lunes, 26 de diciembre de 2022

"NO TAJO NADA PAPANUEL..."



De alguna manera uso el Facebook como una especie de diario abierto. Esto que escribí ayer, día de Navidad, es un pasaje de ese diario.

Obviamente no recuerdo la anécdota por mí, sino porque mi madre solía contarla.

Alguna navidad siendo yo un crío muy chico, aunque no tanto como en la foto, la pasamos fuera de casa. Obviamente los regalos que mis padres compraron para mí fueron puestos en el arbolito junto al que estuvimos a la medianoche, pero ocurrió que en casa también esperaba iluminado el arbolito navideño, por lo que ni bien retornamos entré corriendo para ver qué otras maravillas me había dejado Papá Noel en nuestro arbolito.

Pero no previeron mis padres que iba a volver despierto y expectante. Así que no había nada, ningún paquete aguardando ser abierto, por lo que totalmente decepcionado abriendo muy grandes los ojos miré a mis padres y dije: 

- No tajo nada Papanuel...

Lo parece, pero no es sólo una risueña anécdota navideña. No. Hasta el día de hoy cuando espero de alguien una determinada conducta que no le nace, y no hablo de regalos o cortesía alguna, sino de ética, ya que muchas veces no tiene sentido ni vale la pena expresar el reproche por la decepción, me parece estar de nuevo frente a aquel arbolito sin paquetes y como si conservara algo de aquella ternura e inocencia digo para mí: 

- No tajo nada Papanuel...

Y sí. En política la digo mucho. Pero ya no con la candidez del niño que creía en Papá Noel y los Reyes Magos, sino con el irónico desprecio del ciudadano desencantado con la politica en que, a fuerza de idealismo chocando con la realidad, me he convertido. 

Y sin embargo, a pesar de todo, todavía elijo creer que mis ojos pueden todavía destellar ilusionados. Tal vez, los tuyos también.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López

domingo, 11 de diciembre de 2022

DEFENSA Y FUERZAS ARMADAS: ANECDOTARIO DE OTRA INFAMIA KIRCHNERISTA

La realidad de la Argentina exhibe el sostenido declive de su poderío militar desde 1983, una constante peligrosa cuando el punto partida de cualquier planificación de Defensa es un extenso territorio sobre el que hay notorias ambiciones extranjeras. 


A la obviedad del territorio insular usurpado bajo dominación militar británica hay que sumar otras presencias igualmente indeseables como el enclave chino en Neuquén, con buena parte de la facción en el gobierno queriendo alinear el país a los intereses del Partido Comunista Chino, el activismo secesionista de la izquierda disfrazada de etnonacionalismo mapuche, la vocación colonial que llevó al presidente Alberto de la Fernández a ofrecerse a Putin como puerta de entrada para Rusia en América Latina, la expansión del narcotráfico con organizaciones trasnacionales que en su afectación de la soberanía argentina lograron cierto control de los cielos para el tráfico y, a la par de todo ello, una grosera descomposición social en la que proliferan escenarios de Guerra Civil Molecular haciendo de la Seguridad Interior un queso gruyere.

En lo que va del Siglo XXI Argentina se gobierna como si fuera un experimento para determinar cuánto tiempo puede sobrevivir un país atentando contra su propia existencia. Y nos acostumbramos. 

Tanto nos acostumbramos, que todavía no se entiende que para recuperar la voluntad de ser y prevalecer de la Nación Argentina es necesario actualizar, reformular y aplicar una nueva Doctrina de la Seguridad Nacional. La sola idea de repensar la Seguridad Nacional asumiendo que hay enemigos externos e internos espanta a la corrección política impuesta por el marxismo a través de la subversión cultural. La cobardía intelectual ha llegado al punto de cuestionar cualquier intención del ser y prevalecer de la Nación Argentina, como si ello atentara contra la paz (contra alguna idea indigna de la paz); cual si no existieran el Himno y la Constitución Nacional imponiendo deberes para con las futuras generaciones. 

Y claro, para comprender y cumplir esos deberes, es imprescindible desear que haya futuras generaciones de argentinos, cosa que los que gobiernan en lo que va del siglo, expulsando población joven y formada como sometiendo el país todo a la miseria, evidentemente no desean.

Como un síntoma más de esa erosión al ser y prevalecer de la Nación Argentina, se impuso hace tiempo la estúpida creencia que contemplar las hipótesis de conflicto promueve los conflictos y así se repite, como si fuera algo beneficioso, que "Argentina no tiene hipótesis de conflicto". Algo más que imbécil cuando, de mínima, hay un conflicto con los británicos por la integración del territorio nacional. 

En ese contexto cabe enmarcar la breve cronología de otra infamia kirchnerista que motiva este artículo. 

A finales de noviembre, Alberto de la Fernández asesorado por Casa Militar y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), dependiente de Naciones Unidas, dispuso la compra de un nuevo avión presidencial. Se trata de Boeing 757-256 para 39 pasajeros, con dormitorios y grandes comodidades, lo necesario a efectos que el seudo Presidente pueda llevar aquella fiesta de Olivos al aire..


Argentina es un país empobrecido y empobreciéndose, SOBRE ESA REALIDAD UN AVIÓN PRESIDENCIAL NO PUEDE SER PRIORIDAD. Nada justifica hoy, ni desde la austeridad ni desde la seguridad presidencial que el presidente no viaje como pasajero común en cualquier vuelo de línea. Y muy especialmente porque, a todas luces, hay cosas más relevantes que proteger.

Lo que nuevamente revela la compra del avión presidencial es que los políticos argentinos, más allá de cuál sea la facción en el poder, tienen una propensión absoluta a considerarse más importantes que aquello que hace a la razón de sus funciones.

En este caso ello ha sido explicitado por Alberto de la Fernández en una entrevista con Financial Times, diciendo, con posterioridad a su decisión de proveerse un avión de dignatario relevante, que:

"Argentina tiene que destinar sus recursos a cosas más importantes que la compra de aviones militares hoy en día. Porque estamos en un continente muy desigual con todos los problemas que anteriormente usted comentó, pero es un continente en el que no hay problemas de guerra. La paz es el común denominador entre nosotros y la búsqueda de la unión regional como en su momento Europa construyó la unidad regional, es la búsqueda de América Latina, con lo cuál para nosotros hay otras prioridades, antes de comprar armas".

O sea: avión presidencial sí, aviones de combate no. Prioridades de casta. Ellos valen más que nosotros...

Nada nuevo, por cierto. Pero la infamia no es solamente el hecho en sí de comprar un avión suntuario y ni uno para proteger nuestros cielos. 

