martes, 23 de diciembre de 2025

ACERCA DE LA REPÚBLICA Y LA HONORABILIDAD DE LOS JUECES ¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN SANTIAGO DEL ESTERO?




Uniendo cosas en apariencia inconexas, me opongo a toda reforma del Código Penal que pretenda hacer imprescriptible a delito alguno. La prescripción tiene una función que hace a la seguridad jurídica y también a mantener enfocada la actividad del Poder Judicial en el presente: conectada con lo que pasa en las calles y no con los frascos de formol de algún museo del crimen. La chantada político/legislativa y la chantada judicial son dos caras de la misma falsa moneda. 

Tener delitos imprescriptibles suena muy justiciero, pero sin importar quien lo proponga, es una venta de humo cuyo único resultado va a ser una mayor ineficiencia del Poder Judicial.  Hay plazos razonables en los que el sistema judicial debe resolver los asuntos que se le plantean, y cuando no puede resolverlos, lejos de esconder el fracaso en un archivo que no se cierra, hay que aceptar el fracaso y tratar de aprender de él haciendo lo necesario para que no sea lo usual. No conviene omitir que el Poder Judicial deja bastante que desear, por no decir todo que desear y no lo digo porque hasta un reloj roto y paralizado acierta la hora dos veces por día, así que cada tanto hay algún fallo razonable (especialmente si no hay política de por medio). Es un hecho que a nuestros "jueces" les place más jugar al justiciero del pasado que abocarse a resolver cuestiones del presente. 

Que, por ejemplo, al juez federal Sebastián Casanello se lo apode "tortuga" es meramente descriptivo de un Poder Judicial tiempista que presta más atención al viento político que a la letra de la ley.

La prescripción tiene la finalidad de poner límite a la conflictividad, impidiendo que se extienda por décadas cuando ya el curso mismo de la vida hace dudoso que lo que debió resolverse en un plazo razonable pueda ser justo al "resolverse" tardíamente. 

Esto también ocurre en el Derecho Civil y en algunos casos se relaciona con el Derecho Penal. Por caso, los delitos vinculados a la conflictividad por la propiedad de la tierra pueden sin duda considerarse graves y no siempre ocurren de modo pacífico. En torno a ellos se producen homicidios, asociaciones ilícitas, tráfico de influencias y otros delitos que acompañan a las usurpaciones. 

Sin embargo, como modo de poner límite a la conflictividad por la propiedad de la tierra existe en nuestro Derecho la usucapión, adquisición de la propiedad por posesión a través del tiempo. Imaginemos por un momento que se eliminaran los plazos de prescripción para la persecución penal de los delitos de usurpación, ello pondría en contradicción al instituto de la usucapión, y si este fuera sacado de nuestro Derecho el incremento en la conflictividad por la propiedad de inmuebles sería exponencial, haciendo desaparecer a la seguridad jurídica porque prácticamente se podría discutir indefinidamente una enorme cantidad de títulos de propiedad.

En estas horas diversos medios periodísticos se hacen eco de un caso judicial tramitado en Santiago del Estero, que tiene la particularidad de involucrar al presidente de la Corte Suprema provincial Federico López Alzogaray. 

En 1977 un señor llamado Manuel Asencio Ardiles inscribió como de su propiedad un campo de 30 hectáreas bajo su posesión. El campo fue luego heredado por su hijo, de igual nombre. Esa posesión familiar no fue objetada hasta el año 2018, es decir que en cualquier caso, buena o mala fe, habiendo transcurrido 40 años estaban cumplidos los plazos de usucapión.

Por la lógica de los plazos legales podría suponerse que una demanda iniciada en 2018 reclamando una propiedad que otro posee desde 1977 sería desestimada de plano. Pero esto no fue así y el demandante, que no es otro que el actual presidente de la Corte Suprema de Santiago del Estero Federico López Alzogaray, obtuvo una sentencia de un juez de primera instancia en virtud de la cual se desalojó a la familia Ardiles en Mayo del 2022. 

El caso recobra notoriedad por la difusión de un documental presentado por el Instituto Interamericano por la Democracia (IID), ONG con sede en Miami, mediante la visita al país de dos de sus miembros:  Armando Valladares Pérez y Marcel Feroud. 

Cabe observar que Armando Valladares Pérez, es un cubano que pasó 22 años en prisión (desde 1960 hasta 1982) por oponerse a la dictadura de Fidel Castro,  apoyó a los Contras de Nicaragua y fue condecorado por el Presidente Ronald Reagan. Feroud, por su parte, es un abogado que ha obrado en Ecuador por la libertad de presos políticos bajo el régimen de Rafael Correa. Viene bien tenerlo presente porque desde hace muchos años, y con total impunidad durante el régimen kirchnerista, a través de la "Propuesta Tatú", programa dirigido desde la Embajada de Cuba en Buenos Aires, los activistas comunistas, al amparo de la asistencia médica solidaria, fogonean conflictos sociales en Santiago del Estero y otros puntos del país. A ello no es ajeno el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) de clara orientación izquierdista, vinculada por ejemplo a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) referenciada con Juan Grabois. El MOCASE atraviesa en el presente algunas fricciones internas en cuanto a la metodología, mismas que se hicieron notorias en torno al acuerdo alcanzado en la disputa con Norberto Milei, padre del Presidente Javier Milei, quien cedió 3.300 hectáreas que en los papeles estaban a nombre de su empresa, La Ponderosa, pero que en los hechos la posesión era discutible. Y como fue señalado la posesión sostenida a través del tiempo es un medio legal de adquirir título de propiedad.

Apunto estas precisiones sobre la postura ideológica de los mencionados porque, justamente, el punto aquí no es la ideología. El punto es el posible abuso de poder, desde que un juez de corte provincial litiga en tribunales sometidos a su jurisdicción y obtiene una sentencia favorable y que se ejecuta en un contexto que siembra dudas. Evidentemente hay en este caso, a priori y sin entrar a analizar si lo resuelto se ajusta a Derecho o no, una cierta incompatibilidad de aquellas que bien podrían resolverse derivando el litigo a jueces de otra jurisdicción. No está bien ni contribuye a la credibilidad del Poder Judicial que pleitos que involucran a jueces de una provincia sean resueltos por sus colegas, mucho menos cuando quien litiga es cabeza del Poder Judicial.

