jueves, 31 de julio de 2025

LA MANO DE LA CASTA REVIVE MIL VECES



Los políticos de sucesivos gobiernos no sólo destruyeron nuestro Sistema de Inteligencia Nacional, sino que compran cualquier cosa que venga de afuera. Los kirchneristas, por caso, se extasiaban encima con la Inteligencia cubana y otros con cualquiera que muestre una chapa gringa. Las metidas de pata a la vista de todos. 

Una vez más, digo:

Los servicios de Inteligencia son un atributo de la soberanía, porque sólo los necesitan los países que deciden su propio destino.

Receptar experiencias de servicios de Inteligencia extranjeros es lógico y conveniente, lo que no es lógico ni conveniente es querer que los servicios propios sean una franquicia de aquellos. Y tampoco es bueno, para nada bueno, usar los servicios de Inteligencia como agencia de colocaciones cual si de esconder basura bajo la alfombra se tratara. Una fuerte ética y mística profesional es indispensable para la eficiencia de los servicios de Inteligencia. 

Dicho esto, como si fuera una obra teatral de Masiado Breve, gran autor de teleteatros a finales del siglo pasado (no es para ustedes el chiste centennials), les presento mi última creación como dramaturgo y las reflexiones que la inspiraron.

SE ABRE EL TELÓN

1° acto: 

Un alto funcionario de un ministerio es echado del cargo por graves acusaciones.

2° acto:

Nadie dice más nada.

3° acto:

Aquel funcionario es reciclado como delegado en un silencioso organismo del Estado

¿Cómo se llama la obra?

La buenaventura del que fueron.

Fin.

SE CIERRA EL TELÓN

La virulenta prédica anti casta del candidato presidencial Javier Milei no se condice con varias situaciones que se dan en el gobierno del Presidente Javier Milei. 

Si lo sabe y lo permite, pues habrá que decir que ha cambiado.

Si no lo sabe, es todavía más grave.

Y creo lo sabe.

Si desde un "ministerio estelar" se echa a un funcionario de alto rango denunciándolo por corrupción, pero luego sin mediar absolución judicial ese funcionario es reciclado en otro organismo de alta sensibilidad, surge una contradicción moral entre ministerio y Presidencia. 

¿Qué significa esa contradicción moral? Obviamente significa que el gobierno no tiene un único estándar moral. O sea que el Presidente no tiene un único estándar moral.

Si quien dirige un ministerio echa a un funcionario acusándolo de corrupto, el Presidente conforme a sus principios morales, respalda o desautoriza. Una u otra.

Que un dilema de características morales sea resuelto en el gobierno sin definir la cuestión de fondo con el siga-siga de juguemos al distraído, deja dudas sobre a quien avala el Presidente, pero mucho más grave aún sobre que tan recta es la rectitud moral del Presidente.

No hay posibilidad de justicia salomónica cuando un funcionario abiertamente acusa a otro de corrupción y se activan los mecanismos anticorrupción del Estado. Porque entonces el denunciado es corrupto, como se denuncia, o víctima de calumnia. 

Un presidente que fue votado para cambiar el entendimiento ético y moral de la función pública, librándola de los vicios parasitarios de la casta y que de manera enfervorizada acusa de corrupción a políticos, periodistas, etc. no puede presentar flexibilidades pragmáticas. 

Así las cosas si el denunciado resulta corrupto quien está a cargo del ministerio denunció correctamente. Pero si el denunciado fue calumniado quien está a cargo del ministerio no obró correctamente, sino precipitadamente o de mala fe; tal vez delinquiendo.

Cosa particularmente llamativa cuando cualquier memorioso recordará, unos cuantos años atrás, que en otro gabinete la misma pieza ministerial se precipitara a otra denuncia seguida que en aquel caso terminó en la absolución del falsamente acusado. 

De las dobleces de la política se alimentan el tráfico de influencias y las "roscas" que acumulando capas geológicas hicieron del Estado un aguantadero. Mejor dicho un conglomerado de aguantaderos con distintos niveles de jerarquía política. Y a modo de ejemplo puede leerse mi nota de 2018 EL DESHONORABLE AGUANTADERO DE LA NACIÓN.

Si pactando con la casta el "somos distintos" se deshace en "somos más de lo mismo", la batalla cultural morirá farsa.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.