sábado, 24 de enero de 2026

AVISO DE PELIGRO: ¡IDIOTAS QUERIENDO ESTROLARSE!


ALERTA A LA  POBLACIÓN

La Dirección Nacional Para la Prevención de los Accidentes Estúpidos, dependiente de la Secretaría de Control de la Estupidez del Misterio de Capital Humano, comunica a la población que se ha detectado una epidemia de pelotudos que, no habiendo tenido infancia, deciden en la edad adulta comprarse monopatines eléctricos como medio de transporte urbano; sin tener noción del ridículo ni acatar la prohibición de circular por avenidas. 


Estudios psiquiátricos, psicológicos y la infalible opinión de colectiveros, camioneros, taxistas, motoqueros y conductores de automóviles particulares, aseguran que esos pelotudos en monopatines, bajo la aparente motivación de compensar tardíamente la infancia que no disfrutaron, buscan en realidad que en un acto de piedad accidental cualquier conductor de vehículos motorizados ponga fin a sus patéticas vidas.

La propagación de la enfermedad, que se ha dado en llamar "Síndrome de Don Fulgencio", se aceleró en los últimos meses a la misma velocidad con se propagó en su momento el lenguaje inclusivo. Lo que demuestra, una vez más, la gran velocidad a la que se esparce la idiotez. 

Así como todo niño que siente no recibir la debida atención de sus padres comete travesuras para hacerse notar y recibir el castigo, porque a falta de caricia mejor un reto o un chirlo que la indiferencia parental, estos boludos grandotes manifiestan con su comportamiento un gran deseo de ser castigados. Por ello conducen sus monopatines eléctricos por avenidas, a veces yendo en zigzag e incluso de contramano, deseosos del castigo que no es otra cosa que estrolarse contra cualquiera que no tenga más que dos ojos para conducir. 

No es fácil manejar un vehículo en el complicado tránsito de las ciudades argentinas, donde detrás de cada volante viajan mil preocupaciones, como para encima andar detectando y esquivando a los pelotudos que se cruzan en monopatines. 

La triste boludez de los Fulgencios deviene en frustración cuando una vez arrollados por algún vehículo, si lamentablemente sobreviven, escuchan al conductor decir: "No te vi". Eso los retrotrae dolorosamente a la desatención o al abandono de padres que nunca se preocuparon por ellos. De allí que la histérica respuesta de los accidentados en monopatines sea victimizarse desde el piso llorando y gritando: "¿Cómo que no me viste? ¿Cómo que no me viste?". 

Ante la situación expuesta, la Dirección Nacional Para la Prevención de los Accidentes Estúpidos recomienda a la población tomar drásticas medidas de prevención, como el linchamiento de pelotudos en monopatines y el sabotaje de esos silenciosos instrumentos del mal.

Comuníquese, regístrese, archívese y procúrese evitar a los pelotudos que andan en monopatines eléctricos por las avenidas. Pero si se los pisa, que se jodan.


miércoles, 21 de enero de 2026

PRESOS DE UN PAÍS DE HIPÓCRITAS



Existe, sobre la historia de nuestra Nación contada con distancia, una muy cómoda gratitud hacia quienes nos legaron la Patria dando su sangre en la lucha por la Independencia. 

Nombres de pueblos y calles. Monumentos en las plazas, actos escolares, canciones, alguna que otra película como El Santo de la Espada, otras expresiones artísticas y (entre otros muchos usos de aquella memoria) las referencias a ese pasado de gloria en los discursos políticos; todo ello pretendiendo dar testimonio de gratitud.

Seguramente hubo un tiempo en el que esa gratitud se sentía real. No dudo que la Generación del 80, por caso, honraba esa memoria y expresaba su gratitud esforzándose por llevar la República Argentina al destino señalado por el Bardo de la Libertad, Vicente López y Planes, en ese Oíd, Mortales! que desde el 11 de Mayo de 1813 llevaron a cada batalla quienes combatieron por la Independencia. 

Por supuesto, no digo que llegado este 2026 no queden ya quienes guarden sincera gratitud por los guerreros de la Independencia, pero imagino que esa sinceridad requiere inocencia. Acaso, hermosa palabra la palabra acaso, la pura inocencia de los niños cuando aprenden (los que todavía lo aprenden) rudimentos históricos del porqué flamea en el patio de la escuela la Bandera que Belgrano nos legó. 

