martes, 28 de junio de 2022

ANARQUÍA, GUERRA CIVIL, SECESIÓN. EL MENÚ FERNÁNDEZ ESTÁ SERVIDO.





El camionero asesinado por evitar un piquete de transportistas, subrayando el nivel de locura inducida y odios exacerbados, es otra dura advertencia sobre la violencia a la que estamos yendo.

Anarquía, guerra civil, secesión, etc, todos los riesgos están siendo alimentados.

Se acelera la dinámica de los escenarios de Guerra Civil Molecular hacia el peligro inminente.

La combinación de factores internos (sociales, económicos y políticos) al contexto internacional, puede mutar por cualquier hecho catalizador a otras formas de violencia mayor.

En procesos de Guerra Civil Molecular la frustración que provoca la sensación de no tener futuro se canaliza en hechos de violencia sin mayor propósito que la violencia misma.

Pero cuando la violencia encuentra un propósito lo micro se convierte en macro. Hoy, ese es el riesgo.

Un riesgo que no podrá ser conjurado si es que la discusión sobre el Sistema de Inteligencia Nacional se agota en un contrapunto oportunista entre Agustín Rossi y Gerardo Milman que exhibe la miseria intelectual del momento.

Agustín Rossi y Gerardo Milman
dos incompetentes que se esconden ante la critica.

Esos dos personajes advenedizos discutiendo sobre la inexistente AFI cuando no entienden ni lo básico de Inteligencia, dan la medida de una dirigencia política que sólo puede traer más problemas. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.

domingo, 26 de junio de 2022

SOBRE MIEDOS Y BELLOS GESTOS


¿Miedo de qué?...
Qué me querés vender esta vez
no ves que la propuesta es vivir,
todo a vivir,
todo el saldo que queda de mí.

Juanca Tavera (Qué me querés vender)



Roberto Estévez, la conducta como bello gesto.


El domingo es día de descanso, por eso nos brinda algún momento propicio para sacar la cabeza de la coyuntura atendiendo esas cuestiones que, al fin de cuentas, nos revelan si algo valen nuestras vidas.

Así, la mayor parte de las veces se repasan los errores para tenerlos presentes y que no se repitan, Otras los aciertos, para no perderlos.  Y en esa meditación sobre uno mismo, son casi como un itinerario de ruta unos versos de Horacio Ferrer en "Soy un circo" (que nadie cantó como Rubén Juárez), los que dicen: "En aquel palco con pinta fina pero un poco presumidos, distingo a tus perdones, usan cornetillas para sordos, ¿no es cierto?, porque perdonan, pero no olvidan. Veo a tu soledad en la platea. Tus culpas no han llegado ¿o no tenés? Y acaban de llenar los tablones de la popular tus buenos recuerdos, tus lindos amores, tal vez les des mejores ubicaciones para las próximas funciones. Tal vez".

Lo más difícil de perdonar posiblemente sea perdonarse, la soledad es esa conciencia, no tengo idea lo que debe ser vivir sin culpas, nunca he tenido esa virtud, privilegio o inconciencia. Sé que sería insoportable cargar ese peso sin los buenos recuerdos y los lindos amores. Porque la tentación de un corte fácil y final siempre está, en especial cuando La Muerte te acarició varias veces al pasar, por lo que lejos de temerle comenzás a sentirla amigable por seguir viviendo cuando ya te dabas por muerto. 

Entonces la vieja pregunta sobre el sentido de la vida sigue siendo la pregunta, Tratar de alcanzar la vida eterna tiene más de miedo que de razón y verdadero deseo. No. No es una buena cosa la eternidad porque ese horror simplemente cambiaría la pregunta sin encontrar la respuesta: ¿cuál sería el sentido de la eternidad? Ciertamente, si algo puedo dar por cierto, es que no tengo la capacidad de responder severamente cuál es el sentido de la vida, pero intuyo que quizás sea tan simplemente asumir que nuestro paso, fugaz y azaroso, nos permite desarrollar un sentido de lo bueno lo justo y lo bello como aspiración. De hecho, siendo ateo, creo que Dios es una valiosa metáfora para la humana aspiración de alcanzar lo bueno, lo justo y lo bello.