Por supuesto, ni remotamente estoy sugiriendo que deban facilitarse las usurpaciones de tierras, está claro que las instituciones del Estado deben obrar rápido frente a la comisión del delito, cuando lo hay, o en la resolución de situaciones controversiales cuando se producen. Para eso están los tribunales, para resolver cuestiones presentes garantizando así la paz social. Lo que sostengo es que pasado un tiempo prolongado, como el que parece haber podido acreditar la familia Ardiles, hacer de cuenta que no han pasado 40, 30 o 20 años es colocar a todo título de propiedad en un limbo de eterna duda y  conflictividad. Y riesgoso, muy riesgoso.

Es muy simple de entender y es preciso que se tenga siempre presente: La República es un sistema creado para prevenir y evitar los abusos del poder. 

Ese sistema contempla mejor que ningún otro las debilidades humanas, reconoce la tendencia del poder a corromperse y ser absoluto, por lo que lo limita manteniéndolo dividido en funciones que no pueden concentrarse bajo ninguna circunstancia. 

Al respecto, la Constitución de la Nación Argentina registra una enseñanza de su nuestra propia historia en su Artículo 29, donde en muy duros términos los constituyentes aborrecen la suma del poder público:

"El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria".

Hace a la esencia del sistema republicano poner obstáculos a los abusos del poder y eventualmente, cuando a pesar de ello ocurren, mecanismos para abortarlos. Por eso a este artículo, que además es de muy bella redacción, no cabe interpretarlo con un sentido restrictivo a la literalidad de las hipótesis planteadas, es una declaración de principios que va más allá del Poder Ejecutivo sobre cualquier funcionario que ejerce alguna responsabilidad; incluyendo a funcionarios judiciales.

En varias oportunidades y artículos es subrayado que los jueces, en función de la misión que se les asigna, deben necesariamente ser ejemplos de honorabilidad y sostener una conducta intachable basada en principios éticos y morales que deben mostrarlos, siempre, muy por encima de la media general de la sociedad. Las debilidades morales que pueden ser aceptables o tolerables en un habitante / ciudadano común, no pueden serlo en los jueces. 

Para explicarlo vale recordar el caso del Juez Federal Norberto Oyarbide cuando fue filmado en un prostíbulo. No acepto discusión respecto a que los jueces no pueden ser clientes prostibularios, y mucho menos tener una suerte de sociedad con el proxeneta. A Oyarbide se le toleró esa falta moral y no fue destituido, como debió serlo. Así la exigencia de honorabilidad de los jueces se relajó dando inicio a lo que, perfectamente, se puede calificar hoy de Poder Judicial prostituido. 

Lo digo otra vez, por si alguien se siente ofendido para desafiarlo a refutar esta afirmación: Ningún país con mayoría de jueces honorables, probos y eficientes, alcanza el grado de daño institucional, degradación cultural, caída material y hasta miseria  intelectual que exhibe desde hace décadas la República Argentina.

De hecho, sometiéndose sumisos al relato montado por el kirchnerismo para llevar adelante su proyecto totalitario, los jueces que debían ser honorables y férreos guardianes de la Constitución Nacional, consolidaron un grosero prevaricato sistematizado montado en torno a los juicios de revancha terrorista mal llamados de "lesa humanidad". 

Tan escandaloso es ese prevaricato sistematizado, tan falto de sustancia jurídica al desconocer principios y garantías constitucionales del Derecho Penal, que el ministro de la CSJN Ricardo Lorenzetti (en su juventud integrante de la Juventud Peronista, ligada a la organización terrorista Montoneros) ha reconocido, en lo que de existir conciencia cívica en este República vaciada de contenido sería un "sincericidio", que los llamados juicios de lesa humanidad no surgieron de la aplicación del Derecho, sino del "clamor popular, de las calles", hasta convertirse en política de Estado respaldada por los tres poderes en distintas épocas, al punto que según su opinión (que claramente no comparto) "forma parte del contrato social de los argentinos, es un consenso extendido".

Lo que llama "clamor popular" ha sido puramente activismo de izquierda, prepotencia violenta que incluía acciones de claro corte totalitario como los llamados "escraches", brutales agresiones físicas como la sufrida en su momento por los actores Elena Cruz y Fernando Ciro, quienes cometieron el terrible delito de no perder la memoria sobre lo ocurrido en los años de plomo. Desde los juicios de Alfonsín, la revisión judicial de la Guerra Sucia siempre ha sido controversial. Y es innegable ya que todo el circo judicial que siguió a la inconstitucional anulación de indultos y leyes (Punto Final y Obediencia Debida) sirvió de cortina para la corrupción kirchnerista. Está claro hoy que lo que Lorenzetti llama "consenso" no fue otra cosa que la apariencia creada por el proceso orwelliano de desmemoria y adoctrinamiento colectivo que, desde el uso faccioso de los recursos estatales, implemento el régimen kirchnerista.


CONCLUSIÓN:

Toda República puede sobrellevar un cierto grado de funcionarios corruptos, porque es un sistema que parte de comprender las debilidades humanas, tanto que fue creado para contenerlas de modo tal que hagan el menor daño posible y subsanarlas. La Constitución Nacional contempla herramientas duras para intervenir cuando la República está siendo defraudada. Y no está mal recordarlo, ni que el Presidente tenga a la mano al menos dos carpetas con casos que podrían derivar en intervenciones federales a provincias que han hecho del sistema republicano un decorado. Una de esas carpetas es sobre Formosa y el gobernador Gildo Insfrán aunque, mal que nos pese al Senador Francisco Paoltroni y a mí, parezca tener destino de olvido en el cajoncito de abajo.

La decisión que trasluce el Presidente Milei es la de priorizar urgencias de su gestión por sobre el deber ser republicano. Algo que quizás debiera reconsiderar comprendiendo lo mucho en que ambas cosas se relacionan.

Carpetas al margen, lo que ninguna República puede sobrellevar es un poder judicial corrupto, y en esto los jueces son iguales a la mujer del César: no basta que sean honrados, también deben parecerlo. Y acá, además de no parecerlo, yo personalmente tengo el convencimiento que no lo son. El estado de las instituciones, cada concesión al poder en perjuicio del sistema republicano, demuestra que no lo son. 

A los jueces, quienes finalmente deciden sobre fortunas y vidas de los habitantes del país, se los debe juzgar con un rigor extremo en tanto sí o sí deben ser moralmente superiores al común de los ciudadanos. No es aceptable existan jueces que sean moralmente débiles, que cedan a presiones políticas, que antepongan su interés personal al deber de la función, que puedan ser extorsionados, que deban favores a indeseables, etcétera, etcétera, etcétera.