Asumamos con la sinceridad de la que tanto escapamos, que quienes dejamos atrás esa inocencia, todos aquellos que hoy nos decimos "ciudadanos", somos desde hace mucho un hato de hipócritas. 

Cada palabra de elogio a la gesta de la Independencia, sus próceres y las almas anónimas que pelearon por ella, no hace otra cosa más que exhibir nuestra completa inconsistencia moral. Sobre los huesos y cenizas de los que pelearon "por nosotros" hace dos siglos, es muy fácil mostrar gratitud. Alcanza con declamarlo y ni falta hace cortar una cebolla para que una lágrima de ocasión le de lustre de emoción a tal agradecimiento. Es sencillo, es cómodo, es conveniente, es un lugar común. Y no es otra cosa que una mentira.

Hipócritas y desagradecidos. Eso somos. 

Nadie en su sano juicio puede ignorar que desde que se ganó la Independencia hasta hoy, nunca esa Independencia estuvo tan en peligro como cuando fuimos atacados por la subversión castrista. 

Como instrumentos del imperialismo soviético durante la Guerra Fría, las organizaciones terroristas dirigidas desde Cuba contra la Argentina, no pretendían arrebatarnos un pedazo de territorio, sino eliminar para siempre y al costo de vidas que fuera el estilo de vida de los argentinos basado en el Himno y la Constitución Nacional. 

En la Guerra de Malvinas se combatió por territorio. Ganando o perdiendo (como lamentablemente ocurrió), la Nación Argentina seguiría existiendo, no se arriesgaba ni su Independencia ni su identidad. En cambio, la Guerra contra la Subversión se combatió a todo o nada por conservar la independencia e identidad de la Nación Argentina, porque ganar o perder era simplemente ser o no ser. Se combatió por el todo, tal como fue durante la Guerra de la Independencia. 

Si la Guerra Sucia se hubiera perdido Argentina ya no sería Argentina. Sería en cambio algo miserable, otra dictadura comunista con pretensiones de eternidad, a imagen y semejanza de la cubana, donde no hay libertades ni esperanza, sólo sumisión y abundancia de carencias. Hoy los cubanos, después de parasitar por décadas los recursos de Venezuela, a la que sometieron y colonizaron, para no pasar hambre mendigan el arroz de China. 

¿Quién hubiera querido eso para la Nación Argentina? ¿Quiénes estarían felices de tener a un criminal como Firmenich o Santucho haciendo de Chávez o Maduro? ¿Quienes, que no sean zurdos apátridas, quisieran que nuestro Himno Nacional fuera silenciado para siempre?

Nosotros, la ciudadanía hipócrita, por desidia, comodidad, cobardía y cualquier otra razón, hemos permitido algo que no se permite ningún pueblo sensato: que se condene a nuestros defensores. 

Y mientras los nuestros sigan siendo perseguidos, encarcelados, violentados en sus derechos y garantías constitucionales en farsas de juicios perpetradas por jueces prevaricadores, toda palabra de gratitud hacia los guerreros de la Independencia es una descarada e hipócrita mentira. 

Si los que aseguraron la Independencia y el estilo de vida de los argentinos van a seguir presos, porque hacia ellos no hay ninguna gratitud, si vamos a seguir llamando víctimas a terroristas castristas que intentaron eliminar nuestra Patria, entonces por lo menos seamos unos idiotas coherentes y declaremos aborrecer también a quienes pelearon por la Independencia empezando por San Martín. Sería sumar otra estupidez a la colosal estupidez con que nos empantanamos de pasado, pero al menos sería una estupidez honesta. Más honesta que disfrutar con toda hipocresía de una libertad que ganaron los que mantenemos presos. 

Cada quien sabrá lo que carga en su conciencia. En la mía pesa sentir que no hago lo suficiente. No tuve el temple para que fueran mas de unas pocas las pocas veces que visité a los presos en Ezeiza y Campo de Mayo, como a otros en sus prisiones domiciliarias. Porque más allá de admirar la entereza que conserva Alfredo Astiz y otros camaradas, ¿qué hago ahí si no estoy llevando la llave para que salgan?

¿Y mientras tanto qué? ¿Les cuento como disfruto de mi vida con las libertades que su victoria me obsequió y que ellos no disfrutan? ¿Les digo mil veces "gracias por los servicios" y al cierre del horario de visitas ya cumplí?

Pesa. Pesa ser un hipócrita más, saber que cada logro cotidiano, de vidas normales, es una deuda con quienes pagan por haberlo hecho posible. 

