martes, 21 de julio de 2026

ESTAMOS BIEN: CUANDO LA SUERTE ES SALIR CAMINANDO




Sabíamos con Inés que el 20 de Julio de 2026 sería un día que se podía complicar un poco. Nuestra hija viajaba a España y el avión partía desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza cerca de la medianoche.

Esa misma tarde regresaban a ese Aeropuerto jugadores de la Selección Argentina de Fútbol que obtuvieron el subcampeonato en el Mundial. Llovía y el mal clima suponía una menor cantidad de gente yendo al predio de la AFA para demostrarles gratitud. 

Teniendo en cuenta el previsible atasco de tránsito, salimos temprano, con varias horas de anticipación para evitar caer en apuros. 

La previsión no resultó vana. Completamente detenidos, con el motor del auto apagado y esperando se abriera al menos un carril al tránsito, mientras algunos conductores fumaban resignados de pie junto a sus autos, delante nuestro un colectivo pintado de "Scaloneta" dejaba ver paraguas por las ventanas moviéndose al ritmo de los bombos y en la negrura de la noche, bajo la lluvia, la gente seguía caminando hacia y desde el predio en la oscuridad de las banquinas con ánimo festivo. No era el mismo ánimo de quienes, temerosos de perder sus vuelos, descendían de los vehículos que los transportaban dispuestos a arriesgar más que cansancio por llegar al Aeropuerto caminando. 

En esas condiciones, a las 20:16 hs, tomé una foto que publiqué en X con el siguiente comentario: 

"Camino a Ezeiza  y no para boludear fanatismo futbolero. Corte total a la altura de la Escuela de Gendarmería. Supongo que la antelación con que salimos nos da margen suficiente de espera. 

Ahora en esta circunstancia previsible el @MinSeguridad_Ar una incompetencia absoluta".



Debo decir que jamás voy a entender la irresponsabilidad de quienes decidieron llevar niños hasta el predio de la AFA en las condiciones que describo. Pero que yo no la entienda no significa que el aluvión, al que no voy a calificar, no fuera previsible. Razón por la cual las autoridades que en otras circunstancias hicieron valer la jurisdicción nacional, aplicando el protocolo antipiquetes, tuvieron tiempo más que suficiente para disponer medidas que ordenaran el tránsito. No viene a cuento detallar aquí las distintas alternativas que pudieron aplicarse, sólo aclararé que no estoy sosteniendo que a este tipo de manifestaciones deba aplicarse el mismo mecanismo coercitivo que frente a una protesta que tiene la deliberada intención de interrumpir el tránsito y perjudicar a terceros. Son dos cosas distintas, pero una sola la responsabilidad de garantizar el libre tránsito.

En la radio escuchamos que los jugadores ya se aprestaban a cenar con sus familiares, con lo cual era de esperar comenzara la desconcentración. Un rato después se abrió el tránsito a vehículos que venían desde Ezeiza, la gente que caminaba por las banquinas también iba de vuelta, los motores volvieron a encenderse y ante el retomar de la marcha varios que se habían apeado para llegar al aeropuerto con su tracción a sangre volvían a sus transportes.

No sé si alguno de esos pasajeros perdió su vuelo. Nosotros, alrededor de las 21:00 hs, nos despedimos de nuestra hija en el Aeropuerto. Lo calculado estuvo bien para las tres horas de anticipación con que se recomienda llegar. 

Respiramos aliviados y emprendimos el retorno a casa. Tranquilos, sin apuro. El tránsito en la autopista era fluido, no así el de la mano de ida que todavía estaba congestionada. 

Creíamos que al fin de cuentas el día terminaba bien. Inés, sentada a mi lado, daba aviso por whatsapp a la familia del "paquete listo para abordar". Yo conducía al ritmo del tránsito, con las prevenciones de la lluvia.

En el kilómetro 22 de la Autopista Ricchieri se encuentra el destacamento policial vial, una construcción muy pintoresca entre las dos manos de la autopista. Hace años, muchos años, que cada vez que paso frente a esa linda casita me pregunto cómo es que esa dependencia sigue funcionando. Porque no es una "isla" con accesos y egresos. Es una anomalía que sigue sin que siquiera se le haya construido un puente peatonal, o túneles, para que no sea riesgo de vida cada vez que una persona debe llegar o salir caminando del destacamento. 

Y digo: en este tipo de cosas también se manifiesta el desprecio de la política por la vida de los policías, en este caso de los políticos bonaerenses hacia los efectivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, como así también la falta de conducción por parte de las jefaturas policiales para procurar que el personal trabaje en condiciones aceptables. Rotundamente, afirmo que las condiciones con que el personal policial se desempeña en ese destacamento no son razonables, por ende no son aceptables. 

