viernes, 5 de diciembre de 2025

SIDE: CORTA LA BOCHA


La multitud de voces disimula la soledad, pero no acompaña.

Me llegan desde muy temprano inquietudes respecto a los últimos movimientos en la SIDE preguntando mi opinión al respecto.

Intentaré responder corto y claro.

Muchos socios en negocios privados, ninguno formado en Inteligencia de Estado. Ha optado el Presidente Javier Milei por delegar en otros subestimando así la importancia del área que debiera ser uno de sus principales soportes. El "Sr. 5", el único funcionario de Inteligencia (aunque parezca una paradoja) que no necesita ser de Inteligencia, debe ser alguien de su entera confianza, no un recomendado subordinado a otro que, además, ni siquiera es funcionario y que, para peor, pareciera estar librando una interna con alguien que sí es funcionario de gobierno. 

De tal modo que, en el gobierno donde el Jefe de Gabinete se jacta en conferencia de prensa al mencionar ministros que son especialistas en sus respectivas áreas, la SIDE a ese respecto sigue pareciendo cumplir alguna suerte de cupo por discapacidad. La conducción política no es de la especialidad y el jefe no es parte de la intimidad presidencial. 

Cierto es que lo formal se cubre con facilidad, con lo cual un ajeno podría suponer que por haberse creado dependencias con nombres y logos carentes de originalidad y siendo presentados algunos documentos de buenas intenciones la cosa está funcionando.

Pero cualquiera que tenga formación y experiencia en Inteligencia sabe distinguir un decorado de lo que es real. 

La soledad del poder es inevitable para cualquier Presidente. Constitucionalmente inevitable en tanto poder unipersonal. Los servicios de Inteligencia tienen una función para esa soledad, una función que no puede cumplir nadie más. Un Presidente sin servicios de Inteligencia se arriesga en demasía a la prueba y error, al consejo de terceros y al capricho ideológico. Lo hemos padecido en Argentina con Kirchner, Fernández, Macri y de la Fernández. Un "lujo" que nunca debimos darnos y ahora mucho menos.

Escribo cada palabra recordando que el daño al Sistema de Inteligencia Nacional viene de lejos. Lo cual no minimiza pero contextualiza mis críticas al actual gobierno. La SIDE, que como todo servicio de Inteligencia registraba éxitos y fracasos, se adaptó a los gobiernos democráticos con Alfonsín y Menem obrando en consecuencia con cierta pérdida de nervio en la alerta constante y siendo más vista como caja que como protagonista del proceso racional que antecede la toma de decisiones, hasta ser rota por la purga sin método ni proyecto de De la Rúa. Tuvo con Duhalde y Miguel Ángel Toma un momento de recuperación y luego, a través de la década infame el kirchnerismo llevó el sistema a su colapso. Muchos idiotas celebraron el fin de la SIDE, incluso no faltaron los todavía más idiotas que bregaban por un país sin servicios de Inteligencia. Y eso, un país sin servicios de Inteligencia fue lo que se oficializó cuando Cristina Fernández inventó la AFI que siempre fue un mamarracho y a la que el macrismo no se animó ni a quitarle el nombre, después con Alberto de la Fernández quedó bajo la intervención de Cristina Caamaño, una agente castrista que convirtió 25 de Mayo 11 en una subsede de las chorras de la Plaza, quien debería estar presa por revelar información reservada y fue sucedida por ese personaje lamentable que es Agustín Rossi. El mismo al que Victoria Villarruel dejó en ridículo durante el debate de los candidatos a vicepresidente. Ese fulano estuvo a cargo de la AFI...

Iba a ser un comentario breve y me estoy extendiendo. La pasión, que le dicen. Sepan disculpar. Voy pues a tratar de tirar corta la bocha.

Los servicios de Inteligencia son un atributo de la soberanía. Sólo los países que deciden su propio destino necesitan sostener la práctica de la Inteligencia. Sobre ese entendimiento, de país que piensa por sí, Argentina tiene que recuperar su Sistema Nacional de Inteligencia con austeridad y modestia. En un sentido negativo suena "muy argentino" eso de pretender, de la nada, pasar de ser una porquería como la AFI a ser "un organismo líder en la región y acorde a los estándares internacionales más exigentes". Sarasa.

Para llegar alguna vez a ese nivel, debería comenzarse por entender que la SIDE no puede ser una mera caja que administra un contador y empezar a ser, al menos, un mínimo elemento de consulta en las decisiones del Presidente. Ir de lo sencillo a lo complejo, trabajando sin estridencias y recordando que lo básico es lápiz y papel. Algo que hoy, salvo que fuera el secreto mejor guardado en la historia de la Inteligencia argentina, no estaría ocurriendo. 

Y quede claro: en materia de Inteligencia la responsabilidad del Presidente es indelegable. Es a él, y sólo a él, que debe reportar la Inteligencia de Estado.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.