Ser juez significa antes que nada un honor, porque sólo honorablemente puede un juez cumplir con sus responsabilidades. 

Desde hace décadas, no es esa la norma en el Poder Judicial, hemos visto demasiadas traiciones éticas, tanto de jueces federales como provinciales, y por eso la credibilidad del Poder Judicial es insuficiente. En tal sentido varios analistas celebran que el Índice de Confianza en la Justicia (ICJ), elaborado por FORES y la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), alcanzara 52,4 puntos durante el segundo semestre de 2025. Yo no lo celebro, sigue siendo muy bajo y la mejora obedece a lo que podría denominar una "percepción estacional" con la condena y prisión (aunque domiciliaria) de Cristina Fernández. No soy de apostar, pero apostaría que, en cuanto el público se aburra del nuevo circo y vea nuevos renuncios de ocasión política, las próximas mediciones volverán, como siempre desde hace años, a valores por debajo del 50%. Ojalá me equivoque, no me molestaría.

Dicho esto, nadie crea que me simpatiza Cristina Fernández, mucho menos que la considere inocente como mienten sus acólitos, simplemente recuerdo que está condenada porque la actividad delictiva era tan grande que ya los "jueces" no tenían forma de eludir la condena sin exponerse. Pero el problema sigue siendo el mismo. 

Como corolario, elijo cerrar evocando aquel cuento del molinero que pudo discutir de igual a igual con Federico El Grande porque tenía la certeza, que también era la certeza de Federico, de la existencia de jueces en Berlín. Me encanta la dignidad de gobernado y gobernante que exhibe ese relato bajo la imposibilidad del poder absoluto.

Sería maravilloso poder decir cosa semejante con la misma convencida tranquilidad del molinero, porque condensa en un simple punto práctico toda la razón de ser de la lucha por el Derecho. Pero es algo que ningún argentino podría decir, porque seguro no hay jueces en Buenos Aires, y muy posiblemente tampoco los hay en ninguna capital de provincia.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Estado Libre Asociado de Vicente López

sábado, 20 de diciembre de 2025

LOS TANQUES Y TANQUETAS DE LAS DICTADURAS NO SON LOS HIDRANTES DE LAS DEMOCRACIAS.

SADO POLÍTICA: ENSAYO BREVE SOBRE EL SADISMO HIPÓCRITA DE LA IZQUIERDA


“Hoy estaba hablando con la ministra y me dice: ‘Ya hicimos una descarga, ahora vamos por la otra’. Dije: ‘Ah bueno, estamos bañando gente’”.

 


De ese modo se expresó el Presidente Javier Milei respecto a una refriega en la que debió actuar la Policía frente a manifestantes de izquierda el miércoles 17 de Diciembre de 2025. 

Una ola de falsa indignación se alzó por izquierda calificando a ese decir jocoso como agravio, burla y discriminación contra los jubilados. Solamente los zurdos pueden interpretarlo de esa manera, a sabiendas que no es tal cosa. En su afán por apropiarse y aparatear las causas de otros, los militantes de izquierda que aparecen en las marchas no son "los jubilados". No negaré que hay militantes de izquierda que, además, son jubilados. Por supuesto los hay, pero van a las marchas como militantes de izquierda antes que como jubilados y no tienen una representatividad significativa, como tampoco la tienen sus escasos diputados (dicho esto aunque, para mi gusto, escasos y todo siguen siendo demasiados).

No voy a repetir aquí observaciones sobre el modo de comunicar del Presidente Milei, doy por sentado que mis críticas son conocidas por los lectores habituales de este blog; y tampoco va sobre el Presidente lo central de este artículo. 

Suele decirse, y es cierto, que todo marxista se ampara en las libertades de la democracia cuando está en en el llano y se dedica a eliminarlas por completo cuando se hace del poder. Ahí estuvo la URSS, como está China, Corea del Norte, Cuba y Venezuela. 

No puede ser de otra manera en tanto tienen por objetivo declarado una dictadura totalitaria de partido único a perpetuidad. Y en algunos casos con sucesiones familiares de tipo monárquico absolutista, todo ello -¡claro!- por el bien de los desposeídos... Por tanto sólo los idiotas con deficiencias mentales (no los hipócritas que por no ser tildados de fachos dicen creer que los bolches son capaces de convivir democráticamente), pueden sentirse sorprendidos cuando el poder se tiñe de rojo y los rojos en el poder se muestran como son y siempre fueron: Los mismos criminales intolerantes que con esa pasión desenfrenada por los paredones de fusilamiento matando curas por deporte hicieron de la República Española un horror al que, con justificada reciprocidad, Guerra Civil mediante puso fin el bando nacional bajo el liderazgo del General Francisco Franco. 

Si la Guerra Civil Española se hubiera definido a favor de los rojos, España nunca hubiera podido plantearse pacíficamente una salida hacia la democracia, como ocurrió con la transición a la muerte de Franco. De ser comunista, otro dictador hubiera tomado inmediatamente su lugar para perpetuar la tiranía. Franco, en cambio, dejó el futuro de España en manos de los españoles unidos bajo un Rey con valores democráticos. 

Las dictaduras llamadas de Derecha, como nuestras dictaduras militares, supo advertir el Presidente Carlos Saúl Menem (quien estuvo preso durante el Proceso de Reorganización Nacional) tuvieron algo que las de izquierda no tienen: la voluntad de volver a la democracia. Se saben transitorias y no aspiran a perpetuarse en un sistema de partido único. ¿Todas las dictaduras son malas? Pues, digamos que ninguna es lo ideal, pero algunas son mejores que otras porque obran como remedios transitorios.

En 1968 Checoslovaquia vivió su "primavera", la ilusión de relajar la dictadura comunista en bien de la armonía socialista. Entonces llegaron los tanques rusos para congelar la primavera. 


Buena parte de la izquierda al oeste del Muro de Berlín (el lado para el que intentaban escapar los  habitantes del "paraíso socialista"), ni siquiera cuidó las apariencias y justificó la represión argumentando que no había que poner en riesgo la revolución (se sabe que las las "revoluciones" comunistas siempre reclaman necesitar un poco más de tiempo para alcanzar sus objetivos) dando muestras de debilidad o concesiones al estilo de vida capitalista.


Es una cuestión trágicamente divertida la del tiempo en las dictaduras comunistas. Dictadores como Fidel Castro y Hugo Chávez, en tanto amos y señores del tiempo de los demás, gustaban de escucharse a sí mismos dando largos discursos, todo para decir que cumplir las promesas de soluciones a los problemas era esperar un poco más de tiempo a que la "revolución" se consolidase. Léase a George Orwell, "Rebelión en la granja" y "1984", para entender de tiempo y consignas bajo dictaduras comunistas.