La cosa sigue porque el orden de prioridad establecido por Alberto de la Fernández anteponiendo su comodidad a la seguridad de la Nación, lleva implícita en su argumentación ante el Financial Times el total desconocimiento de la relación intrínseca entre diplomacia y Fuerzas Armadas, que es decir entre la capacidad de consensuar en la mesa de negociaciones y disuadir en el terreno. 

Entonces contradiciendo sus propias palabras, como cada vez que lo que dice se confronta con algo que dijo antes (ya que si hay alguien que no sobrevive a la prueba del archivo es Alberto de la Fernández), al tiempo que declara que la paz reinante en la región no justifica comprar aviones de combate, la Cancillería ensayaba una insignificante protesta diplomática (sin ningún respaldo militar) denunciando que la participación de efectivos kosovares en ejercicios militares en Malvinas "constituye una injustificada demostración de fuerza"

No es preciso mucho análisis para entender que cada vez que el gobierno argentino expresa su "contundente rechazo" a cualquier medida con que los británicos responden a sus necesidades de Defensa, mismas que no descuidan porque Argentina si lo haga, la nota va al archivo de las insignificancias. 

Ya desde el año 2012, a 30 años de la guerra, el entonces ministro de Defensa inglés Philip Hammond afirmó que la Argentina “no es una amenaza militar creíble” para la continuidad de la usurpación británica sobre las Islas Malvinas.

Ahora, a 40 años de la Guerra de Malvinas, no sólo no son una amenaza creíble para la usurpación británica, no son un elemento de disuasión significativo frente a ninguna de las amenazas que se ciernen sobre la República Argentina.

Con su idílica, cómoda y falsa visión de la América del Sur como una región de paz garantizada, parece ignorar Alberto de la Fernández que esa supuesta paz puede dejar de existir de la noche a la mañana. En su ignorancia deliberada, parece no haberse enterado que allá por el 2004, ante fallas en el suministro de gas, el Presidente de Chile Ricardo Lagos puso sobre su escritorio la opción militar contra la Argentina y le advirtió a Néstor Kirchner, cuyo Jefe de Gabinete era un tal Alberto Fernández, que "el día en que las casas no tuvieran gas, me vería obligado a declararle la guerra a su país, porque esa carencia provocaría una revolución aquí. Me daba cuenta de lo que significaba mi amenaza, pero no tenía otra herramienta para exigir que se cumpliera el contrato", narró el chileno en su biografía.

Entendamos que si Chile por una cuestión de gas puso la opción militar en la mesa de negociaciones, cualquier otro país podría hacer lo mismo. De hecho, en el plano de la ficción, la novela de Carlos González Robles "CHINA INVADIÓ ARGENTINA ¿La Tercera Guerra Mundial?", plantea un conflicto en el que los chinos recurren a su aparato militar para ocupar el país con la excusa de cobrar deuda argentina. Remarco que es una ficción, pero una ficción posible, del tipo de ficciones que lo son hasta que dejan de serlo. 


Y alguno de los cráneos que, embriagados de paz, establecen prioridades en Argentina podría decir que frente a tal hipótesis no tendría sentido, por la disparidad de poderío, ofrecer ninguna resistencia. Son los mismos cráneos que supusieron que la campaña rusa en Ucrania sería una guerra relámpago. En el ejemplo ucraniano hay que saber valorar el esfuerzo militar convencional como manifestación de la voluntad de ser y prevalecer de una Nación. Cierto es que Ucrania recibió y recibe una importante ayuda militar extranjera, pero la puede recibir porque desde antes de la guerra tuvo la voluntad de fortalecer su instrumento militar. 

Si hasta aquí lo expuesto en este artículo ha impactado en su pensamiento con la preocupación sobre el lamentable estado de indefensión que ofrece la Argentina, prepárese para indignarse al comprender algunas de las razones por las que estaremos todavía peor.

No es novedad que tenemos por ministro de Defensa a un fulano con pasado terrorista. Jorge Taiana es hoy el encargado de sostener el plan kirchnerista para el escarnio y la humillación constante de las Fuerzas Armadas (algo que arrancó en 2003 con hechos públicos y notorios cuya enumeración al día de hoy sería a más de larga muy penosa). 

No hay en el destrato de gobierno a las Fuerzas Armadas ninguna casualidad, todo, absolutamente todo lo que se hace es con la finalidad de sacarlas del eje de la Defensa y convertirlas en un instrumento servil a la propaganda política Incluso con César Milani, generalito traidor a la sangre de los combatientes del Ejército Argentino, quien desde el retiro tiene el descaro de proponer una revolución que implicaría el fin de la República y la culminacion del proyecto totalitario de corrupción estructural kirchnerista. 


Es así que en este mismo país que derrocha su presupuesto en ideología de género, Ministerio de la Mujer incluido, al mismo tiempo que se prioriza la compra de un avión presidencial por sobre la adquisición de aviones de combate, al mismo tiempo que la Cancillería protesta porque los británicos obran como dueños absolutos de las Islas Malvinas, al mismo tiempo que condenada la vicepresidente Cristina Fernández por corrupta el gobierno entero se abroquela en defensa de la corrupción, es decir en el momento que el país está más cerca que nunca de ser un completo hazmerreír que de volver a ser una República con un mínimo de seriedad, el Ministerio de Defensa dedica toda la pompa de su ceremonial a la inauguración de un banco rojo en el Edificio Libertador...


Supone la progresía que simbolismos estúpidos como el del banco rojo concientizan sobre la necesidad de evitar la violencia contra las mujeres, y en tal sentido explicó  la directora de Políticas de Género, Laura Masson, que “desde el Ministerio de Defensa trabajamos diariamente para llevar adelante diferentes políticas públicas para prevenir y erradicar la violencia de Género en el ámbito de la Defensa Nacional y para promover la equidad en el ámbito laboral que pretendemos sea libre de todo tipo de violencias”.

Pocas imágenes son tan ridículas como las de funcionarios inaugurando bancos pintados de rojo y en el caso de Defensa es todavía más grotesco por el contexto aludido que muestra un deliberado y completo abandono de la razón de ser de ese Ministerio.

Esto no puede más que empeorar, porque además tampoco hay en la conducción militar de las Fuerzas Armadas ningún atisbo de dignidad, sólo parece haber ordenanzas de la resignación, tan dispuestos a subirse a cualquier banquito como a pintar otros, a olvidar a los camaradas muertos en combate, A NO DEJAR NINGUNA HUELLA MÁS QUE HABER OSTENTADO UN GRADO. 


Cualquier mirada sobre la conducción política y militar de las Fuerzas Armadas, lleva a pensar que a los jóvenes argentinos con vocación militar, el más sano consejo que se les puede dar es que mejor se enlisten en la Legión Extranjera antes que vestir uniforme nacional para que los humillen todos los días.