Alguna vez conversando con el filósofo Silvio Maresca lo escuché hacer un encendido elogio del "bello gesto", con lo que remarcaba la necesidad ejemplificadora de aquel acto que alguien realiza anteponiendo a toda adversidad (material y/o moral) la entereza de su conducta. Un "bello gesto" es el Teniente Roberto Estévez, ya herido, ordenando a un soldado bajo su mando que se ponga el casco de un muerto para protegerse. Y aún después de muerto, el bello gesto de Estévez se continuó en su afán protector al servir su cadáver de parapeto para que las balas del enemigo no llegaran a los suyos. Otro bello gesto es el hombre de Tiananmén anteponiendo su indefensa humanidad al paso de los tanques. Defender la Patria y la Libertad siempre implica un bello gesto. Pero si esos bellos gestos pueden ser extremos, no le restan valor a otros muchos bellos gestos sin los cuales aquellos sacrificios serían vanos. La educación en definitiva es formarnos para muchos, variados e imprescindibles bellos gestos cotidianos: ser honestos, ser amables, ser respetuosos, ser buenas personas en definitiva. Ser argentinos, particularmente ser argentinos, debería ser sinónimo de buenas personas, personas que viven en el bello gesto. Y no el slogan farsante de "país con buena gente" del régimen kirchnerista, que de tan farsante pasó en 2014 a ser "Argentina nos incluye", reconociendo sin proponerlo que somos un cambalache donde todo va mezclado.

El bello gesto del hombre de Tiananmén
 y las descriptivas palabras del Poeta Miguel Abuelo.

Siempre que pienso en esta cuestión de moral pública y valores que deben hacer al ser nacional, recuerdo que luego de la Revolución de Mayo, antes de la Declaración de la Independencia, el Estatuto Provisional de 1815 establecía en su Capítulo VI, bajo el título "Deberes de todo hombre en el Estado" este ingenuo y puro mandato en su artículo 5: "Merecer el grato, y honroso título de hombre de bien, siendo buen Padre de familia, buen hijo, buen hermano y buen amigo". Ciertamente la técnica legislativa podía dejar bastante que desear, pero la sustancia de fondo, la profundidad filosófica en tan simple mandato, pasados dos siglos permanece intacta.

Hay pues un evidente extravío desde aquella moral simple en el surgimiento de la Nación Argentina hasta este presente de manifiesta inmoralidad vía subversión cultural. Es en ese extravió donde se diluye la voluntad de ser prevalecer de la Nación Argentina al perder la cotidianeidad de los bellos gestos.

Existe una sutil sensibilidad en artistas talentosos que les permite sintetizar con poesía la realidad colectiva del momento en que viven. Hice alusión a Juanca Tavera, Horacio Ferrer y Enrique Santos Discépolo (Cambalache) y voy a cerrar citando a Lucio Arce quien vuelve a demostrar su lucidez creativa con "Me perdí", un tango en primera persona que bien sirve como ensayo sociológico del presente argentino, porque bien describe el extravío de nuestra sociedad que se dejó ganar por el miedo hasta convertirse en un gallinero de garcas y cagones, temerosa hasta la cobardía de olvidar la Constitución Nacional y someterse al capricho del gobierno por un resfrío.

Argentina, como construcción de un ideal común, bien podría ser quien canta en la voz, letra y música de Lucio Arce "Me perdí", y quién sabe si aprenderemos a tiempo esto que bien observa:

Me perdí 
y así perdido fue que comprendí
que pa' encontrar hay que perder
y lo primero que hay que hacer
perder el miedo de vivir.

Por eso invito a los lectores a que cada quien piense, enumere y atesore sus bellos gestos para volver a que sean lo cotidiano; como debe ser. 





Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


Estado Libre Asociado de Vicente López







sábado, 25 de junio de 2022

TIZA Y PIZARRÓN, BALA Y PAREDÓN

SARMIENTO ENTRE HERMINIO Y KICILLOF
(tiza y pizarrón, bala y paredón)

Fue Herminio y no hace tanto ¿te acordás?
del "conmigo o sinmigo" no volvió,
hoy sería uno más, como el "pudió".
Y no. Sería injusto comparar,
aquel que por falencia hablaba mal
con quien trae la ignorancia por plan.
A Herminio, con su docente piedad
Sarmiento lo sabría disculpar,
alfabeto con tiza y pizarrón,
y a Kicillof lo haría fusilar
para educar con bala y paredón.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.




domingo, 19 de junio de 2022

RECALCULANDO (El caso Milei como enseñanza para los republicanos)






El primer GPS que me orientó por las rutas argentinas tenía la voz firme y sensual de una gallega que ante algún desvío del camino trazado decía: “recalculando”. Casi que uno esperaba salirse de ruta para escucharla decir esa palabra con énfasis erótico y prometedor de mejores caminos.