En 1989 los chinos, escuchando los crujidos del sistema comunista, percibieron el aroma a Libertad que se estaba levantando en Europa del Este y salieron a por ella manifestando en lugares como la plaza de Tiananmen. Es posible que nunca lleguemos a saber con exactitud cuantos muertos dejó la represión del Ejército Chino. Pero tenemos aquella hermosa imagen de un hombre deteniendo en soledad el avance de los tanques, parecida a otra que fuera tomada en Praga y que conceptualmente es la misma. 


Fue un momento, sólo un momento con final predecible y destino supuesto, cuando aquel anónimo ciudadano chino se paró frente al tanque con dos tan cotidianas como inexplicables bolsas en sus manos. Del después poco sabemos. Una dictadura que sobrevive a otras dictaduras y el recuerdo de un simple mortal, acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", uno de los mortales a los que alude el Himno Nacional Argentino, frente al poder totalitario en su pretensión de eternidad.

En 2017 y 2019 la satrapía castrista de Nicolás Maduro hizo suya la costumbre comunista de lanzar tanques contra la población disidente. En ambas ocasiones, las tanquetas fueron brutalmente lanzadas contra los manifestantes, arrollando a varios de ellos.


Al respecto, con sarcasmo propio de un terrorista de izquierda el uruguayo José Mujica dijo sin miramientos: "No hay que ponerse delante de las tanquetas, el que sale a la calle sabe que se expone". Y no fue la hilacha lo que mostró, sino el trapo rojo que convalida siempre aplastar vidas y libertades en nombre de la "revolución". 


En consonancia, no se escucharon por izquierda gritos relevantes de condena a la tiranía castrochavista. Como siempre han hecho, las voces de los izquierdistas que sirviéndose de las libertades de países democráticos se victimizan cada vez que su violencia de "gimnasia revolucionaria" encuentra un freno, lejos de aplicar igual vara justificaron al dictador Maduro acusando de golpistas a los manifestantes. Y en esa Caracas donde la tiranía esparce llanto y luto fue una mujer quien se plantó frente a una tanqueta, para que algún fotógrafo retratara otra vez el drama del individuo que defiende su Libertad frente al poder totalitario.


La violenta ambición de poder izquierdista es lo que vivió a plomo Argentina en los setentas, resabio de lo cual en 2018 la izquierda se dedicó a romper bienes públicos y arrojar toneladas de piedras contra la Policía al sedicioso efecto de impedir el normal funcionamiento de los poderes constitucionales conforme la representatividad democrática. El Congreso, específicamente. Siempre fueron violentos, lo son y lo van a seguir siendo porque profesan y militan una intolerancia incompatible con la convivencia democrática.


La izquierda es descaradamente hipócrita y sádica. Pretende cargar de culpa humanitaria a las sociedades que se defienden de sus agresiones, exigiendo que se condenen a sí mismas, mientras justifican toda violencia que sirva a sus fines. 

En tal sentido, recuérdese que en un programa de televisión, confrontado por Victoria Villarruel el dirigente del Partido Obrero Gabriel Solano sostuvo que una hipotética bomba en un jardín de infantes no necesariamente sería un acto de terrorismo porque ello dependería de quien ponga la bomba. Con el significado más despectivo de la expresión: un "hijo de puta", hipócrita y sádico, con todas las letras

Y esa misma izquierda, que llama "víctimas" a terroristas y repudia todo homenaje a las victimas de sus terroristas, como también toda persecución judicial a sus terroristas, tiene la desfachatez de acusar a gobiernos democráticos de ser dictaduras criminales cuando en algunas de sus manifestaciones, siempre como reacción a sus acciones, se produce algún herido por el uso de los elementos de baja letalidad que utilizan frente a disturbios todas las policías de los países democráticos. Especialmente útiles cuando aparecen personajes como Rodolfo Aguiar que, ni más ni menos que desde la Secretaría General de la Asociación de Trabajadores del Estado, anuncia que: "Nosotros tenemos que recalentar el mes de diciembre, y que de la paz social se hagan cargo ello (el gobierno)".


CONCLUSIÓN

Los camiones hidrantes, como todo el equipamiento antidisturbios de las fuerzas policiales y de seguridad, son elementos con que cuentan las democracias para defenderse de quienes intentan quebrar la paz social. 

No deja entonces de tener su gracia la jactancia presidencial dando pretensión de higiene al uso de los camiones hidrantes. Al margen de otras formas de comunicación que a mi gusto ritual serían mejores, sirve para desdramatizar la pretensión izquierdista de incendiar el país en diciembre. Algo que ya es un clásico cuando no tienen gobiernos afines. 

Lo que no tiene ninguna gracia es el humanismo selectivo de la izquierda en su vocación de imponer por la violencia lo que no logran por las urnas, un tipo de mugre que no se lava con agua y con jabón. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Estado Libre Asociado de Vicente López


viernes, 19 de diciembre de 2025

PAX IN TEMPESTATE, por Ariel Corbat.


 

PAX IN TEMPESTATE

De frente al mar, 
en los ojos la inmensidad
del horizonte aventurado,
bajo ese cielo acariciado
y sobre un abismo encantado.
Crepuscular...
el alma exige al cuerpo más,
todos sus frenos desatados
-viento a velamen desplegado-
por sentir merecer lo ansiado.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

jueves, 11 de diciembre de 2025

TAMAGNONE, EL ENEMIGO N° 1 DEL COLEGIO PÚBLICO DE ABOGADOS

"El doctor Tamagnone y la doctora Calvo han escrito este pequeño libro, que puede estar llamado a tener una enorme influencia en la vida cívica del país, y no solo en el campo más estrecho de los que nos hemos dedicado a las ciencias jurídicas".

Dr. Enrique Pinedo
(Prólogo de Uso y Abuso de las Corbatas - 1994)


Siendo que circula el borrador de un proyecto con que el Gobierno nacional impulsaría la desregulación de los colegios profesionales, cabe hacer particular referencia al caso del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, una aberración jurídica creada por la Ley 23.187.|

Sabrán comprender los lectores de La Pluma de la Derecha que escribiendo como Ariel Corbat me refiera en tercera persona a J. Santiago Tamagnone (h); una licencia de alter ego, justificada por tantos años bajo el seudónimo que surgió como "A. Corbat" significando "no corbata". 