Y no tengo que explicarle a ningún lector lo que al escribir ese último párrafo se agita en mi interior. Eso mismo que a Usted. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un libera que no habla de economía.

lunes, 5 de diciembre de 2022

EL EMBRUTECIMIENTO POLÍTICO DE LA INTELIGENCIA





Podría suponerse que en materia de Inteligencia el daño sobre daño que provocan las distintas administraciones revela, como en tantas otras áreas de gobierno, la falta de una política de Estado que anteponiendo el interés nacional por sobre lo partidario atraviese en forma coherente la alternancia en el poder.

Sin embargo y a falta de una real política de Estado, se ha impulsado desde el 2003 lo que podríamos definir como el permanente esfuerzo político de embrutecer la Inteligencia. 

La Escuela Nacional de Inteligencia (ENI), por ley, es el "instituto superior de capacitación" del Sistema de Inteligencia Nacional. "Superior", vale subrayarlo, no significa único; más aún: supone la coexistencia integrada con otros por debajo de su nivel jerárquico.

En la ENI "deben" formarse los agentes de la AFI, y "podrán" acceder a sus cursos agentes de los demás organismos que integran el sistema. 

Con toda lógica no se impide que los distintos organismos formen y capaciten a su personal en sus propios institutos con las especialidades del caso, pero la política desprecia la capacitación profesional en los agentes de Inteligencia.

Tanto el kirchnerista Marcelo Saín, cuando fue director de la ENI, como el cambiemita Gerardo Milman desde el Ministerio de Seguridad, hicieron daño al dispositivo de formación profesional.

Saín, como en todo lugar por el que pasó se dedicó a insultar al personal desde su soberbia de creerse el Capitán América o alguna otra cosa de historieta, que sólo se lo cree él. No aporto nada, absolutamente nada, a la ENI.

Milman, la bestia bruta que confundía Inteligencia Criminal con Investigación Criminal, con la soberbia del ignorante pretendió disolver la ESID (Escuela de Inteligencia sobre el Delito), de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal.

"Yo cerré la escuela de inteligencia criminal, porque hay una escuela de la AFI que se llama ENI. Pero no puedo dar muchos más detalles porque estamos hablando justamente de secretos de Inteligencia", declaró Milman argumentando lo absurdo. 

Los "secretos de Inteligencia" no abarcan el texto y la interpretación de la Ley de Inteligencia, que es la que define el rol de la ENI en el dispositivo de formación y capacitación del Sistema de Inteligencia Nacional. 

Y a ese daño que dejó el macrismo, súmese el agravio a la razón de ser del Sistema de Inteligencia Nacional que significó con el regreso del kirchnerismo reemplazar lisa y llanamente formación por adoctrinamiento castrista desde la intervención a la AFI en la roja cabecita de Cristina Caamaño; para la hueca continuidad de Agustín Rossi. 

El desprecio de la casta política hacia la actividad y la práctica de la Inteligencia en la toma de decisiones, explica gran parte de la decadencia argentina. 

Por eso es preciso entender que la conducción de los Servicios de Inteligencia es un asunto de interés público.

Hay que romper el cerco de mitos y falacias que hace creer que los servicios son oscuros sótanos inaccesibles al entendimiento común. 

Inteligencia es una actividad simple, necesaria y republicana, con disciplina del secreto, por supuesto, pero lejos del ocultismo absurdo.

El secretismo con que los políticos advenedizos que asumen cargos en áreas de Inteligencia intentan justificar su incapacidad para responder por sus propios actos no es parte del Servicio; es un vicio de la política. Y si hay cajas, son siempre de la política.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

viernes, 18 de noviembre de 2022

CRISTINA FERNÁNDEZ, PARA RIFAR GENDARMES




CON LA DEMENCIA COMO MARCO

Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", Argentina ya casi no sea un país porque ya casi es enteramente una dimensión irracional.

Y en esa redundancia válida del "ya casi" hay que enfocarse para no perder la esperanza. Ya casi, significa que todavía no está todo perdido.

El 17 de Noviembre de 2022, pretextando el "Día de la militancia peronista", la vicepresidente Cristina Fernández, en ejercicio material de la Presidencia de la Nación -y en esa fecha también presidente formal por viaje del títere presidencial-, lanzó un curioso acto de campaña congregando una multitud de kirchneristas en el Estadio Único de La Plata. 

Dejando para otro momento la indagación sobre cuánto costó al erario ese acto partidario (cosa que otros podrán determinar mejor que yo), cabe observar el contexto como una anomalía bipolar histórica en la que la dueña del gobierno se presenta como oposición y alternativa a su propio gobierno. Más aún: que sus acólitos pregonen que va a volver en 2023, cuando ya volvió en 2019, da cuenta del mecanismo orwelliano que hace de la pretendidamente conmemorada "militancia" una fe de pura obsecuencia. Además de las novelas de Orwell, ahí está la historia de las dictaduras totalitarias para recordarnos sin ficción los estragos de la histeria colectiva. Hay un trasfondo psiquiátrico en la construcción del "operativo clamor", para el regreso al poder de quien está en el poder. Y no se requiere ser psiquiatra para verlo: Lo demencial no deja de afirmarse en lo que va del siglo como sesgo saliente de la política argentina.

EL DISCURSO DE CRISTINA FERNÁNDEZ SOBRE LA SEGURIDAD

Señalado el contexto, este artículo se centra en las implicancias de este pasaje dicho por Cristina Fernández en su discurso: 

