El Presidente de la Nación y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Javier Milei, en pleno uso de las atribuciones que al respecto le confiere la Constitución Nacional, ha dispuesto que su próximo ministro de Defensa sea un militar.
Asumirá pues esa cartera el Teniente General Carlos Presti, hoy Jefe del Estado Mayor General del Ejército, quien cargará sobre sus espaldas con los problemas que no supo resolver Luis Petri y que son los que afectan en la vida diaria al órgano más sensible del ser humano lleve o no uniforme: el bolsillo. Haberes y obra social son un déficit agravado en los dos años del ministro afecto a posar como muñeco de súper acción.
En descargo de Petri diré que no es una cuestión fácil de resolver, porque el daño viene de mucho tiempo atrás. Esa como tantas otras cuestiones van a poner a prueba la gestión de Carlos Presti siendo irrelevante en tal sentido su condición de militar, pues sí o sí dependerá su margen de acción de lo que se resuelva en otros despachos de un gobierno que asumió vociferando una realidad incómoda: "No hay plata".
De la condición militar de Presti cabe decir que no es uno de los generales a los que en este mismo blog y en redes sociales califiqué de indignos por no pedir la baja cuando el entonces ministro de Defensa Agustín Rossi, un verdadero inepto para el cargo, ordenó al Ejército Argentino retirar un tuit de la cuenta oficial que el 5 de Septiembre del 2020 honraba al Subteniente Rodolfo Berdina y al Soldado Ismael Maldonado, quienes ofrendaron su vida a la Patria en el cumplimiento del deber militar enfrentando a terroristas del ERP en el Combate de Potrero Negro, durante el Operativo Independencia en la Provincia de Tucumán. Agravio moral que ningún militar en actividad con rango de general debió ignorar.
Presti era coronel en ese entonces, lo que significa que por el paso del tiempo se efectivizó el "que se vayan todos" que como ciudadano 100% civil esperaba yo para esos generales que se dejaron humillar faltando a la memoria de camaradas caídos en combate.
Cuando Carlos Presti -ya general-, fue elegido por el Presidente Milei Jefe del Estado Mayor del Ejército, la agrupación de hijos de terroristas montoneros y erpianos salió a señalarlo en redes sociales por ser hijo del Coronel Roque Carlos Presti a quien tocó combatir en la Guerra contra la Subversión.
Francamente es una muestra clara del absurdo en el que se sumergió la Nación Argentina que a los hijos de los terroristas castristas, que quisieron imponer a la Argentina una dictadura comunista con pretensiones de eternidad, les de la cara para señalar a un militar al servicio de la Nación Argentina por ser hijo de otro militar al servicio de la Nación Argentina.
En esa misma línea del absurdo, tras anunciarse que Carlos Presti será ministro de Defensa, esos hijos de terroristas que descaradamente reivindican la "lucha" de sus padres, reclaman que Presti repudie a su propio padre.
Cabe observar que algo está cambiando para mejor en la sociedad argentina. Aunque tardíamente, el hartazgo por las mentiras del relato kirchnerista sobre la Guerra Sucia le está poniendo fín al escarnio militar del plan de indefensión iniciado por el Presidente Raúl Alfonsín a instancias de Dante Caputo.
Compréndase que la génesis del largo proceso de la indefensión argentina asomó en la entrevista que Pablo Rossi le hizo a Dante Caputo por radio Mitre, el viernes 24 de Noviembre de 2017. El ex canciller, cargado de rencores que se llevó a la muerte, reconoció que, so pretexto de consolidar el poder civil, el gobierno del Presidente Raúl Alfonsín deliberadamente procuró disminuir la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas. A Caputo y demás cráneos radicales se les pasó por alto que el país había perdido una guerra, ni más ni menos que una guerra, y no se detuvieron a analizar el impacto de semejante frustración en los jóvenes militares; de haberlo hecho se hubieran percatado que el golpismo militar estaba terminado sin necesidad de dejar al país indefenso. Y aquello que comenzaron los radicales tuvo continuidad con el peronismo en su fase menemista, la Alianza FREPASO-UCR, el peronismo en su fase volatil y duhaldista, para llegar al paroxismo durante el comunismo kirchnerista sin mayores cambios durante el interregno macrista.