Para abordar la cuestión de fondo, primero repasemos la pintoresca historia:

EL ENEMIGO N° 1 DEL CPACF

En 1992, a poco de graduarse como abogado en la UBA, J. Santiago Tamagnone (h) tramitaba su matrícula profesional ante el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal. Ciertamente cursaba ese trámite con el entusiasmo del novel, cumplimentando los pasos indicados sin cuestionar ni analizar la constitucionalidad de la colegiación obligatoria.

Uno de los requisitos era la fotografía para la credencial. Allí, frente a la cámara del fotógrafo, se enteró que se había establecido la obligatoriedad de posar con saco y corbata, lo cual significó un obstáculo pues vestía saco y camisa de cuello mao. Formal, trajeado, pero sin corbata. 

Pensando que el pequeño detalle podría sortearse acompañó con argumentos su pedido de excepción al Presidente del CPACF, lo cual generó un expediente que derivó en situaciones de comedia delirante.

Una de esas situaciones tuvo lugar el 16 de Abril de 1993, cuando reunido para tratar tan importante cuestión, el Consejo Directivo del CPACF declaró "secreta" esa sesión.

Sí, leyó bien: para debatir el uso o no de la corbata, desalojaron la sala y se reunieron a puertas cerradas, denegando el acceso de cualquier persona al recinto. Allí decidieron que la corbata era un requisito imprescindible para matricularse. 

Como remate del chiste, meses después, el 9 de Julio, ese mismo Consejo Directivo publicó una solicitada objetando un proyecto de ley de "secreto de Estado" (autoría del diputado José María Arch). En esa solicitada que titularon: "Que el pueblo no sepa de que se trata", argumentaban que el proyecto contrariaba el principio básico de la publicidad de los actos de gobierno.  Si fuera posible poner sonido a la lectura, acá se escucharía el estridente "ba dum tss" de una batería. 

Para hacer corta la narración, el abogado Tamagnone después de un fallo adverso en primera instancia, desistió de la vía judicial y también de matricularse en esas condiciones. Porque ya no era la obligatoriedad de vestir corbata lo que objetaba, sino la constitucionalidad de la Ley 23.187 que dando creación al CPACF instauró un sistema de colegiación obligatoria y múltiple de rancio corporativismo.

Se propuso entonces, como en el juego de TEG, "destruir al Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y a cualquier otro ente que represente la misma cosa nefasta". Ciertamente alcanzar ese objetivo no era teóricamente imposible, pero en la práctica se apreciaba como muy altamente improbable. Tanto que le llovían bienintencionadas sugerencias de olvidarse del asunto, pero no se desanimó el romántico Tamagnone, quien ante cada observación semejante respondía como Cyrano de Bergerac: "¿Qué decís?... ¿Que es inútil?... ¡Ya sé que en este combate no debo esperar el triunfo! ¡No!... ¿Para qué?... ¡Es más bello cuando se lucha inútilmente!". 

Y dado que por algún lado debía iniciarse la marcha, principió en 1994 por escribir junto a la Dra. María Inés Calvo (otra romántica), "Uso y abuso de las corbatas". Un libro panfletario que, con prólogo del Dr. Enrique Pinedo, brega por la derogación de la Ley 23.187.


El libro cumplió su cometido y fue para los autores razón de  muchas satisfacciones a través del tiempo. Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", la mayor de esa satisfacciones fue que surgiera en el seno del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal una agrupación llamada "Bloque Constitucional" con el propósito de poner fin a los abusos de la colegiación obligatoria.

Por integrarse a Bloque Constitucional, en razón de su prédica por la demolición jurídica de la colegiación obligatoria fue que Tamagnone,  sin usar corbata en la foto ni en la jura, se matriculó recibiendo su credencial el 27 de Febrero de 2013. Cerraba así la cuestión de la corbata (al fin de cuentas una batalla ganada) y profundizaba a través de la agrupación Bloque Constitucional (por la cual fue delegado en la Asamblea del CPACF) su constante prédica por la derogación de la Ley 23.187.


Si algo caracteriza a los abogados de Bloque Constitucional ha sido la coherencia de comprender a la Constitución Nacional como guía de conducta y no como una mera sugerencia que puede obviarse en función de conveniencias sectoriales.

ALGUNAS DE LAS RAZONES POR LAS QUE DEBE DEROGARSE LA LEY 23.187

1.- La Ley 23.187 es inconstitucional. Una ley hipócrita, que pretextando velar por la libertad y dignidad de la profesión de abogado menoscaba y restringe ambas.

2.- La abogacía es una profesión liberal y como tal debe preservarse, pero ha sido masificada por la inconstitucional obligación de amontonar abogados coercitivamente bajo un mismo ente. No es el caso de desarrollar la finalidad perseguida con ello, pero el cuento del rebaño manso se narra solo.

3.- Los colegios profesionales de afiliación voluntaria representan principios éticos que sus miembros comparten, de allí que pertenecer a ellos aporta cierto prestigio. La pertenencia forzada a los colegios públicos de abogados, no aporta en cambio ningún prestigio porque no implica real adhesión a principios éticos. 

4.- La Ley 23.187 niega, al imponer la colegiación obligatoria y múltiple segmentando al país en jurisdicciones territoriales, el alcance nacional del título de abogado. Un absurdo porque no existe en el Derecho Argentino, por la propia razón de ser del Derecho, la posibilidad que facultad alguna otorgue títulos de abogados de mero alcance provincial. 

a) El artículo 8 de la CN, con ese mismo criterio y razón, garantiza que: "los ciudadanos de cada provincia  gozan de todos los derechos, privilegios e inmunidades inherentes al título de ciudadano en las demás".
b ) El artículo 97 de la CN establece como requisito para ser juez de la Corte Suprema de Justicia "ser abogado de la Nación con ocho años de ejercicio". 
c) El artículo 17, inc. 16 de la CN impone al Congreso dictar "los planes de instrucción general y universitaria", por lo cual todo título emitido en tales condiciones es nacional (por caso el título de abogado) y goza de plena validez en todo el país. 

 

5) El carácter corporativo de la colegiación obligatoria atenta contra la libertad de asociación, que es también la libertad de no asociarse. En los hechos, además, la forzosa contribución económica al CPACF limita las posibilidades de participar de alguna otra entidad voluntaria, ya que ninguna asociación se sostiene por la mera voluntad de sus miembros. 