Dicho esto, vuelvo a la crónica de los hechos. Llegando al destacamento personal policial (por algún motivo que desconozco) procede a querer cortar el tránsito, por lo cual se producen una serie de frenadas intempestivas delante mío. Respondo a ello frenando mi Duster evitando colisionar con el Volkwagen que iba delante y que en su frenada se va de costado. En ese instante, habiendo frenado mi auto y siendo que había evitado chocar al Volkwagen, llegue a pensar "zafamos". Literalmente me dije "zafamos". Y en la nada que puede demorar decirse mentalmente "zafamos", sentimos un violentísimo choque desde atrás. Tan violento que los dos asientos delanteros se rompieron, cedieron los respaldos y quedamos acostados en el auto. Mis manos perdieron contacto con el volante y al ser arrastrados pegamos contra el vehículo al que había evitado llevarme puesto. 


El ruido tan particular del auto que se rompe y la inercia del golpe hacen que repentinamente y por lo poco que dura uno quede como flotando anestesiado, entregado por completo a lo que vaya a resultar de eso que no está en uno poder dirigir. 

Detenida la escena miré al costado para asegurarme que Inés estuviera bien. Los dos teníamos la conmoción de semejante golpe, pero en principio estábamos bien. Cuando ella me confirmó que lo estaba bajé del auto y ahí me encontré con que me había chocado una combi de la Policía Bonaerense. 


Los daños en los cuatro vehículos involucrados, dos delante mío y la combi policial detrás, demuestran claramente la dinámica del evento. 

Tuvimos suerte de salir ilesos, sin más que algunos moretones que en vista de lo que pudo ser no son nada. Ahora bien, ¿por qué salimos caminando del auto? En principio porque llevábamos puestos los cinturones de seguridad, luego porque la Duster demostró ser dura, y finalmente porque en la referida dinámica del evento, habiendo logrado yo frenar mi auto sin colisionar al de adelante, lo que hubiera empujado nuestros cuerpos hacia delante, no se produjo el efecto "latigazo", golpear primero hacia delante y luego ser impulsados violentamente hacia atrás. Acá la inercia sólo actuó empujando nuestros cuerpos para atrás. Si esa misma violencia nos hubiera encontrado con los cuerpos idos hacia el parabrisas, seguramente nos hubiéramos dañado seriamente la columna, pudiendo incluso desnucarnos. Nos dijeron que algunos policías presentaban lesiones leves, algunos golpes como los que recibimos nosotros e Inés más que yo.

Así como de camino a Ezeiza señalé la falta de previsión de autoridades nacionales, de regreso debo observar que la Policía Bonaerense también aportó lo suyo al mamarracho. Y si piensan que haber ocasionado el accidente que me involucra fue suficiente, paso a contarles que no. Que la cosa  no terminó ahí.

Luego del golpazo, conscientes de lo que pudo ser y no fue, estábamos agradecidos de nuestra suerte. Queriendo volver a casa, en la conmoción de lo que uno empieza a pensar que pudo haber pasado, se trata de agilizar los trámites tanto como se pueda. Por eso cuando un policía me pidió registro de conducir y cédula verde, asegurándome que cuestión de minutos me los devolvería, no dudé en darle esos documentos. Sólo le hice una pregunta: ¿cuál es la compañía en la que el móvil policial está asegurado? Me respondió que La Caja**, casualmente la misma que mi Duster. 

Los minutos pasaron, se hicieron un par de horas ahí en el lugar del siniestro. Al menos seis veces se me acercaron policías preguntando por mis datos, siempre contesté amablemente explicando que esos mismos datos (que repetía cada vez) estaban en los documentos que había entregado a uno de ellos. "Muchas manos en un plato hacen mucho garabato", les dije a los últimos. No parecía haber nadie que estuviera dirigiendo concentradamente al personal policial. Por momentos tuve la impresión que la buena voluntad, todos allí fueron muy amables, se confundía con la impericia.

Luego nos pidieron ir a la Comisaría 3° de Esteban Echeverría, Transradio. Los demás conductores fueron en sus vehículos, en tanto que el mío, imposible conducirlo en las condiciones que quedó, fue llevado por una grúa de autopistas. Llegamos a la Comisaría, pregunté si íbamos a tardar mucho. Me dijeron que no. Repito: me dijeron que no. Por si no se ha entendido lo repito una vez más: me dijeron que nó. Así que llamé al seguro para pedir la grúa. 