Pesa vivir en un país donde los "jueces" juegan a ser jueces condenando bajo prevaricato a los que hicieron posible que existan jueces. No son otra cosa que una mafia impune. Seudo jueces que condenarían al asesinado Juez Quiroga a pagar la tintorería si la sangre de los disparos manchara la camisa del criminal. Así de hijos de puta son. 

Así de hipócritas somos. Todos. Un país de hipócritas que no tiene en agenda abandonar la hipocresía. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.



viernes, 16 de enero de 2026

EL HUMOR NEGRO Y EL FUNERAL DE LA HIPOCRESÍA


La tiranía castrista realizó el 15 de Enero una ceremonia que bien podemos denominar "el funeral de la hipocresía".

El dictador Miguel Díaz Canel Bermúdez, faltando completamente a la verdad, en oportunidad de recibir los cuerpos de los militares cubanos eliminados durante la Operación Resolución Absoluta, reiteró el relato para imbéciles que los presenta como "32 héroes caídos en duro combate en defensa de la soberanía de Venezuela y su Presidente Nicolás Maduro".

Cuba, dada la acción criminal de la dictadura iniciada por Fidel Castro interviniendo violentamente en distintos países de América y África, para exportar su "revolución" servil a la Unión Soviética, generó joyas del humor negro. Recuérdese en tal sentido aquel chiste setentista que decía era Cuba el país más grande del mundo, porque tenía el gobierno en Moscú, la población en Miami y el cementerio en Angola. 

Otras veces el humor negro se despachaba sobre la miseria del pueblo cubano. Así, en los noventas, se contaba la historia de una señora mayor que al morir en Miami había dejado como última voluntad que su cuerpo fuera llevado a Cuba, testamento que tenía por real finalidad que sus sobrinos pudieran usar el ataúd como embarcación para escapar del comunismo. 

En 2026, el humor negro de algún modo ha vuelto sobre esos dos chistes al verse que los restos de los 32 colonialistas cubanos, muertos intentando sostener al títere de La Habana, fueron repatriados no en 32 ataúdes sino en recipientes que por sus reducidas dimensiones han sido irónicamente llamados "cajas de zapatos". Los chistes sobre la escasez de la dictadura comunista están a la orden del día.



Además, para algunos comentaristas sarcásticos de las redes sociales, las dimensiones de las cajas demuestran que los 32 colonialistas cubanos fueron poco menos que pulverizados durante la operación de captura de Maduro, por lo que la propaganda del "duro combate" chocaría con la realidad de haber sido un mero trámite para las fuerzas estadounidenses que no registran ninguna baja propia.

La hipocresía de la dictadura cubana es todavía más vieja que la dictadura misma, se remonta a las mentiras de Fidel Castro cuando antes de tomar el poder decía no ser comunista y prometía unas elecciones libres que nunca llegaron.

Todas las consignas de la izquierda que se referencian con La Habana son hipocresías de igual tenor. Se dicen anticolonialistas y antiimperialistas, sin embargo Cuba ha colonizado a Venezuela a través de Hugo Chávez parasitando los recursos venezolanos poniendo en práctica el más crudo de los imperialismos. El éxodo venezolano no es otra cosa que una respuesta desesperada ante la opresión cubana. 

También negaban los cubanos, reiteradamente y durante años, tener tropas desplegadas en Venezuela, cuando las tenían desde los tiempos de Chávez. Con Nicolás Maduro la presencia militar y de agentes de inteligencia cubanos llegó a niveles tan descarados que, en Abril de 2017, quien esto escribe escribió en este mismo blog: "...en Venezuela no hay otros generales, almirantes o brigadieres que los cubanos".


Hoy toda la evidencia demuestra que Cuba es un país agresor, que ha sometido y colonizado a Venezuela para parasitar de sus recursos y financiar operaciones contra las democracias de América, incluida la Argentina. 

El funeral de los 32 es también el funeral de la fachada de inocencia del socialismo idealista que como un mal decorado viene pretendiendo sostener la izquierda argentina, cuyas propias consignas son una sucesión de mentiras y falacias. Sus proclamas en nombre de los oprimidos ya no se digieren, se huelen falsas de aquí a La Habana. Los mismos que se resfriaban cuando nevaba en Moscú, lloran ahora cuando mueren militares cubanos defendiendo sin chances de encubrimiento su amor por las dictaduras, justifican sus represiones, sus centros de tortura, los lujos de sus dictadores y hasta la miseria de quienes viven bajo esos regímenes. 