6) Téngase presente que ello también vulnera la libertad de expresión, ya que los abogados que, por ejemplo, objetan el contenido de resoluciones o solicitadas emitidas por el CPACF se ven obligados a tolerar que se los incluya dentro de una masa uniforme respaldando lo que objetan al no poder abandonar el ente sin resignar el ejercicio profesional.

7) Es falso que el CPACF vele por la idoneidad de los abogados al emitir matrícula, de hecho cualquier abogado que se haya recibido hace mucho tiempo, supongamos antes de la reforma constitucional de 1994 (como fue el caso del propio Tamagnone), no debe rendir ningún examen de actualización para que el CPACF le expida la supuesta matrícula habilitante para el ejercicio de la profesión. Es decir que para quien requiere un abogado la pertenencia del profesional a la matricula colegiada no le garantiza que ese abogado tenga idoneidad ni sostenga principios éticos. Sólo que es un abogado que hizo un trámite y pagó su cuota.

8) Que sean cerca de 60.000 los abogados matriculados en el CPACF, da una clara idea del monstruo masificador que por vía de la coerción, cercenando libertades y restando dignidad a la profesión de abogado ha creado la ley 23.187. 


9) Pese a que a votar autoridades del CPACF es obligatorio para los matriculados, son una abrumadora mayoría los que no acuden a votar, lo cual es otra demostración de la representatividad forzada y ficticia atribuida al ente corporativo.

CONCLUSIÓN

Siendo perseverante, Tamagnone esperó 20 años para matricularse sin usar corbata. Incomprensible para muchos, capricho y locura para otros, convicción para los menos. 

En cualquier caso, hizo lo que quería, por lo que la pregunta ahora es: ¿Cuánto tiempo más deberá esperar Tamagnone para ver cumplido su objetivo de destruir al CPACF? Podrían ser sólo algunos meses... 

El gobierno del Presidente Javier Milei, a través de su ministro de Desregulación y Transformación del Estado Federico Sturzenegger, está arrojando luz a una cuestión que todos sus antecesores se esforzaron por mantener en la oscuridad. 

Entiende Tamagnone que alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional, exige abogados comprometidos con ella. Compromiso que no puede esperarse cuando los propios abogados permiten que sus libertades, derechos y dignidad se vean avasallados por una masividad colectivista.

Esa masividad de la abogacía tiene un alto coste moral desde que afirma el desinterés y falta de compromiso de los abogados con la Constitución Nacional. No hay que ser muy avispado para comprender que ese desinterés no es para nada ajeno a la degradación cultural, daño institucional y hasta miseria material e intelectual que exhibe desde hace décadas la República Argentina. Porque si bien es cierto que ninguno de esos males hubieran sido posibles si la mayoría de los jueces fueran honorables, tampoco puede desconocerse que esos jueces también son abogados. ¿Si los abogados no defienden la Constitución Nacional quién más debería hacerlo?

A todas luces y con muy pocas resistencias, se impuso en la República Argentina un sistema inconstitucional de matriculación obligatoria y múltiple; con la consecuente distorsión de ideas jurídicas. Bajo este sistema se han creado los colegios públicos de abogados como instancias de afiliación obligatoria para ejercer la profesión de abogado en las distintas jurisdicciones del país, cuyo exponente más brutal es el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF). Se trata de instituciones ficticias, sin ningún mérito ni prestigio desde que son amontonamientos coercitivos de abogados. 

La partida de TEG sigue su curso y Tamagnone tamborilea sus dedos sobre la carta de objetivo. Porque nunca antes había estado tan cerca. 

Ariel Corbat*, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


* J. Santiago Tamagnone (h) - Abogado (UBA)

sábado, 6 de diciembre de 2025

SÍNTOMA DE SEXAGENARIO: ¡NO ME ROMPAN LAS PELOTAS!! (humor, o no tanto)



Cada vez con mayor frecuencia me sucede que se habla de gente que no tengo idea quienes son ni que hacen. En todos los órdenes hay cosos que no sé si son los de "al lao", los de enfrente o vienen de Marte.

Alimento así la liviana impresión que la fama ya no es lo que era. Antaño los famosos eran famosos y su fama se nos imponía al resto de los mortales por el curso de la vida misma más allá de nuestros círculos sociales. Casi nadie era inmune a la fama de los famosos. Hoy hay famosos que no lo son para todos, ni siquiera para muchos. Tal vez porque la variedad de medios de comunicación, como nunca antes, ha fragmentado al público por intereses específicos. Los que son famosos para unos no lo son para otros.

Hace poco una multitud de jóvenes mujeres impedían transitar por la vereda y parte de la calle por la que caminaba. Pensé abrirme paso gritando: "A ver si despejan larvas de mierda que a esta hora deberían estar estudiando o trabajando, haciendo algo útil", pero hacía demasiado calor para andar a los gritos. Me enteré luego que eran las fans de un cantante de algo que suponen música aguardando su salida. Jamás había escuchado el nombre del fulano, tampoco alguna de sus canciones. Ningún registro de su existencia, esa misma existencia que alborotaba a sus fanáticas aguardando celulares en mano tomarse alguna foto con él.

Curiosamente, ni siquiera la existencia de Google hizo que me interesara saber algo más del "famoso" en cuestión. Me bastó saber que no era un beatle, ni Gardel, era un coso de tantos cosos que no pasan de ser cosos. De algún modo la pregunta del momento fue: "¿Quién carajo es?" y la respuesta inmediata y definitiva: "Alguien que no me importa ni un carajo".

Asumo esto como un síntoma de la edad. Estoy envejecido y envejeciendo. Se dirá con escepticismo que soy un sexagenario reciente, que los síntomas no debieran ser tan inmediatos. Bueno, quizás, pero soy viejo por vocación. Hace años que me siento viejo. De hecho tenía 16 años cuando comencé a usar pantalones de cintura alta con tiradores, a los 17 compré mi primer bastón y a los 18 fui al geriatra por primera vez. No quiso atenderme. Mi cuerpo encerraba bajo la fortaleza de su edad cronológica mi alma de vejete. 

Por caso, con tantas películas y series nuevas en las plataformas, prefiero ver clásicos del tiempo en el que el cine era cine y la televisión televisión, donde las comedias no buscaban cumplir ningún código de corrección política. 

Al contrario, en esos bellos viejos tiempos la idea era burlarse de la censura, no reclamarla a través de indignaciones y cancelaciones. A veces viendo tanta juventud de cristal indignándose por lo que le dicen que corresponde indignarse, me pregunto si la solución a esa debilidad mental y moral no sería implantar un ente de censura a ver si bajo presión empiezan a pensar por sí y se rebelan. 