Al rato me pidieron que cancelara la grúa, porque podían demorarse un poco más. Cancelé la grúa pidiendo al auxilio que estuvieran atentos a que los llamaría en cuanto pudiera. Los policías labraban actuaciones con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nro 10 de Lomas de Zamora. A los cuatro civiles que estábamos allí, otros dos conductores, mi Señora y yo, nos tuvieron esperando mientras tomaban primero los datos de los policías involucrados. Que resultaron ser muchos.

De nuevo digo, en general todo el personal fue muy amable, pero la paciencia de uno tiene límites, y cuando la amabilidad se extiende hasta las cinco de la mañana, para una situación que comenzó a eso de las 21:30, uno comienza a percibirla como una tomadura de pelo.

Como saben, he defendido muchas veces a la Policía Bonaerense (y lo seguiré haciendo), entre otras razones porque conozco sus falencias y comprendo sus razones. En esta larga noche que describo he confirmado mi apreciación sobre sus muchas carencias: de material, de empeño y de procedimientos. 

Así que como las cinco de la mañana, tuve un altercado intenso pero respetuoso con el personal que llevaba las actuaciones. Argumenté que de los civiles allí sólo debían tomar datos que sobradamente ya tenían documentados y que lo que tuviéramos que declarar no lo íbamos a hacer en sede de una contraparte, porque la Policía fue la responsable del accidente, sino al denunciar el siniestro a las compañías de seguro.

A eso de las seis de la mañana me devolvieron la documentación, junto el acta de "visu y entrega" de mi auto y pudimos irnos. La grúa del ACA llegó al toque y eso de las 07:20 de la mañana al fin llegamos a casa. Guardé el auto en el garaje y nos fuimos a dormir, molestos, pero al fin de cuentas conformes con no padecer algo mas que lo que puede acomodar un dicloflenac. 

En fin, es lo que hay, cierro subrayando que tal como el nombre del programa de radio que hacíamos con Mariano Iglesias: "Podría ser peor".

Ariel Corbat*, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
 
* Seudónimo de J. Santiago Tamagnone. 
** Resultó ser que no era cierto que estuviera asegurado por La Caja, ya que el móvil que me choca está asegurado por Provincia Seguros. Por lo menos tienen seguro...






lunes, 20 de julio de 2026

IMAGINO, por Ariel Corbat.



IMAGINO

Imagino,
siempre estoy imaginando
así como alucinando.
Doy tres pasos en la realidad,
e imagino que doy seis
en algún otro lugar.

Y de modo fantasmal ahí es cuando me acuerdo
del loco Carlitos, siempre y cada vez que vuelvo.
En el barrio teníamos dos locos Carlitos,
eran locos tranquilos los dos locos Carlitos.
Digo el que vivía por el lado de las vías
y paraba a la tarde en el kiosco de la esquina,
el kiosco de Lola, donde siempre lo veía,
fumando alguna colilla de pucho apagado
y de charla con amigos que sólo él veía.
Gesticulaba, sonreía, hablaba, reía,
en esa rara soledad, que acaso eludía
con sus miradas casi que uno también veía
como escuchaba lo que esos otros le decían.
Y yo que era chico alucinaba que, tal vez, 
su locura sólo fuera un espejo al revés
de su lado la realidad en que él vivía,
del mío... ¿Qué sería lo que yo no veía?
Quizá, posta, sus amigos estaban ahí 
y la locura fuera completamente mía,
en la duda por curiosidad algo temía
temía, pero no me asustaba ese temor,
que lo siento y no lo he olvidado; todavía.

Imagino,
dando pasos de extravío,
que voy por otro camino
sin ganas de volver al que es real.
Y aunque vuelva cada vez
yo siempre me alejo más.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

viernes, 17 de julio de 2026

UNA RONDA MÁS, por Ariel Corbat





UNA RONDA MÁS

A veces el miedo a mis propios juegos
hace no quiera justo lo que quiero,
es que uno se quema al jugar con fuego;
y las heridas tardan en sanar.

No hay nada peor que ahogarse en ruegos
por tenerse a sí mismo prisionero
en la esperanza vana del sosiego.
Y el fuego nunca deja de llamar.

Se vive y se muere por el deseo,
eso que llaman impulso vital,
de apostar la vida como un trofeo.

Se suele perder, se puede ganar,
y a pesar del temor y su hormigueo
voy a bailar ese tango fatal. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

domingo, 12 de julio de 2026

CARTAS PARA ELISABET: "TRASTORNO RESIDUAL DEL KIRCHNERISMO EN DECADENCIA"




SOBRE EL "INSTITUTO PATRIA"

El autodenominado "Instituto Patria" es un antro kirchnerista que se presenta como un "espacio plural" dedicado al "pensamiento acción y trabajo para la inclusión americana". Y como todo lo que afirma el kirchnerismo es mentira.