Todavía no se dimensionan completamente las consecuencias de la Operación Resolución Absoluta, ordenada por el presidente Donald Trump cuyas acciones y discursos están advirtiendo a Cuba sobre el fin de época. 

Ciertamente la política exterior de los Estados Unidos es errática en su relación con los demás países de América. Sus errores y jugadas a medias han permitido que persistan dictaduras comunistas en el continente.  Pero aún así, operaciones militares quirúrgicas, pueden perforar el clima opresivo que mantiene cautivos a los cubanos. Muchas veces, con cierta ignorancia petulante, se recrimina a los cubanos por no rebelarse contra la tiranía comunista. Debe comprenderse que décadas de rancia dictadura y adoctrinamiento totalitario han establecido un blindaje sobre el sistema que mantiene a la población bajo presión, presión que no se relaja ni en momentos de extremas carencias económicas. 

Sin embargo, otras dictaduras han caído de la noche a la mañana. Un pueblo largamente oprimido, si encuentra una válvula de escape que le permita revertir la presión rompe el sistema en cuestión de horas.  Pero no siempre puede crear esa condición por sí mismo, entre otras razones porque los sistemas opresivos generan miedo y desconfianza a través de la delación y el castigo, obstáculo que en determinadas condiciones impide la organización de un movimiento de resistencia. No dudo que si se crea la oportunidad, los cubanos como antes los alemanes orientales o los rumanos, la sabrán explotar.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

lunes, 5 de enero de 2026

COLONIALISMO A LA CUBANA: LOS DUEÑOS DE MADURO

A los consagrados brindis del fin de año, hemos añadido uno más por la captura del sátrapa castrista Nicolás Maduro. Celebramos pues que, ejecutando la orden del Presidente Donald Trump, fuerzas estadounidenses concretaran exitosamente la llamada "Operación Resolución Absoluta".


La captura de Maduro abre la esperanza de rescatar al gendarme Nahuel Gallo y que Venezuela vuelva a la libertad perdida bajo el castrochavismo. Y quizás también caiga la dictadura cubana al no poder parasitar ya de los recursos venezolanos.

Como una cuestión personal, me sonrío recordando que Maduro me bloqueó en Twitter hace años porque hice un posteo diciendo que el naranja Guantánamo style le iba a quedar fenómeno. Espero que pronto vayamos a verlo lucir ese lindo modelito presidiario en lugar del deportivo y caro (260 dólares) conjunto gris de la línea Nike Tech Fleece, que vestía al momento de su detención y que se convirtió de inmediato en un boom de ventas hasta agotar stock. A pura ironía, ese modelo de Nike se transformó en una humorada más bajo el aluvión de memes y otras celebraciones surgidas del ingenio capitalista que por ser verdaderamente popular nunca descansa. 

Posteo en Twitter de 2019

La inteligencia artificial también hizo su magia y algunas composiciones en video son desopilantes. Tanto que entre carcajadas corremos el riesgo de desentendernos del drama, un drama que como país que ha recibido inmigración venezolana nos afecta. Y nos afecta doblemente, por interés regional y porque sensibiliza una vieja cuestión todavía no resuelta:  entender que Venezuela padece la misma agresión cubana que en Argentina quiso imponerse por la vía del terror y fue neutralizada por los vencedores del terrorismo castrista. Muchos de los cuales, como mi amigo Alfredo Astiz, todavía siguen presos. No es la primera vez en la historia que quien pelea por desagradecidos sacrifica su libertad por garantizar la libertad de los demás. Y hasta tanto Alfredo Astiz y los otros camaradas presos no sean liberados la democracia argentina seguirá viciada de hipocresía. Con todas las vulnerabilidades que acarrea para el país la hipocresía política.

Celebro lo que el Presidente Trump ha llamado "primera ola", porque indica que habrá al menos otra. Cabe aguardar entonces la segunda ola, que debería ir sobre personajes como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y otros jerarcas de la satrapía castrista cuya permanencia en el poder es incompatible con la anunciada transición al fin de época. 

La administración estadounidense de esa transición, evitando el caos que sería profundizar su despliegue de fuerza militar en tierra, es necesaria porque la "oposición" venezolana, al no dominar ninguno de los factores reales de poder, no está en condiciones de iniciar por sí una transición ordenada. 