Sí, soy un sexagenario y sin ninguna originalidad experimento desagrado con sonido de puteada virulenta cuando me cambian el formato de cualquier aplicación. ¡Dejen funcionando lo que me funciona!

Uno se vuelve reaccionario frente a los cambios más insignificantes, porque sencillamente ya no te bancás que nadie ni nada te venga a romper las pelotas. ¿Interesarme por novedades? ¿Entender a las nuevas generaciones? ¿Parecerme a esos blandos a los que les pega el viejazo y pretenden revivir una juventud que acaso no supieron vivir?, por favor...

- ¡No me rompan las pelotas! 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Estado Libre Asociado de Vicente López.



viernes, 5 de diciembre de 2025

SIDE: CORTA LA BOCHA


La multitud de voces disimula la soledad, pero no acompaña.

Me llegan desde muy temprano inquietudes respecto a los últimos movimientos en la SIDE preguntando mi opinión al respecto.

Intentaré responder corto y claro.

Muchos socios en negocios privados, ninguno formado en Inteligencia de Estado. Ha optado el Presidente Javier Milei por delegar en otros subestimando así la importancia del área que debiera ser uno de sus principales soportes. El "Sr. 5", el único funcionario de Inteligencia (aunque parezca una paradoja) que no necesita ser de Inteligencia, debe ser alguien de su entera confianza, no un recomendado subordinado a otro que, además, ni siquiera es funcionario y que, para peor, pareciera estar librando una interna con alguien que sí es funcionario de gobierno. 

De tal modo que, en el gobierno donde el Jefe de Gabinete se jacta en conferencia de prensa al mencionar ministros que son especialistas en sus respectivas áreas, la SIDE a ese respecto sigue pareciendo cumplir alguna suerte de cupo por discapacidad. La conducción política no es de la especialidad y el jefe no es parte de la intimidad presidencial. 

Cierto es que lo formal se cubre con facilidad, con lo cual un ajeno podría suponer que por haberse creado dependencias con nombres y logos carentes de originalidad y siendo presentados algunos documentos de buenas intenciones la cosa está funcionando.

Pero cualquiera que tenga formación y experiencia en Inteligencia sabe distinguir un decorado de lo que es real. 

La soledad del poder es inevitable para cualquier Presidente. Constitucionalmente inevitable en tanto poder unipersonal. Los servicios de Inteligencia tienen una función para esa soledad, una función que no puede cumplir nadie más. Un Presidente sin servicios de Inteligencia se arriesga en demasía a la prueba y error, al consejo de terceros y al capricho ideológico. Lo hemos padecido en Argentina con Kirchner, Fernández, Macri y de la Fernández. Un "lujo" que nunca debimos darnos y ahora mucho menos.

Escribo cada palabra recordando que el daño al Sistema de Inteligencia Nacional viene de lejos. Lo cual no minimiza pero contextualiza mis críticas al actual gobierno. La SIDE, que como todo servicio de Inteligencia registraba éxitos y fracasos, se adaptó a los gobiernos democráticos con Alfonsín y Menem obrando en consecuencia con cierta pérdida de nervio en la alerta constante y siendo más vista como caja que como protagonista del proceso racional que antecede la toma de decisiones, hasta ser rota por la purga sin método ni proyecto de De la Rúa. Tuvo con Duhalde y Miguel Ángel Toma un momento de recuperación y luego, a través de la década infame el kirchnerismo llevó el sistema a su colapso. Muchos idiotas celebraron el fin de la SIDE, incluso no faltaron los todavía más idiotas que bregaban por un país sin servicios de Inteligencia. Y eso, un país sin servicios de Inteligencia fue lo que se oficializó cuando Cristina Fernández inventó la AFI que siempre fue un mamarracho y a la que el macrismo no se animó ni a quitarle el nombre, después con Alberto de la Fernández quedó bajo la intervención de Cristina Caamaño, una agente castrista que convirtió 25 de Mayo 11 en una subsede de las chorras de la Plaza, quien debería estar presa por revelar información reservada y fue sucedida por ese personaje lamentable que es Agustín Rossi. El mismo al que Victoria Villarruel dejó en ridículo durante el debate de los candidatos a vicepresidente. Ese fulano estuvo a cargo de la AFI...

Iba a ser un comentario breve y me estoy extendiendo. La pasión, que le dicen. Sepan disculpar. Voy pues a tratar de tirar corta la bocha.

Los servicios de Inteligencia son un atributo de la soberanía. Sólo los países que deciden su propio destino necesitan sostener la práctica de la Inteligencia. Sobre ese entendimiento, de país que piensa por sí, Argentina tiene que recuperar su Sistema Nacional de Inteligencia con austeridad y modestia. En un sentido negativo suena "muy argentino" eso de pretender, de la nada, pasar de ser una porquería como la AFI a ser "un organismo líder en la región y acorde a los estándares internacionales más exigentes". Sarasa.

Para llegar alguna vez a ese nivel, debería comenzarse por entender que la SIDE no puede ser una mera caja que administra un contador y empezar a ser, al menos, un mínimo elemento de consulta en las decisiones del Presidente. Ir de lo sencillo a lo complejo, trabajando sin estridencias y recordando que lo básico es lápiz y papel. Algo que hoy, salvo que fuera el secreto mejor guardado en la historia de la Inteligencia argentina, no estaría ocurriendo. 

Y quede claro: en materia de Inteligencia la responsabilidad del Presidente es indelegable. Es a él, y sólo a él, que debe reportar la Inteligencia de Estado.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

martes, 2 de diciembre de 2025

MUCHO MINISTRO IDÓNEO PERO SERGIO NEIFFERT Y DIEGO KRAVETZ SIGUEN EN LA SIDE

Manuel Adorni y Sergio Neiffert

El Jefe de Gabinete de Ministros Manuel Adorni ensayó una suerte de elogio de las designaciones de funcionarios por parte del Presidente Javier Milei. Haciendo obvia mención a la idoneidad como parámetro dijo en conferencia de prensa que: "a diferencia de otras épocas, en el Gobierno el ministro de Economía es economista, el ministro de Salud es médico, el ministro de Defensa es militar y la ministra de Seguridad no es antropóloga, es especialista en el combate del crimen".