La añoranza viene a cuento para entender la encrucijada en que se encuentra el espacio político republicano del Centro a la Derecha. Para todos los que integramos este frente todavía no constituido la palabra “recalculando” define el momento. 

Después de las elecciones del 2021 quedó claro que una parte de la sociedad está harta del modo en que se gobierna la Argentina en lo que va del Siglo. Totalitarios y progres (léase: kirchneristas y cambiemitas) han viciado el sistema político hasta convertir los tres poderes republicanos en un entramado de privilegios de casta; que se sostiene a expensas de la miseria creciente en esta democracia fallida con perspectiva de Estado fallido.

La ciudadanía que votó las opciones del centro a la Derecha, con preeminencia de la propuesta liberal, logró llevar desde tres espacios diferenciados cinco diputados al Congreso de la Nación: José Luis Espert, Ricardo López Murphy, Javier Milei, Carolina Píparo y Victoria Villarruel; y aunque esa segmentación de origen se mantiene en la composición de bancadas, el consenso generalizado entre la enorme mayoría de sus votantes es que representan un mismo espacio. Y más aún: que deben unirse. 

Las razones y sinrazones por las que la unidad no se alcanza son variadas. En tal contexto la centralidad de la escena quedó marcada por el “fenómeno Milei”. A fuerza de histrionismo Milei canalizó buena parte de la sana rebeldía juvenil universitaria hacia ideas liberales contra la hegemonía socialista. Si eso ya de por sí es meritorio el mérito es mayor por lograr que su prédica de ideas liberales trascienda el núcleo juvenil instalándose en distintos estratos de la sociedad más allá de edades o condición social. El riesgo largamente advertido del “fenómeno Milei” era que se agotara en Milei, que el personaje lo fagocite y que, centrándose en su persona antes que en sus ideas, la pretensión de liderazgo personalista entorpeciera la necesaria e imprescindible institucionalización que define a la política como construcción colectiva. Construcción colectiva insalvable para disputar poder que -aclaración para los retoños libertarios- no tiene nada que ver con el colectivismo. 


Otra cuestión a entender para analizar las razones y sinrazones por las que la unidad no fue alcanzada hasta ahora, es la existencia del “liberalómetro” como instrumento de la lógica amigo/enemigo que el kirchnerismo supo exacerbar en la sociedad argentina con método y sin pausa desde el 25 de Mayo del 2003. La planificación orwelliana del régimen no cometió la torpeza de limitar el juego amigo/enemigo a ellos y nosotros, por aquello de “divide y reinarás” apuntó a que entre nosotros reine el recelo para vernos como enemigos haciendo de cualquier mínima diferencia una excusa para repelernos. Entonces se juntan cuatro liberales y surgen ocho etiquetas. Esa estupidez, olvidando que ninguna diferencia entre nosotros es más que una anécdota cuando del otro lado hay un proyecto totalitario con el que no hay posibilidad de consensuar ningún futuro juntos, garantiza la continuidad del régimen. Y no es sólo el “liberalómetro”, es la misma estupidez que se da entre todos los componentes del espacio republicano.

Cuando en lugar de unirnos por coincidencias básicas, partiendo de alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional, de lo que depende nuestro estilo de vida, los republicanos (liberales, conservadores, nacionalistas, autonomistas, provinciales, etc.) damos entidad a diferencias de matices que existiendo son para ser discutidas en otro momento, se puede adivinar la sonrisa de Cristina Fernández viendo que todos jugamos el rol que ella nos asigna en sus planes. Así es como en esta, su tercera presidencia, disfruta la impunidad sin costo político (que absorbe su marioneta) y prepara la cuarta.

La encrucijada republicana es frente a la historia rescatar la Patria o resignarnos a su extinción. Quienes me leen conocen que desde hace muchos años brego -a veces en entera soledad- por la unidad del liberalismo y de todo el centro a la Derecha. No tengo nada que agregar de mi parte, la necesidad de alcanzar esa unidad forma parte de mis convicciones y desde la modestia de mis medios seguiré bregando por ellas. Soy un indio, no un cacique.

