En muchos aspectos de la vida una delgada y sinuosa línea se mueve constantemente estableciendo la frontera dinámica entre genialidad y estupidez.
Por principio de antagonismos se tiende a creer que son dos calificativos incompatibles, sin embargo no siempre es fácil, ante un pensar y/o un hacer, discernir si se trata de genialidad o estupidez.
Ciertamente muchos personajes por fuera de la media han demostrado ser genios en algo y estúpidos en otra cosa. Pero a tenor de este artículo no interesan las distintas aristas que puede presentar cualquier persona, sino la imposibilidad de calificar con certeza una sola de esas aristas en función de una cuestión particular.
Cuando en la segunda invasión inglesa a Buenos Ayres el comando británico ordenó a sus soldados marchar con los fusiles descargados, para no demorar su marcha a los objetivos prefijados empeñándose en múltiples escaramuzas en las calles de la ciudad, había elementos para suponer que se trataba de una genialidad, sin embargo debió esperarse a que esas tropas fueran diezmadas para dejar claro que no era ninguna genialidad. Por el contrario, cuando Mehmed II decidió llevar barcos por tierra para atacar Constantinopla, había elementos para suponer que se trataba de una estupidez, pero fue una genialidad y quedó en la historia como "El Conquistador".
Esto nos indica que la estupidez o la genialidad en cuestiones concretas, si bien a priori pueden confundirse, alcanzan su resolución con el tiempo cuando los hechos dictan la última palabra. Ciertamente hay matices que deben discernirse en el veredicto, pues una genialidad mal ejecutada puede pasar por estupidez, lo mismo que una estupidez con suerte pasar por genialidad.
Bajo la ebullición de la supuesta corrupción del Caso ANDIS, en este específico momento de la Argentina la impronta disruptiva del Presidente Javier Milei provoca reflexiones de este tipo, para las que cabe recordar que según él mismo definiera al momento de ganar el balotaje: "La diferencia entre un genio y un loco es el éxito".
En la entrada anterior analice posibles derivaciones del escenario que presenta el Caso ANDIS ("¿Y SI RESULTARA QUE LA TRAIDORA ERA KARINA MILEI? "). El 25 de Agosto durante una acto de campaña en Junín, que dicho sea de paso fue objeto de la violencia patoteril, antidemocrática e intolerante de militantes kirchneristas, el Presidente Milei dijo una frase que obviamente no pasaría desapercibida:
"Están molestos porque les estamos afanando los choreos".
Parte de la oposición la califican de furcio y confesión, en tanto que los kirchneristas es como que la han dejado pasar porque se ven impedidos de protestarla ya que al hacerlo terminarían por convalidarla quedando imposibilitados de mentirse honestos y serían ellos los que confiesan el choreo. Por esa razón cabe la posibilidad que estemos ante una expresión sarcástica; que como todo sarcasmo se deja caer con intención fingiendo descuido.
Este decir presidencial plantea el tipo de interrogante del que tratan estos renglones. ¿Genialidad o estupidez?
El tiempo dirá si es una ironía genial o una tragedia moral. Mientras tanto los ya famosísimos audios siguen dando que hablar, por ahora dando aire a especulaciones de toda clase antes que certezas.
La respuesta del gobierno viene siendo descripta por buena parte del periodismo como "desconcierto", aunque hay algunas medidas que pueden verse como un accionar prudente, principalmente la orden de auditar la ANDIS. Es un paso.
En mi opinión, que doy aunque nadie me la pida (lo aclaro para esos que cuando leen algo que no les gusta 🤣dicen "¡¿Guién só vo para opinar?!), se perciben vacilaciones, como la de Guillermo Francos al rectificar que no fue Victoria Villarruel quien le presentó a Milei al abogado Diego Spagnuolo. En tal sentido, es irrelevante si quien abrió la puerta a Spagnuolo fue José Luis Espert u otro, porque está claro que una vez presentado todos le dieron cabida y ganó la confianza de Milei.
Haber sido depositario de esa confianza es lo que da entidad a sus audios. ¿Dará algún reportaje Spagnuolo? Sería interesante y seguramente clarificador.
Ocurre que una línea de defensa oficialista es describir a Spagnuolo como un mitómano, algo que parece haberles llevado varios años descubrir, pero no aportan todavía datos comprobables que lo definan como tal.
El retuit presidencial al comunicado con que la Droguería Suizo Argentina se apoya en su trayectoria empresarial para proclamarse transparente y a disposición de la Justicia (si es que puede llamarse "Justicia" al Poder Judicial Argentino), como el retuit a declaraciones de Martín Menem, son señales frente lo que por ahora no dejan de ser versiones bajo investigación judicial. No hay mucho más que el gobierno pueda hacer de momento, ya que el silencio de Karina Milei se presenta como una decisión tomada y se vería como una claudicación que saliera a decir "soy inocente", que por supuesto no pondría punto final a este affaire sin que sus palabra sean acompañadas de probanzas contundentes. En tiempos electorales es obvio que cada paso debe darse con precisión de cálculo.
En cualquier caso, más que apuntar a lo que el gobierno podría hacer, hay que observar lo que no debe hacer: No debe el gobierno limitar su defensa al expediente judicial.
Ocurre que un particular denunciado puede centrarse en una defensa técnica, librarse sin clarificar el fondo de la cuestión por alegar la invalidez del proceso judicial y seguir con su vida normalmente. Pero esa estrategia sería un error para un gobierno porque en política no basta la absolución judicial, para un gobierno que fue votado bajo la bandera de la honestidad es necesario convencer a la ciudadanía que se mantiene leal a esa promesa.
Sabido es, desde aquella sentencia de Julio César, que no alcanza con ser honesto, también hay que parecerlo.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

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