Además, no quiero olvidar que muchos de los dirigentes supuestamente opositores a Maduro, fueron funcionales al régimen castrochavista más de una vez. Particularmente cuando le dieron la espalda al patriota Óscar Pérez, cuya muerte dirigiendo un pequeño grupo de rebeldes subraya la falta de determinación de tantos prendevelas que esperaban recuperar la democracia por la buena voluntad de los tiranos.


Desde hace muchos años brego abiertamente por replantear el concepto de "no intervención en terceros países por respeto a la autodeterminación de los pueblos". Cuando una dictadura se proyecta eterna negando el voto, expulsa habitantes por millones, impide el ejercicio de libertades básicas, encarcela arbitrariamente tanto nacionales como extranjeros, la corrupción gubernamental sumerge en la miseria a gran parte de esa población y encima destina recursos para interferir la normalidad de otros países, que las democracias de la región convaliden todo ello siga, basándose en un mal entendimiento de los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, es un acto suicida de hipocresía cobarde. Gobiernos que avalan tal estado de cosas son cómplices de la tiranía e irresponsables en la defensa de sus propios intereses nacionales.

Soy pues un claro partidario reconfigurar la Organización de Estados Americanos (OEA) de modo que sirva para algo y específicamente eliminar, vía intervenciones militares de las democracias del continente, a cualquier dictadura que se instale en la región con pretensión de eternidad más allá de las diversas contingencias que pueden justificar estados de excepción temporales en cualquier país.

Creo que Trump tiene en Venezuela la determinación de completar este proceso iniciado. Pero no me sorprendería que, como tantas otras veces ha ocurrido, los gringos vuelvan a quedarse a mitad de camino dejando un problema mayor del que se propusieron resolver. Veremos como evolucionan los acontecimientos y si la voluntad de liberar a América de dictaduras comunistas es tal, o se agota en ser excusa para satisfacer intereses petroleros.

Son muchos los aspectos que se prestan para comentar y analizar de la intervención estadounidense. Demasiados para ser abarcados por un artículo de blog. Por tal razón voy a centrarme en una sola cuestión: la inercia de imperialismo soviético en la dictadura cubana colonizando Venezuela.

Nunca ha sido un secreto, desde que Hugo Chávez llegó al poder, que el destino de Venezuela no se decide en Caracas sino en La Habana. 

Después de la caída de la Unión Soviética su antiguo satélite caribeño encontró con Chávez la forma de subsistir, parasitando los recursos venezolanos como modo de sostener al Partido Comunista Cubano y sus acciones intervencionistas en terceros países, incluida la Argentina donde el embajador cubano ya tradicionalmente obra como director de orquesta de la izquierda. 

Le faltó poco a Cuba para someter a la Argentina a través del kircherismo. El régimen iniciado en 2003, que trajo a Fidel Castro para que diera uno de sus más ridículos discursos en la Facultad de Derecho de la UBA, inició y sostuvo un proceso orwelliano de desmemoria colectiva y adoctrinamiento con el uso faccioso de los recursos del Estado, pero buena parte de la ciudadanía (con una impronta política, cultural y militar distinta a la venezolana) advirtió que el rumbo estaba fijado para ser otra Venezuela y la resistencia fue poniendo límites. Límites a veces difusos, pero suficientes al fin y al cabo para que la dictadura cubana no consiguiera pacíficamente lo que sus organizaciones terroristas no pudieron por la vía armada. 

Esa, mal que le pese a zurdos, progres y algunos puristas de las formas, entre hipócritas varios, es la gran victoria del Proceso de Reorganización Nacional: Jorge Rafael Videla venció finalmente a Fidel Castro y por ello la Nación Argentina tiene la posibilidad de seguir siendo la Nación Argentina.

Concretada la Operación Resolución Absoluta, Miguel Díaz Canel Bermúdez, primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y "Presidente" (por esa farsa electoral de partido único) de la imaginaria "República de Cuba", reconoció que 32 militares cubanos fueron abatidos por las fuerzas estadounidenses cuando se empeñaron en combate para impedir la captura del sátrapa Maduro. 

Es interesante ese reconocimiento porque da cuenta que el primer cinturón de seguridad alrededor de Maduro era cubano y en ningún país independiente la seguridad presidencial queda a cargo de militares de otro país.  Los militares cubanos eliminados durante la captura de Maduro demuestran que Cuba colonizó a Venezuela.  

Imagínese, por ejemplo, que el Presidente Javier Milei fuera custodiado en la Casa Rosada y Quinta de Olivos por alguna unidad de militares extranjeros. Sería inadmisible. Tan inadmisible para cualquier patriota, como previsibles los epítetos que ante tal situación lanzaría la izquierda. Sin embargo la izquierda no califica de colonialista a Cuba, ni de traidor a la Patria a Maduro. 