"Los argentinos debemos incorporar al debate, y al acuerdo democrático, el tema seguridad. Un tema complejo, pero que hoy sufre el conjunto de la sociedad argentina. Hay que terminar con debates absurdos porque la democracia tiene una deuda en materia de Seguridad, de la vida de los vecinos, de las vecinas, de los habitantes. Ningún partido político lo ha podido solucionar, y por favor terminemos con ese debate berreta de los mano dura, de los garantistas por un lado, los mano... Miren: muy berreta, muy berreta el debate, y muy cínico y mentiroso, además. Miren, si para algo sirvió lo que me pasó fue para demostrar que cuando estuvieron en el Ministerio de Seguridad los mano dura, a la política de Inteligencia Criminal le pusieron una miss argentina para que la condujera, que no nos berreteen más con que saben de Inteligencia y de Seguridad, y a la hermana la miss argentina a controlar los gastos reservados del Ministerio de Seguridad. Basta muchachos, los vimos, ya nos dimos cuenta. Ya nos dimos cuenta... Hoy, hoy además de los 50 años del retorno de Perón a la Patria, hace un año un pibe, un pibe de acá del Conurbano, de Florencio Varela, Lucas González el jugador de Barracas, le mando un inmenso abrazo a su madre, a su padre, a sus hermanos. El pibe de Barracas era asesinado por una brigada de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, pudo haber sido también de la Provincia de Buenos Aires, en esto, por favor, por una vez en la vida olvidemos los partidos políticos y discutamos en serio el tema de la seguridad en nombre de todas las víctimas, de sus familiares, de sus deudos. Esa brigada que asesinó a Lucas, y los tuvieron detenidos a los pibes durante días, también con la justicia de la Ciudad, pudo haber sido en cualquier lado, como de hecho lo fue me acuerdo todavía en la masacre de Monte, acá en la Provincia de Buenos Aires, recuerdo muy bien. Es necesario que nos despojemos de eso, y dejemos de elaborar proyectos y decir que tenemos la seguridad resuelta. Algunos la pueden tener más resuelta que otros con la pauta publicitaria, pero la seguridad, los vecinos y las vecinas de la República Argentina, y fundamentalmente de los grandes centros urbanos, de los grandes centros urbanos la sufren todos los días. Miren, es demasiado grave el problema y las mutaciones que ha sufrido la sociedad desde, desde la mitad del siglo pasado cuando comenzaron a abandonar el campo y venirse a las ciudades las grandes concentraciones urbanas, la irrupción del narcotráfico, el crecimiento también muchas veces de desigualdad, pero con la desigualdad sola no explicamos un proyecto de seguridad. Ni tampoco con el gatillo fácil, ni tampoco con el gatillo fácil. Porque una de las cosas que tenemos que coincidir los partidos políticos de la democracia es que hay un fenómeno de autonomización de las Fuerzas de Seguridad de la decisión y del poder político. El gran acuerdo que debe haber entre todos los partidos políticos es, además de un proyecto de seguridad, que las Fuerzas de Seguridad respondan efectivamente a las autoridades civiles, de eso se trata y se debe tratar la seguridad. Por eso creo que es imprescindible abordar estos temas, miren, también vimos, no quiero abundar en ejemplos, pero también vimos cuando hubo un partido importante de Boca o no sé qué cosa como, un policía, un agente, no importa si era de la Ciudad, de dónde, no importa, pero estafaba a un turista extranjero. En serio, las Fuerzas de Seguridad son una parte de la solución, pero también son una parte del problema si no se subordinan al poder civil. Eso es la realidad también es necesario decirlo y explicitarlo. Nosotros cuando estuvimos en el gobierno desplegamos miles de gendarmes en el Conurbano Bonaerense en el Operativo Centinela, la gente lo pedía porque tenía más confianza. Eso todavía no sé por qué no podemos hacer lo mismo de desplegar miles de gendarmes aquí en el Conurbano Bonaerense en lugar de tenerlos en medio de la Patagonia nadie sabe haciendo qué. Me parece que es hora de tener una mirada hacia los lugares que están sufriendo, Discúlpenme si hablé tanto de este tema, pero, créanme que es imprescindible hacerlo, también sabemos que el orden, por lo menos para nosotros los peronistas, el orden en una sociedad también ayuda y contribuye con la seguridad, pero ¿cuál es el orden para nosotros? Para nosotros el orden es que el padre o la madre o ambos salgan todos los días a trabajar, los pibes se queden en la casa y vayan al colegio y todos juntos vuelvan a comer en su casa que la familia argentina vuelva a comer en su casa y no en el colegio, en los merenderos o en los comedores, no hay orden, no hay orden que garantice más seguridad que eso, créanme, no es el gatillo fácil ni el palo. Es el trabajo, el trabajo bien remunerado".

CONSIDERACIONES A ESE DISCURSO

Previo a poner el foco en la alusión a Gendarmería Nacional que hace Cristina Fernández, conviene atender otras cuestiones de su discurso que servirán para entender porque su propuesta es una demagógica rifa de gendarmes.

1) Romper el vidrio y esconder la mano.

Lo primero que surge es un remanido desplazamiento de la responsabilidad de Cristina Fernández hacia la democracia. Uso la misma táctica en su segunda presidencia, cuando tras siete años de presidente y once de régimen kirchnerista, le adjudicó a la democracia la responsabilidad por el mal funcionamiento de los servicios de Inteligencia, diciendo expresamente ante el colapso del Sistema de Inteligencia Nacional, provocado por el kirchnerismo, que existía una deuda de la democracia para con la ciudadanía en materia de Inteligencia. 

No había entonces ninguna deuda de la democracia en materia de Inteligencia porque desde la sanción en el año 2001 de la Ley 25.520 de Inteligencia Nacional, conocida como Ley Toma, aprobada luego de un ejemplar trabajo parlamentario, la democracia había resuelto la cuestión. Sólo restaba que los sucesivos gobiernos condujeran la Secretaría de Inteligencia conforme a la misión que les determina en forma implícita y general la Constitución Nacional y expresamente en aspectos particulares la citada ley. Pero la eficiencia de ese Sistema Nacional de Inteligencia pensado para fortalecer a la República era incompatible con la aspiración totalitaria del kirchnerismo.

En materia de Seguridad tampoco hay una deuda de la democracia, porque no es la democracia la responsable de la incapacidad y/o mala intencionalidad de los gobiernos. La democracia, que aquí no es tal sino su intento fallido, no significa ni remotamente privilegiar los derechos de los delincuentes por sobre los derechos de los honrados habitantes del país. Esa inversión del sentido común es la política que desde el 2003 sostiene el kirchnerismo desde su odio, tan oportunista como visceral, a los uniformados. Desde allí, negociados con los derechos humanos mediante, se equiparó el concepto de autoridad al de dictadura, con la paradójica intención de arribar a una dictadura que concentre la suma del poder público (el proyecto "Cristina Eterna").

Para decirlo de otra manera, esa ventana no la rompió la democracia, la rompió el kirchnerismo y como siempre busca Cristina Fernández esconder su mano. Nunca se hace cargo de nada, la culpa siempre es de los demás.

2) Los otros también fueron.

El mismo entusiasmo con que Cristina Fernández pretende esconder su responsabilidad es el mismo con el que busca culpar a los demás; y esos demás son, principalmente, sus socios cambiemitas, que no por mucho cacarear dejan de correr presurosamente en auxilio del kirchnerismo cuando el régimen flaquea.

En tal sentido, aunque con afirmaciones que no son enteramente precisas ni ciertas, su mención a la miss argentina para cuestionar la gestión cambiemita en materia de Inteligencia Criminal se aproxima a la realidad. Pero el problema no era la chica bonita, sino Gerardo Milman, Patricia Bullrich, Silvia Majdalani, Gustavo Arribas y Mauricio Macri, quienes durante cuatro años con la soberbia de los ignorantes despreciaron el rol de la Inteligencia en la toma de decisiones del gobierno.