No se trata de ningún espacio plural sino de un cerrado ámbito de militancia kirchnerista donde se repite como dogma de secta la mentira de los 30.000 desaparecidos. Luego, la "inclusión americana" a que se refieren no es otra que la demostrada por el kirchnerismo siendo gobierno: alineamiento con la dictadura cubana y sus satélites estrechando lazos con personajes como Evo Morales, Nicolás Maduro, Gustavo Petro y cualquier otro de igual calaña. 

Para mayor claridad del sesgo sectario, el instituto tiene por presidente honoraria a Cristina Fernández,  y por presidente a Oscar Parrilli, aquel lacayo al que la hoy condenada por robar al Estado definió como "pelotudo", "tarado" y "Vos sos un estúpido. Y no, no entendés nada. No sé ni para qué te llamo, mirá. Si no entendés nada", en unos audios de cuando Margarita Stolbizer se aprestaba a denunciar irregularidades administrativas en el mismo Instituto Patria.

Es decir que no hay nada patriótico en el Instituto Patria, pues no es otra cosa que un ente puesto al servicio de una delincuente condenada a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por el delito de administración fraudulenta perpetrado mientras fue Presidente de la Nación.

CARTAS PARA ELISABET

En atención a la campaña del kirchnerismo para hacer pasar por proscripción política lo que no es otra cosa más que la condena penal a una corrupta, el Instituto Patria lanzó una convocatoria risible: "De puño y letra y con el corazón, mandale tu carta a Cristina".

Según se indicó a la militancia kirchnerista, como a víctimas del síndrome de Estocolmo: "Es una oportunidad para hacerle llegar unas palabras de cariño, agradecerle por todo lo que hizo por nuestro pueblo y acompañarla en este momento". Agradecer a un delincuente por lo que te robó... El chiste se cuenta solo. 

Las cartas se entregaron el sábado 11 de Julio en San José 1111, a las 15 horas, en el marco de rejunte de militantes que se amontonó sin pena ni gloria para recibir el saludo desde el balcón de Miss Tobillera. A la hora del partido entre Noruega e Inglaterra la calle ya había olvidado y el vecino que paseaba su perro cruzaba el asfalto sin necesidad de mirar a ningún lado, ni cuidarse la billetera.

Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", tal vez al silencio desolado de la tarde las manos de la ladrona vieja desdoblaban algunas de esas cartas. Entonces, quizá, leyendo palabras que le declaraban amor y gratitud, una salada secreción hizo sentir su peso asomándose a sus pestañas. Probablemente no la conmoviera el amor declarado por sus fieles acólitos sino la amargura de verse a sí misma como a Peter Ustinov, en su memorable actuación de Nerón, cuando derramaba lágrimas por Petronio y por su propio pesar. Cobró conciencia que aquellas cartas no llegaron a sus manos en manera espontánea, se necesitó una campaña que ella misma autorizó para que fueran escritas y llevadas hasta su regazo. Textos desganados de puro compromiso militante, berretitudes cósmicas, declamaciones al estilo de niños formoseños aprendiendo el arte del panegírico en la obsecuencia a Insfrán, largas alabanzas tan aburridas como discursos de Fidel Castro. Casi que su conciencia amagó despertar del eterno baile sobre los muertos para hacerla sentir vergüenza por recibir la admiración de semejante chusma. 

Y otra vez descargó su frustración e ira sobre el pelotudo, el estúpido, el tarado, a instancias del cual le llegaron esas cartas que, quién sabe, sintió finalmente escritas por otros pelotudos, estúpidos y tarados sin caer ella en la idiotez de descalificar con el lenguaje inclusivo con que se enredaban sus funcionarios y militantes. Todos tarados, pudo haber dicho, porque el español bien hablado no necesita más.


SOBRE PERVERSIONES Y PARAFILIAS

Es un fenómeno conocido que ciertos criminales reciben cartas de amor escritas por personas que evidencian con ello padecer graves trastornos mentales y morales. Esa situación fue observada tempranamente en Estados Unidos y se le conoció como "Síndrome de Bonnie and Clyde", algo que también se da por estas latitudes con casos como el del asesino Robledo Puch recibiendo cartas de admiradoras y que, ahora, con esta campaña para escribirle cartas a la viuda de Kirchner podríamos rebautizar.  Pero antes de intentar un nuevo nombre, cabe observar una no muy sutil diferencia.

