martes, 2 de diciembre de 2025

MUCHO MINISTRO IDÓNEO PERO SERGIO NEIFFERT Y DIEGO KRAVETZ SIGUEN EN LA SIDE

Manuel Adorni y Sergio Neiffert

El Jefe de Gabinete de Ministros Manuel Adorni ensayó una suerte de elogio de las designaciones de funcionarios por parte del Presidente Javier Milei. Haciendo obvia mención a la idoneidad como parámetro dijo en conferencia de prensa que: "a diferencia de otras épocas, en el Gobierno el ministro de Economía es economista, el ministro de Salud es médico, el ministro de Defensa es militar y la ministra de Seguridad no es antropóloga, es especialista en el combate del crimen".

Más allá del contraste de pergaminos con la ineptitud cantada de muchos que en distintas áreas fueron funcionarios durante el régimen kirchnerista, ejemplificado en la alusión directa al paso de Sabina Frederic por el Ministerio de Seguridad, con sarcástica ironía en el Sistema Nacional de Inteligencia circula lo central de esa misma frase con un agregado por demás ácido: 

"A diferencia de otras épocas, en el Gobierno de Milei el ministro de Economía es economista, el ministro de Salud es médico, el ministro de Defensa es militar, la ministro de Seguridad es especialista en el combate del crimen, y el Jefe de la SIDE es Sergio Neiffert, porque hay un cupo de discapacidad que cumplir, y además ¿de qué serviría ahí alguien con formación en Inteligencia?".

Agente en actividad, con un sentido del humor bastante parecido al mío, ahondando en la idea del cupo por discapacidad contemplando como tal la falta de idoneidad, dice, mencionando a Neiffert, Diego Kravetz y otros funcionarios de la SIDE que más que cupo es un cupón.

En cualquier caso, bromas al margen, en las últimas horas los ya reiterados rumores sobre la salida de Neiffert han cobrado fuerza a partir de la definición de Adorni sobre la idoneidad en los funcionarios de gobierno. Hay quienes creen que sería inminente el despido del que fue ladero de Cariglino en la Municipalidad de Malvinas Argentinas. Uno más de los tantos que aceptan cargos para los que no están capacitados.

Parece claro, más allá de los rumores, que el tiempo de Neiffert en la SIDE si alguna vez empezó ya terminó.

No son tan confiables, en cambio, los trascendidos sobre quién y con quienes tomaría el control de la SIDE. 

Al respecto sólo diré que Argentina no puede darse el lujo de sostener cupo alguno de faltos de idoneidad.

(Horas después de la publicación de esta entrada se oficializó la salida de Neiffert, lo reemplaza Cristian Auguadra. Quien lea con atención el comunicado oficial, apreciará mucha sarasa en el relato para el enunciado de un objetivo fantasioso en las actuales circunstancias).




 
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


A FAVOR DE LAS VACUNAS, EN CONTRA DE LOS DELIRIOS.

Que las vacunas han contribuido fuertemente a la mejora de la calidad de vida, es algo que no acepta discusión. Por caso, la vacuna contra la poliomielitis (una enfermedad terrible) ha permitido que varias generaciones vivan a salvo de padecerla y lo mismo puede decirse en relación a otras enfermedades. 

Soy por lo tanto un convencido de la necesidad para la salud pública de sostener un calendario obligatorio de vacunación. Mis padres lo cumplieron conmigo y yo con mis hijos; por la misma razón: el amor conlleva la responsabilidad de proteger lo que es amado.


Me resulta una estupidez incomprensible la postura de los militantes "antivacunas" que, aduciendo delirios de conspiración, niegan el efecto positivo que las vacunas han tenido sobre la salud de la humanidad. 

Dicho esto, y parafraseando a lo que cantaba Baglietto, digo: "Ojo que hablo de vacunas y no de gruesos experimentos". 

Cabe hacer esa distinción porque, sin caer en ninguna fantasía de conspiración, es verificable que durante la pandemia de Covid distintas ambiciones de poder, como la que en Argentina representó el kirchnerismo dando lugar a la última dictadura conocida como "InfeKtadura", se sirvieron de la propagación de la enfermedad para disciplinar sociedades queriendo que aceptaran la desmedida restricción de libertades individuales con las justificaciones de un supuesto "bien común indiscutible", que finalmente es la mentira de todo proyecto totalitario. 

Y lo peor de todo fue que se instrumentara subvirtiendo la escala de valores que determinan el Himno y la Constitución Nacional, en los que con toda claridad no es la vida un valor absoluto que esté sobre la Libertad. La disyuntiva del "O juremos con gloria morir", como la obligación constitucional de armarse en defensa de la Patria, son más que claras demostraciones de valores por encima de la vida.

Me siento profundamente orgulloso de ser argentino por esa escala de valores que encabeza la Libertad, determinada primeramente por la Asamblea del Año XIII y ratificada luego por la Convención Constituyente de 1853.  

Durante la pandemia no acepté se me inyectara ninguna de esas sustancias experimentales que se pretendieron hacer pasar por vacunas. Obré por razones políticas, en el convencimiento que había que resistir a cualquier precio la campaña del miedo y falsa épica de salvación que encabezaba Alberto de la Fernández.

"Libres o tiranizados"

Me horrorizó la mansedumbre con que mis compatriotas entregaban al régimen sus libertades y se dejaban disciplinar. Por ello además de no inyectarme eso a lo que adoctrinaban había que poner el brazo, tampoco tramité autorización alguna para transitar por la calle. Recuerdo con rencor, y al escribir me percato que es mucho más rencor del que creía, que pretendieron transformar la General Paz en otro Muro de Berlín, con cierre de puentes incluidos. He llegado a "manifestar" en completa soledad mi repudio al régimen K y a esa vocación de corderos que lo permitía.

Por supuesto comprendo a quienes se vieron obligados por el contexto y sus distintas circunstancias a inyectarse o tramitar permisos, hacia ellos no tengo ningún reproche. Mi rencor no se dirige contra el común de las personas, en tanto eran a todas luces acorraladas por la infeKtadura.

Todavía me brota un profundo desprecio cuando escucho algunos comunicadores, políticos y referentes sociales varios, que teniendo posibilidad en su momento de haber aportado claridad se plegaron a la campaña del miedo. Y más los desprecio, por hipócritas y cobardes, cuando después de haber sido funcionales al kirchnerismo (llegando a proponer inoculaciones forzadas de sustancias experimentales) hablan de los abusos de poder durante la pandemia. Tardaron demasiado en darse cuenta...

Por ese antecedente (no inyectarme sustancias experimentales durante la pandemia) he debido aclarar muchas veces que no soy ni remotamente "antivacunas". Para que quede todavía más claro, tanto no soy antivacunas, que si al comienzo de la pandemia hubiera tenido oportunidad de ser voluntario para experimentar posibles vacunas de buena gana me hubiera ofrecido. 

Lo que no acepto es que se llame vacuna a ninguna sustancia que no haya cumplido todos los protocolos y certificaciones que exige la calificación de "vacuna". Ese tipo de sustancias en ninguna circunstancia pueden hacerse obligatorias. 

Por todo esto considero inadmisible cualquier pretensión de eliminar el calendario obligatorio de vacunas. Los delirantes que pretenden tal cosa atentan contra la salud de los que van naciendo y yo, más allá de mi tiempo de vida, quiero una Argentina sana con argentinos sanos; para que puedan ser y prevalecer.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Estado Libre Asociado de Vicente López.