Pasan cosas curiosas en la Argentina, porque en cierta forma todas las rutas que parecen trazar un camino recto hacia destinos deseados terminan curvándose hasta convertirse en una rotonda que nos devuelve al punto de origen.
El riesgo de retorno al kilómetro cero está siempre presente. Se hace notar de muchas maneras, por ejemplo cuando se olvida que la tolerancia es una gran virtud del liberalismo y que atrofiada la tolerancia se atrofia el pensamiento.
En tal sentido decepciona el Presidente Javier Milei, el mismo que presumía de la superioridad ética y estética de los partidarios de la Libertad sobre el kirchnerismo y el resto de la izquierda, cuando persistiendo en modos de alter ego kirchnerista hace declaraciones como este tuit del 23JUL25:
REGLA DE HIERROTodos los periodistas que hacen un culto de las formas, en el fondo lo hacen porque son unos huecos e ignorantes que no están aptos para enfrentar al contenido.No falla... miralos y notarás que ante mayor defensa de las formas mayor el nivel de imbecilidad.Fin.
Francamente podría tomar esas mismas palabras Presidente Milei y calificarlo de "hueco" o "ignorante" por no entender todavía el decoro con que en todos sus actos y expresiones el Presidente de la Nación Argentina debe honrar la investidura presidencial.
Si la "regla de hierro" del Presidente va a seguir siendo inventarse justificaciones de mente superior incomprendida por imbéciles para agraviar a cualquiera que lo critique, pues no sólo estará perdiendo la declamada superioridad ética y abjurando de una de las principales virtudes del liberalismo, perderá apoyos de afines y otros que podría ganar.
Se equivocan sus felices obsecuentes cuando creen que insultar a la Vicepresidente Victoria Villarruel no va a tener consecuencias perjudiciales. Olvidan que no pocos votamos a Milei porque lo acompañaba Villarruel. Y más allá de lo que Villarruel ha decepcionado por sí misma (por ejemplo con su silencio cuando diputados fueron a Ezeiza a ver a los presos del prevaricato), ya son muchas las frases de campaña que se convirtieron en chistes. La visible infección amarilla, además, perfila al gobierno de Milei como la segunda presidencia cambiemita; con amplio reciclaje de kirchneristas de rezago.
Y mientras tanto el kirchnerismo que conserva bastiones como la Provincia de Buenos Aires procura reorganizarse sirviéndose del aire que les proporciona Milei con su falta de cintura política que confunde escuchar su monólogo con diálogo, lo que desanima alianzas posibles mientras recicla dudosos conversos. Al punto que no se estaría notando que Roma no paga traidores.
Luego están esos jugadores secundarios cargados de ambición, como Patricia Bullrich, que ha sumado a sus papelones el de hacer quedar a Guillermo Francos como un pusilánime que necesita de su tutoría y protección.
Ocurrió que frente al posible retorno del público visitante a los estadios de fútbol, Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, a través de un posteo en Twitter, sin otra significación que la de los cruces políticos habituales, le dedicó al Jefe de Gabinete un "TE deseo un MUY FELIZ Y TRISTE FINAL … PRONTO !!!".
Incomprensiblemente ese posteo olvidable motivó que Bullrich enviara al subordinado de Chiqui Tapia un telegrama exigiendo que se retracte de sus dichos por considerar que "exhibe un tono abiertamente mafioso, amenazante e intimidatorio".
Un total despropósito al punto de ser "plata facil" para cualquier abogado que debiera contestarlo. Aunque ni siquiera hace falta contestarlo ni asesoramiento letrado. Ese telegrama de Bullrich jurídicamente es la nada misma, sólo sirve para preguntarse si la ministro reincidente no conoce todavía los límites de las atribuciones que le confiere el cargo. Las expresiones de deseos no son punibles salvo que instigaran claramente a la comisión de un delito. No hay ningún delito en desearle a otro un "muy feliz y triste final", ni cosas mucho peores, menos cuando eso se expresa en referencia a la política mientras no implique inequívocamente atentar contra el orden constitucional.
Esta nueva bravata inconducente de Patricia Bullrich podría ser tomada a risa de no ser por lo que revela de la dinámica del gabinete. Pareciera o al menos puede especularse, en tanto no tiene ninguna significación jurídica, que se trata de un mensaje de la ministro al Presidente para decirle, conforme a la lógica de la confrontación libertaria, que ella tiene atributos de los que carece el jefe de Gabinete. Porque en el contenido del telegrama no sólo no se señala ninguna orden de Francos sino que la ministro habla en primera persona subrayando su voluntad al ser ella la que considera y ella la que exige.