Según surge de la simple y superficial búsqueda en Google, se otorga el nombre de HIBRISTOFILIA a la parafilia donde se siente atracción romántica hacia personas que han cometido delitos graves. No es el caso de este articulo ahondar el entendimiento de la cuestión, algo que necesariamente requeriría un abordaje interdisciplinario de psiquiatras, sociólogos y otros especialistas. Basta en cambio con tener una mínima noción del fenómeno, para señalar la nada sutil diferencia arriba anunciada. 

Aquellas declaraciones de admiración y amor a criminales que dieron entidad inicial al fenómeno surgieron de manera espontánea. Sinceramente, podría decirse. 

Las cartas que llegaron a Cristina Elisabet, en cambio, fueron resultado de una campaña orquestada a ese fin y por razones políticas. No me he preocupado por averiguar si hay algún antecedente de otra organización política militando activamente la hibristofilia.

Tengo la íntima convicción que el kirchnerismo es una asociación ilícita que participa en política con la voluntad de ser el gobierno de, por y para la delincuencia. Algo para lo cual se requiere destruir las más elementales nociones de la moral republicana. Con ese propósito, durante su infame régimen, el kirchnerismo llevó a cabo un orwelliano proceso de desmemoria y adoctrinamiento colectivo merced al uso faccioso de los recursos del Estado, que dañó severamente la capacidad intelectual de los argentinos buscando anular el pensamiento racional e independiente. En ese contexto, (repito: orwelliano) fue tal el empeño por subvertir los valores que surgen de la razón, que se sancionó una Ley de Salud Mental cuyo propósito declarado por la madre de terroristas Hebe de Bonafini era "normalizar la locura".

Esta campaña lanzada por el Instituto Patria, que por parecer un fracaso más que otra cosa seguramente no satisfizo las expectativas de sus mentores, es una muestra más de la incompatibilidad del kirchnerismo con la salud mental. El kirchnerismo, que fue producto de un tiempo de severa crisis, no tiene chance de sobrevivir en una sociedad que recupera su racionalidad. 

Y por eso para esta variante de la hibistrofilia con mucho de síndrome de Estocolmo, podría proponer sea estudiada a partir de dejar caer o aventurar el nombre de "Trastorno residual del kirchnerismo en decadencia".

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


viernes, 3 de julio de 2026

Y ASÍ ES LA VIDA...


Hoy, 3 de Julio, cumpliría años mi madre, Dora Isabel Kesseler, o simplemente Patricia. En sus buenos viejos tiempos se celebraba con  mucha familia materna en casa comiendo pastelitos de batata y membrillo almibarados (salvo los que hacía para mí que me gustaban sin almíbar), acompañados con chocolate bien espeso.



Cada tanto, claro, la nostalgia se sienta a mi lado para ilusionarme con la ensoñación de volver a comer un pastelito de aquellos. Así es la vida, me dice. Y sí, sabemos que vamos de paso. Así es la vida y no caben quejas. Sólo que a veces todos quisiéramos un momento más con aquellos a los que amamos. ¿Quién no?

Siempre lamente que la partida temprana de mi viejo impidiera su encuentro con mis hijos. Esto, escrito así, puede llevar a alguien a alguna confusión,  por lo que cabe la aclaración melbrookiana: Papá no se fue una mañana, Papá murió una mañana, de haberse ido lo hubiéramos buscado hasta traerlo de vuelta.

El chiste es un mecanismo para eludir las lágrimas de la sensiblería, esa que creemos tener controlada pero se nos rebela cada tanto. 

Lo que no pudo ser se compensó con lo que sí pudo ser y fue, mi madre disfrutando mucho de los nietos que le dimos con Inés (cabe otra aclaración melbrookiana: que "le dimos" es una mera expresión coloquial, los conservamos con nosotros hasta que se fueron por sus propios medios).

Por esta misma nostalgia que hoy me cala el alma por mi madre, escribí tiempo atrás estos versos dedicados a mi padre: "Días como hoy, cuando extraño a mi padre / abrazo a mis hijos con su mismo abrazo". 



Y debo decir que funciona, pero también debo decir que en Febrero de este año algo cambió. Entró un nuevo jugador. Nuestro primer nieto, nacido en España y a quien pude abrazar por primera vez el 16 de Abril de 2026. 

De algún modo el verlo a los ojos dejó a la nostalgia en otro nivel.  Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", el de una caricia ancestral, una palmada en el hombro y una sonrisa  serena. Un puente más. Porque así es la vida.



26 DE ABRIL DE 2026

Inesperadamente,
a manos de la suerte
he sangrado en Barcelona.