Más allá del contraste de pergaminos con la ineptitud cantada de muchos que en distintas áreas fueron funcionarios durante el régimen kirchnerista, ejemplificado en la alusión directa al paso de Sabina Frederic por el Ministerio de Seguridad, con sarcástica ironía en el Sistema Nacional de Inteligencia circula lo central de esa misma frase con un agregado por demás ácido: 

"A diferencia de otras épocas, en el Gobierno de Milei el ministro de Economía es economista, el ministro de Salud es médico, el ministro de Defensa es militar, la ministro de Seguridad es especialista en el combate del crimen, y el Jefe de la SIDE es Sergio Neiffert, porque hay un cupo de discapacidad que cumplir, y además ¿de qué serviría ahí alguien con formación en Inteligencia?".

Agente en actividad, con un sentido del humor bastante parecido al mío, ahondando en la idea del cupo por discapacidad contemplando como tal la falta de idoneidad, dice, mencionando a Neiffert, Diego Kravetz y otros funcionarios de la SIDE que más que cupo es un cupón.

En cualquier caso, bromas al margen, en las últimas horas los ya reiterados rumores sobre la salida de Neiffert han cobrado fuerza a partir de la definición de Adorni sobre la idoneidad en los funcionarios de gobierno. Hay quienes creen que sería inminente el despido del que fue ladero de Cariglino en la Municipalidad de Malvinas Argentinas. Uno más de los tantos que aceptan cargos para los que no están capacitados.

Parece claro, más allá de los rumores, que el tiempo de Neiffert en la SIDE si alguna vez empezó ya terminó.

No son tan confiables, en cambio, los trascendidos sobre quién y con quienes tomaría el control de la SIDE. 

Al respecto sólo diré que Argentina no puede darse el lujo de sostener cupo alguno de faltos de idoneidad.

(Horas después de la publicación de esta entrada se oficializó la salida de Neiffert, lo reemplaza Cristian Auguadra. Quien lea con atención el comunicado oficial, apreciará mucha sarasa en el relato para el enunciado de un objetivo fantasioso en las actuales circunstancias).




 
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


A FAVOR DE LAS VACUNAS, EN CONTRA DE LOS DELIRIOS.

Que las vacunas han contribuido fuertemente a la mejora de la calidad de vida, es algo que no acepta discusión. Por caso, la vacuna contra la poliomielitis (una enfermedad terrible) ha permitido que varias generaciones vivan a salvo de padecerla y lo mismo puede decirse en relación a otras enfermedades. 

Soy por lo tanto un convencido de la necesidad para la salud pública de sostener un calendario obligatorio de vacunación. Mis padres lo cumplieron conmigo y yo con mis hijos; por la misma razón: el amor conlleva la responsabilidad de proteger lo que es amado.


Me resulta una estupidez incomprensible la postura de los militantes "antivacunas" que, aduciendo delirios de conspiración, niegan el efecto positivo que las vacunas han tenido sobre la salud de la humanidad. 

Dicho esto, y parafraseando a lo que cantaba Baglietto, digo: "Ojo que hablo de vacunas y no de gruesos experimentos". 

Cabe hacer esa distinción porque, sin caer en ninguna fantasía de conspiración, es verificable que durante la pandemia de Covid distintas ambiciones de poder, como la que en Argentina representó el kirchnerismo dando lugar a la última dictadura conocida como "InfeKtadura", se sirvieron de la propagación de la enfermedad para disciplinar sociedades queriendo que aceptaran la desmedida restricción de libertades individuales con las justificaciones de un supuesto "bien común indiscutible", que finalmente es la mentira de todo proyecto totalitario. 

Y lo peor de todo fue que se instrumentara subvirtiendo la escala de valores que determinan el Himno y la Constitución Nacional, en los que con toda claridad no es la vida un valor absoluto que esté sobre la Libertad. La disyuntiva del "O juremos con gloria morir", como la obligación constitucional de armarse en defensa de la Patria, son más que claras demostraciones de valores por encima de la vida.

Me siento profundamente orgulloso de ser argentino por esa escala de valores que encabeza la Libertad, determinada primeramente por la Asamblea del Año XIII y ratificada luego por la Convención Constituyente de 1853.  

Durante la pandemia no acepté se me inyectara ninguna de esas sustancias experimentales que se pretendieron hacer pasar por vacunas. Obré por razones políticas, en el convencimiento que había que resistir a cualquier precio la campaña del miedo y falsa épica de salvación que encabezaba Alberto de la Fernández.

"Libres o tiranizados"

Me horrorizó la mansedumbre con que mis compatriotas entregaban al régimen sus libertades y se dejaban disciplinar. Por ello además de no inyectarme eso a lo que adoctrinaban había que poner el brazo, tampoco tramité autorización alguna para transitar por la calle. Recuerdo con rencor, y al escribir me percato que es mucho más rencor del que creía, que pretendieron transformar la General Paz en otro Muro de Berlín, con cierre de puentes incluidos. He llegado a "manifestar" en completa soledad mi repudio al régimen K y a esa vocación de corderos que lo permitía.

Por supuesto comprendo a quienes se vieron obligados por el contexto y sus distintas circunstancias a inyectarse o tramitar permisos, hacia ellos no tengo ningún reproche. Mi rencor no se dirige contra el común de las personas, en tanto eran a todas luces acorraladas por la infeKtadura.

Todavía me brota un profundo desprecio cuando escucho algunos comunicadores, políticos y referentes sociales varios, que teniendo posibilidad en su momento de haber aportado claridad se plegaron a la campaña del miedo. Y más los desprecio, por hipócritas y cobardes, cuando después de haber sido funcionales al kirchnerismo (llegando a proponer inoculaciones forzadas de sustancias experimentales) hablan de los abusos de poder durante la pandemia. Tardaron demasiado en darse cuenta...

Por ese antecedente (no inyectarme sustancias experimentales durante la pandemia) he debido aclarar muchas veces que no soy ni remotamente "antivacunas". Para que quede todavía más claro, tanto no soy antivacunas, que si al comienzo de la pandemia hubiera tenido oportunidad de ser voluntario para experimentar posibles vacunas de buena gana me hubiera ofrecido. 

Lo que no acepto es que se llame vacuna a ninguna sustancia que no haya cumplido todos los protocolos y certificaciones que exige la calificación de "vacuna". Ese tipo de sustancias en ninguna circunstancia pueden hacerse obligatorias. 

Por todo esto considero inadmisible cualquier pretensión de eliminar el calendario obligatorio de vacunas. Los delirantes que pretenden tal cosa atentan contra la salud de los que van naciendo y yo, más allá de mi tiempo de vida, quiero una Argentina sana con argentinos sanos; para que puedan ser y prevalecer.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Estado Libre Asociado de Vicente López.