El resultado es que somos claramente un país indefenso, al punto que el Presidente chileno Ricardo Lagos dijo haber evaluado la opción militar frente a la Argentina por un tema del gas en los primeros años del régimen kirchnerista. Es decir que mientras el imbécil de Néstor Kirchner se dedicaba a la humillación de nuestras FFAA, consiguiendo un generalito patético que bajaba cuadritos como el último de los ordenanzas y escupiendo sobre la subordinación constitucional de los militares aquella bravata sin sustento de "no les tengo miedo", los trasandinos a los que nunca se les pasó por la cabeza emular la estupidez argentina con sus militares se preguntaban si era el momento de correr la línea de frontera hasta la General Paz.
En la historia profunda de la Argentina, la que se escribió antes de 1983, el mejor Ministro de Guerra fue el Coronel Pablo Riccheri, un militar en actividad, tan eficiente desde su función de escritorio que sin necesidad de pelear le hizo ganar una guerra que parecía inevitable a la Nación Argentina. Más aún, luego de su paso por la gestión política continúo su carrera militar.
Ese sólo ejemplo basta para reírse a carcajadas de toda esa falsa indignación de zurdos y progres porque un militar vaya a ser ministro de Defensa. Pero no menos cómicos son los argumentos que usan para pretender justificar su pretensión de hacer ver a los demás un escándalo donde no lo hay.
En tal sentido se ha escuchado decir que un militar no debe ser ministro porque estaría en duda si su lealtad es para con el Presidente o para con sus camaradas. Esa disyuntiva sólo existe en la febriles cabecitas de idiotas o ignorantes, porque si enseñaba Sarmiento que las locuciones del idioma español no son en vano pues no es en vano el título de "Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas" que ostenta el Presidente de la Nación, como tampoco es en vano el rol de fusibles que cumplen todos sus ministros.
Muy gracioso también es que se hable de retroceso democrático. Retroceso democrático fue no entender desde el 10 Diciembre de 1983 el rol de las FFAA determinado por la Constitución Nacional y dejar el Ministerio de Defensa a cargo de ex terroristas y otros mamarrachos varios empapados de prejuicios funcionales al relato que falsea la historia y demoniza a los defensores de la Nación.
Deberían los radicales reconocer que lejos de ser Alfonsín el "padre de la democracia" es el padre de la indefensión. Así como los zurdos que se mienten peronistas deberían recordar que ese al que usan como disfraz de su socialismo era un General del Ejército Argentino que como militar en actividad fue ministro de Guerra de un gobierno de facto.
Imaginen si yo, que he votado a dos militares retirados para Presidente de la Nación (Álvaro Alsogaray y Juan José Gómez Centurión), afirmara que un militar, por su sola condición de tal, no puede ocupar cargos electivos o ser funcionario político. Sería algo realmente grotesco. Sin embargo los comunistas que se mienten peronistas tienen la cara de amianto y celebran sus grotescas incoherencias al tomar por estúpidos a los demás.
Porque dejemos algo en claro: quedan algunos viejos peronistas, pero el peronismo ha muerto; caducó por la infiltración castrista al Movimiento Peronista de la cual el kirchnerismo fue su fase superior y final.
CONCLUSIÓN:
A priori, barriendo toda la hojarasca distractiva agitada por madres e hijos de terroristas, zurdos, progres, wokes, delincuentes de la asociación ilícita y todo ese colectivo de notoria vocación antiargentina, no hay ningún elemento para apostar sobre seguro respecto a si el General Carlos Presti será o no un buen ministro de Defensa. Es tan incógnita como lo sería un civil y cualquier afirmación en contrario no pasa de ser una expresión de deseo.
Ocurre que para el buen desempeño en la función es irrelevante la condición de civil o militar, ya que tanto un civil como un militar con distintas vivencias pueden tener un gran conocimiento del área. El problema es que ese conocimiento no garantiza total idoneidad porque no es un cargo meramente técnico sino un cargo político. Y siendo un cargo político es el contexto y la dinámica de la política la que permite o impide, facilita u obstaculiza, llevar a cabo una gestión ministerial exitosa exigiendo "cintura" o "muñeca".
En cualquier caso, librarse de un prejuicio implantado de mala fe es bueno para la democracia, la hace más sincera, más racional. Y lo celebro.
Si es por expresar deseos, deseando el bien de la Patria es que deseo al Presidente Milei una Presidencia exitosa al punto que su reelección logre el consenso de lo conveniente, por ende también deseo que Carlos Presti como ministro de Defensa tenga un buen desempeño mejorando lo mucho que es necesario mejorar. No la tiene fácil.
Veremos. Todo está en veremos.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE VICENTE LÓPEZ

