martes, 2 de diciembre de 2025

A FAVOR DE LAS VACUNAS, EN CONTRA DE LOS DELIRIOS.

Que las vacunas han contribuido fuertemente a la mejora de la calidad de vida, es algo que no acepta discusión. Por caso, la vacuna contra la poliomielitis (una enfermedad terrible) ha permitido que varias generaciones vivan a salvo de padecerla y lo mismo puede decirse en relación a otras enfermedades. 

Soy por lo tanto un convencido de la necesidad para la salud pública de sostener un calendario obligatorio de vacunación. Mis padres lo cumplieron conmigo y yo con mis hijos; por la misma razón: el amor conlleva la responsabilidad de proteger lo que es amado.


Me resulta una estupidez incomprensible la postura de los militantes "antivacunas" que, aduciendo delirios de conspiración, niegan el efecto positivo que las vacunas han tenido sobre la salud de la humanidad. 

Dicho esto, y parafraseando a lo que cantaba Baglietto, digo: "Ojo que hablo de vacunas y no de gruesos experimentos". 

Cabe hacer esa distinción porque, sin caer en ninguna fantasía de conspiración, es verificable que durante la pandemia de Covid distintas ambiciones de poder, como la que en Argentina representó el kirchnerismo dando lugar a la última dictadura conocida como "InfeKtadura", se sirvieron de la propagación de la enfermedad para disciplinar sociedades queriendo que aceptaran la desmedida restricción de libertades individuales con las justificaciones de un supuesto "bien común indiscutible", que finalmente es la mentira de todo proyecto totalitario. 

Y lo peor de todo fue que se instrumentara subvirtiendo la escala de valores que determinan el Himno y la Constitución Nacional, en los que con toda claridad no es la vida un valor absoluto que esté sobre la Libertad. La disyuntiva del "O juremos con gloria morir", como la obligación constitucional de armarse en defensa de la Patria, son más que claras demostraciones de valores por encima de la vida.

Me siento profundamente orgulloso de ser argentino por esa escala de valores que encabeza la Libertad, determinada primeramente por la Asamblea del Año XIII y ratificada luego por la Convención Constituyente de 1853.  

Durante la pandemia no acepté se me inyectara ninguna de esas sustancias experimentales que se pretendieron hacer pasar por vacunas. Obré por razones políticas, en el convencimiento que había que resistir a cualquier precio la campaña del miedo y falsa épica de salvación que encabezaba Alberto de la Fernández.

"Libres o tiranizados"

Me horrorizó la mansedumbre con que mis compatriotas entregaban al régimen sus libertades y se dejaban disciplinar. Por ello además de no inyectarme eso a lo que adoctrinaban había que poner el brazo, tampoco tramité autorización alguna para transitar por la calle. Recuerdo con rencor, y al escribir me percato que es mucho más rencor del que creía, que pretendieron transformar la General Paz en otro Muro de Berlín, con cierre de puentes incluidos. He llegado a "manifestar" en completa soledad mi repudio al régimen K y a esa vocación de corderos que lo permitía.

Por supuesto comprendo a quienes se vieron obligados por el contexto y sus distintas circunstancias a inyectarse o tramitar permisos, hacia ellos no tengo ningún reproche. Mi rencor no se dirige contra el común de las personas, en tanto eran a todas luces acorraladas por la infeKtadura.

Todavía me brota un profundo desprecio cuando escucho algunos comunicadores, políticos y referentes sociales varios, que teniendo posibilidad en su momento de haber aportado claridad se plegaron a la campaña del miedo. Y más los desprecio, por hipócritas y cobardes, cuando después de haber sido funcionales al kirchnerismo (llegando a proponer inoculaciones forzadas de sustancias experimentales) hablan de los abusos de poder durante la pandemia. Tardaron demasiado en darse cuenta...

Por ese antecedente (no inyectarme sustancias experimentales durante la pandemia) he debido aclarar muchas veces que no soy ni remotamente "antivacunas". Para que quede todavía más claro, tanto no soy antivacunas, que si al comienzo de la pandemia hubiera tenido oportunidad de ser voluntario para experimentar posibles vacunas de buena gana me hubiera ofrecido. 

Lo que no acepto es que se llame vacuna a ninguna sustancia que no haya cumplido todos los protocolos y certificaciones que exige la calificación de "vacuna". Ese tipo de sustancias en ninguna circunstancia pueden hacerse obligatorias. 

Por todo esto considero inadmisible cualquier pretensión de eliminar el calendario obligatorio de vacunas. Los delirantes que pretenden tal cosa atentan contra la salud de los que van naciendo y yo, más allá de mi tiempo de vida, quiero una Argentina sana con argentinos sanos; para que puedan ser y prevalecer.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Estado Libre Asociado de Vicente López.










4 comentarios:

  1. Dos cuestiones, ¿ leyó el Informe de la Dra Lorena Diblasi sobre la presencia de 55 tóxicos en todos los inóculos experimentales durantel desgobierno de Alberto fernandez?; la segunda cuestión, ¿sabe que se han detectado estructuras a nanoescala de nanorectenas ( al modo de nanoantenas emisoras y receptoras de estímulos químicos y frecuencias en varios inóculos de la sopa china?..¿ que garantiza que otras vacunas no tengan tales estructuras y componentes a nanoescala?.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Saúl, hay una película muy de mi agrado que se llama "Muertos de risa", una comedia española con Santiago Segura y El Gran Wyoming. En ella hay una escena en la que uno dice al otro algo así como "no vas a andar por la vida con el culo fruncido por miedo a que alguien te pegue una patada". Como digo en la nota no considero vacuna ninguna sustancias como las aplicadas durante la InfeKtadura. La única garantía es siempre cumplir los protocolos de investigación como los controles de producción y hay organismos que se encargan de ello. No tengo ninguna de las especialidades que podrían avalar una opinión mía sobre el contenido de las vacunas, y tengo por costumbre no opinar sobre lo que desconozco. Pero sí conozco el concepto jurídico de "vacuna", por eso no llamo de esa manera a sustancias experimentales.

      Eliminar
    2. Ariel "Mi cuerpo mi decisión" ¿no es ese el argumento de las aborteras? Pues bien, entonces hagamoslo extensivo a las inoculaciones sin sentido. Que cada quien haga lo que más le convenga y siente. Respecto a la Polio, las Vacunas salieron cuatro (4) años más tarde de que se hubiese eliminada la patología. El mismo Dr. Salk dijo que no se usara más. Buscar los fundamentos. No es posible que un niño al año de nacido tiene en su cuerpo más de 35 "vacunas" y después no sabemos por qué un niño tiene cáncer cerebral por nombrar un padecimiento.

      Eliminar
    3. El "argumento" de las aborteras no es razonable ni es mi argumento. En toda sociedad hay obligaciones que van por encima de lo individual. Ello es notorio y nada controversial en materia de Defensa, donde todo ciudadano tiene la obligación de armarse en defensa de la Patria. En otras materias también hay obligaciones de ese tipo, que se basan en el mismo concepto y la salud pública no es una excepción. No es cierta su afirmación respecto a que las vacunas Salk y Sabín salieron cuatro años más tarde de eliminada la patología. Argentina, por caso, tuvo un brote terrible en 1956, y la enfermedad fue erradicada por el uso de las vacunas. Y en cuanto a Salk, lejos de decir que no se usara más no patentó su vacuna para facilitar su difusión. Las vacunas han mejorado la calidad de vida y abjurar de ellas sería volver a la edad media con su oscuridad y pestes.

      Eliminar

Todo comentario es bienvenido siempre que exprese ideas en forma educada.