Ahora bien, por más que los indios escuchemos la voz de la gallega no vamos a volver al camino si nuestros referentes a los que el voto ha acompañado no muestran madurez, convicción y audacia para conducir por la nueva ruta. A ese respecto una reciente e interesante reunión tratando de descifrar la dinámica de las decisiones políticas en el espacio republicano me dejó como conclusión un tremendo insomnio. Estamos muy flojos en estructura: "Institucionalizar" significa establecer una clara dinámica para la toma de decisiones.

La situación de la proyección presidencial de Milei ejemplifica al respecto, bastaron dos notorias pifias consecutivas de Milei para que muchos le fueran con saña a la yugular, como hacía rato estaban esperando poder hacerlo. Ocurre que un candidato presidencial puede tener un círculo íntimo que defina sus decisiones políticas personales, pero no es un candidato real sin contar con el margen de contención que sólo puede ofrecer una estructura política institucionalizada a la que el primero en responder sea él. Y aclaro para mayores precisiones: en una estructura política así, tipos como Maslatón no tienen cabida y por lo tanto no pueden hacer daño.

Hacer de este traspié un nuevo comienzo, insisto, depende de la madurez política de quienes son referentes del espacio para disputar el poder con tanto método como voluntad.

Entonces, coincidiendo con Nicolás Márquez en que atacar a Milei con la intención de sacarlo de la política es hacer leña del árbol caído y esa actitud no es propia caballeros, rescato positivamente lo dicho por José Luís Espert al ser entrevistado por Florencia Ripoll: 
“Mi pronóstico (sobre el fenómeno Milei) se cumplió: se pinchó. La pregunta es: ¿se puede volver a inflar? Yo creo que sí. Así como empezó, creo yo, demasiado antes, por lo menos creo que se adelantó un año en la campaña Milei, las campañas empiezan seis meses antes de la elección, no un año y medio antes, o sea Javier se adelantó un año, por eso yo decía que se podía pinchar. Y se pinchó, claramente. Ahora: ¿puede volver a inflarse y funcionar muy bien? Claro que sí. En política nunca digas nunca, nunca digas siempre. Así como no era el rey de la selva hace quince meses y era el único que podía ganar la elección, hoy tampoco es un cadáver político, de ninguna manera”.
Espert está dando una señal de apostar por la unidad cuando otros muchos juegan a la atomización, el suyo es un claro puente tendido a Milei y por añadidura al resto del espacio republicano.


Disiento con Espert en su apreciación del tiempo en que debe lanzarse una campaña presidencial, no es una cuestión de tiempo sino de organización. Si la organización es fuerte una campaña presidencial se puede lanzar varios años antes de la elección. Pero ahí está el punto de la cuestión: organizarnos. Por eso subrayo que Espert hace con racionalidad, la que acaso (hermosa palabra la palabra “acaso”) sea la declaración política más significativa de esta encrucijada donde es preciso recalcular los pasos al 2023. 

Unidos o perdidos, esa es la cuestión. Sin dejar caído a nadie en el camino que quiera levantarse para seguir. La unidad de los republicanos era y sigue siendo el imperativo de la hora, no debemos volver a repetir el error de tener dos candidatos presidenciales (Gómez Centurión y Espert en el 2019) ni seguir formando bloques separados en el Congreso, hay que dejar toda mezquindad afuera y converger en una misma estructura electoral desde y con los partidos políticos sin los cuales cualquier candidatura es ficticia.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Partido Autonomista de la Provincia de Buenos Aires.
AVANZA LIBERTAD.

lunes, 13 de junio de 2022

PARA EL ANECDOTARIO DE LAS COSAS SIMPLES (ESCRITO EL DÍA DEL ESCRITOR)



La pareja llegó a la misma playa donde muchos veranos atrás disfrutaron unas muy buenas vacaciones familiares, cuando sus hijos eran chicos. 

El frío no hizo mella en los recuerdos y subieron a una de esas tarimas que en temporada sirven de mirador a los guardavidas. Se sentaron a ver el mar que vigorosamente alzaba y arrojaba sus olas contra la orilla. 

Compartieron un té caliente, tomaron algunas selfies, se besaron, pasaron un buen rato. Y como todo tiene un final llegó la hora de bajar del mirador. Ella lo hizo del mismo modo que subieron, sirviéndose de las maderas a los costados. Él iba a hacer lo mismo, pero parado en la tarima, elevada a unos dos metros del piso vio la arena y sintió que le daría gusto bajar de un salto. 