Entonces y en rigor de verdad estamos ante la cuenta de 32 invasores colonialistas cubanos, con vocación de imperialistas soviéticos, muertos por sostener al títere castrista Nicolás Maduro. Prueba fehaciente de ser Venezuela un país sometido a Cuba. Y no importa cuanto declame el zurdaje que eso es "solidaridad socialista internacionalista": eso es otra forma de colonialismo.

Divierte escuchar a zurdos enamorados del Che Guevara cuestionar la intervención extranjera frente a la captura de Maduro. ¿Qué corno tenía que hacer el criminal Guevara en Angola o en Bolivia? A eso los muy hipócritas lo llaman "solidaridad de los pueblos". Pues bien, quiero dejarlo claro, la verdadera solidaridad sólo surge de pueblos que deciden su propio destino a partir de elecciones libres.. Cuba no es solidaria, es intervencionista y parasitaria.

Prueba fehaciente del intervencionismo cubano en otros países es que Nicolás Maduro tuviera su seguridad a cargo de cubanos. Claramente un títere de Cuba gobernaba Venezuela. Cuba colonizó a Venezuela vía Chávez y Donald Trump debiera ir también por los jefes y dueños de  Maduro que están en La Habana. El caos, la violencia y las muertes que la dictadura castrista ha causado en toda América es un crimen de masas que todavía está impune.

Creo que el punto está demasiado claro como para ir cerrando. Como epílogo cabe ver esta imagen de cuando el sátrapa Maduro, allá por septiembre de 2018 fue atendido por Salt Bae (Nusret Gökçe) en un restaurante de la cadena Nusr-Et en Estambul, Turquía.


La izquierda está militando para que este dictador caído pueda volver a una vida de lujos a costa de la miseria material y moral de Venezuela.

Téngase presente cada vez que algún zurdo pretenda ser la voz de los oprimidos. Sólo son unos parásitos hipócritas.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

viernes, 2 de enero de 2026

UN CORCHAZO ENTRE LOS BRINDIS (El decreto SIDE del 31 de Diciembre de 2025)


Primero lo primero: Tengan, lectores de La Pluma de la Derecha, un venturoso y muy feliz 2026. 



Dicho esto ensayo una opinión sobre el Decreto 941/2025, sobre modificación de la Ley de Inteligencia Nacional, firmado en el último día del año que se fue y publicado hace unas pocas horas.

Por principio, cuando observo proyectos a los que soy ajeno procuro evitar hacer un alegato a favor de mi propio proyecto y criticar dentro de los parámetros del proyecto en curso. Esa moderación, que no siempre se logra, permite un análisis objetivo evitando caer en la crítica ciega. En el caso del Sistema de Inteligencia Nacional, previo a las elecciones, volqué mis ideas en una propuesta específica y fui partícipe de otras dos. El rumbo que en la materia definió el Presidente Javier Milei es distinto a esas tres y particularmente distinto de la que yo le hubiera propuesto.

El gobierno impulsa desde hace dos años una reformulación del Sistema de Inteligencia Nacional compleja y cara, creando una variedad de oficinas que tienen mucho de estética importada, porque el amateurismo en materia de Inteligencia, que a la postre se revela en malas decisiones, se insinúa en tres cuestiones: hacer complicado lo que debe ser simple, despilfarrar recursos y despreciar la experiencia nacional pretendiendo adaptar la realidad local a alguna suerte de franquicia internacional. 

Repito una vez más: Los Servicios de Inteligencia son un atributo de la soberanía, porque sólo necesitan tenerlos los países que deciden su propio destino. Mantengo, claro, todas las críticas que he formulado al manejo de la Inteligencia de Estado en diversos artículos durante la Presidencia de Javier Milei. Críticas coherentes con lo que sostengo públicamente desde que presenté mi renuncia a la Secretaría de Inteligencia el 10 de Diciembre de 2012. Coherencia que afirmé en 2017 cuando presenté mi renuncia como Jefe de Gabinete de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. 

Ahora bien, aunque no me guste, esta ensalada compleja de logos copiados a los gringos es el menú que eligió el Presidente Milei, asesorado -según se supone- por Santiago Caputo. Por lo tanto es bajo esa óptica que debe analizarse el decreto disparado cual cañita voladora mientras los primeros corchazos invitaban a brindar. 