3) El estigma de los chicos malos.

Desde el más elemental sentido común, nadie puede negar la berretitud del debate entre mano dura y garantismo, que es la pretensión de elegir entre dos problemas como si fueran soluciones. Pero el kirchnerismo es Zaffaroni puro, el garantismo en su máxima nefasta expresión. 

Y en la berretitud garantista se sumerge de cabeza Cristina Fernández al sostener que las Fuerzas de Seguridad asesinan personas y cometen otros delitos porque atraviesan un “fenómeno de autonomización” en virtud del cual no se subordinan al poder civil.

¿Quién puede dudar de la subordinación de las fuerzas, todas ellas, al poder civil? No existe esa insubordinación más que como excusa para desplazar, otra vez, la responsabilidad de la política a las instituciones armadas que mal conducen; cuando no las desprecian o las humillan.  

Tan absurdo es el planteo de Cristina Fernández fantaseando una “autonomización” en términos de insubordinación que hasta salió a responderle Aníbal Fernández desde el Ministerio de Seguridad: “No comparto lo que dice ella. Las cuatro fuerzas no son conducidas per se, son conducidas por un civil y ese civil soy yo. Lo que dice Cristina no es verdad”.

Cuando por la falta de debida conducción las fuerzas cobran autonomía, no lo hacen por insubordinación sino por inercia institucional, ya que no pueden paralizarse (aunque a veces parezcan hacerlo) y su misión no se detiene por la desatención gubernamental. Luego, no habiendo insubordinación, tampoco hay corrupción estructural en las fuerzas que llegue al nivel de salir a matar por matar. Tanto la conducta desviada como el error profesional, que tiene costo humano, son porcentajes variables que se minimizan cuando se aplican criterios selectivos, empezando por el “ambiental” que ha dejado de practicarse sobre los aspirantes, como por la profesionalización constante insuflando el orgullo que da el sentido del deber. Asumir que cada acción desviada tiene respaldo institucional es estigmatizar a las fuerzas en desmedro de la autoridad.

4) ¡Es la cultura, idiotas!

La hipocresía de Cristina Fernández alcanza uno de sus puntos más altos cuando alude al orden en relación directa con la cultura del trabajo. 

Seré muy breve en este punto: si algo hizo el kirchnerismo desde el 2003 hasta hoy, además de favorecer a la delincuencia, ha sido pulverizar la cultura del trabajo. Bajo el kirchnerismo hay hijos que nunca vieron trabajar a sus padres.

Y ello es así porque la demagogia no forma parte del estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional. El régimen kirchnerista gobierna abiertamente procurando derogar de facto o legalmente la Constitución Nacional. Esa intencionalidad totalitaria es la que lo descalifica para atender la Seguridad Interior, porque justamente la Seguridad Interior consiste en garantizar el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional, incompatible con la prebenda, la dádiva y el personalismo.

LA VIDA COLOR GENDARMES, UN CUENTO

Hace muchos años cuento el chiste de los gendarmes y no pierde vigencia:

Tormenta de ideas en el Ministerio de Seguridad.

Ministro: Piensen.
Secretario 1: Mandemos gendarmes.
Secretario 2: Muchos gendarmes.
Secretario 3: Más gendarmes!

Ministro: ¿Alternativas?
Secretario 1: Mandemos gendarmes.
Secretario 2: Muchos gendarmes.
Secretario 3: Más gendarmes!

Pocas cosas demuestran tanto la mediocridad de la política como agotar un recurso en dar una y otra vez la misma respuesta a cualquier problema. "Más gendarmes", el chiste de los gendarmes es lo que sigue proponiendo Cristina Fernández. Y vale volver a leer al párrafo pertinente: 

"Nosotros cuando estuvimos en el gobierno desplegamos miles de gendarmes en el Conurbano Bonaerense en el Operativo Centinela, la gente lo pedía porque tenía más confianza. Eso todavía no sé por qué no podemos hacer lo mismo de desplegar miles de gendarmes aquí en el Conurbano Bonaerense en lugar de tenerlos en medio de la Patagonia nadie sabe haciendo qué". 

Como si ahora no estuviera en el gobierno, Cristina Fernández propone más de lo mismo, contradiciendo incluso sus críticas al macrismo que también hizo un uso excesivo de la Gendarmería Nacional. 

Por caso cabe recordar que el Subsecretario de Fronteras Matías Lobos, durante la gestión de Patricia Bullrich y demostrando su ineptitud para el cargo, celebraba el despliegue de gendarmes en el Conurbano...   Por esa decisión política de desgastar el bien ganado prestigio verde, la Gendarmería ha ido difuminando la especialidad de frontera para convertirse en una fuerza multipropósito con tendencia, por pérdida de identidad, a no tener ninguno. 

Pero más allá que sostener miles de gendarmes en el conurbano distrae recursos necesarios en la protección de nuestras extensas fronteras, confines a los que la Gendarmería debe dirigirse asegurando su identidad primaria como fuerza de Seguridad con funciones de Defensa, lo llamativo y cínico en el discurso de Cristina Fernández es la demagogia de proponer lo que sale de las encuestas. Que la gente en el conurbano quiere gendarmes es cierto, pero ¿de verdad lo cree Cristina Fernández?

Repasemos algunos hechos significativos de su relación con la Gendarmería Nacional para interpretar si dice lo que cree o lo que mucha gente quiere escuchar.

Cristina Fernández asumió su primera presidencia el 10 de Diciembre de 2007. Hasta entonces la Gendarmería Nacional, entre otras virtudes destacables, exhibía una disciplina inquebrantable. 

MANO DE OBRA BARATA

En su discurso del 26 de Junio de 2012 ya en su segundo mandato, Fernández hizo referencia a los efectivos de Gendarmería fallecidos cuando dos colectivos que transportaban tropa desde Chubut a Mendoza fueron colisionados por un camión, cuyo conductor también perdió la vida, al igual que los civiles que conducían ambos micros. Allí utilizó esas muertes con un sentido político oportunista. En víspera de la protesta de la CGT en reclamo del aumento del mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias, trajo a colación que el Gendarme José Ricardo Bordón percibía un sueldo de 4.100 pesos, que el Gendarme Martín Javier Delgado cobraba 2.800 pesos, el Gendarme Elías Jacobo García recibía 3.707 pesos y el Gendarme Federico Ismael Villca 2.991 pesos, agregando inmediatamente: 

"Ya sé, mañana van a decir '¡Qué poco que le pagan a los gendarmes! ¿Por qué no le aumentan el sueldo?'".

