y los objetos. 

Darío "Onírico" Ávalos
Policía Federal - GEOF

Si la noción del bien no es protegida y diferenciada de la noción del mal, la barbarie reina por impulso natural. La Libertad, la más frágil de las conquistas humanas, se sostiene al alto precio de esa vigilancia constante. De allí la importancia de la vocación policial. 

Antes de las voladuras de la Embajada de Israel y la AMIA, el mal absoluto, el terrorismo, ya se había cobrado muchas vidas en la Argentina. Fueron 23 las personas que murieron por el estallido, el 2 de Julio de 1976, de una bomba en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal. El ataque fue realizado por la organización terrorista Montoneros, banda criminal de traidores a la Patria al servicio de la dictadura castrista, cuyo fin era imponer una tiranía eterna a los argentinos; como la que todavía  hoy oprime al pueblo cubano y somete a Venezuela. 

En recordación de ese atentado se conmemora cada 2 de Julio a los policías caídos en el cumplimiento del deber.  


El nuestro es un país que por evidenciar grave daño institucional, degradación cultural y merma intelectual, sigue más cercano a la confusión de la barbarie que al esclarecimiento de la civilización. El kirchnerismo agudizó adrede esos males y montando un enorme aparato de propaganda y control social, como requisito de su proyecto totalitario, impulsó un proceso de desmemoria colectiva de tipo orwelliano. Fue tan efectivo ese proceso, que la encuesta sobre cultura constitucional elaborada para LA NACION por Poliarquía Consultores e IDEA Internacional (Institute for Democracy and Electoral Assistance), indicaba en 2015 que en Argentina el 73% estaba en desacuerdo o muy en desacuerdo con la idea de que en la sociedad "existe consenso sobre lo que está bien y lo que está mal". Sin ese consenso básico no es posible una sociedad civilizada. 

Lo curioso y significativo es que la vocación policial se funda e inspira en la noción del bien. No deja de ser notable que en una sociedad como la nuestra, extraviada de su destino, olvidada de su historia, enamorada de las mentiras, pero aún así con espasmódicas reacciones en favor de lo correcto, haya quienes lleven con honor y dignidad el uniforme policial dispuestos hasta a dar su vida por los demás. 

Es demasiado larga la lista de los policías caídos en cumplimiento del deber, esa sangre por sí sola demuestra que la vocación policial no es tan sólo un trabajo, algo que uno hace para vivir. Ser policía es algo que surge del altruismo de servir a los demás y por lo que, eventualmente, se muere. 

Se  necesita una fe mayor a la del común de las personas de bien, para vestir uniforme policial con la decisión de ofrecer la vida por preservar esa misma noción del bien. 

En lo personal he tenido el honor de trabajar con muchos policías, federales, de la Ciudad y de distintas provincias; también llevo siempre presente a Darío Ávalos, "Onírico", con su vocación irrefrenable por ser Policía Federal y miembro del GEOF. Porque conozco el esfuerzo, la abnegación y la entereza que requiere serlo, valoro como ciudadano la vocación policial y no me es indiferente la sangre sobre el azul. 

Seremos una sociedad civilizada cuando, entre otras cosas, sepamos valorar a nuestros policías.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López


sábado, 1 de julio de 2017

"ADMIRAL WILLIAM BROWN", Derek Warfield en el Fahy Club!



Anoche, en el Fahy Club de Belgrano, la colectividad irlandesa ofreció un evento soñado, al menos soñado por mí que lo fantaseo desde hace muchos San Patricio: la presentación en Buenos Aires de Derek Warfield, vocalista de "The Wolfe Tones"; la banda conocida y apreciada entre los malvineros por su canción "Admiral William Brown", letra en inglés con estribillo en castellano "las Islas Malvinas Argentinas".

Y, claro, más allá de "A Nation once again", el momento especial fue la canción en homenaje al Almirante Guillermo Brown y la causa de Malvinas, escoltado en el escenario por Veteranos de la Guerra. Ni que decir de verlo abrazar a Marcelo Llambías.

Muy buen evento destinado a recaudar fondos para mejorar las instalaciones del Fahy Club, una buena causa por dónde se la mire, que estuvo acompañada de empanadas, cerveza artesanal y su única falla fue un guiso que, literalmente, tuvo gusto a nada. Y cuando digo nada, digo "nada", la nada misma...

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López