Entonces, desde la lógica presidencial, esto es un ajuste del sistema instrumentado que serviría para obtener mayor eficiencia. 

Y para los "sí, Javier", tan parecidos a los "sí, Cristina" y los "sí Mauricio", el comunicado de la SIDE posterior a la publicación del decreto es garantía suficiente que "bajo el liderazgo del Presidente Javier G. Milei" la Nación Argentina va a contar con "un Sistema de Inteligencia Nacional moderno, profesional y eficiente, alineado con los más altos estándares democráticos y republicanos".

Sin embargo una mirada profesional al Decreto no contribuye a creer eso, desde que ya al inicio una redacción con falencias formales alumbra inconsistencias de fondo. Es un error técnico hablar de "carácter encubierto" en lugar de "secreto", expresiones que no son sinónimos y recuérdese lo que sobre el significado de las palabras enseñaba el Presidente  Sarmiento: "El idioma español no tiene sus locuciones en vano". 

Tampoco contribuye a dar mayor eficiencia al sistema la pretensión de regularlo con normas específicas en la ley. De hecho sostengo que el Sistema de Inteligencia Nacional podría funcionar mucho mejor derogando la Ley de Inteligencia por entender que la organización y funcionamiento de los Servicios de Inteligencia es una obligación conferida por la Constitución Nacional al Poder Ejecutivo cuyas decisiones deben ser racionales, al punto que en caso de tomar malas decisiones puede el Presidente ser llevado a Juicio Político y destituido. 

Hay una inconsistencia evidente en considerar que "todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad" y al mismo tiempo formalizar legalmente la "creación de la Comunidad de Inteligencia Nacional y de la Comunidad Informativa Nacional, integradas por órganos y organismos públicos con la finalidad de compartir información con el Sistema de Inteligencia Nacional (SIN), bajo la dirección de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE)".

Es en apariencia una idea interesante la de formalizar la Comunidad de Inteligencia, que supo existir y ser útil (muy útil) en tiempos duros sin necesidad de ley alguna. Pero su implementación plantea algunos problemas, como la pretensión de dar "trazabilidad" al intercambio de información. Para peor el comunicado de la SIDE celebra que "la reforma establece un nuevo esquema de intercambio de información con el resto de los organismos del Estado, basado en la trazabilidad, la automatización y el registro obligatorio de cada requerimiento y cada flujo de información. Este sistema elimina la discrecionalidad y la arbitrariedad, garantiza la transparencia interna y fortalece los controles legales, técnicos y presupuestarios sobre el funcionamiento del Sistema de Inteligencia Nacional". Muchachos no están entendiendo, esa trazabilidad no se lleva con lo llamado "carácter encubierto" ni con lo "secreto", por lo que posiblemente para lo único que vaya a servir sea para que los abogados de organizaciones colaterales a todos los enemigos del país vayan a judicializar hasta el pedido de café que tenga lugar en tal contexto. 

Para ir cerrando y no extenderme en la demasía de la pasión que me domina, el punto que menos me preocupa es el que más escandaliza a los indignados por vocación e hipocresía ideológica; o sea las siguientes facultades:

ARTÍCULO 10 nonies.- Los órganos del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) proporcionarán su propia seguridad y protección de las instalaciones, bienes, personal, operaciones e información, encontrándose habilitados a repeler y/o hacer cesar las agresiones que los pongan en riesgo. Lo podrán hacer en toda instalación, durante el desplazamiento, o en los lugares donde se desarrollen las actividades de inteligencia, ya sea en forma permanente, transitoria o circunstancial.

En el marco del desarrollo de actividades de inteligencia, auxilio o requerimiento judicial y/o comisión de delitos en flagrancia, el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas, debiendo dar aviso inmediato a las Fuerzas Policiales y de Seguridad competentes”.

La primera parte del artículo es impecable. Inteligencia provee su propia seguridad por razones más que obvias. Más aún, un servicio de Inteligencia que no provee su propia seguridad carece de mística y tiende a transformarse en una oficina de empleados estatales en su peor estereotipo. (Aquí más de uno entenderá lo específico de este dardo). Entre otras razones porque todo agente de Inteligencia tiene que ser un poquito paranoico, y cuando la seguridad descansa en otros se relajan todas las medidas de Seguridad y Contrainteligencia, por lo tanto lo que en ese punto establece el artículo es tal cual lo que debe ser. Ni más ni menos. Así que supongo que los aludidos al fin van a tener que recibir instrucción y armamento. Y lo celebro.