Nunca es bueno que un ministro de Seguridad accione contra ciudadanos por manifestar opiniones que encuadran dentro de la libertad de expresión. Con este bochornoso telegrama Bullrich no llega al extremo ominoso de cuando la inútil para toda decencia gubernamental Sabina Frederic, siendo ministro de Seguridad, cometió el disparate de denunciar penalmente a los vecinos de Bariloche y Villa Mascardi que pedían a las autoridades poner fin a las usurpaciones mapuches, pero va tomando el mismo rumbo. Con esa denuncia, abiertamente el Ministerio de Seguridad dirigido por Frederic declaraba tomar partido activamente por la delincuencia contra la ciudadanía.
Y entonces ocurre la paradoja de los disparates: que los errores de los funcionarios del presente disparan mecanismos de desmemoria y figuración de los funcionarios del pasado. Jamás lograré habituarme a la caradurez con la que personajes que fueron indignos en la función pública siguen opinando como si tuvieran alguna autoridad moral. Por eso es importante conservar la memoria y recordar lo que hicieron como funcionarios.
En su momento, mientras Sabina Frederic era ministro de Alberto de la Fernández, sostuve que su gestión era una FERIA DE CACHIVACHES EN EL MINISTERIO DE SEGURIDAD DE LA NACIÓN. No lo dije cuando se fueron, lo decía mientras estaban en funciones, que es cuando las cosas se deben decir.
Uno de esos funcionarios cachivaches que secundaban a Frederic era Eduardo Villalba, como secretario de Seguridad, a quien los impiadosos muchachos de las fuerzas federales apodaron "Maniquí de Sastre". Apodo que alude a falta de cabeza y (vamos a decir) coraje.
Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", por esa impunidad que al poco tiempo le concede un país desmemoriado a los peores funcionarios, ha tenido Villalba el descaro de chicanear a Bullrich por su telegrama posteando en Twitter: "Pero en serio se utiliza el sello del Ministerio de Seguridad para esto???!!! Si fuera así le tendrías que mandar misivas del mismo tenor del Presidente para abajo, a cientos de tus nuevos amigos cada día!".
El punto no es lo que tal crítica tiene de acierto, porque el disparate fue groseramente evidente, el punto es que Villalba, tan sólo por haber sido uno de los "sabinos" no es ni remotamente alguien que tenga autoridad moral para criticar a Bullrich.
Y en este último punto vuelve a cobrar importancia que el Presidente Milei desprecie las reglas del decoro que corresponden a la investidura presidencial, porque en la chatura del léxico, en la agresividad banal, en la pérdida de la superioridad ética y estética, esto y aquello se termina pareciendo demasiado generando una confusión que facilita la desmemoria y equipara para abajo. En esa confusión tipos como Villalba, Axel Kicillof (en otra escala de catástrofe económica) y tantos otros funcionarios que hicieron daño a la ciudadanía, hablan como si nada hubiera pasado.
Milei como Pomelo Rockstar en lugar de un Señor Presidente le facilita la resistencia al kirchnerismo al no dar contraste, desde las formas, a lo que se supone son diferencias de fondo. No es un tema menor cuando se gobierna con minoría legislativa un país con cero credibilidad internacional e imperiosamente necesitado de recibir inversiones para expandir su economía. No importa cuánto se jacte Milei de no ser un "fenómeno barrial", más allá de su persona y la curiosidad internacional por el exotismo argentino, el barrio sigue siendo el que era. No ha cambiado eso aún a la vista del extranjero para lo que sirve al interés nacional.
La solidez de las instituciones, lo que hace previsible en un sentido positivo a cualquier país, también se expresa en las formas con que la institucionalidad se expresa. Pues si las formas no son razonablemente respetadas, es casi seguro que la sustancia tampoco.
BLANCO DE AMNESIA
En aquel país enamorado de las mentiras,
con jardines florecientes de promesas y excusas
las sirenas cantaban sus melodías de engaño,
para inventar nuevas y siempre vanas esperanzas,
donde proyectaban sueños que nunca se cumplían
y las verdades claras se oscurecían difusas
sepultadas bajo algún leve cómodo regaño
simulando las voces indignadas de esa danza.
Otra mentira y un baile más,
otra promesa que fabular,
otro fracaso para danzar,
otras mil excusas que ensayar...
Cualquier cosa antes que la verdad
no vaya a ser cuestión de cambiar
y lo distinto no sea igual.
No sé si aquel país
pueda escapar de sí,
o siempre será así.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.





Excelente Ariel! Coincido. Cuando "gobernaban" los amarillos, discutía con mis amigos porque opinaba que nos estaba devolviendo a brazos de los K. Ahora tengo la misma sensación. Un abrazo
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