Hay algo mío ahora, 
donde el sol se ilusiona 
con un sábado por siempre.

Es sangre de mi sangre,
sonríe al recordarme
que la vida tiende puentes.

Lo fui un viejo noviembre,
como él este febrero.
Mismo océano por medio.

Y sonríe...
sangre de mi sangre
en la mirada que otros no tuvieron.
Me sonríe...
sangre de mi sangre
venciendo la distancia y el olvido.
Se sonríe,
sangre de mi sangre
por todos ellos: los que nos unieron.



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López.


jueves, 2 de julio de 2026

ME PREGUNTO: ¿Y DÓNDE QUEDA LA HONESTIDAD?


Escribo este párrafo luego de escribir, leer y releer los que siguen, a modo de prefacio para aclarar que no se trata de un artículo propiamente dicho sino de unas reflexiones que escribo para mi propio entendimiento. Con cierta insatisfacción las percibo incompletas. Justamente por eso dudé si publicarlas o no, pero al fin de cuentas el lema del blog La Pluma de la Derecha es: "Quiero que mis convicciones sigan siendo auténticas, que sean puestas a prueba por las razones del otro y por las dudas propias. Ayudémonos a pensar". Así que aquí van, acompañadas de versos de desahogo político que he ido escribiendo y publicando a lo largo del tiempo, para abrir un dialogo que las enriquezca. Ayúdenme a pensar.

Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", sea: ¿Y dónde queda la honestidad?, la pregunta a la que debemos dar respuesta en este momento político de la Nación Argentina. Claro que todo interrogante acarrea otros, por ejemplo sobre la capacidad de esta sociedad que produjo una democracia cuasi fallida por su pésima calidad para llegar a comprender el valor de la honestidad afrontando los esfuerzos que supone.


En las décadas del régimen kirchnerista se hizo de la deshonestidad la religión del Estado a partir de la mentira de los 30.000 desparecidos. Sobre esa burla a la historia y las matemáticas victimizando a terroristas se llevó adelante un proceso orwelliano de adoctrinamiento colectivo con el uso faccioso de los recursos del Estado. 


Como resultado, esa mentira se convirtió durante un largo tiempo en la verdad dogmática a partir de lo cual un aluvión de falsedades terminaron de corromper al ya corrupto Poder Judicial, lo cual dejó al país a merced del delirio totalitario del kirchnerismo como gobierno de, por y para la delincuencia. A vista de todos está el daño institucional, la degradación cultural y la miseria intelectual que adquirieron la magnitud de lo que se teme irreversible.


Pero esto es Argentina y la reacción llegó a fuerza de hartazgo. Sucedió que cebado en la falta de oposición real, con los progres temerosos de ser llamados "fachos", el propio régimen kirchnerista no supo contener su estupidez y tan exageradamente la militó que, tal vez por los abusos de la infeKtadura (la verdadera última dictadura argentina), los imbéciles con cargo hablando de "las, les, los", los privilegios desmedidos, la prepotencia callejera del zurdaje, el descaro de reconocer que robaban justificándolo en que hace falta dinero para hacer política y que finalmente robaban para asistir a los "más humildes", todo ello, abrió los ojos a las mansiones, los bolsos revoleados, las joyas, los yates y las parrandas de los benefactores de los humildes. En esa pendiente pronunciada, tiempo hubo en el que cotidianamente nos reíamos de las estupideces que decía Nicolás Maduro en Venezuela, hasta que de un día para otro dejamos de reír. No porque Maduro hubiera dejado de decir estupideces cada vez mayores, sino porque al escuchar las estupideces de Alberto Fernández ya no tenían ninguna gracia.


Para entonces ya no quedaban partidos políticos relevantes con vida institucional basada en principios y el voto de los afiliados en elecciones internas. En su lugar operaban (y operan) sellos de goma con personalismos y camarillas de obsecuentes funcionando como agencias de colocaciones en cargos del Estado. De ahí que inventaran las PASO con la única finalidad de fingir una representatividad inexistente. La política se redujo a la vocación de servirse en lugar de servir. 


Ese contexto de hartazgo permitió la llegada del discurso encendido que encarnó Javier Milei, porque cada una de sus propuestas y críticas traía bajo su histrionismo exacerbado el elogio de la honestidad en la superioridad ética de las ideas de la Libertad. Un fenómeno disruptivo que como tal avanzó entre la improvisación del nuevo entusiasmo y la necesidad de contar con los sellos de goma del propio sistema. Era impensable, por lo tanto, que pudiera organizarse en términos de pureza idílica.  