La segunda parte en cambio no debería ser más que un concepto tácito. Al fin de cuentas no es distinto a lo que por ley puede hacer cualquier ciudadano. Pero lo más grave es la expresa posiblidad de trabajar bajo "requerimiento judicial". Es grave porque los servicios de Inteligencia trabajan pura y exclusivamente para el Poder Ejecutivo, por lo tanto no reciben órdenes de ningún otro poder. Ya hemos padecido la deformación profesional de jueces que toman a los agentes de Inteligencia como auxiliares de la Justicia y de funcionarios de Inteligencia que no sabían decirles que no. 

Ahora bien, por supuesto el Estado es uno sólo, por lo que en determinadas situaciones de excepción, repito y enfatizo: excepcionalmente, agentes de un organismo de Inteligencia podrían acudir en auxilio de la Justicia. De hecho, ello ocurrió durante la Presidencia de Néstor Kirchner, cuando frente a la ola de secuestros extorsivos (recuérdese el secuestro de Axel Blumberg), la respuesta de las fuerzas policiales y de seguridad se consideró insuficiente y agentes de la SIDE realizaron contra los secuestradores acciones de neto corte policial. Estuvo bien hacerlo, era una excepción y ante la excepción debía obrarse. Hago esta acotación porque si hay algo que me molesta mucho es cualquier político kirchnerista queriendo dar lecciones de Inteligencia, y curiosamente todos esos "docentes" (siempre tardíos porque cuando son gobierno aplauden todo como focas de circo) olvidan siempre que la SIDE en la calle, armas en mano, fue un factor decisivo para poner fin a las bandas de secuestradores con personajes como Cristian "Hígado" Muñoz y otros criminales no muy distintos a esos terroristas de los setentas que los kirchos santifican.

El punto es que explicitar en la norma la posibilidad de trabajar bajo requerimiento judicial no sólo no tiene ningún sentido, sino que acarrea el riesgo de recaer en la confusión de funciones que termina por hacer rutinario el "requerimiento judicial". Cuanto menos relación tenga el Sistema de Inteligencia Nacional con los jueces mucho mejor para todos. 

Me permito en este punto contar una anécdota propia. Estando en actividad llegó a mi escritorio un oficio judicial que pretendía asignar a personal a mi cargo la investigación criminal de causa penal. Así como lo recibí lo dejé dormir. Al poco tiempo recibí el llamado del juez, que en tono imperativo me reclamaba personal para que se hiciera cargo de la investigación. Le expliqué que los organismos de Inteligencia no hacen investigaciones criminales y que por lo tanto debía dirigir su oficio a alguna fuerza policial o de seguridad. La conversación dejó de ser amable y se puso áspera, él recordándome que estaba hablando con un juez, yo diciendo que sólo obedecíamos órdenes del Presidente, él diciendo que otros funcionarios siempre le habían brindado lo que pedía, yo diciendo que entonces esos otros obraron mal, él hablando del Código de Procedimientos yo explicando que en las investigaciones de Inteligencia no rigen las reglas de ese código. Al final se hizo un largo silencio. "¿Entonces no va a colaborar?" dijo en tono severo, más como advertencia que como pregunta. "No", le respondí. Ahí se terminó la conversación y también el asunto. No volvió a insistir. Yo sabía, no sólo por tener un título de abogado, que en esas circunstancias podía y debía decir que no. 

CONCLUSIÓN:

El Decreto 941/2025, sobre modificación de la Ley de Inteligencia Nacional, posiblemente tenga un corolario judicial generado por su propia inconsistencia. 

No es bueno poner la actividad de Inteligencia en situación de quedar bajo sospecha y revisión judicial. 

Mientras tanto quizás crea el Presidente Milei, quien compró el proyecto en curso, la sarasa del inexplicable comunicado de la SIDE que abunda en elogios. Si pudiera, le aconsejaría al Presidente no confiar en funcionarios de Inteligencia que emiten comunicados oficiales alabando a su persona y gestión: Es un viejo vicio de la Inteligencia padecer funcionarios que aplauden en lugar de advertir.

En cualquier caso el tiempo dirá. El funcionamiento de los servicios de Inteligencia se aprecia en la racionalidad y acierto de las decisiones presidenciales. Hasta ahora al Presidente no le está yendo mal, algo por lo cual me alegro, aunque eso no necesariamente esté dando cuenta de la eficiencia del Sistema de Inteligencia Nacional.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.