martes, 25 de julio de 2023

LA RAZÓN POR LA QUE RETIRO MI APOYO A LA CANDIDATURA PRESIDENCIAL DE JAVIER MILEI





Hace muchos años sostengo que el kirchnerismo interpreta las dos más conocidas novelas de George Orwell, "Rebelión en la granja" y "1984", como si fuera el tomo I y II de un manual para la construcción del poder totalitario.

El proceso de desmemoria colectiva, el falseamiento de la historia, el adoctrinamiento faccioso con los recursos del Estado, el fanatismo militante, hasta la intención de modificar el habla para reemplazar el pensamiento por la obediencia instintiva, todo eso que el kirchnerismo viene haciendo desde el año 2003, ha sido previamente explicado por George Orwell.  

Y ese escritor socialista, liberal de izquierda al que respeto y admiro, que con su honestidad intelectual puso en evidencia los disfraces democráticos de tantos intelectuales de izquierdas que justificaban a Stalin, dejó una máxima para entender lo padecido por la Nación Argentina en lo que va del Siglo XXI: "El que controla el pasado controla el futuro; y el que controla el presente controla el pasado".

La República Argentina viene perdiendo memoria, valores y principios republicanos mientras se precipita a la decadencia. Ha logrado el kirchnerismo subvertir la cultura de la Nación, instalando cual dogma mentiras evidentes como el relato de los 30.000 desaparecidos y el genocidio de jóvenes idealistas que sólo ofrecían paz y amor. 

En ese contexto, el Poder Judicial por sumisión política se degradó a Poder Prevaricador encarcela, juzga y condena a los vencedores del terrorismo castrista. Y lo hace vulnerando normas constitucionales como la irretroactividad de la ley penal, dando validez a leyes inconstitucionales, presumiendo que todo militar es culpable y con la enorme hipocresía de saber que pueden jugar a ser jueces justamente porque los militares ganaron esa guerra. Y es que ningún juez fue asesinado por condenar a militares, pero sí hubo un Juez Quiroga que fue asesinado por condenar terroristas. Son muy valientes nuestros actuales jueces...

Y por si tanta infamia fuera poca, los muy cobardes tribunales argumentan que los únicos a los que deben juzgar son a los que combatieron para evitar otra dictadura comunista con pretensión de eternidad, pues dicen que el terrorismo de Estado es mucho más grave que el simple terrorismo. Lo cual es falso, doblemente falso. 

En primer lugar es falso porque si el "simple" terrorismo tuviera medios para establecer una tiranía con la suma del poder público y pretensión de eternidad (a imagen y semejanza de la tiranía castrista que al día de hoy sigue oprimiendo a los cubanos), el terrorismo de Estado que por impedirlo significara la posibilidad de la vida en democracia y Libertad, no es otra cosa que un mal menor. 

Y en segundo lugar es falso porque el terrorismo que enfrentó el Estado Argentino, no fue un terrorismo de generación espontánea, sino que fueron organizaciones terroristas dependientes del Estado Cubano. 

Hoy miserables traidores a la Patria como Mario Firmenich, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía, gozan de vida y libertad que no merecen, cuando es un hecho sobradamente documentado que la Comandancia Militar de Montoneros entre 1978 y 1982 estuvo instalada en oficinas de La Habana dispuestas al efecto por el servicio de Inteligencia exterior de la dictadura castrista. Por lo que si los nuestros son terroristas de Estado, los de ellos también. Y lo mismo vale para los terroristas del ERP, todas esas organizaciones enemigas de la Nación Argentina recibían directivas y apoyo de la dictadura cubana; lo que en el marco de la Guerra Fría significó (algo que también está por demás documentado), la participación de otros Estados de la órbita soviética.

Vengo sosteniendo lo arriba expresado a través de los años, con la modestia de mis medios, comprometido en que mi conducta guarde coherencia con lo que escribo. Por ese motivo no puedo pasar por alto ni minimizar las declaraciones de Javier Milei el 23 de Julio de 2023 en el programa de televisión GPS. Allí, entrevistado por Rolando Graña afirmó que los militares condenados  por delitos de lesa humanidad "tienen que cumplir la pena".

Luego de escuchar el reportaje completo decidí retirar mi apoyo a la candidatura presidencial de Javier Milei, que por supuesto no era mucho más que mi intención de votarlo. No aporto ni resto más que un voto. 

Lo que encuentro inaceptable en esas declaraciones de Milei es que argumenta con el mismo libreto de corrección política que la izquierda escribió para que los progres repitan convalidando su relato. Si no se entiende que la raíz cultural del dominio kirchnerista es el prevaricato judicial contra los militares vencedores del terrorismo castrista es imposible recuperar la República. 

Sin dejar de criticarlas he relativizado otras declaraciones de Milei y las muchas desprolijidades que provoca la debilidad institucional de su armado electoral. Entiendo que en esta realidad política es prácticamente imposible construir algo nuevo desde la nada y una pureza ideal. Soy flexible a las imposiciones de la política real y priorizo acuerdos muy básicos por sobre diferencias varias.

Pero esta es una cuestión básica no una diferencia menor: Ningún país con mayoría de jueces probos y eficientes alcanza el grado de daño institucional, degradación cultural y miseria intelectual que exhibe la Argentina, y un país que condena implacablemente a sus defensores entrega su futuro al enemigo.

Posiblemente los presos políticos que bien pueden considerarse prisioneros de guerra, seguirán muriendo bajo la indiferencia del grueso de la sociedad. Ellos lo saben mejor que nadie, porque con socrático patriotismo sobrellevan dignamente las cadenas del prevaricato.

Entonces yo no espero que un candidato presidencial prometa indultos o amnistías, porque ni siquiera corresponden, lo que corresponde es denunciar el prevaricato en esos juicios de venganza y plantearle a la sociedad la necesidad de salir de la media verdad para reencontrarnos con nuestro futuro como Nación.

Y no era mucho pedir a un candidato como Javier Milei, cuya compañera de fórmula es ni más ni menos que Victoria Villarruel. 

Más aún, es lo menos que se podía esperar de él cuando ya en 2017, alguien tan progre como Elisa Carrió sostuvo que "hay militares condenados sin pruebas" y pidió revisar los juicios.

Si el espacio del centro a la Derecha, que intenta ser La Libertad Avanza, queda en esta cuestión a la izquierda de la Coalición Cívica es porque algo no está bien. 

Y yo no voto ni zurdos ni progres.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.