Logró lo que otros durante todos los años de resistencia al régimen no pudimos: romper el cerco del auditorio conocido. Y lo apoyamos. Algunos con reservas (como en mi caso, por su postura en relación a los presos del prevaricato que convalida la corrupción judicial) y otros plenamente. Tan plenamente en algunos casos que se fanatizaron al punto de parecer no buscar otra cosa que cambiar el apellido al ismo. Y así como para los cerdos de Orwell "Napoleón siempre tiene razón", igual que para los acólitos K Cristina siempre tiene razón, surgieron mileístas para los cuales Milei (cualquiera de los dos) siempre tiene razón. 

La obsecuencia es la forma más artera de la traición, porque la falsa lealtad envilece hacia arriba y hacia abajo. Así las contradicciones de Javier Milei, muchas de las cuales pueden justificarse en las imposiciones del ejercicio pragmático de la política (comenzando por el necesario acuerdo para ganar el ballotage), se tornan reprochables cuando ante cualquier análisis aparecen como fruto de un capricho irracional, que aún marcando clara oposición con la esencia de las ideas y valores que dice representar es aplaudida por la claque de obsecuentes. 

No puede descuidarse el oficialismo ni permitirse debilidades morales. La fuerza del gobierno del Presidente Milei depende de la honestidad que exhiba, tanto así que fue votado por decir verdades incomodas y no mentiras complacientes, a sabiendas que venía por delante un esfuerzo descomunal, un esfuerzo tan grande que sólo puede ser tolerado si se conduce con la ejemplar convicción ética de un cruzado. 




No basta, de ninguna manera, saber que los otros fueron, son y serán peores, es imprescindible estar libre de toda mácula, hasta de la más insignificante. Con estos antecedentes en claro, cabe meditar la pregunta del inicio: ¿Y dónde queda la honestidad? 

Con toda certeza no está en el kirchnerismo, ni en su dirigencia, ni en su militancia, ni en sus votantes. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales Sergio Massa, el candidato del régimen y uno de los de la casta, obtuvo el 36,78% de los votos, posicionándose primero de cara al ballotage. Y en el ballotage su caudal electoral subió al 44,35%. Es decir que casi la mitad del electorado votó una propuesta de tan franca deshonestidad que paradójicamente podría considerarse honesta en sus propósitos deshonestos. Nadie, absolutamente nadie, pudo votar a Massa esperando honestidad. Porque además Massa ya era presidente de facto ante el descrédito irremontable de Alberto de la Fernández.


Atento a ello, descartemos por completo que pueda encontrarse honestidad en el kirchnerismo, que (en mi personal opinión) es una asociación ilícita antes que cualquier otra cosa.


Si el régimen kirchnerista tenía a Massa como único candidato, la casta política a más de Massa tenía a Patricia Bullrich, quien obtuvo el 23,81% de los votos. No diré que los amarillos tienen el mismo grado de deshonestidad que los kirchos, porque admito que entre su dirigencia, militancia y electorado hay que gente valora la honestidad, pero no son todos y en conjunto han demostrado tener tal infección de progresía que en el extravío de su deriva ideológica han sido reiteradas veces los idiotas útiles del kirchnerismo. Hoy, después de Milei, aunque sin mucho convencimiento hablan en términos de perfilamiento ideológico, pero durante muchos años pregonaban que lo importante no era la ideología sino la gestión. Esa muletilla revelaba la intención de ocupar cargos sin interés alguno por cambiar nada, de ahí la apatía a la hora de plantarse frente al kirchnerismo en la batalla cultural. Téngase presente que la casta política es más amplia que el kirchnerismo, la integran también el PRO y otros espacios de progresía. Me ahorro el comentario sobre el radicalismo, porque si Alem viviera se vuelve a suicidar. La vergüenza en que se han convertido no necesita agregados. 


Tenemos entonces un 23,81% de dudosa honestidad política, no sé en que porcentaje pueden dividirse allí los honestos de los deshonestos, pero estimo que es lo suficiente como para que pueda considerarse que más del 50% del electorado no es reactivo a la deshonestidad y que incluso la prefiera. 

La honestidad más pura, aunque no impoluta por el mismo funcionamiento del sistema político viciado de casta, estuvo en el voto de primera vuelta a Javier Milei. 29.99% del electorado. Casi un tercio. Ese voto no avaló ninguna forma de corrupción, ninguna deshonestidad, ninguna resignación de la que lleva a optar por el mal menor en la certeza de tener que elegir entre malos y peores. Ese voto que vomitaba hartazgo y asco hacia la casta política, clamaba por la superioridad ética de las ideas de la libertad para poner fin al sistema viciado. 