La única respuesta que se desprendía de sus palabras fue que si visten de verde es porque siguen su vocación, como si la simple satisfacción de una vocación de servicio pudiera suplir la necesidad de un salario digno. Teniendo en cuenta que en su discurso la presidente se la pasó describiendo un país donde los trabajadores protestan por bienestar, y porque ganan tanto que tributan ganancias, para afirmar que quienes se oponen a su gobierno pretenden nada menos que "volver a lograr mano de obra barata en la República Argentina", resultaba contradictorio que expusiera los bajos sueldos de los gendarmes como si fueran producto de un sacrificio voluntario por parte de ellos, una suerte de contribución patriótica, cuando en rigor de verdad son (siguiendo su argumentación) trabajadores que no tienen sindicato y a los que su Gobierno -a confesión de parte relevo de prueba- les pagaba sueldos a todas luces insuficientes. Es decir que para el kirchnerismo, más allá de la voz quebrada de la Presidente al listar los muertos, la Gendarmería era mano de obra barata.

EL QUIEBRE DE LA DISCIPLINA

En octubre de 2012 los bajos salarios de los gendarmes, aludidos por Cristina Fernández y que eran también los de la Prefectura Naval Argentina, llegaron al punto -largamente anunciado- de un malestar que quebró la disciplina al interior de ambas fuerzas. Si la Prefectura contaba con el antecedente de participación de los Albatros en sublevaciones carapintadas, la protesta encabezada por suboficiales era totalmente inédita en la Gendarmería y tornó ficta la cadena de mandos.

Las consecuencias de ese quiebre de la disciplina tardaron años en superarse. El kirchnerismo, con Nilda Garré como ministro de Seguridad, desde su odio visceral a los uniformados, había logrado poner a la Gendarmería en condición de vulnerabilidad moral y material. 

EL GENDARME CARANCHO

En el año 2014, cuando todavía las consecuencias del quiebre de la disciplina no habían sido del todo superadas y persistían recelos generados por las protestas (con cuestionamientos a la oficialidad), ocurrió un hecho de impactante repercusión negativa en la sociedad y desmoralizador al interior de la fuerza. El caso fue conocido como "el gendarme carancho", haciendo alusión a los fraudes con accidentes de tránsito, ya que durante una protesta en la Panamericana, un oficial con rango de Comandante se arrojó sobre el capot de un vehículo simulando haber sido embestido. Escena que quedó registrada en video. Sergio Berni era secretario de Seguridad.

¡DESTRUYAN A LA GENDARMERÍA!



La Gendarmería Nacional fue dañada durante las dos primeras presidencias de Cristina Fernández, pero lo que realmente manifestó la intención de desacreditar y destruir la fuerza fue la opereta montada por el kirchnerismo para adjudicar a los gendarmes la "desaparición forzada seguida de muerte" de Santiago Maldonado.

El caso es por demás conocido. Como parte de esa opereta se atacaron unidades de Gendarmería Nacional, se hostigó a los gendarmes y a sus hijos: docentes kirchneristas hicieron llorar a los chicos diciéndoles que sus padres eran asesinos y la Gendarmería criminal.

Cristina Fernández, como jefa del kirchnerismo incentivó activamente esa campaña, que todavía hoy a pesar de decenas de peritos afirmando que el supuestamente desaparecido se ahogó en el río, posiblemente abandonado por los mapuches con los que andaba, subsiste como un eco que repite la militancia kirchnerista en cada oportunidad que se les presenta. Mienten 30.000 ignorando la verdad de las matemáticas así que uno más no van a dejar de mentirlo. Siempre mienten.

LOS HILOS DEL TÍTERE

Por mucho que Cristina Fernández quiera inventarse una épica del retorno, a nadie escapa que Alberto de la Fernández es una marioneta cuyos hilos dirigen sus dedos. 

Y eso fue notorio en materia de Seguridad desde la agresión del gobierno contra la Gendarmería Nacional. Apenas llegada al ministerio de Seguridad, Sabina Frederic intentó inmediatamente reflotar la opereta Maldonado, como así también responsabilizar a la Gendarmería por la participación que en 2019 le fue impuesta por el poder político en relación a la crisis institucional en Bolivia y desacreditarla por las pericias del caso Nisman.

Cada quien sacará sus propias conclusiones. La mía es que el kirchnerismo es un proyecto totalitario de corrupción estructural que busca deformar y subvertir todas las instituciones. Cristina Fernández recurre ahora a prometer gendarmes, rifarlos en una suerte de viejo show de presencia verde, sin ninguna intención de contribuir a la Seguridad. Sólo es otro relato para imbéciles, como el de que volvían mejores.

No tiene ninguna propuesta en materia de Seguridad Interior, porque para tenerla hay que estar comprometido con alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.



lunes, 14 de noviembre de 2022

10 PUNTOS PARA CORREGIR A LUIS JUEZ




Dijo Luis Juez, acaso por decir, que "la democracia no le cambió la vida a los argentinos". 

A raíz de ello lo atacan desde casi todo el espectro político, pero por las razones equivocadas. No es el error de Luis Juez lo que los espanta, sino el acierto en su error que pone a la vista de todos un debate que a la casta parasitaria, antinacional y antidemocrática no le conviene que se instale. 

Veamos en qué se equivoca Luis Juez: 

1.- Esto no es democracia sino un intento fallido.

2.- Cambió para mal la vida de los argentinos.

3.- Es un gran curro para beneficiar parásitos.

4.- El intento fallido de democracia partió mal barajado desde el momento en que Raúl Alfonsín prometía que "con la democracia se come, se cura y se educa". Así el supuesto "padre de la democracia" fue su principal corruptor.

5.- La democracia no es un instrumento útil por sí misma. Para tener efectos positivos requiere estar enmarcada dentro de los valores y principios del sistema republicano, y aquí sólo ha servido para alimentar la demagogia.

6.- El combo de corruptela política, el "pragmatismo" peronista, la imperdonable retracción de la Derecha, más la  subversión cultural ejecutada por la izquierda, ha logrado viciar el sistema representativo al punto que en manos de la dirigencia política devenida casta no puede sanearse por sí.

7.- El fallido intento democrático iniciado en 1983 pudo haberse corregido con la crisis del 2001, pero en lugar de ello derivó en el mayor fraude de la historia argentina que es el kirchnerismo.

8.- Fruto de esta democracia fallida, el kirchnerismo, proyecto totalitario de corrupción estructural es incompatibe con la República al punto de atentar abiertamente contra la voluntad de ser y prevalecer de la Nación Argentina.