Inmediatamente, claro, pensó que ya no tenía edad para esos juegos. Instante preciso en que una voz interior le dijo, textualmente: "Además de viejo te estás poniendo cagón". 

Esa voz interior, hiriente, provocativa, desafiante, no terminó de hablar que ya sus pies estaban en el aire y ganando más altura. Cuando la gravedad hizo lo suyo e inició el descenso, con esa voz acallada salió del momento irreflexivo, Otra vez pensó. Lo único que podía pensar, obvio: que aquello no tenía sentido. Pero no quedaba margen para lamentarse. Acomodó el cuerpo como antaño; muy antaño. Lo hizo bien y cayó parado, digno, entero. La tonta satifacción anuló la fugaz sensación de dolor en un tobillo. 

Sintiéndose bien quiso creer que había salido ileso. Pero en la arena blanda las pisadas se hunden y hacen que los tobillos trabajen para compensar lo irregular del suelo. Aquel dolor ignorado se hizo notar. 

Si por unos días me ven rengueando, sepan que solamente estoy envejeciendo. Viejo tonto, sí, pero no cagón. 




 Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López.

domingo, 5 de junio de 2022

CUANDO LA CERA SE DERRITE




¿Qué es Daniel Scioli?

Merece un comentario memorioso su llegada al gabinete titeral como ministro en la tercera presidencia de Cristina Fernández.

Scioli era un muchacho al que el buen pasar de su papá le permitía rebuscarse como piloto de lancha, un simpático nene bien.

En 1989 se accidentó en el río y perdió un brazo, a lo que se sobrepuso admirablemente.

Siguió comptiendo y el menemismo tomó su lancha "La Gran Argentina" como símbolo de la nueva pujanza del país en el mundo. 

Y a falta del suyo entró a la política del brazo de Ménem.

Aquel Scioli ostentaba ideas de postguerra fría: alineamiento occidental entre los libres del mundo, capitalismo, empresa privada, modernidad y promesa de futuro.

Ese Scioli recordaba que su hermano había sido secuestrado por terroristas castristas en los años de plomo.

Representaba Scioli el puro menemismo; pero peronista al fin afloró en él el carácter de "hombre de lealtades sucesivas", que suena mejor que decir traidor...

En cierto modo como compañero de fórmula de Néstor Kirchner parecía garantizar un rumbo de sentido común.

Pero Kirchner, accomplejado por haber sido electo con el 22% de los votos, tuvo la habilidad de construir poder plantenado peleas de él contra todos, y uno de esos todos fue su vicepresidente. 

Kirchner limpió de su alrededor todo lo que pudiera hacer sombra a su poder.

Sometió a Scioli a un destrato público grosero. Si accidentalmente Scioli perdió un brazo al comienzo del menemismo, intecionalmente fue amputado al comienzo del kirchnerismo.

Se dejó domar en el escarnio público para traicionar todo aquello que se podía valorar en él.

Scioli se genuflexó humillado a los pies de Kirchner y siguió deformándose como caricatura grotesca e indigna, imposible de recuperar.

Se arrastró en el poder traicionando moderación, sentido común y todo aquello por lo que fue valorado.

Se hizo kirchnerista...

Amputado de decoro, disfrutó y disfruta del poder kirchnerista en su condición de felpudo. 

Más doblado que montonero en la ESMA, Daniel Scioli terminó reivindicando a los secuestradores de su hermano.


En 2015 su candidatura a presidente fue el primer Plan Titere de CFK.

Para entonces ya no había duda que Scioli era un muñeco más del staff K, como el de su propio museo de cera.


Scioli no engañó esa vez al electorado, y la pregunta de Mauricio Macri durante el debate: "¿En qué te han convertido, Daniel?", fue lapidaria.

El interregno macrista desperdició la oportunidad del cambio con tibiezas de progres y CFK activó con Alberto de la Fernández el Plan Títere 2.

Asi es como goza ahora CFK la impunidad de su tercera presidencia y se da hasta el gusto de jugar a la opositora pensando en una cuarta.

Scioli, consumado parásito del régimen, deja la embajada en Brasil para reemplazar al bocón Kulfas.

Un muñeco de cera para el show del títere.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economia.