La alianza con Bullrich para el ballotage, después de todas las barbaridades con que estúpidamente se atacaron en la campaña, inevitablemente enturbió de pragmatismo político a la honestidad base, porque se estaba pactando con parte de la casta. Aquella consigna de "no puede haber una Argentina distinta con los mismos de siempre" se colgó para el olvido en alguna percha de algún oscuro placard mucho antes del 10 de Diciembre de 2023.

Pero no cabe reproche por la alianza en sí pues era lo que debía hacerse para vencer al kirchnerismo y sus códigos de mafia.


El reproche, en todo caso, es por el modo en que evolucionó esa alianza, tiñendo de amarillo radioactivo al gobierno de La Libertad Avanza. No hubo intención siquiera de recuperar relevantes consignas caídas y a la alianza con los amarillos tornó todavía más imbricada a partir de la ruptura con Victoria Villarruel. Milei corre el riesgo de convertir a la primera presidencia de LLA en la segunda presidencia del PRO. Encima cobijando kirchneristas de pura casta como Daniel Scioli, felpudo de Néstor Kirchner y parásito vocacional. 


Con todo esto, los porcentajes que reflejan las elecciones de 2023 indican que transcurridos estos años la honestidad sigue siendo la expectativa de una minoría. Vivimos en una sociedad que carga con demasiada historia de superviviencia forjando en su cultura que la ley hace a la trampa. La corrupción sistémica, la tradición inflacionaria, la inestabilidad institucional, la voracidad fiscal, la actuación acomodaticia de los jueces (ningún país con mayoría de jueces honorables, probos y eficientes, alcanza el grado de daño institucional, degradación cultural, miseria económica y miseria intelectual alcanzado por Argentina), son algunos entre otros factores que hacen a la nuestra una sociedad deshonesta con distintos escalones y grados que van  de la mera picardía para sobrevivir al descaro para robar. Y si alguien duda que esto es así, bastará, por caso, con que se pare a observar en el tránsito automotor la cantidad de vehículos que llevan sus patentes alteradas o directamente no las llevan para evitar multas. Ese tipo de "picardías" se replican de muchas formas en otros ámbitos. Es sólo un ejemplo. Quien más quien menos, cada quien dándose su justificación, muchos hemos cruzado alguna que otra norma. 

La lucha por la Honestidad, que no es otra cosa que la lucha por la Patria y la Libertad, no puede librarse sin dar ejemplo constante de honestidad desde el liderazgo en la conducción política. Esto parece una verdad más que obvia, pero la obviedad no lo es tanto en un escenario viciado de deshonestidad donde la tentación de conformarse con ser "menos deshonesto que los más deshonestos" es una constante por lo fácil.

El Presidente Javier Milei, cuando pareciera coquetear con la idea de conformarse con ser más honesto que los deshonestos, corre el riesgo de dejar de gobernar para el minoritario reservorio ciudadano de honestidad y cambiar su fuente de sustentación a la de los deshonestos de apariencia honesta.

El caso de Manuel Adorni, el vocero que anunció la prohibición para funcionarios de llevar familiares en vuelos oficiales y que siendo Jefe de Gabinete pretendió darse una excepción a sí mismo para aliviar su "deslomarse trabajando", (no tomo en cuenta acusaciones que debe resolver un juez) le hizo al gobierno un daño mucho mayor del que le hubiera hecho algo similar a cualquier otro gobierno. La cuestión debió resolverse como un simple incidente, igual que el de otros funcionarios que fueron sacados de sus cargos por faltas menores.

Y la razón es simple: a diferencia de todos los demás presidentes que hemos padecido Milei gobierna en nombre de la honestidad, por lo cual su fortaleza marca su debilidad. Se puede permitir conservar en el cargo muchos actos de outsider político, no desenvolverse en manera tradicional o confrontar abiertamente hasta en términos groseros con otros actores políticos, incluyendo a periodistas y empresarios, (si eso le facilita o dificulta sus tareas sería materia de otro análisis), pero lo que no puede permitirse es tener siquiera la sombra de avalar alguna deshonestidad. Adorni fue deshonesto, claramente deshonesto porque la contradicción entre lo que anunció y lo que hizo es blanco sobre negro, Javier Milei no debió defenderlo. Porque ya no es Javo, el amigo de Manuel, es Javier Milei el Presidente de la Nación Argentina votado para liderar una cruzada por la honestidad. 

Se verá, si el Presidente aprendió la lección o si se conforma con ser más de lo mismo. Si aprendió la lección su empeño estará puesto en ampliar el escaso reservorio ciudadano de la honestidad.

Finalmente, digo, alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional.




Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.