9.- La principal causa por la que la democracia quedó en intento fallido, es que cuando un pueblo se ensaña condenando a sus defensores le regala su futuro al enemigo.  Y así es como hoy gobierna el enemigo, el mismo enemigo castrista vencido por las armas en los años de plomo.

10.- Argentina no tendrá una verdadera democracia hasta tanto no se entienda que alcanzar y sostener el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional significa mucho más que una farsa electoral cada dos años. 

No llamemos democracia al caldo de la demagogia en el que, como sapos, nos cocinamos lentamente. Democracia es otra cosa.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

lunes, 7 de noviembre de 2022

DÓLOR DE HIJA DP (doble pensar)



Será otra condena viciada de prevaricato, pero el juicio a Adolfo Donda por la "apropiación" de Victoria Donda, muestra de por sí que no hubo ningún genocidio sino guerra revolucionaria (civil con aristas fratricidas) y el proceder humanitario de los militares.

Los Donda eran dos hermanos, uno oficial de la Armada y el otro terrorista montonero. Y no fue el único caso de hermanos enlistados en bandos enemigos, entre otros la hermana del Teniente Estévez estaba presa por montonera.

En un genocidio no se puede elegir bando, pues el odio criminal con su afán de muerte está dirigido a lo que se es, no a lo que se piensa o se hace.

En la guerra revolucionaria en cambio se elige bando, y en cierta medida también es posible quedarse al margen en forma expectante.

Luego hay otro factor que es el contexto histórico y la mentalidad de la época en que suceden los hechos. 

La "Guerra Sucia" se libró en el marco de la Guerra Fría y desde ambos bandos con mentalidad criminal.

La época tenía una particular aceptación de conductas criminales.

Por lo pronto se disputaba el poder por medios violentos, que incluían homicidios, secuestros, atentados y un desprecio absoluto por la vida del enemigo.

Y de sus hijos. Pero los subversivos mataron hijos de militares y los militares salvaron hijos de terroristas.

Sostiene Victoria Donda desde su parasitaria vida en el Estado, curro de los DDHH mediante, que ella pelea por las mismas banderas que su tío quiso enterrar.

Banderas de tiranía comnista por las que mataron a  Paula Lambruschini (15), María Cristina Viola (3) y Juan Barrios (3).

El método orwelliano que sigue el kirchnerismo hace que la verdad sea lo que el partido dice que es verdad, pero en el doblepensar siempre queda un resto de conciencia. Por mucho que la quieran acallar esa conciencia repite, allá en el recoveco más oscuro de la mente, que 2 + 2 = 4.

Victoria Donda podrá fingir con su actuación política que aborrece a su tío, pero es obvio que mucho más aborrece a sus padres, porque si por ideología y negociado se disfraza  el "dolor de madre" también se disfraza el "dolor de hija".

DOLOR DE MADRE -cuento breve de una tragedia-:

Al fondo del último recoveco, en las profundidades de su conciencia, la mujer fue arrinconando apretadamente el mayor de sus rencores. Durante mucho tiempo pudo esconderlo de todos. Salvo, claro, de sí misma. En la soledad más absoluta nunca derramaba lágrimas, por ellos solamente insultos. Su sombra era el mudo testigo del modo en que encorvaba la espalda para sacar desde muy hondo todas y cada una de las palabrotas. Y a veces ni siquiera palabras, secos e impiadosos sonidos guturales lacerando el agrio repudio de la sangre. El dolor fue sincero, ¿cómo no serlo?, la mentira anidaba en la razón de tan grande aflicción. Se aferró al pañuelo como un blanco de amnesia, para olvidar todas las manchas, aquellos mocos que ella misma les sonaba. Y lo lavaba para que se viera más limpio. Pero la traición... ¿de qué forma perdonarles la traición? Porque no fue sólo que se alzaron contra la Patria al ensangrentar la tierra queriendo arriar la bandera que los vio nacer. Otras madres de hijos igualmente ganados por la misma causa del odio se dejaron caer en la vergüenza al entender que intentando borrar la historia del país y arrasar sus símbolos, tradiciones y libertades lo que en verdad querían era matar a sus padres. Al fin de cuentas eso es la Patria, la tierra de los padres. Ella se negó a verlo, pero lo vio antes de cerrar los ojos. Esos hijos escupieron en la cara de sus progenitores que la sociedad que les legaban era mierda, tan mierda que merecía ser aplastada bajo la opresión de un trapo rojo. Todo se debía destruir, las leyes, las costumbres y hasta los afectos para dar paso a un hombre nuevo. Un hombre nuevo que no tendría nada de hombre, pero sí mucho de bestia y autómata. 

No pudo soportar sentir semejante vergüenza por haber engendrado esos hijos. ¡Asesinos!, gritó. Y hubo quienes mal creyeron que insultaba a los matadores de su prole. Nunca entendieron el profundo dolor de madre traicionada. El deseo de venganza atronaba día y noche entre sus sienes. A toda hora vociferaba la furia que le arremolinaba el ánimo.

Entonces cierto día conoció a un convicto parricida, y al fin halló el modo de consumar su venganza.

- Hijo, hijo mío -le dijo.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de ecconomía.


sábado, 5 de noviembre de 2022

TU DERECHO A LAS ARMAS*

 


En la Teoría Pura del Derecho el Maestro Hans Kelsen explica que el monopolio de la violencia por parte del Estado es esencial e irrenunciable, ya que el derecho, en tanto modo de organizar la fuerza, se distingue de otros órdenes normativos por su carácter coactivo. 

Luego es preciso agregar que ello no obliga al desarme de los particulares. Por el contrario, negar armas a la población civil es disociar al individuo del poder y puede verse como debilidad y desviación del Estado. 

En esa línea de pensamiento, Cesare Beccaria advierte en "De los delitos y las penas" que las leyes que prohíben llevar armas son inútiles y contraproducentes, pues sólo desarman a los que no están inclinados ni determinados a los delitos. Su lógica no puede ser omitida al analizar la cuestión, y focalizando en Argentina veremos que el fondo de la cuestión son valores, porque leyes de esa naturaleza sólo sirven a los delincuentes.


Basta una elemental aproximación a la poesía del Tango para entender que el despliegue insolente de estupidez y maldad no es ninguna novedad. Enrique Santos Discépolo supo denunciarlo en obras memorables como "¿Qué sapa señor?" (1931) -tan vigente que parece escrita esta misma mañana-, y "Cambalache" (1934). La poesía tanguera denuncia hipocresías sociales varias, pero convalida siempre la tradicional diferenciación entre el bien y el mal que surge de la orientación moral de raíz bíblica, difundida por el catolicismo y receptada por el Derecho Argentino desde el Artículo 2 de la Constitución Nacional.

En el tango el delincuente no se jacta de su condición ni la proyecta como modelo, la sobrelleva con la culpa que le viene de tener incorporada esa noción del bien y el mal. 

Digo que es una hermosa palabra la palabra "acaso", y acaso desde el momento en que el tango empezó a declinar como identidad cultural, Argentina inició un retroceso moral hacia discusiones preconstitucionales, al punto que carece hoy del consenso social básico sobre las nociones del bien y el mal. 

Así el kirchnerismo, proyecto totalitario de corrupción estructural y envilecimiento humano, con su vuelta al poder marca el predominio de la deshonestidad y sería insensato esperar que el gobierno de Alberto Fernández, bajo tutela de la multiprocesada Cristina Fernández, dé paso alguno para la recomposición de la ética republicana o la moral pública. Por ende, la única acción política que cabe proyectar desde la oposición (si la hubiera) es la más firme resistencia, dirigida a preservar el trazo grueso de la institucionalidad bloqueando cualquier intento de reforma constitucional. 

Ahora bien, tan cierto como la deshonestidad del kirchnerismo es que no se puede confiar la tarea de preservar nuestra condición de ciudadanos a pusilánimes que siendo gobierno no se animaron a la batalla cultural. Forzosamente el núcleo duro de la resistencia republicana debe estar en otro lado. Pero ¿dónde? Confieso que no lo sé. 

Sostengo que si hay buenos ciudadanos son los legítimos usuarios de armas de fuego, porque para ser tales debieron acreditar, además de la específica idoneidad en el uso de armas, requisitos que no se le piden a ningún político: estar exentos de persecución penal, contar con medios lícitos de vida y tener aptitud psicológica. Desde la defensa del derecho de los honrados a poseer armamento, los legítimos usuarios pueden constituirse en un factor de presión salvaguardando en ello su interés específico y el de la Nación Argentina. 

La generalidad de la casta política confude "pacificar" con "desarmar",  por lo que prima la tan progre como errada idea de desarmar a la ciudadanía. Quizás omitan aludir el tema en este proceso electoral ya en marcha, porque perciben el beneplácito de la gente cuando algún ciudadano ejerce con su arma la legítima defensa, pero seguramente cuando aseguren su repartija de cargos volverá a superficie la intención de confiscar las armas en manos de particulares, requisito necesario para allanar el camino a la dictadura. 




Como en toda ocasión vale afirmar el concepto: la seguridad interior consiste en garantizar el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional. Entonces cualquier política de seguridad debe estar inspirada, orientada y dirigida por normas constitucionales y estas no avalan en modo alguno, ni jurídica ni filosóficamente, el desarme de la ciudadanía.

Considerando la gravedad del cuadro nacional y el contexto regional, es imperioso para la Libertad que los ciudadanos honrados conserven con sus armas el espíritu republicano.

En la sociedad ideal, utópica, las armas en manos de civiles sólo serían de uso recreativo. En términos de normalidad humana y defensa de la Libertad, esas armas son necesarias. Y en Argentina, además, son imprescindibles.

No obstante ello, y justamente por ello, la dirigencia política no está haciendo absolutamente nada para garantizar a los honrados habitantes del país el derecho a la tenencia de armas (simple derivado del derecho de propiedad) y la portación accesible.

Y estas son algunas razones:

- Se gobierna despreciando la Constitución Nacional.

- No hay entendimiento del concepto de Seguridad Interior en oficialismo ni oposición.

- Confunden desarmar con pacificar y ya se inició la campaña electoral.

- Buscan clientela no ciudadanía.

Finalmente, honrado ciudadano argentino, tu arma es el último resguardo de la Libertad. No la resignes.


* Actualización de mi artículo "El derecho a portar armas", publicado en el Diario La Prensa el 03DIC19.



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


jueves, 27 de octubre de 2022

EL "CEREBRO" GERARDO MILMAN

 


Voy a jactarme de haber visto antes que nadie, en la torpeza de la mano que empuñaba el arma, la ineptitud intelectual de Gerardo Milman. 

Como canta el genial Lucio Arce: "Vos, haceme caso a mí / te digo que es así"...


Y no me gusta decir "te lo dije" (cosa que con falsa modestia repetimos todos aquellos a los que nos encanta decir "te lo dije"), pero te dije la verdad de la milanesa el 7 de septiembre a través de mis cuentas en Twitter y Facebook, cuando (a pocos días del incidente con el copito de azúcar en la cara de Cristina Fernández) le puse nombre y apellido a las sospechas que surgían de la evidencia con estas precisas palabras: 

"Generalmente no le doy entidad a zurdos resentidos con teorías conspiranoicas, pero dadas las circunstancias del hecho no descarto que lo haya planificado Gerardo Milman, pues todo indica que fue pergeñando con algún instructivo de Rincón del Vago..."

A la semana del disparo que no fue, mi gran conocimiento de la mente criminal ya había descartado que hubiera criminalidad inteligente detrás del suceso, apestaba a idiotez desde el vamos y mi olfato de sabueso supo guiar la pesquisa hacia el cerebro de la operación: Gerardo "Rincón del Vago" Milman.

Ariel Corbat, al igual que el mítico detective Saporiti, ¡nunca se equivoca!

Repito que hice mi sagaz observación el 7 de Septiembre, aunque lo sospeché desde un principio antes que panda el cúnico, mucho antes que el muy serio y prestigioso diario Página/12, que no es ningún pasquín de servil roña ideologizada sino un medio caracterizado por hacer periodismo objetivo y que no obedece a otro interés que el de informar a la ciudadanía, publicara el 26 de Octubre de este año mundialista lo que los canillas pregonan en la calle como una impactante revelación: 

"Un testigo clave dijo ante la jueza María Eugenia Capuchetti que el diputado Milman ya sabía el 30 de agosto que dos días más tarde se iba a cometer la tentativa de asesinato de Cristina Kirchner".

Ustedes sabrán disculpar, pero que un inepto, parásito de la política, como Gerardo Milman pueda ser considerado el cerebro de algo es una hipótesis hilarante que me provoca carcajadas. 

Y hasta acá la humorada. Porque todo lo que tiene de cómico este sainete en un país devenido absurdo, también lo tiene de trágico.

Entonces, y por sólo citar un ejemplo, ocurre que en Rosario las armas sí disparan. 16 muertos en lo que va del mes y contando. Pero ningún feriado ni llamado a la reflexión. Ningún esfuerzo de pacificación. Ante disparos reales que matan gente común la política no se conmueve. A la política no le importa.

Y ahí, desde antes del kirchnerismo, está George Orwell para explicarlo: Sí, algunos animales son más iguales que otros... 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.